Albacete, tierra de cuchilleros y alfareros

En la provincia de Albacete son muchos los pueblos que cuentan con una larga tradición de oficios artesanos y una gran variedad de productos de reconocido prestigio, que dan cuenta de la humilde paciencia y el orgulloso saber hacer de los manchegos.

En Casas de Lázaro siguen funcionando varios telares manuales que, desde hace siglos, fabrican el paño con el que se confeccionan los trajes típicos manchegos.

La alfarería es, probablemente, junto a su afamada cuchillería, la actividad artesana más importante de la provincia. Todos los talleres poseen características semejantes y se encuentran en muchas localidades de esta Ruta. En todos ellos se pueden encontrar piezas tradicionales, que en muy poco han cambiado desde la época cervantina, junto a modernas creaciones para las nuevas necesidades.

En la lectura de “El Quijote” se nota el deleite que producía en Cervantes la gastronomía de la provincia de Albacete. Hoy día este placer se cultiva con esmero en muchos de sus fogones, de los que siguen surgiendo milagrosos platos tradicionalmente manchegos, junto con otros que apuestan por las innovaciones culinarias más recientes.

La cocina albaceteña se basa en la calidad de los productos de su tierra: hortalizas, legumbres, aves, caza, etc. entre los que, curiosamente, el bacalao ha sido desde siempre un elemento imprescindible sobre todo en los pueblos de la sierra. El bacalao salado se guardaba en los arcones como un verdadero tesoro, para alternar las comidas basadas en los productos del cerdo. Mención especial merece el afamado cordero manchego.

En las sierras albaceteñas se pueden contemplar algunas de las especies en peligro de extinción

Partiendo desde Albacete, la Ruta de Don Quijote, parte hacia el sur atravesando llanos paisajes y pueblos encaramados en altas sierras, que han sabido mantener hasta nuestros días su diversidad biológica y una rica tradición cultural.

Cerca de Robledo, el viajero podrá visitar la laguna del Arquillo, una de las más importantes de La Mancha, protegida por Ley desde el año 2000, y considerada Monumento Natural, donde los aficionados a la observación de la fauna pueden encontrar, además de miles de aves acuáticas, gran variedad de especies amenazadas que han sabido encontrar cómodo refugio en la vegetación palustre de sus orillas. El suave paisaje de este tramo, a medida que avanza hacia el sur, va tornándose en despejadas lomas cubiertas de olivos que anticipan la aparición de las ásperas rocas de la cercana Sierra de Alcaraz, que ofrece un paisaje de montañas erguidas sobre pronunciadas pendientes y estrechos valles, excavados por la fuerza erosiva de ríos como el Salobre, Escorial o Mesta, que han dado lugar a paisajes de excepcional belleza como La Molata, el Estrecho del Hocino, el cercano Calar del Mundo o la Cabeza de Vianos.

Entre Sierra Morena y la Sierra de Alcaraz, estos valles, espectaculares en otoño por la transformación del color de sus arboledas, encierran las formaciones rocosas más antiguas de la zona y también acogen a casi todas las especies de nuestra fauna peninsular, incluida alguna de las más amenazadas y en peligro de extinción, como el lince ibérico, la cigüeña negra, o el águila imperial.

La ciudad de Albacete, marcada por su Feria

En el calendario de festividades, lo más característico de esta comarca es salir a cantar los “Mayos” durante la noche del 30 de Abril al 1º de Mayo. Estas rondas han sabido mantenerse vivas hasta hoy en muchos pueblos manchegos, como Alcaraz y Bienservida.

La festividad más importante de Alcaraz es la romería de la Virgen de Cortes, que se celebra el 26 de agosto, en la que los romeros van cambiando los ritmos de la marcha y realizan carreras con la imagen. En septiembre, del 7 al 17, Albacete celebra su Feria, recientemente declarada de Interés Turístico Internacional, una de las más importantes del país, sobre todo para los aficionados al mundo taurino.

Etapas de la ruta

La Ruta Albacete-Alcaraz-Bienservida está dividida en cuatro etapas: Albacete-Casas de Lázaro, Casas de Lázaro- Alcaraz, Alcaraz-Salobre y Salobre-Bienservida.

Etapa 1 Albacete-Casas de Lázaro

Albacete

De los orígenes de la ciudad de Albacete se puede precisar poco, aunque se han encontrado restos de la época romana y prerromana en las inmediaciones (poblado palafítico de bronce en Acequión, monumento turriforme ibérico de Pozo Moro, villa romana de Balazote).

Albacete es un cruce neurálgico de vías que la convierte en punto neurálgico de comunicaciones entre Andalucía, Levante y la Meseta, por lo que pudo haber desde antiguo algún asentamiento de poca importancia. Las pocas noticias firmes que se conocen se refieren a un viejo castillo de época califal. Es el núcleo del Al-Basit árabe que dará su nombre a la ciudad, del que no quedan más restos que una cierta cantidad de cerámica encontrada junto al actual edificio de la Diputación Provincial. Durante la época medieval esta zona fue escenario de muchas luchas entre cristianos y musulmanes hasta la conquista del castillo de Albacete en 1241, al año siguiente Pelayo Pérez conquista Chinchilla y Albacete pasaría a depender de esta población en calidad de aldea.

Entre los siglos XIV y XV se localizaban tres fortalezas en otros tantos altos de Albacete, alrededor de las cuales habría algunos caseríos. Una alrededor de la Plaza de las Carretas, otra en el cerrillo de San Juan y la tercera en torno a Villanueva (Alto de la Villa). De la unión de los tres puntos nacería Albacete. En 1375, Don Alfonso de Aragón, marqués de Villena, concedía a la aldea de Albacete el título de Villa, dejando de depender de Chinchilla.

El siglo XVI es un momento brillante para Albacete, que aumenta su población hasta 5.000 habitantes. Durante esta centuria se establecen diversos monasterios en la villa, Franciscanas, Justinianas y Agustinas, lo que es indicativo del desarrollo de la población. Asimismo se inician las obras de San Juan sustituyéndose la vieja iglesia medieval por un soberbio templo gótico-renacentista, que no se concluiría, y que después sería la actual catedral. También en este siglo comienza a desarrollarse la artesanía de la cuchillería, que perdura en la actualidad y tanto nombre ha dado a la ciudad.

En el siglo XVIII tuvo lugar un acontecimiento importante para el desarrollo de la ciudad, la confirmación de Feria Franca por Felipe V, en 1710. La construcción del Edificio Ferial data de 1783, con lo que Albacete tendrá un destacado papel comercial en la Región.

El siglo XIX se inicia con la construcción del Real Canal de María Cristina, para el desagüe de las zonas pantanosas de Albacete que la convertirían en un lugar más saludable. El saneamiento del Real Canal y el desarrollo comercial de la Feria, contribuirían al aumento de la población, lo que la llevaría más tarde, coincidiendo con la creación de la provincia en 1833, a convertirse en capital.

En el primer tercio del siglo XX, inicia un notable renacimiento constructivo urbano, con edificios de gran monumentabilidad que, aunque muchos han desaparecido, todavía pueden verse algunos en las calles Marqués de Molins y Tesifonte Gallego.

Hoy día, Albacete es una ciudad dinámica que se ha desarrollado mucho en poco tiempo; bien planimetrada como ciudad moderna y, sin ser una ciudad monumental, alcanza su personalidad entre sus calles comerciales.

Lugares de interés

Chinchilla de Montearagón. Constituye el antigua casco histórico de Albacete. Recorrer los escasos 13 kilómetros de la N-430 que separan Chinchilla de Albacete es viajar al pasado y conocer uno de los pueblos con más encanto de España.

Catedral de San Juan Bautista, obra del siglo XVI. De tres naves de igual altura sus bóvedas se apoyan en cuatro grandes columnas jónicas, que fueron sustituyendo al primitivo templo gótico, después renacentista incluso barroco y hasta modernista. En ella se encuentra la capilla de la Virgen de los Llanos, patrona de la ciudad.

Posada del Rosario, la construcción es una curiosa mezcla de gótico-mudéjar- renacentista de fines del primer tercio del siglo XVI.

Monasterio de la Encarnación. Hoy convertido en Centro Cultural, tuvo su origen en un beaterio del siglo XV. En el XVI se convirtió en monasterio de la orden Tercera de San Francisco.

Parroquia de la Purísima Concepción. Obra del siglo XVI, la obra actual es posterior. Este templo fue en el siglo XVIII convento de la compañía de Jesús hasta su expulsión. El presbiterio está presidido por un retablo churrigueresco con columnas salomónicas y ático semicircular procedente del desaparecido convento de Justinianas.

En la Calle Marqués de Molins se pueden encontrar edificios construidos entre 1900 y 1930 como el Colegio Notarial, el Gran Hotel, los que hacen esquina con la calle Concepción, conjunto de Casas de Cabot.

En la calle Tesifonte Gallego, el antiguo Casino, la Casa de los Flores y el edificio de la actual Cámara de Comercio. En el Paseo de la Libertad, el edificio del antiguo Hotel Regina y el Palacio de la Diputación. Entre las calles Mayor y Tinte el Pasaje de Lodares. En la Plaza del Altozano el edificio del Banco de España y el antiguo Ayuntamiento. En el paseo de La Feria, la Plaza de Toros. La Casa de Hortelano (actual museo de Cuchillería), el Recinto Ferial, el Nuevo Ayuntamiento o el Instituto Bachiller Sabuco, son otros de los edificios singulares de especial interés que se pueden encontrar en la capital albaceteña.

Sin olvidarnos de dar un paseo por el Parque de Abelardo Sánchez, emblema de la Ciudad.

Un recorrido por la cultura albaceteña

Museo Arqueológico Provincial. Con importantes secciones de arqueología, etnología, artes decorativas y prehistoria. Entre las obras que alberga destacan la Cruz de Término (s. XVI), la Cierva de Caudete y, sobre todo, las muñecas romanas de Ontur, pertenecientes al ajuar de una niña romana realizadas en ámbar y marfil. Cuenta con una exposición de pinturas de Benjamín Palencia, que el pintor donó al museo.

Museo Municipal. Situado en el edificio del antiguo Ayuntamiento. Acoge exposiciones temporales.

Museo del Niño. Colección histórica de la Educación y la Infancia.

Museo de la Cuchillería. Situado frente a la Catedral, en la Casa de Hortelano, recoge una variada muestra de la artesanía típica de Albacete.

Balazote

La localidad de Balazote tiene unos antiguos orígenes. Se ha encontrado en sus tierras una curiosa escultura de origen oriental conocida como la Bicha de Balazote. La Bicha de Balazote representa a un toro androcéfalo de gran calidad plástica, la escultura pudo ser realizada en los siglos V y IV antes de Cristo. También se ha encontrado, en recientes excavaciones, una villa romana.

Después de la Reconquista esta localidad era de la Orden de Santiago y de la ciudad de Alcaraz, más tarde fue posesión de distintos señoríos, siendo en el siglo XVII de los condes de Balazote “Alfaro Mendoza”.

El conjunto artístico de Balazote está formado por la parroquia de Nuestra Señora del Rosario. El templo sólo posee una nave, construida en el siglo XVI. Recientemente se ha recuperado el antiguo artesonado de tradición mudéjar que estaba cubierto por una capa de yeso. El templo conserva un retablo barroco del siglo XVII procedente del convento de las Franciscanas de la ciudad de Alcaraz.

La Casa del Condado, las Termas Romanas o la Ermita de Santa Mónica son otros de los lugares emblemáticos que se pueden visitar.

La economía de Balazote está basada en su agricultura, principalmente de ajos.

Continuando nuestra ruta el paisaje se torna ondulado. El río Don Juan y después el río Jardín acompaña la ruta hasta llegar a la finca privada de Torre de Alvar Ruiz. A unos cuatro kilómetros de la vía está el pueblo de San Pedro. Seguimos la plataforma del ferrocarril hasta llegar a una vieja estación abandonada. Pasamos varios puentes y túneles acompañados de encinas y, junto a una hermosa finca tradicional con aljibe, encontramos el desvío que nos lleva a Casas de Lázaro.

La antigua vía del ferrocarril Baeza-Utiel, que nunca se utilizó, constituye la Vía Verde de esta ruta

Después de nuestra visita a la capital de la provincia de Albacete partiremos siguiendo la traza del Real Canal de María Cristina y el cordel de Lezuza. A unos siete kilómetros tomaremos la Vía Verde, antigua vía del ferrocarril Utiel-Baeza (que nunca llegaría a utilizarse), la plataforma originaria del tren queda elevada, excepto en algunos tramos. Cuando llevemos caminando diez Km. veremos la pedanía de Santa Ana, a unos dos Km. de la vía verde. Los cultivos de ajo y cereales cubren el llano.

La antigua vía de ferrocarril cruza el emblemático acueducto Tajo-Segura, flanqueado por árboles. El agua de este trasvase ha pasado por la región castellano-manchega durante décadas sin dejar ni una sola gota de agua. Tras muchos años de verla pasar, parece ser que definitivamente este trasvase tendrá su fin en el año 2015.

A unos 28 Km. del comienzo de nuestra ruta nos encontramos el curioso santuario de la Virgen del Puente, una Virgen sobre un viejo puente por el que pasaban las vías del tren. Un poco más adelante llegamos a Balazote.

Casas de Lázaro

Lugar donde los aires comienzan a purificarse; aquí se inicia, viniendo del llano, una orografía discretamente montañosa que va creciendo en relieve por la carretera que conduce al sur, bordeando el Montemayor, río abarcable y algo doméstico. También el Masegoso discurre por estas tierras antes de entregar sus aguas al Jardín, cauce que traza la linde norte del término.

El pueblo, donde se condimentan en su justa medida los gazpachos y se fabrican las magdalenas con la miel necesaria, se independizó de Alcaraz hace más de siglo y medio, obteniendo las aldeas del Cucharal, El Berro, Montemayor y Navalengua, en las inmediaciones del cerro Isabela, con sus 1.355 metros.

En Casas de Lázaro podemos visitar varios lugares de interés como: La fuente El Berro, agua indicada, según dicen los más viejos, para paliar posibles problemas de riñón.

La fuente El Buitre, agua con propiedades termales según nos indica el libro de 1891 “Crónica de la provincia de Albacete”, y en la que todavía se pueden ver las balsas donde en otro tiempo hubo unos baños.

El puente El Caño, lugar de recreo, donde poder disfrutar del paisaje al lado del río Casas de Lázaro. Allí grandes y pequeños se acercan a pasar un rato agradable.

El paraje denominado Casa de Las Palomas, lugar con el encanto especial de estar en pleno monte, rodeado por pinos y algunos olmos, sitio privilegiado para pasar el día descansando y respirando el aire puro de una vegetación prácticamente salvaje. Un sitio donde la temperatura baja varios grados con respecto al núcleo de población. Este paraje está atravesado por el río llamado “Casa de las Palomas”.

Los telares fabricados en Casas de Lázaro son famosos en toda España

En Casas de Lázaro se ha mantenido una industria familiar de tejidos tradicionales cuyos orígenes tal vez estén en los telares que dieron fama a Alcaraz hasta el siglo XVIII. Una tradición que se remonta al siglo XIV, dado que en el escudo oficial de Casas de Lázaro, que data de ese período, ya aparece una lanzadera, uno de los utensilios que se utilizan en el telar.

En el año 1860 nacía en Casas de Lázaro, José Antonio Rosa, en el seno de una familia de artesanos de telar. Casi dos siglos después, los bisnietos de José Antonio Rosa pasan horas y horas sentados frente a los telares de su fábrica de Casas de Lázaro confeccionando, sobre todo, los refajos que las manchegas albaceteñas lucen en la Feria de Albacete. Después de todo ese tiempo trabajando en la artesanía popular y tradicional de Casas de Lázaro, la familia de Eustaquio Rosa se ha convertido en la única productora de telares de Castilla la Mancha.

Etapa 2 Casas de Lázaro-Alcaraz

En este tramo la Vía Verde discurre arropada por abundante vegetación, en él atravesamos largos túneles y nos deslizamos entre cerros y sobre las vegas de los ríos Jardín, Arquillo, Cubillo y Horcajo. El primer trecho a la salida de Casas de Lázaro puede resultar muy costoso en bicicleta. Entre el Robledo y Alcaraz el camino es ondulado.

A la salida de Casas de Lázaro emprendemos el descenso siguiendo las curvas de un camino irregular. El tramo intermedio es de subida. Tomamos de nuevo la plataforma del ferrocarril, dejando atrás un túnel, seguimos la vegetación que marca el arroyo de minas y tras otro túnel llegamos al río Jardín. Después de quince kilómetros descendemos hacia el Jardín entre huertos y chopos. Tras visitar la localidad y hacer acopio de productos típicos de la tierra emprendemos camino retomando la Vía Verde hasta llegar a la vega del río Cubillo. Pasada la vieja estación del tren nos encontramos con un cruce de caminos, el ramal de la derecha lleva a El Campillo, el de la izquierda a la ermita de Villargordo, de frente llegaríamos a Los Chospes.

El camino de subida hacia El Campillo pasa por la laguna de los Ojos de Villaverde, reconocida como Lugar de Interés Comunitario (LIC) por RAMSA. Masa de agua en forma de lengua de unas 7 ha. Su elevada altitud, clima y relieve confieren al altiplano aspecto de páramo, en el que abundan numerosas fuentes o afloramientos denominados “ojuelos”. Las aguas son recogidas por el arroyo Pontezuelas, que desemboca en la Laguna. El conjunto constituye un atractivo ecosistema de vegetación palustre, con carrizos, masiega y junquillo negro, que alberga un buen número de aves y plantas poco frecuentes en otros parajes de similares características, lo que justifica su declaración como área protegida.

Siguiendo nuestra ruta pasamos por el cortijo en ruinas, Casas del Vínculo, y bajamos hacia El Campillo. Deshaciendo el camino, y de nuevo en el cruce, tomamos el pequeño ramal que nos acerca a la ermita de Villargordo.

Regresamos a la vía del tren y nos introducimos en un largo túnel que bordea la aldea de Los Chospes, a cuya entrada encontramos la Fuente de la Tubilla y donde la tranquilidad de sus calles nos invita al descanso.

Desde Los Chospes tomamos un ramal que discurre entre cerros hasta la laguna del Arquillo, esta laguna domina el paisaje. Su vegetación, tanto acuática como marginal, posee un elevado interés botánico. Las espigas de agua y los nenúfares que flotan en la superficie del agua añaden belleza al complejo natural de la Laguna. Las gramíneas y las praderas juncales rodean sus márgenes. Importante diversidad faunística. Aguas adecuadas para practicar la pesca o la natación. Orillas muy agradables para comer al aire libre. Los lugareños cuentan que en los días de niebla una extraña criatura navega por sus aguas.

Retomamos la Vía Verde hasta llegar a El Cubillo, recorriendo en el último trecho un camino que cruza el arroyo Pradejón. Por los campos del Cubillo, la ruta se adorna con un arbolado copiosísimo. Es éste uno de los tramos más fantásticos de cuantos el otoño puede ofrecer, con el intenso amarillo de las hojas que van desprendiéndose lentamente de las ramas.

La vía discurre por un talud sobre encinas y chopos y, tras pasar varios puentes y una antigua estación del tren, que hoy es casa rural, llegamos a Robledo.

Robledo

A más de 1.000 metros de altura se levanta este pueblo de la provincia de Albacete, justo al borde de la carretera Nacional que une Levante con Andalucía. Antigua aldea de Alcaraz, enclavada en un inmenso robledal, los campos de cereales han ido ganando terreno con el tiempo a los viejos bosques.

En la actualidad, el cultivo del grano y la ganadería centran la actividad laboral del municipio, cuyas calles ascienden en el sentido de la ladera en que se asientan.

Robledo es pueblo que respira aires frescos y saludables. Al llegar a la parte más alta de estas tierras, el paisaje adquiere un tono como irlandés que se refleja en los pastos, los caminos y parcelas de piedra, el verde intenso, los ocres acervezados de la turba y un azul violáceo en el cielo, donde se dibuja a veces una bandada de tordos.

Robledo celebra sus fiestas mayores para la Virgen del Pilar, con misa mayor en la iglesia de la Purísima, que fue reedificada por los feligreses en 1815. También se festeja aquí a San Antonio, el 13 de junio. Y el Sábado de Gloria se elaboran las famosas cruces de trigo, que luego se colocan en ventanas y balcones para protegerse del diablo.

La gastronomía de Robledo ha dado platos tan apreciados como la tortilla de pan, el ajo grande o las collejas con chorizo y tocino.

Robledo es municipio considerablemente acuático. El río Jardín, que aquí nace, cruza el término en paralelo a la carretera general, y varios arroyos le dan su caudal. Justo en el límite con Peñascosa y Masegoso se halla la laguna del Arquillo, donde muere el río que, además del mismo nombre, lleva sabrosas truchas. Son éstas aguas propicias para practicar la pesca o la natación, y a cuyas orillas se merienda estupendamente.

En la laguna de los Ojos de Villaverde, muy cerca de la general y junto a la aldea igualmente llamada, desagua el arroyo de Pontezuelas, que discurre entre encinas y sabinares. El conjunto constituye un atractivo ecosistema de vegetación palustre, con carrizos, masiega y junquillo negro, que alberga a una buena cantidad de aves.

La Cañada Real Andalucía Valencia, utilizada en otras épocas como vereda de trashumancia del ganado vacuno, ovino, caprino… Hoy, una vez acondicionada, se convertirá en un recorrido ideal para la práctica del senderismo y del cicloturismo, así como para pasear a caballo.

Camino de Bolea. Camino del Robledo a Peñascosa, utilizado para “bolear”. Este deporte o juego consiste en lanzar bolas de hierro de diferente tamaño para ver quién la lleva más lejos. En el camino existen tramos de todas las características, que obligan a los dos equipos participantes a organizarse según su estilo o forma de lanzar la bola.

También se encuentran en su término varias fuentes entre las que cabe destacar tres: Miranda, situada a la entrada de Robledo; El Caño, en El Cubillo y Tubilla, en Los Chospes. Fuentes naturales, cuyo caudal es insuficiente para abastecer a los pueblos. La alta calidad de sus aguas, recomendadas por médicos y especialistas, es lo que las distingue del resto de la provincia.

Continuando nuestra ruta salimos de Robledo por el camino de Peñascosa. El río Horcajo pasa por la aldea del mismo nombre, en la que hallamos un descansadero con fuente y bancos a la sombra de los chopos y las moreras.

Una senda asciende hacia el Santuario de Nuestra Señora de Cortes situado sobre una colina, a seis kilómetros de la ciudad de Alcaraz. El Santuario debió de construirse en el principio del siglo XVIII, aunque los orígenes del santuario se fechan en el año 1222; es decir, nueve años después de la conquista llevada a cabo por Alfonso VIII. La imagen de la virgen, aunque hoy en día es una pieza de vestir, revela una pieza de madera tardo-románica. En el templo se pueden observar una variada colección de piezas de imaginería.

A un kilómetro del santuario cruzamos el río Cortes. El camino continúa atravesando el río Piojo y descendemos viendo sobre el cerro de San Cristóbal las ruinas del castillo árabe que nos acercan a Alcaraz.

Alcaraz

Los orígenes de la ciudad de Alcaraz son muy antiguos, siendo los más inmediatos los musulmanes, a los que se atribuyen la construcción de los muros del castillo situado en lo alto de la población.

Los cristianos, en su avance hacia el sur-este peninsular, conquistaron la localidad de Alcaraz. El Rey Alfonso VIII de Castilla fue el conquistador de la localidad en el año 1213 que, tras un largo asedio, consiguió que Alcaraz se convirtiera en la puerta de Castilla hacia el reino de Murcia, Granada y el Mediterráneo. Inmediatamente después se inició la organización concejil, con un fuero propio, muy a propósito para la labor repobladora de una zona fronteriza, cabeza de un amplio alfoz que se extendía por la zona occidental de la actual provincia de Albacete.

Alcaraz logró el título de Ciudad en el siglo XVI, siendo anteriormente un realengo con voto en Cortes. Debido a la conquista por parte de los cristianos del reino de Granada, las tierras de Alcaraz perdieron su situación estratégica y fueron progresivamente apareciendo nuevas villas que ocuparon estas tierras. Así apareció Villarrobledo (1476), El Bonillo (1538), Lezuza (1553), Ayna (1565), Peñas de San Pedro (1573)…

A pesar de que la ciudad de Alcaraz termina la Edad Media en decadencia, se produce en el siglo XVI un apogeo artístico y cultural genuinamente renacentista, acometiéndose la construcción de la Plaza Mayor y naciendo Andrés de Vandelvira, Miguel Sabuco, Simón Abril y marchándose a las Indias Toribio de Alcaraz. Durante el siglo XIX las tierras de Alcaraz pasaron a formar parte de la nueva provincia de Albacete, (antes pertenecientes a la provincia de La Mancha) y se formaron los municipios de Vianos, Salobre, etc., que antes eran aldeas.

Andrés de Vandelvira fue uno de los más destacados arquitectos renacentistas del siglo XVI

La Torre de El Tardón, forma una curiosa pareja con la cercana Torre de la Trinidad de la iglesia, ambas tienen la característica de ser prismáticas irregulares.

Andrés de Vandelvira (1509-c. 1575), fue uno de los más destacados arquitectos españoles renacentistas del siglo XVI. La única obra de la provincia en la que encontramos documentada la intervención de Andrés de Vandelvira es en la tasación de la Torre de El Tardón, que sin duda tiene su sello inconfundible, así por ejemplo, los guerreros que sostienen el escudo de la ciudad recuerdan los temas semejantes de la portada de El Salvador de Úbeda.

La Torre de El Tardón se construyó a partir de 1555 por Bartolomé Flores quien, en 1568, declara que la tenía acabada. Su nombre parece tener origen en que su campana tocaba de tarde en tarde con motivo de diversos acontecimientos, esta campana existe hoy en día y una inscripción la fecha en el año 1444.

Ciudad monumental

Dentro de la ciudad de Alcaraz destaca su monumental Plaza Mayor, construida de forma solemne y sobria. El trazado es rectangular, abriéndose hacia saliente sobre la plazoleta de la iglesia de la Trinidad. En su ángulo sureste se encuentra flanqueada por las magníficas torres de la Trinidad y de El Tardón. La construcción de la Plaza es del siglo XVI, realizándose ésta para conseguir un espacio amplio para el mercado.

En la parte sur de la Plaza Mayor se encuentra la Lonja del Corregidor o de Santo Domingo, que estaba adosada al desaparecido convento de este nombre. La Lonja fue construida en 1518 por Juan de Chiberría, interviniendo en la tasación Juan de Baeza. La obra fue reconstruida en 1718, siguiendo en la arquería inferior el mismo estilo sobrio que presentan los restantes edificios civiles de la Plaza. La galería superior conserva los primitivos antepechos calados.

Las lonjas del Ayuntamiento o del Ahorí, al norte de la plaza, y la de la Regatería al oeste, son de un estilo sobrio y clásico de finales del siglo XVI.

Actualmente, la única parroquia de la ciudad es la iglesia de la Santísima Trinidad, situada en una pequeña plaza junto a la Plaza Mayor. La fecha de construcción del edificio es del siglo XV, con añadidos de capillas y otros detalles plenamente renacentistas. La parte gótica debió quedar concluida antes de 1492, pues en la bóveda central aparecen las armas de los Reyes Católicos, sin la granada en punta tradicional.

La construcción está formada por tres naves y cuatro tramos, sin crucero; separados por pilares fasciculados.

El templo posee una hermosa capilla renacentista con tres magníficas bóvedas de crucería decorativa. La portada del templo es una obra de un gótico muy avanzado. En el templo se conserva una colección de estatuaria gótica del siglo XV, que forma parte del retablo mayor, otra pieza a destacar es la pila bautismal de fines del siglo XV al XVI.

La antigua parroquia de San Miguel Arcángel, situada en la calle Mayor, cuya construcción data de los siglos XVII al XVIII no se conserva en la actualidad. De esta construcción sólo queda la capilla funeraria, de planta cuadrada y bóveda cruzada. Se conserva el retablo mayor neoclásico, obra de Roque López.

En la ciudad de Alcaraz se conserva un monasterio de monjas franciscanas, el monasterio María Magdalena, cuya construcción data de los siglos XVI al XVII; posee un claustro con forma rectangular y tres cuerpos. Este monasterio posee infinidad de imágenes de un valor incalculable.

Tierras de ganado bravo y buena gastronomía

En nuestro recorrido por las sierras albaceteñas podremos contemplar varias ganaderías bravas, entre ellas las de Samuel Flores, Daniel Ruiz, Daniel Martínez, Fernando Moreno… entre otras, que forman parte importante del panorama taurino nacional. Las ricas tierras de las sierras albaceteñas hacen que pasten en ella lo mejor de la cabaña brava española.

La ciudad de Alcaraz es un buen sitio para pasar la noche en uno de sus varios hoteles y casas rurales, así como disfrutar de su buena gastronomía y tapas como las que se ofrecen en el bar-restaurante situado en el Casino de la localidad. Magnífica y variada cocina casera, típica manchega, servida con mucho cariño y oficio, donde la calidad es la bandera de su carta gastronómica. No dejen de visitar este lugar y probar sus viandas.

Etapa 3 – Alcaraz-Salobre

El camino que sale de Alcaraz bordea cerros y ondulaciones nunca abruptas. Hacia Vianos, sin embargo, la ruta sigue el perfil de la sierra, al igual que a su paso por el estrecho del Hocino. El paisaje de pinos y robles sorprenderá a quien sólo conozca Albacete en su llanura. El tramo resulta difícil para el ciclista no habituado.

La salida de Alcaraz se hace por el Camino de la Virgen.

Tras cruzar el arroyo de los Álamos, buscamos la cañada y ladeamos una finca vallada de reses bravas. A unos nueve kilómetros se cruza un puente sobre el río Horcajo, donde la vegetación es más abundante, aunque sin sombras.

Muy cerca se encuentran las ruinas de un cortijo centenario. La ruta toma la carretera N-322 de la que sale una calzada hacia Vianos, la mayor parte del ramal que conduce a la localidad es de subida pronunciada y sin sombra.

Vianos

Vianos está situado en un altiplano, tiene unas calles que más recuerdan a un pueblo del llano, que a uno de la Sierra de Alcaraz; pero cuando nos asomamos a su mirador o salimos del pueblo en dirección a Alcaraz es cuando nos encontramos con el tremendo vacío existente y nos damos cuenta del cañón sobre el que se encuentra situado este bonito pueblo. Su conjunto urbano mantiene los caracteres propios de otras poblaciones serranas, con construcciones de tipo popular. Su edificio más significativo es la iglesia parroquial de San Sebastián, del siglo XVI.

El pueblo posee un peculiar encanto debido a su emplazamiento, entre la llanura y el cañón sobre el que se asienta. Sus tranquilas calles conducen al mirador del Cantero desde el que se observa una excelente vista.

Las fiestas de Vianos se celebran el 15 de Agosto, pero si por algo es conocido Vianos es por su Auto de los Reyes Magos, que año tras año tiene lugar en la madrugada del día 6 de Enero, en una gran representación popular de todo el pueblo.

Continuamos nuestra ruta por una senda que discurre junto a la carretera nacional, hasta llegar a Reolid, entre campos de olivos.

Reolid

Esta localidad es conocida por sus balnearios de aguas minero-medicinales, son dos los existentes, el Balneario de Nuestra Señora de la Esperanza y Los Baños de Benito. También se puede visitar la Iglesia de Santo Domingo.

Seguimos la ruta por la antigua carretera hacia Salobre por el desfiladero, ya que merece la pena contemplar el impresionante cañón del Estrecho del Hocino.

Etapa 4 Salobre-Bienservida

Esta etapa se adentra en los hermosos paisajes de la Sierra de Alcaraz, acercándonos al límite entre las provincias de Albacete y Jaén. El valle del río Salobre da paso a una zona de cerros y montes donde abunda la vegetación y se alternan con las bajadas y, principalmente, subidas con cierta pendiente, por lo que puede resultar muy difícil para los cicloturistas.

Salimos de Salobre siguiendo el curso del río del mismo nombre y ladeando el cerro de Piedra Gorda. La mayor parte del trayecto a Villapalacios es de subida. Pinos y encinas cubren los cerros hasta bien pasada la fuente del Espino, momento en el que se remonta el llano que nos lleva a Villapalacios.

Villapalacios

Situado a 98 Km. al suroeste de la capital por la N-322. Pasó en el siglo XV desde Alcaraz al señorío del conde de Paredes de Nava y en el siglo XIX logró su autonomía.

A Villapalacios se le identifica con la antigua Cenyllas; remonta sus orígenes a la civilización ibérica y tuvo su mayor auge en el siglo X, -en 1436 el Rey Juan II le otorgó a D. Rodrigo Manrique de Lara “El Pozo”, primera denominación que tuvo el pueblo-, siendo la villa en la que residía en sus visitas D. Manrique de Lara, Conde de Paredes, señor de las Cinco Villas, que la hizo capital del Señorío, tomando el nombre actual de Villapalacios.

Situado en un punto cercano a la carretera general hacia Andalucía el conjunto urbano de la villa ofrece como obras más significativa la iglesia parroquial de San Sebastián. Es construcción de planta rectangular con arcos en diafragma, que dividen el espacio en siete tramos incluida la cabecera y cubierta de madera a dos aguas. Por el espacio resultante y los pilares adosados, la cabecera quizá debió cubrirse con bóveda de crucería. A los pies hay un hermoso coro de madera con detalles mudéjares y sobre él una elevada tribuna renacentista con hermosas tallas. La portada, con arco apuntado ojival, tiene un ancho dovelaje remarcado en sus líneas extremas con un baquetón con pequeño capitelillo sin demasiado empeño.

Sobre la puerta se ha repuesto en la última restauración el escudo de los Manrique del siglo XVI. A los pies se levanta, como en la iglesia de Riópar, la torre campanario. La construcción de este templo se ha de fechar entre los siglos XV al XVI, de un estilo sencillo gótico final cuyo origen habría que buscarlo en la región catalana-levantina; otros templos semejantes los encontramos en Ossa de Montiel, Robledo y Riópar.

Pero para llegar a la iglesia el viajero habrá pasado por la plaza, y en ella se habrá dado cuenta del tremendo respeto que este pueblo siente por sus monumentos, sus calles y su iglesia. La plaza, siempre limpia y excelentemente conservada, no es sino una muestra de lo que se puede ver en todo el pueblo; fachadas respetadas en su integridad y calles populares, en las que de nuevo la influencia de la cercana Andalucía se nota en mil detalles. El edificio de la Casa Consistorial también ha sabido alzarse sin romper este loable equilibrio.

Podríamos destacar también en Villapalacios el Pico de las Almas, en las estribaciones de Sierra Morena, donde quedan restos de una atalaya de vigía. Igualmente es curiosa la tradición del juego de la Taza, único en la provincia (que sólo se juega en las fiestas del Santísimo Cristo de la Veracruz (Septiembre); un juego lucrativo en el que ocho bolas de cristal deciden la suerte del que las lanza o de los que hacen apuestas en función de que deje fuera del agujero de la taza (en el centro) un número par o impar de bolas.

Finalmente, señalar como igualmente curioso el Lexicario paloteño (Villapalacense) editado por D. Emilio Quijano Resta, con más de 200 vocablos autóctonos y varias expresiones locales cuya lectura nos hará disfrutar un buen rato.

Abandonamos Villapalacios y, tras cruzar el río de la Mesta, iniciamos una subida bordeando un cerro. La ermita de San Cristóbal se encuentra elevada sobre este cerro, que lleva su mismo nombre. Cogemos la carretera hacia Bienservida, el río de la Mesta nos acompaña buena parte del camino que asciende hacia el monte entre abundante vegetación. La calzada local sube entre pinares. El olor a romero, tomillo y vegetación de montaña acompañan la bajada hacia el pueblo. Después de contemplar un hermoso paisaje de sierra y alcanzar el llano cubierto de campos de labor, olivo y pinar, una acequia nos adentra en Bienservida, en el límite de la provincia de Jaén.

En los alrededores de la localidad de Salobre se pueden visitar espacios naturales de gran belleza

Salobre es un bonito pueblo alojado en un fértil valle entre los ríos Salobre y Ojuelo. Por el centro del Salobre pasa el río del mismo nombre, que va hasta los topes de hermosísimas truchas para fotografiar.

Recorrer el río Ojuelo por la pista forestal hasta el cerro de la Atalaya (1.452 m) o pasear por el propio cauce del Salobre, son dos excursiones que permiten disfrutar de la rica vegetación y paisaje de la zona.

Toda esta fluvialidad es más que favorable para el desarrollo de una fértil vega que ofrece productos de primera. Sirve, además, para alimentar las masas arbóreas de este bellísimo pueblo serrano, que ofrece sombras muy amenas bajo las higueras con troncos vestidos de liana trepadora.

En los montes del Salobre, que tuvo industrias metalúrgicas subsidiarias de las fábricas de Riópar, descuella la roca viva, en forma más o menos prismática, sobre las copas de encina.

En la plaza del pueblo, atravesada por el río, encontramos una agradable terraza bajo la sombra de los plataneros, y si la sed aprieta, podemos refrescarnos en una antigua almazara reconvertida en bar.

En sus alrededores podemos visitar espacios naturales como la microreserva del Estrecho del Hocino; El Sabinar, zona adornada por frondosas sabinas albar, especie protegida que da nombre al paraje; el pico del Águila; la Herrería; Mohedas y La Charca. Todos ellos constituyen paisajes de una gran belleza natural.

Bienservida

El origen de Bienservida es muy antiguo, de la época en que los íberos poblaban estas tierras se exhibe en el Museo de Albacete un león que conserva entre sus patas delanteras una cabeza masculina con barba.

La población de Bienservida fue del señorío de los Manrique, condes de Paredes de Nava, concedido por Juan II, siendo desde entonces villa.

La villa de Bienservida tiene una iglesia Parroquial dedicada a San Bartolomé, su construcción es del siglo XVI, con cabecera cuadrada de cubierta gótica. La iglesia es de nave única, con portada en el lado del evangelio gótica. De interés es el retablo en el que se diferencian dos partes, la inferior es de un plateresco avanzado y la superior de finales del S. XVI o principios del XVII, la cual remata en el Calvario y el Padre eterno; en este retablo se alternan pinturas y esculturas.

En sus inmediaciones, repletas de olivos que dan fama a la localidad por su preciado aceite, se pueden encontrar gran cantidad de parajes naturales como el mirador Cerro de Tasajete, magnífica vista de la población y todo el paraje natural que lo rodea. El nacimiento del río Turruchel, zona recreativa con barbacoas y fuentes naturales. La Migarria, es un espacio natural formado por una zona en la que están presentes diversas especies vegetales, tanto arbóreas como arbustivas, algunas de ellas autóctonas, el área está acondicionada con barbacoas para uso recreativo. El Pico de la Sarga, de 1.789 metros, es la cota más alta del término municipal y una de las más altas de la provincia de Albacete, ofrece vistas extraordinarias de la Sierra del Segura y del Calar del río Mundo. El Pico del Padrón, es una cumbre de 1.684 metros en cuya ladera se encuentra la población. Las Cuevas de la Fontana, son excavaciones en la roca utilizadas como viviendas recientemente. La Fuente de la Pileta, es una pequeña explanada bajo las paredes grises del Pico de la Sarga, en la cara norte. Lugar también de interés lo constituye el nacimiento del río La Mesta.

Bienservida celebra entre sus fiestas Las Cruces de Mayo, el día 2 de Mayo, la Romería de la Virgen de Turruchel, el tercer domingo de Mayo, y sus fiestas populares en Septiembre.