Medio Natural

En este tramo de la Ruta de Don Quijote, el viajero descubrirá que el corazón de La Mancha también esconde una continua sucesión de frescos manantiales, ríos y lagunas, donde se aúnan el descanso y la observación de la naturaleza. Todas las localidades que visitaremos en este tramo están ubicadas en la provincia de Ciudad Real.

En toda la llanura aluvial de San Juan existen abundantes restos de arenales y dunas fósiles, como las situadas en la confluencia del Záncara y el Cigüela, donde las más elevadas alcanzan los diez metros.

El río Guadiana, que recorre las Lagunas de Ruidera, al llegar al corazón manchego desaparece, y su caudal se infiltra en el terreno a la altura de Argamasilla de Alba, para volver a surgir en Villarrubia de los Ojos, produciendo uno de los fenómenos geológicos más curiosos de la geografía española.

Dejando la gran llanura manchega atrás, el paisaje va ascendiendo lentamente hacia la altiplanicie del Campo de Montiel, donde se le sugiere al visitante realizar una parada en el embalse de Peñarroya, en cuya margen izquierda hay un bosque mediterráneo de encinas, alcornoques y robles, que se hace denso al ascender por la ladera. En este embalse se concentra todo el año una elevada población de aves acuáticas, que aumenta durante los pasos migratorios otoñales. También es frecuente encontrar al amenazado sapo corredor.

Una rapaz, estrechamente ligada al medio acuático, sobrevuela constantemente la zona, es el aguilucho lagunero, que tiene su zona de cría entre los carrizos de las cercanas Lagunas de Ruidera. El camino hacia La Solana está acompañado por planicies cubiertas de viñedo similares a las situadas junto a Tomelloso, más rojizas, donde únicamente se necesita un poco de silencio y algo de atención, para conseguir ver alcaravanes, sisones y los frecuentes bandos de gangas y ortegas.

Gastronomía

La rica gastronomía de la zona sigue elaborando hoy día los mismos platos tradicionales manchegos que tantas veces ensalzaran Don Quijote y Sancho, como las gachas, las migas de pastor, el pisto o el asadillo, los asados y calderetas de cordero, así como las denominadas “atascaburras”, o los sabrosos “duelos y quebrantos”.

El viajero deberá aprovechar su visita a Argamasilla de Alba o a Tomelloso para degustar los vinos de la tierra, en las variedades de blanco, tinto y rosado, ya sean caldos jóvenes o crianzas y, por supuesto, acompañarlo con un buen pedazo de queso, auténtico de oveja merina, con Denominación de Origen Queso Manchego. Y los más golosos no deben dejar de probar una sabrosa porción de leche frita o los rosquillos.

Uno de los productos esenciales en la cocina española viene de la comarca de La Solana: el azafrán, cuyo nombre deriva del término árabe “zafaran” o amarillo, planta originaria de Asia Menor, cuyo uso ritual y culinario se conoce desde los antiguos griegos, que ha obtenido de la Junta de Castilla-La Mancha la Denominación de Origen “Azafrán de La Mancha”.

Etapa 1 - Campo de Criptana Argamasilla de Alba

La visita a los molinos de Campo de Criptana es uno de los platos fuertes de esta etapa, su presencia evoca El Quijote en el conocido combate con los gigantes que resultaron ser molinos. Después de atravesar la inmensa extensión de viñedos que rodea la cervantina población, el camino cruza por campos de labor y discurre junto a canales de regadio e hileras de árboles. En Argamasilla de Alba se encuentra el monolito conmemorativo de la primera piedra de la Ruta de Don Quijote. Esta etapa es llana, salvo en una zona cercana a Argamasilla en la que aparecen leves subidas y bajadas. Es apta para cicloturistas, pero dada su longitud, 42 Km., no lo es para caminantes dado que no hay un lugar en todo el recorrido que ofrezca alojamientos.

Las localidades que visitaremos son: Campo de Criptana, Alameda de Cervera y Tomelloso, todas en la provincia de Ciudad Real.

Campo de Criptana

Esta población, de 13.196 habitantes, es una de las más significativas en la Obra Cervantina, según la opinión generalizada de los cervantistas, la aventura más conocida y popular de El Quijote, el combate contra los gigantes que resultaron ser molinos, se desarrolló aquí.

Esta villa resulta de la fusión de otras tres: Criptana, El Campo y Villajos. El emplazamiento más antiguo se encontraba en lo que es actualmente el santuario del Cristo de Villajos; y de allí se trasladó hacia el castillo de Chitrana, lugar donde se alza ahora el santuario de Nuestra Señora de Criptana.

Según los restos hallados en su alrededor, ya en la Edad del Bronce y del Hierro existían pobladores en la zona.

Tras la derrota de Alfonso VIII en Alarcos, toda La Mancha volvió durante un tiempo al dominio musulmán. La Batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, que reunió a los reyes cristianos apoyados por los caballeros de las Ordenes Militares, acabó con la presencia islámica en estos territorios. Desde el siglo XIII, Campo de Criptana perteneció a la Orden de Santiago, y floreció como una comunidad esencialmente agrícola.

Campo de Criptana es rico en monumentos, en tradiciones y cultura, e igualmente, en vino que forma parte integrante y significativoa de su patrimonio histórico, artístico y cultural. Desde los íberos hasta los visigodos, pasando por los fenicios, griegos y romanos, el vino ha sido el fruto de esta tierra, fuente de riqueza y motor de desarrollo, conservando la tradición de padres a hijos y adecuándola a las nuevas tecnologías.

Patrimonio

Molinos de viento. Sin duda son el mayor atractivo que tiene esta localidad, y quizás sea la imagen más característica de nuestra comunidad autónoma. Bien de Interés Cultural. Seña de identidad de la Villa de Criptana, en la que Miguel de Cervantes se inspiró para escribir el capítulo VIII del Quijote. Según el censo del Marqués de la Ensenada, Criptana tenía 34 molinos. Hoy son 10 los molinos que se conservan restaurados y tres en ruinas, en la llamada Sierra de los Molinos. Los molinos Sardinero, Infanto y Burleta son los más antiguos, del s. XVI, y conservan su mecanismo original. Están declarados Monumentos de Interés Histórico-Artístico. El resto son posteriores y se dedican a diversos fines: El Inca Garcilaso (Museo de Labranza); el Cariari (Museo del Decorador D. Enrique Alarcón); el Vicente Huidobro (Museo del titular); el Pilón (Museo del Vino); el Lagarto (Museo de la Poesía); el Poyatos (Oficina de Turismo); y el Culebro (Museo de Sara Montiel).

Albaicín Criptano. Al pie de la sierra existe una zona que pretende conservar un ámbito urbano de casas populares, encaladas, estrechas calles, con tramos de fuerte pendiente resuelto en algunos casos con escalinatas; las viviendas son pequeñas de una o dos plantas, con patios y corrales, entre ellas está la llamada Casa de los tres Cielos. En esta zona encontramos casas cuevas que servían de almacén y refugio a los molineros, como la Cueva de la Martina y la Cueva de la Virgen de la Paz.

Cerro y Ermita de la Virgen de la Paz. Se erige en un cerro junto a la Sierra de los Molinos. Originaria del siglo XVI, muestra en su exterior elementos propios de las viviendas que existen en los alrededores. Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Inaugurada en 1958 sobre otra construida en el s. XVI y destruida durante la Guerra Civil.

Ermita del Cristo de Villajos. Iglesia de estilo barroco, del siglo XVII. A la fachada exterior, recientemente restaurada, se le ha dado un aire románico que recuerda su pasado medieval. En ella se guarda la imagen del Cristo patrón y una talla de la Virgen con Niño cuyo origen se remonta al s. XIII. Ermita de la Virgen de Criptana. Se erige en lo alto de un cerro. Es sede de la imagen de la patrona de la localidad. El edificio data del siglo XVI y su proyecto es de 1513. Tiene tres naves que se cubren con tramos abovedados.

La localidad cuenta con otras ermitas como la de Santa Ana, la de La Madre de Dios, la de San Cristóbal, la de San Isidro y la de Veracruz, del siglo XVI, sede de una de las cofradías de mayor tradición en la localidad. Convento del Carmen. Fue sede de los carmelitas descalzos hasta la Desamortización de Mendizábal. Responde al modelo de Iglesia Jesuita de tres naves con testero plano, la nave central es más ancha y más alta las laterales, dedicadas a capillas.

Dentro del casco urbano hay casas solariegas de los siglos XVII y XVIII; del XV se conserva la Casa de la Tercia o el Pósito, éste en la plaza del mismo nombre, de la época de Carlos I. Alberga el Museo Municipal, donde se celebran exposiciones y otras actividades; y el Museo Etnográfico que recoge distintas maquetas relacionadas con los molinos de viento y actividades tradicionales.

En el término de Campo de Criptana se han encontrado restos del Calcolítico, de la Edad del Bronce y del Hierro y de época romana en los yacimientos denominados Cerro de la Virgen, Montón de Trigo, Cerro de la Atalaya, Cerro de Guarepiso, El Peral y Pozos de Villalgordo, entre otros.

Alameda de Cervera

Partimos de Campo de Criptana pasando junto al cementerio municipal. El camino es ancho y sin dificultad, atraviesa grandes extensiones de viñedos. Estos pueden divisarse en su enorme extensión desde el puente que atraviesa la vía del tren cuando llevamos recorridos 4 Km. de nuestra etapa. En el km. 13,5 cruzamos el río Záncara por el Puente de San Benito, con una larga barandilla de hierro que remite a la arquitectura industrial y ferroviaria de otros tiempos. A los 8 Km. desde el puente llegamos a un pequeño ramal que nos conduce a Alameda de Cervera.

La pedanía de Alameda de Cervera pertenece a Alcázar de San Juan y consta de tres núcleos de casas, La Alameda (antiguamente llamada el castillo), la más grande y donde se encuentra la iglesia, la panadería y el casino, Las Casillas y Los Molinos. En sus inmediaciones existen algunas encinas centenarias así como por la parte sur transita el río Guadiana.

Su población en 2007 era de 200 vecinos. Sus fiestas patronales se realizan el 10 de agosto en honor de San Lorenzo mártir. Las actividades económicas predominantes son las agrícolas, sobresaliendo el cultivo de la vid, el olivar y del melón.

Los orígenes de su fundación se sitúan en época romana, en la que al parecer fue una villa. Posteriormente, con la llegada de los musulmanes, se construyó un castillo. Tras ser conquistado por la Orden de Santiago, fue cedido a la Orden de San Juan. Por este motivo, posteriormente el castillo se convertirá en lugar de recreo para los distintos priores. Dicho castillo estaba situado en las inmediaciones de lo que actualmente es la Casa Grande.

Alameda, tal como la conocemos hoy, se debe a la repoblación que realizó Carlos III. De esta época podemos destacar la construcción del Canal del Gran Prior, así como los innumerables puentes y la iglesia parroquial.

En el paisaje de Alameda podemos destacar la presencia de una arboleda, situada en las inmediaciones del Canal del Gran Prior que en la actualidad se encuentra desaparecida, por culpa de un incendio que la asoló en 1982. El origen de dicha masa forestal se encuentra a finales del siglo XVIII, ya que por orden de don Gabriel de Borbón, fueron trasplantados árboles de distintas características, destacando el álamo. De la gran abundancia de esta variedad recibe el nombre este pueblo, Alameda.

Con respecto a la fauna podemos destacar la presencia de poblaciones considerables de liebre y perdiz, así como de codornices y tórtolas. Debido a la presencia de estas poblaciones la actividad cinegética, es considerable, sobresaliendo la existencia de numerosos cotos de caza.

Patrimonio

Puente del Gran Prior. Situado próximo a la iglesia San Lorenzo Mártir, junto a la antigua carretera comarcal que servía para el paso de carruajes. Fue mandado construir por Juan de Villanueva a finales de 1797 y concluido a finales de 1799. Posee un haz de 3,40 metros, y una altura sobre el lecho de 3,20 metros. Lo más singular de este puente son las gradas que enmarcan su embocadura y descienden hasta el lecho del canal, con un desarrollo radial a modo de escalera de caracol.

Iglesia de San Lorenzo Mártir. Es un edificio clásico, encalado según la costumbre manchega de la zona y que ha sufrido diversas reconstrucciones durante el último siglo. La Parroquia es uno de los monumentos más emblemáticos de Alameda.

Tomelloso

Salimos de Alameda de Cervera por un paseo arbolado y nos dirigimos al sur. Durante un largo trecho el camino discurre paralelo al canal del Guadiana que abastece de regadío a esta zona muy cultivada. En esta llanura donde abundan especies de caza (perdices, conejos, codornices…), se ven numerosos refugios blancos hechos por los labradores, construcciones aquí llamadas bombos y características de la más popular arquitectura manchega. En el Km. 32,5 sale el ramal a Tomelloso, por el camino de los Hijos de Castilla.

Encontramos enormes majanos (cúmulos de piedra amontonados por los labradores para dividir términos, entre otros). Se llega a Tomelloso, tras 8,5 Km., por una zona con grandes olmos.

Tomelloso se comenzó a poblar en 1530 en tierras baldías de la villa de Socuéllamos, entorno a un viejo pozo utilizado por los pastores de la zona para abrevar a sus ganados (el pozo Tomilloso), y al lado de los restos de un antiguo villar. Este pozo, además, se encontraba situado en un cruce de caminos muy ventajoso: en la confluencia de un ramal de la Cañada Conquense con la vereda que se dirigía a Alhambra, y muy próximo al Real Camino de Carreteros que conducía a Valencia y Murcia.

Fue pedanía de Socuellamos hasta el siglo XVII, aunque desde mucho tiempo antes superaba en número de habitantes a esta localidad. También durante el siglo XVIII va a experimentar Tomelloso un cambio en su fuente principal económica, vinculada desde su nacimiento a la explotación cerealística de sus tierras.

Así, desde mitad de ese siglo se va a empezar a introducir la vid entre sus cultivos, si bien al principio de forma tímida, hasta alcanzar su etapa de apogeo durante el último cuarto del siglo XIX y primera mitad del XX, en que se va a convertir prácticamente en un monocultivo.

La enorme producción vínica, unida a las pésimas vías de comunicación de la localidad, propiciaron el desarrollo de gran número de alcoholeras desde finales del siglo XIX hasta mitad del siglo XX, las cuales mediante destilación alcohólica reducían el volumen de la producción vínica facilitando así su transporte y comercialización. Estas alcoholeras, en un primer momento propiedad de vecinos de Tomelloso y más tarde de importantes empresas del sector alcoholero nacional, llevaron a Tomelloso a ser el primer productor de alcohol vínico del mundo a mitad del siglo XX, posición que sigue ocupando hoy en día.

La puesta en funcionamiento del pantano de Peñarroya en 1959, en la cabecera del Guadiana, propició que nuevos cultivos, hasta entonces prácticamente vedados por el clima estepario de la zona, fueran haciéndose un hueco cada vez más importante dentro del monocultivo de la vid, como fue el caso del melón, que acabaría dando renombre a la población fuera de sus fronteras comarcales. Tomelloso es la ciudad sede del Instituto de la Vid y el Vino de Castilla-La Mancha y de la Denominación Específica “Melón de la Mancha”.

De otra parte, se encuentra muy desarrollado el sector secundario (sobre todo en los subsectores del Metal y afines, Construcción y Transportes), lo que convierte a la población en la más industrializada de toda la gran Mancha Central y el principal núcleo agroindustrial de la provincia de Ciudad Real. Asimismo, y fundamentalmente en los últimos años, en Tomelloso se ha desarrollado notablemente el sector servicios, y la oferta comercial, lo que ha propiciado un gran aumento de población, llegando a 35.635 los habitantes censados en 2007, principalmente por la inmigración, en su mayoría de países del Este de Europa y de Latinoamérica.

Patrimonio

Palacio Municipal-Ayuntamiento. Situado en pleno centro de Tomelloso, fue construido en 1904 sobre una edificación anterior, por Don Francisco Manuel Martínez Villena, arquitecto de Albacete. En la actualidad es de uso puramente institucional. Es un edificio de tres plantas con un total de 43 ventanas. Cabe destacar el Salón de Plenos, de cuyas paredes cuelga, en exposición indefinida, el óleo “Retrato de Francisco García Pavón” del insigne pintor Antonio López García; y la Sala de Conferencias o Sala del pintor Francisco Carretero (1879-1962) que alberga 8 paisajes y un cuadro figurativo de este sobresaliente artista local.

Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora. Situada en la plaza mayor de Tomelloso. Data de principios del siglo XVII (1604) y está marcada por los diferentes estilos de las épocas por las que ha ido pasando. Presenta cruz latina y naves laterales a la que se le fueron añadiendo capillas y la torre que fue terminada en 1689. En el siglo XVIII se añaden el crucero y el retablo mayor al que se le confirió su advocación actual.

Las cuevas. Aparecieron en Tomelloso ante las grandes necesidades de elaboración y almacenamiento de vino. En su construcción había una labor reservada a las mujeres, la de sacar la tierra que se acumulaba en las excavaciones llamándose a estas “las terreras”. Las cuevas se abren al exterior a través de las “lumbreras” (bocas de luz y respiración) que se pueden observar por todo el suelo de la ciudad. Se barajan entre 2.000 y 4.000 las que pudieron existir. Albergaban los útiles necesarios para elaborar artesanal y familiarmente el vino, tinajas de barro, escalas, filtros, etc.

Las chimeneas. A modo de grandes monolitos decoran el paisaje de la ciudad las chimeneas de las antiguas fábricas de alcohol, de las que en su época de apogeo llegaron a funcionar más de cien. Con una altura de hasta 45 metros, servían para dar salida al humo de las grandes calderas que, mediante la combustión de leña o carbón, proporcionaban la temperatura adecuada para el funcionamiento del serpentín de destilación de las antiguas alcoholeras.

Los bombos. La ciudad de Tomelloso está enriquecida en sus alrededores por estas geniales joyas arquitectónicas que decoran el paisaje rural y lo embellecen, proporcionando a Tomelloso una seña distintiva y peculiar. Son arquitecturas rústicas de carácter agrícola. Están fabricados de forma natural con la piedra del lugar (lajas o lanchas), de-senterrada por el arado y amontonada en las lindes.

La construcción requiere una esmerada técnica ya que se realiza piedra sobre piedra sin ligar con ningún tipo de argamasa (técnica que en arquitectura se denomina de “piedra seca”). El techado o la cubierta se realiza en forma de falsa bóveda. La planta suele ser aproximadamente circular.

Es admitido por los agricultores que los bombos se construyeron a partir de la segunda mitad del siglo XIX como consecuencia de la extensión del cultivo de la vid sirviendo como vivienda y refugio durante las faenas del campo. La singularidad de estas construcciones fue acogida con gran interés por los participantes del I Congreso de Arquitectura Rural en Piedra Seca y solicitaron a la UNESCO la declaración de los Bombos como Patrimonio de la Humanidad.

En el Museo del Carro y Aperos de Labranza se encuentra “El Bombo” construido por Pablo Moreno e inaugurado en 1970.

Posada de los Portales. Emblemático edificio situado en la plaza de Tomelloso. Construido en la segunda mitad del siglo XVIII y declarado Monumento Histórico Artístico. Fue albergue-posada de viajeros y caballerías hasta los años setenta, posteriormente fue adquirida por el Ayuntamiento, rehabilitada y restaurada respetando su estructura original. En su fachada presenta las peculiares galerías de balaustres torneados, al estilo de las corralas o corrales de comedias, levantados sobre un soportal formado por cuatro columnas toscanas y dos pilares. En su interior se mantiene el antiguo hogar con su castiza cúpula y las originarias vigas de madera en el techo, tan características de la arquitectura manchega.

Hoy es Centro Cultural, y alberga también la concejalía de Festejos y la Oficina de Turismo.

Museo de Antonio López Torres. Está situado a poca distancia de la Plaza de España. Obra del arquitecto Fernando Higueras y de propiedad municipal, el Museo se inauguró en 1986 y alberga 70 óleos y 40 dibujos del maestro de la pintura realista manchega. Es una visita obligada para todos aquellos que quieran conocer el realismo español del siglo XX, ya que Antonio López Torres fue uno de sus mejores renovadores en la segunda mitad del siglo.

Museo del Carro y Aperos de Labranza. Museo etnográfico cuya iniciativa de construcción tuvo lugar en la década de los 60 con el fin de albergar en él lo más representativo y típico de todo lo relacionado con las tareas agrícolas o el quehacer diario de nuestros antepasados no tan lejanos.

Hacia Argamasilla de Alba

Salimos de Tomelloso en dirección a Argamasilla de Alba. Localidad donde fue colocada la primera piedra de la Ruta de Don Quijote. Visitaremos Argamasilla de Alba en nuestro próximo número de La Cerca, ya que es principio de las dos etapas que restan a este tramo (etapa 2 Argamasilla de Alba-Ruidera y etapa 3 Argamasilla de Alba-La Solan.