La gastronomía manchega, un deleite para el paladar

Humilde, pero esencial en la cocina tradicional, no sólo manchega sino española, el ajo ha experimentado una puesta en valor de la mano de los nuevos reinventores de la cocina, que han encontrado en él, un condimento tan saludable como imprescindible.

Si hubiéramos seguido uno de los consejos que Don Quijote diera a Sancho: “No comas ajos y cebollas, porque no saquen por el olor tu villanería” (“El Quijote”, libro II, cap. 43), hoy nos sería imposible disfrutar de las sabrosas perdices escabechadas, el cordero asado, los gazpachos manchegos y las migas de pastor, o cocinar esa maravilla de ingenio que son las sopas de ajo.

Los platos que el viajero puede degustar en este tramo son como el ajo, fuertes y caseros, basados en recetas tradicionales elaboradas con los productos naturales que ofrecen estas tierras, destacando entre todos ellos, el cordero asado o a la caldereta.

Pero también son dignos de mención el ajoarriero o atascaburras, a base de patata, bacalao, huevo y ajo; los gazpachos manchegos, hechos con torta de pastor y carne de caza, conejo o liebre y perdiz; las gachas, guisadas con harinas de almortas y pimentón, acompañadas de panceta frita o asada; las sopas de ajo; las migas ruleras aderezadas principalmente con uva; el pisto de tomate, pimientos, ajo y cebolla; el potaje de Semana Santa, guisado con legumbres y bacalao y aderezado con los ajos morados de la tierra y una punta de canela, al que no deben faltar sus buenos rellenos o pelotillas; el caldo de patatas y las judías viudas o con chorizo u oreja.

Pero sin lugar a dudas si tenemos que hablar de gastronomía en Castilla-La Mancha, y particularmente en nuestro recorrido por esta etapa, no tenemos más remedio que referirnos a las que son, junto con el ajo, las otras joyas gastronómicas de la Región, nos referimos al vino, el queso, el azafrán y, sobre todo, el cordero manchego, piedras angulares de la economía regional.

El sabor del queso manchego, realizado con leche de oveja también con denominación de origen manchega, constituye un auténtico placer para los sentidos. Si éste lo regamos con un buen “caldo” de la tierra, sin lugar a dudas que nuestro paladar estará degustando uno de esos maravillosos placeres con que la naturaleza nos suele regalar.

La caza también está presente en los fogones de esta zona, proporcionando al caminante sabrosos guisos de perdiz y codorniz en escabeche, o las famosas judías con perdiz, y el morteruelo, una complicada delicia cocinada con perdiz, liebre, gallina, hígado de cerdo, pan rallado y especias, que es necesario acompañar con un buen vino manchego, destacando los más novedosos de producción ecológica.

Llegando a los postres resulta difícil elegir entre unas migas de duz, elaboradas con harina y azúcar, un arroz de polvorín, unas torrijas típicas de Semana Santa, o acaso decidirse por unas orejas de fraile, o un buen arrope, dulce hecho con mosto al que se le añaden “letuarios”, trozos de calabaza endurecidos en cal.

Sea cual fuere la elección del viajero, siempre será agradable acompañarla con un vasito de resoli, licor típico de Cuenca, elaborado con aguardiente, café, canela, clavo, corteza de naranja, higos y miel.

Etapas de esta ruta

Esta ruta está dividida en 6 etapas: San Clemente-Socuéllamos; Socuéllamos-El Toboso; Pedro Muñoz-El Pedernoso; Las Mesas-San Clemente; Villarrobledo-Ossa de Montiel y Ossa de Montiel-Villanueva de los Infantes.

Etapa 1 - San Clemente - Socuéllamos

En esta etapa visitaremos las poblaciones de San Clemente, El Provencio, Villarrobledo y Socuéllamos. Se trata de una etapa larga que atraviesa campos de cultivo, sobre todo viñedos, y también pinares y algunas zonas de monte. Gran parte del camino discurre junto al río Záncara, afluente del Guadiana, y junto al río Rus, afluente a su vez del Záncara. El camino es llano y no presenta ninguna dificultad. Partiendo de la noble, señorial y elegante villa de San Clemente nos dirigimos a El Provencio, ambas localidades de la provincia de Cuenca, para, a continuación, visitar Villarrobledo.

Villarrobledo

El origen real de Villarrobledo es difícil de establecer pero se cree que en el año 1292, varias familias procedentes de la aldea de Villarejo de San Nicolás, hartas de las disputas que mantenían con sus vecinos de la cercana aldea de Villarejo de San Bartolomé por el control de un pozo de agua, se instalaron en un robledal próximo a la aldea en lo que hoy es la Plaza de Ramón y Cajal. Posteriormente fueron llegando las demás familias de San Nicolás y levantaron las primeras casas de una población, que en aquel tiempo, se llamo Robledillo. El nombre actual de la localidad data del año 1476, fecha en la que los Reyes Católicos, agradeciendo el levantamiento de la población a favor de su causa dieron al pueblo el título de Villa con los beneficios que esto conllevaba y pasó a llamarse Villarrobledo de la Vega.

Patrimonio

Ya en el siglo XIII se construye el primer edificio noble de la villa, blasonado con el escudo de la familia López Muñoz y que acogió a los monjes de la orden de Santo Domingo, sirviendo de sede al Tribunal del Santo Oficio, cuya cruz se conservan en la fachada principal.

Iglesia de San Blas. De los siglos XV y XVI. Declarada Monumento Nacional en 1977, se trata de un bello ejemplo de las arquitecturas gótica, renacentista y barroca. La parte más antigua del edificio es de estilo gótico flamígero, ejecutado con gran maestría. El resto se construyó al más puro estilo renacentista y con el sello impreso de Vandelvira.

Iglesia de San Sebastián. Data del siglo XV, aunque la iglesia actual es del s. XVII. De estilo ecléctico, la iglesia de san Sebastián está construida en piedra y ladrillo. Destacan el atrio de entrada, que conserva las columnas originales, la torre del campanario y las espadañas de ambos laterales.

Ermita de la Soledad. Del siglo XVI. Construida en un estilo popular con elementos mudéjares y neoclásicos de épocas posteriores. La iglesia es de una sola nave, y en su interior destaca el artesonado de estilo mudéjar. Asimismo, destaca la imagen de la Virgen de la Soledad, titular de la ermita, y un cuadro de pequeño tamaño con la figura hierática de dicha Virgen.

Ermita de Santa Ana. Su construcción data del siglo XVI, aunque ha sido restaurada recientemente. Santa Ana está catalogada como Bien de Interés Cultural, se trata de una iglesia de una sola nave de estilo renacentista con elementos mudéjares. En su interior destaca el artesonado y el coro, y algunas tallas con interés histórico y artístico.

Santuario de Nuestra Señora de la Caridad. Construido en el s. XVI y reconstruido en el s. XVIII. Tras la reconstrucción quedó un templo de estilo “neoclásico popular” con algunos elementos de la original ermita de estilo mudéjar. Entre sus elementos destacados se encuentra la imagen de la Patrona y la peana sobre la que se eleva, realizada en plata maciza traída expresamente desde el cerro del Potosí. Se trata de una obra en bajorrelieve de estilo barroco americano, de incalculable valor artístico e histórico, que representa el famoso cerro del Potosí y que fue ofrecida a la Virgen por Fray Diego Morcillo, natural de Villarrobledo, nombrado por Felipe V Virrey del Perú. Por otra parte, destacan unas pequeñas pinturas al fresco que se conservan al lado derecho del camarín de la Virgen y que podrían pertenecer a la primera ermita.

Monasterio cisterciense de Concepción y San Bernardo. Fundado en 1597, fue el primer convento creado en Villarrobledo. Se construyó sobre el antiguo Hospital de la Caridad, que a su vez había sido levantado sobre la primera Iglesia de la Concepción, de mediados del siglo XV. Desde un punto de vista arquitectónico, es de estilo renacentista popular.

Casa Consistorial. Es una de las obras más destacadas de la arquitectura civil renacentista realizada en La Mancha en el siglo XVI. En el exterior, preside la plaza una impresionante arcada de 1559, compuesta por una doble arquería de seis vanos cada una (órdenes dórico y jónico). La fachada se completa con distintas muestras de la heráldica local, entre las que destaca un escudo de la villa en relieve situado en una esquina, el escudo de los Austrias, de admirable ejecución técnica, en el que aparecen las armas utilizadas por Felipe II y un orlado con el collar de la Orden del Toisón de Oro. La portada está rematada con pirámides herrerianas y un magnífico reloj de sol en piedra. Sobresale el Claustro, una sólida construcción perteneciente al edificio anterior, utilizado como pósito y audiencia. Tras la restauración del Ayuntamiento el Claustro ha sido acondicionado como sala de exposiciones.

Monasterio de Santa Clara-Iglesia de San Juan. Fundado en 1614 por D. Juan Cano Moragón. De estilo renacentista con elementos posteriores, destaca la portada principal de entrada al templo, formada por un bello y sencillo pórtico de piedra con plintos y un frontis triangular partido. En el interior, hay un cuadro de la Inmaculada del siglo XVII pintado sobre cobre. En él se venera la imagen de la Virgen de la Teja, benefactora de Villarrobledo.

Otros edificios de notable valor artístico son casa de los Muñoz Calera-Arce, casa de los Téllez, Circulo Mercantil, Casa de los Romero Alarcón, Casa de los Pacheco y el Gran Teatro.

Villarrobledo posee más de 30.000 hectáreas de viña, el mayor productor de uva y vino del mundo

Villarrobledo es hoy una ciudad dinámica cuya economía está basada principalmente en la viticultura. Asentado sobre una fértil vega, que desde siempre ha propiciado un gran de-sarrollo agrícola y ganadero, el término municipal de Villarrobledo alimenta en su seno a más de 30.000 hectáreas de viñedo, unos 48 millones de cepas de vid que han convertido el municipio en el mayor productor de uva y vino del mundo.

La tipología de sus suelos y un clima de grandes contrastes han favorecido este cultivo, convirtiendo a Villarrobledo en un pueblo que vive del vino y para el vino. A principios del siglo XX existían en la ciudad cerca de 200 bodegas de tipo familiar, con el proceso de industrialización la actividad se fue concentrando en unas pocas empresas. En la actualidad Villarrobledo cuenta con un importante número de bodegas dedicadas a elaborar vinos de calidad con personalidad propia, que cuentan con unas instalaciones en las que convive la modernidad con la tradición, y buena parte de ellas han sido concebidas para la práctica enoturística.

Otro sector importante es la fabricación de quesos manchegos, con importantes fábricas reconocidas mundialmente.

Dentro de la artesanía local de Villarrobledo, destaca la elaboración de las tinajas de barro

La labor artesana forma parte de la tradición y la historia de Villarrobledo. Dentro de la artesanía local destaca la elaboración de las famosas tinajas de barro.

Con más de cuatro siglos de antigüedad, hoy todavía sigue vigente manteniendo la misma técnica artesanal a través de los siglos.

El viajero podrá descubrir la singularidad de este arte visitando un taller de tinajas y ver en directo su laboriosa elaboración.

Otras muestras de la artesanía local son los trabajos en piel, esparto y la forja, este último cuenta con una gran tradición y ha pasado de ser una labor tosca dedicada a la fabricación de herramientas agrícolas a constituirse en labor artística.

Cultura y fiestas

También las tradiciones cambian y se ajustan con los tiempos a los nuevos gustos sociales, por eso los más jóvenes tienen desde hace años una cita con su música en el festival “Viñarock” que se celebra cada año en Villarrobledo. La edición de este año ha logrado reunir a más de setenta y cinco mil personas de toda la Península y de fuera de ella.

Los Carnavales de Villarrobledo se encuentran entre los de mayor tradición y arraigo de toda España. Desde principios del siglo XIX y hasta nuestros días, se han venido celebrando de forma ininterrumpida, incluso en los momentos en que fueron prohibidos en toda España. Declarados de Interés Turístico Regional, multitud de charangas y comparsas critican la realidad social, con tanto humor como malicia, en el popular concurso de chirigotas y cantares.

Se sale de Villarrobledo retomando el mismo camino por el que hemos llegado. El camino atraviesa viñedos y pinares en paralelo al río Záncara, que hace de límite natural entre las provincias de Albacete y Cuenca. Junto a una arboleda con descansadero sale un desvío que nos lleva en línea recta hasta Socuéllamos, ya en la provincia de Ciudad Real.

Etapa 2

Socuéllamos - El Toboso

Salimos de Socuéllamos cruzando un inmenso viñedo en los primeros kilómetros. Al llegar al río Záncara atravesamos el bello puente del Molino de la Torre que consta de tres ojos centrales iguales y uno menor cegado. En su acceso y sobre él hay restos de calzada romana, aproximadamente de 5 metros de ancho. Antes existía un antiguo milenario de origen romano.

Continuamos el camino hasta la ermita de San Isidro Labrador, muy bien conservada y con zonas ajardinadas y un gran parque infantil.

Cruzamos el río Saona por un pequeño y pintoresco puente. Estamos en el límite entre Ciudad Real y Cuenca.

Nos acercamos a la zona de lagunas, la primera que encontramos es la de Alcahozo, que en verano destaca por su color blanco a causa del yeso que contiene.

Llegamos a la laguna de Manjavacas, lugar de visita obligada por su colonia de aves acuáticas y migratorias que usan este humedal como parada en sus desplazamientos entre África y Europa. Destacan el ánade real, la focha común o el somormujo. En lo que se refiere a la flora, la vegetación se caracteriza por su riqueza, destacando las plantas acuáticas.

La laguna de Manjavacas, una de la más importantes de la Comunidad Autónoma, es una laguna estacional, cuya recarga se debe a los aportes de aguas subterráneas, de aguas superficiales y a las lluvias Visitamos la ermita de la Virgen de Manjavacas, en la que se celebra anualmente en agosto la romería en honor a la Virgen de Manjavacas, fiesta declarada de interés turístico.

Desde la ermita se toma el camino de los Valencianos hacia, ya en la provincia de Toledo, El Toboso,objetivo imprescindible para aquellos que deseen seguir el rastro de Don Quijote a través de La Mancha.

Etapa 3 - Pedro Muñoz - El Pedernoso

En esta etapa se atraviesa un importante conjunto de lagunas, de las cuales destaca la reserva natural de la laguna de Manjavacas en la que encontramos numerosas aves acuáticas. En el resto del trayecto predominan grandes zonas de viñedos y algunos pinares. El camino presenta algunas dificultades para los cicloturistas en tramos cercanos a las lagunas, pero por lo general es sencillo.

Esta etapa discurre por dos provincias, la de Ciudad Real a la que pertenece Pedro Muñoz, y la de Cuenca a la que corresponden Las Mesas y El Pedernoso.

Etapa 4

Las Mesas-San Clemente

Esta etapa atraviesa campos con cultivos variados: vid, olivo, cereal y, sobre todo ajo. Se pasa también por una zona de lagunas.

El abandonado castillo de Santiago de la Torre conserva aún un encanto especial, lo que hace recomendable su visita. El entorno del Castillo, rodeado de casas, permite imaginar la vida de una finca rural de Castilla-La Mancha.

Se sale de Las Mesas junto al molino del pueblo. Atravesando un inmenso viñedo llegamos a la laguna del Taray, donde hay una arboleda de pinos y chopos.

Continuamos nuestro camino hacia la laguna del Huerero, poblada de aves acuáticas, y hacia el kilómetro 14 llegamos a Las Pedroñeras, “Capital del Ajo”, en la provincia de Cuenca, y en la actualidad municipio de primer orden en el ámbito provincial y regional.

Partimos de Las Pedroñeras por la piscina municipal. El camino atraviesa viñedos hasta cruzar el río Záncara por un pequeño puente que da acceso a la orilla del río, donde nos podemos refrescar. En el km. 22 visitamos el castillo de Santiago de la Torre, también llamado Santiaguillo. El castillo se encuentra abandonado, pero conserva algo de su antiguo esplendor; destacan su balconada de madera y su torre. También resisten al paso del tiempo las casas que rodean el castillo.

En el km. 36 llegamos a San Clemente, localidad de gran belleza donde destaca su plaza. Desde aquí se enlaza con la etapa 1 y con los tramos 1 y 6.

Etapa 5 - Villarrobledo- Ossa de Montiel

La etapa discurre en su totalidad por la provincia de Albacete sin pueblos intermedios entre los dos extremos. Iniciamos esta etapa en Villarrobledo, ciudad que conserva un importante patrimonio arquitectónico. Salimos de Villarrobledo por la vega de San Cristóbal, donde se encuentra la ermita del mismo nombre. El camino asfaltado cruza la carretera N-310 (Ciudad Real-Motilla del Palancar).

Transitamos por el camino del Bachiller.

La ruta cruza la CM-3123 (Ossa de Montiel-Villarrobledo) unos metros antes de llegar al río Córcoles, que se atraviesa por una pasarela metálica. El paisaje esta poblado de viñedos.

En el km. 12,2 llegamos al cruce con la carretera CM-3155 (Sotuélamos-Socuéllamos). El paisaje se compone de viñedos y trigales. En los siguientes kilómetros es posible ver una colonia de avutardas, una gallinácea de gran tamaño en peligro de extinción.

Al cruzar la carretera CM-400 (Sotuélamos-Tomelloso), en el km. 27,5, el camino se hace más duro y se inicia la ascensión por la colada de Fuente del Espino. Paisaje de monte bajo poblado de encinas y de hierbas aromáticas, como romero, enebro, tomillo y espliego.

La finca Las Isabeles marca el límite entre las provincias de Ciudad Real y Albacete, en el km. 29 de esta etapa. Todavía entre montes, encontramos en el km. 37,7 la finca Dehesa de las Cuadras, un precioso cortijo del siglo XVIII. El entorno está plagado de sombras donde se puede descansar. En este punto hay un enlace con el tramo 7 de la Ruta de Don Quijote.

En el km. 46, tras el descenso de cerro Moreno y cruzar inmensos trigales, llegamos a Ossa de Montiel, donde accederemos por su extremo noroeste.

Por Ossa de Montiel hacia las Lagunas de Ruidera

Ossa de Montiel es el municipio más occidental de la provincia de Albacete esta situado a 83 Km. al oeste de la Capital. Ossa de Montiel sorprende agradablemente a aquellos que la visitan por la variedad de aspectos que adornan su entorno, y recorrerla es adentrarse en la “Ruta del Quijote” y en una naturaleza de bellos paisajes.

Tuvo que ser un lugar muy poblado desde tiempos primitivos, debido a sus características hidrográficas. Numerosos restos han sido hallados en la Mesa del Almendral, San Pedro y Rochafrida, además de en el actual pueblo.

Ossa de Montiel fue fundada por los romanos, en el valle de San Pedro, una villa con el nombre de Cahut Fluminis Anae. Posteriormente los visigodos dejaron huellas de su paso con la antigua ermita de San Pedro, más tarde los berberiscos de la tribu “Masmuda” se apoderaron de estas tierras y, en el siglo XII, levantaron sobre el cerro roqueño el Castillo de Rochafrida.

Esta villa perteneció a la Orden de Santiago hasta el siglo XIX. Ossa de Montiel fue elevado al rango de villa junto a otros pueblos del Campo de Montiel, y confirmada su Carta Puebla por el infante don Enrique (hijo del rey Fernando de Aragón) el 28 de septiembre de 1410.

Símbolo de su jurisdicción, será el Rollo o Picota que se conserva actualmente dentro de un domicilio particular.

El Alto Guadiana sufrirá con la desamortización el mayor proceso de privatización de su historia, no sólo de tierras y montes, sino también del agua. Y es que, a principios del siglo XIX, las Lagunas pertenecían a instituciones eclesiásticas, como la Encomienda de Montiel y Ossa y, con la desamortización, pasaron a ser bienes nacionales y puestos en venta por los gobiernos liberales, provocando a largo plazo uno de los mayores problemas de este Parque Natural, como es la propiedad privada de las aguas y las tierras colindantes.

Con la división territorial de 1833, el término de Ossa de Montiel, pasó a pertenecer a la provincia de Albacete.

Es patria de la Venerable Madre Mariana de Jesús y de Fray Manuel de Roa, último Gran Maestre de la Orden de Malta, quien abdicó su magisterio a favor del zar de Rusia, Pablo I, en 1798.

Citadas por Cervantes, en las Lagunas de Ruidera quedan muestras de romanos y musulmanes

Las Lagunas de Ruidera tienen una superficie de 3.772 hectáreas, y pertenecen a los municipios de Argamasilla de Alba, Alhambra, Villahermosa y Ruidera, en la provincia de Ciudad Real, y al de Ossa de Montiel, en la provincia de Albacete.

En el término de Ossa de Montiel se ubican las lagunas Conceja, Tinaja, Redondilla, San Pedro, Lengua, Salvadora, Batana y Colgada.

Este Parque Natural es considerado uno de los espacios naturales húmedos más interesantes y bellos de la Península, se caracteriza por las caídas de agua que engarzan unas lagunas con otras, y por constituir el hábitat ideal para gran cantidad de aves acuáticas.

Es una zona con pequeños desniveles, ya que la primera de ellas, la laguna Blanca se sitúa a 800 m de altitud, y la última, la del Cenagal, a 760 m, con 120 m de desnivel a lo largo de esta alineación lacustre que alcanza 25 km. de largo.

Son aguas muy ricas en carbonatos, que una vez depositados en el fondo de las lagunas dan lugar a una roca, denominada travertino, que forma las represas que separan cada laguna, venciéndose estos desniveles con pequeñas cascadas. Constituyen uno de los humedales más importantes de La Mancha y la vegetación de sus riveras está formada fundamentalmente, por espadañas, carrizos, juncos y masiegas, aunque todavía quedan restos de la primitiva vegetación de encinares y sabinares. Chopos y álamos, introducidos recientemente, también se asientan en el borde del agua.

Las lagunas cuentan con abundante pesca: lucios, barbos, bogas y carpas. También abundan las culebras de agua y los galápagos, pero tal vez sean las aves que anidan aquí su aspecto más relevante; las principales son el aguilucho lagunero, el pato colorado, el ánade real, la focha común y el somormujo lavanco. Pero también cigüeñas, grullas…

Ya citadas por Cervantes en Don Quijote de la Mancha, quedan muestras de la ocupación romana y los musulmanes construyeron el castillo de Roydera que sirve de denominación a las lagunas.

Patrimonio

Dentro del casco urbano de la localidad se sitúa la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, edificio gótico de finales del siglo XVI pese a su aparente arcaicismo. De planta rectangular, una sola nave, arcos en diafragma transversales, cubierta originaria de madera de tradición mudéjar y coro alto a los pies sostenido por pilares. En la fachada principal, rematada en una curiosa espadaña, se abre la discreta portada en arco de medio punto y alfiz, que demuestra visos del románico. Se trata del edificio más antiguo y de mayor importancia arquitectónica, enclavado en una recoleta plaza.

Dentro de la villa, y actualmente en un corral particular, se conserva todavía un rollo o picota de justicia de inicios del siglo XVI. Se trata de una talla de piedra de cinco metros de altura en forma de columna que simboliza la independencia y jurisdicción de la villa. También se utilizaba para exponer los cuerpos de los ajusticiados. Junto con el de El Bonillo es el único que existe en la comarca.

Ermita de San Pedro. Construida en el s. XVI por los árabes (Guía Patrimonio: el Quijote relata la existencia de la ermita de San Pedro de Saelices en la ribera del Guadiana, a una legua del pueblo. Allí se encuentra una mítica cueva bajo la que corre un río y, junto a ella, los restos de una ciudad llamada Lagos, poblada por musulmanes dedicados al cultivo de almendros).

Castillo de Rochafrida. Ruinas enclavadas en el Cerro de la Morreta, de origen medieval y mencionado en el Romancero. Se encuentra situado a 7 km. de Ossa de Montiel. por la carretera de las Lagunas de Ruidera. cerca de la Cueva de Montesinos.

Espacios Naturales

Cueva de Montesinos. Cueva formada por la orografía del terreno y mencionada en el Quijote. Lagunas de Ruidera. Este conjunto lagunar, formado por 15 lagunas, perteneciente a las provincias de Ciudad Real y Albacete fue declarado Parque Natural el 13 de julio de 1979.

Etapa 6 - Ossa de Montiel-Villanueva de los Infantes

La estrella de esta etapa es el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. Abundan las infraestructuras turísticas junto a las playas naturales que se forman en las lagunas. El camino es llano y fácil, excepto entre el km. 30 y el 36 donde la ruta discurre por una vía pecuaria de monte. En esta zona es aconsejable transitar a pie o a caballo.

Se sale de Ossa de Montiel por el suroeste. Se cruza el río Alarconcillo, uno de los que abastece a las Lagunas de Ruidera. Al aproximarnos a las lagunas empiezan a aparecer los álamos.

En el km. 8 llegamos al borde de la laguna de San Pedro. Una desviación de un km. nos lleva a la quijotesca Cueva de Montesinos, famosa por ser el escenario de uno de los capítulos de Don Quijote de La Mancha, “Donde se da cuenta (de) la grande aventura de la Cueva de Montesinos, que está en el corazón de la Mancha, a quien dio felicísima el valeroso Caballero Don Quijote de la Mancha”.

Siguiendo las indicaciones de nuestra ruta se bordean las lagunas Tinaja, Tomilla y Conceja. En el km. 13,3 se cruza el límite provincial entre Albacete y Ciudad Real a la altura del río Pinilla, su frontera natural.

Llegamos a la laguna Blanca, ya en Ciudad Real. Hay una salida hacia la CRI-9208, por esta salida se puede enlazar con el tramo 6.

En el km. 23,7 accedemos a una finca privada vallada, a través de una puerta metálica. Comienza el paisaje propio de monte bajo. Es posible ver ciervos, perdices y conejos. En la zona abundan los majanos, construcciones en forma de tarta hechas en piedra. Su función es proporcionar a los conejos un cobijo que facilite su cría y reproducción.

Llegamos, por una zona muy escarpada donde crecen los álamos, al río Cañamares.

En el Km. 38,8 encontramos la ermita de San Isidro, donde hay un descansadero y aparcamiento. Dos km. más y llegamos a Villahermosa (Ciudad Real).

Partimos de Villahermosa por un ramal de 6 km. que nos conduce a Montiel, después de cruzar el río Jabalón.

Desde Montiel se vuelve a Villahermosa, desde donde partiremos a Fuenllana situada a unos 8 km. Saliendo de Fuenllana, por el camino del Cura, llegamos a Villanueva de los Infantes, histórica ciudad declarada, en 1974, Conjunto Histórico Artístico por su importante patrimonio.