En una de estas inspecciones estos agentes, en colaboración con la Guardia Civil de Illescas, realizaron una inspección en un municipio —el cual no han desvelado— que, contando con la necesaria autorización de la Delegación del Gobierno, tenía contratado con una empresa de pirotecnia la quema de algo más de 812 kilos de explosivo, teniendo establecido por ley las distancias de seguridad tanto para edificios como para el público, distancia que viene determinada por el calibre de los artificios a quemar.

La Guardia Civil comprobó que el peso del material descargado no correspondía con el que figuraba en la carta de porte, existiendo una diferencia de 91 kilogramos, y que había unidades sin el etiquetado reglamentario y otras en las que no se especificaba el peso del artificio, ha informado la Delegación del Gobierno en nota de prensa.

Igualmente, la Guardia Civil localizó material de mayor calibre del que correspondía, por lo que las medidas de seguridad no eran las correctas, por lo que este material fue retirado.

Una vez finalizado el espectáculo, la Guardia Civil inspeccionó los 3 vehículos de la empresa pirotécnica, hallando en su interior 18 bultos con material explosivo con un peso de 280 kilogramos, detectando una diferencia de más de 371 kilos de peso respecto a la carta de porte autorizada y documentación aportada a la Delegación del Gobierno y al propio Ayuntamiento.

Por todo ello, el Equipo de Inspecciones de la Intervención de Armas y Explosivos de la Guardia Civil de Toledo, formuló denuncias a esta empresa por infracciones graves relativas al incumplimiento de las distancias de seguridad, portar artículos pirotécnicos sin etiquetado o con deficiencias en el mismo, y por incumplimiento del Acuerdo Europeo sobre Transportes de Mercancías Peligrosas por Carretera.