Etapa 2 - Castellar de Santiago - Almuradiel

Esta etapa de 47 kilómetros está plagada por las andanzas de don Quijote en las estribaciones de Sierra Morena. Cruza cuatro pueblos, incluido Las Virtudes. El paisaje varía poco: viñedo, olivos y cultivos de secano. Lugares como Las Virtudes y su magnífica plaza de toros cuadrada, la sorpresa del Archivo Museo de la Marina en el Viso del Marqués, alojado en un espléndido palacio renacentista, o la traza ilustrada de Almuradiel son factores que nos harán disfrutar. La dificultad de esta etapa es casi inexistente. Se transita por caminos anchos y bien trazados, aptos para ir a pie, a caballo o en bicicleta.

Las poblaciones que visitaremos son: Santa Cruz de Mudela, Viso del Marqués y Almuradiel.

Abandonamos Castellar de Santiago por el Oeste, siguiendo un camino asfaltado y rodeado de viñedos. A unos cuatro kilómetros seguiremos nuevamente por una vía pecuaria y cruzaremos la CM-3200 que une Castellar de Santiago con el Viso del Marqués. En el kilómetro 12,8 la ruta se bifurca a la altura del Cerro Lobo. Dejamos el ramal de la derecha, que conduce hasta Valdepeñas (tercera etapa de este tramo) y seguiremos hacia Las Virtudes.

A 7 kilómetros de Santa Cruz, por la N-IV hacia el sur, se levanta el Santuario de Las Virtudes, rodeado de alamedas y lugar de peregrinación de los vecinos de Santa Cruz de Mudela. La ermita del siglo XVI, con un bello retablo y un artesonado del siglo XVII cuya cúpula fue construida en el año 1711 bajo la dirección del padre Fray Francisco de San José, trinitario y maestro mayor de obras. El camarín se construyó en 1696 y sus pinturas son consideradas como las mejores del barroco de la provincia, con una clara influencia de las pinturas del Palacio del Viso del Marqués. Representan a las tres virtudes teologales y las cuatro cardinales. En el centro la coronación de la Virgen. Junto al santuario se levanta una plaza de toros, la única cuadrada que existe en España, fechada en 1641 y considerada como la segunda más antigua de la península.

Santa Cruz de Mudela

Desde Las Virtudes un pequeño ramal de 7 kilómetros nos conduce a Santa Cruz de Mudela. Esta localidad de 4.800 habitantes es muy conocida por sus balnearios de El Salobral y de La Salud y por sus fábricas artesanas de cuchillería y navajas.

Santa Cruz de Mudela fue fundada en la Edad Media, aunque determinados hallazgos arqueológicos nos indican la existencia, en fechas anteriores, de pobladores en este lugar, concretamente se cree que hubo aquí un asentamiento íbero-romano denominado “Vitoria” y “Las Virtudes”. Parece ser que fue enclave romano y visigodo. Va a ser en la primera mitad del siglo XIII cuando la villa toma el nombre de Santa Cruz de Mudela, el cual es atribuido, según la leyenda, a una cruz aparecida en el cielo y que ayudó al triunfo de las tropas cristianas, mientras que una teoría distinta apunta que simboliza un cruce de caminos enclavado en la Dehesa de Mudela. En 1462 se amplía la Encomienda de Mudela con la villa del Viso, quedando sometida a la Corona tras la Conquista de Granada, aunque posteriormente debido al déficit económico se vende a don Álvaro de Bazán y es a su hijo a quien Felipe II otorga el título de Marqués de Santa Cruz en 1569. Por su emplazamiento, esta localidad tuvo una intervención destacada en la Guerra de la Independencia.

Patrimonio

Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, declarada de interés cultural con la categoría de monumento. Del siglo XVI, gótica tardía con predominio de elementos renacentistas. Tiene tres naves, cabecera poligonal y torre a los pies. Destacan sus portadas renacentistas.

Iglesia de San José. Construida en 1918, es de estilo neogótico. Convento de Concepcionistas, historicista, posee artesonado y una bóveda pintada en un estilo que recuerda la creación de falsos efectos ópticos del barroco decorativo. Ayuntamiento (1863), del arquitecto José Mª Cuenca, de estilo ligado al clasicismo historicista de la época.

En Santa Cruz de Mudela se encuentran algunas casas de interés de los siglos XVIII y XIX.

Viso del Marqués

Abandonamos el ramal que nos condujo a Santa Cruz de Mudela, tras cruzar la autovía A-4 (Madrid-Andalucía) por un paso elevado y un poco más adelante cruzamos la línea de ferrocarril del AVE (Madrid-Sevilla), en el kilómetro 41 llegamos al Viso del Marqués.

Viso del Marqués es una localidad situada al sudeste de la provincia de Ciudad Real, en el Campo de Calatrava. Está localizada en las estribaciones del sur de Sierra Morena, en los límites con Jaén, a 70 kilómetros de la capital, a 30 kilómetros de Valdepeñas y a 6 kilómetros de la autovía Madrid-Andalucía. Tiene tres núcleos de población: Bazán, Villalba de Calatrava y Umbría de Fresnedas, levantados por iniciativa del Plan de Actuaciones del Instituto de Colonización. Sus principales fuentes de ingresos son la agricultura y la ganadería. En sus parajes naturales del Parque Forestal del Valle de los Perales o la Sierra del Viso existe abundante caza: perdiz, conejo, liebre, venado y jabalí.

La fundación de la localidad manchega de Viso del Marqués fue tras la reconquista cristiana en el siglo XII. Esta villa estuvo bajo la influencia de los Bazán, tras comprar el territorio en el siglo XVI a Carlos V. Uno de sus descendientes, el primer marqués de Santa Cruz, fue quien construyó el Palacio y el convento de Franciscanos Capuchinos. A mediados del siglo XII, la población se llamaba Viso del Puerto Muladar (Muladar es una deformación de Muradal, lugar que comunica La Mancha con Andalucía).

Patrimonio

Palacio del marqués de Santa Cruz, declarado monumento en 1931 y cedido a la Marina Española para sede de su Museo-Archivo en 1948, curiosamente en pleno centro manchego.

El palacio, realmente grandioso, fue construido por el arquitecto italiano lombardo Giovanni Castello, llamado il Bergamasco, entre 1564 y 1588, por encargo de Álvaro de Bazán, quien fuera primer marqués de Santa Cruz. Típicamente renacentista, severo de formas, posee un bello patio porticado y sobre todo una riquísima colección de pinturas murales y esculturas, todas de paternidad italiana. Frente a la mole palacial, un busto del ilustre marino se alza adornado con los nombres de sus más famosas batallas marinas, incluyendo Lepanto (1571). Sobre su sobria fachada se sitúa un gran balcón decorado en la parte superior por el escudo nobiliario. El palacio cuenta con diez mil m2 de pinturas al fresco.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVI, gótica decadente, de una nave descentrada del presbiterio por estar construida sobre los restos de otra más antigua. En su interior hay un curioso detalle, un caimán disecado, traído por don Álvaro en una de sus expediciones.

Ermita de San Andrés. Al sur de Sierra Morena. Construido, según algunos, por los templarios en la primera mitad del siglo XII, y por los Calatravas para conmemorar la victoria de Fernando III El Santo, en la batalla de toma de Baeza, según otros. Ermita de Nuestra Señora de los Dolores, del siglo XVIII, del más puro estilo neoclásico.

En la Encomienda de Mudela se encuentra el palacete de Mudela, del siglo XIX. Lugar de residencia destinado a cacería, donde se aloja S.M. el Rey en sus cacerías. En el camino a Santa Cruz, por carretera, se ven dos edificios bastantes deteriorados, el caserón-cortijo de Molina del Marqués, del siglo XIX, y una fábrica de harinas de principios del XX.

Almuradiel

Saliendo desde el Viso del Marqués por el Este, recorremos dos kilómetros por la CM-4111, después el camino discurre paralelo a la carretera hasta llegar a Almuradiel en el kilometro 47,3 de esta etapa nº 2 de la Ruta del Quijote.

Almuradiel es la puerta de entrada a la provincia de Ciudad Real viniendo desde el Sur por la N-IV y es lugar habitual de parada de muchos viajeros. En sus proximidades se inicia el paso de Despeñaperros, garganta labrada por el río Magaña y que continúa siendo la única entrada a Andalucía, tanto por carretera como por ferrocarril.

Es una típica población fundada por Carlos III en su epata colonizadora de nuevas poblaciones de Sierra Morena. Su ordenación se basa en torno a una calle principal, actualmente dedicada al turismo de paso, por la que cruzaba el Nuevo Camino Real de Andalucía construido durante su reinado.

De gran interés es su iglesia parroquial de la Purísima Concepción. Con una fachada del siglo XVIII, de estilo neoclásico. La iglesia tiene una hermosa fachada de tres cuerpos y espaciosa escalinata. Las obras se realizaron entre los años 1810 y 1817. Declarada monumento nacional en 1982.

Del mismo siglo se conserva un puente en la carretera general de Andalucía. De origen desconocido, se supone anterior a la carretera de 1800, perteneciente al Camino Real de Andalucía, por Despeñaperros.

Etapa 3 Torrenueva - Valdepeñas

En esta etapa se recorre en sentido inverso una parte del trazado de la segunda etapa. Hay dos tipos de paisaje: monte bajo, en la primera mitad, y enormes extensiones de viñedo, en la segunda, cuando el camino nos acerca a Valdepeñas. La primera mitad de la etapa (cerro Lobo-embalse de La Cabezuela) es realmente dificultosa, ya que transcurre por una vía pecuaria de trazado sinuoso y escarpado, desaconsejado para ciclistas y caminantes sin entrenamiento suficiente. A partir del kilómetro 29,7, el camino es sencillo y agradable de pasear por cualquier medio.

En esta etapa visitaremos Torrenueva y Valdepeñas.

Torrenueva

Situada en la submeseta inferior, Torrenueva se enmarca dentro de los límites de la antigua provincia de La Mancha, y desde 1833 provincia de Ciudad Real. Cabe resaltar la influencia andaluza que de alguna manera marca el carácter de Torrenueva, fácilmente explicable si atendemos a la proximidad a la que se encuentran.

Situada sobre una ligera llanura con horizonte despejado, Torrenueva, con una población de 3.208 habitantes, alcanza en su núcleo poblacional una altitud de 731 metros sobre el nivel del mar. Entre sus cotas más elevadas se encuentran los Cerros del Garbanzal, al Norte; la Sierra del Acebuche, los Cerros de los Camarones y de la Fontanica, al Sur; el Corredor de las Zorras, los Cerros de Matamulas, el Cerro de la Cruz, la cerca de Pedro Soria y el Cerro del Chiriví, al Este; y en la misma dirección y aún más distante -unos doce kilómetros- se encuentra la Cabeza del Buey, a 1.155 metros, la segunda montaña más alta de la provincia de Ciudad Real.

En conjunto, su llana superficie reúne condiciones muy adecuadas para la agricultura, destacando la trilogía característica de esta zona: cereales, viñedo y olivar. Últimamente el olivar ha aumentado bastante, lo que hace pensar en la proximidad de la olivarera provincia de Jaén.

Una fuente importante de ingresos de Torrenueva es la caza, muy abundante en sus tierras, sobre todo caza menor.

Entre sus fiestas populares hay que destacar La Borrica, que se celebra el martes de carnaval, consiste en una fiesta de ánimas en la que un abanderado montado a caballo inicia una cabalgada por las calles de la localidad acompañado de un cortejo de muchos jinetes.

Patrimonio

Iglesia parroquial de Santiago el Mayor, construida en el siglo XVI. Es gótica isabelina, con portada abocinada con arquivoltas apuntadas rematadas por gablete, toda ella enmarcada por pilares de finas columnillas adosadas en sección triangular acabadas en pináculos, en la que aparece la decoración renacentista. En el interior se conserva un retablo gótico.

Ermita del Santo Cristo del Consuelo, del siglo XVII, de tendencia popular. Consta de una nave y crucero con la cabecera orientada al norte y dos portadas al Oeste y Sur. El exterior cimborrio octogonal rematado en linterna de ladrillo y chapitel de cinc. Edificada en honor a un hombrecillo milagroso que se encerró en la casita donde ahora se levanta la ermita para pintar a carboncillo un Santo Cristo a imitación del Cristo del Valle de Santa Elena, actual San Carlos del Valle.

Ermita-santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, patrona de la villa. Su planta es de una nave y medidas armónicas. Se cierra con una cancela de madera donde se encuentra un retablo neoclásico.

En esta localidad se encuentran otras tres ermitas: la de San Juan, San Antón y la de la Veracruz.

En sus calles encontramos algunos edificios interesantes como la Casa del Reloj, que alberga un centro polivalente, la casa con el arco y los Toriles y la casa solariega de la familia Bustamante, con patio manchego y escudos familiares.

Valdepeñas

Salimos de Torrenueva por el sureste y hacia el sur nos encaminamos al trazado principal de la ruta. A medida que vamos realizando una leve ascensión los cultivos de secano y viñedo ceden ante el monte bajo.

En el kilómetro 4,5 está el empalme con el trazado principal de la etapa. Tomamos el camino por nuestra izquierda para recorrerlo en sentido contrario a la etapa anterior unos seis kilómetros. Llegados a este punto el camino se bifurca. Tomamos el de la izquierda hacia Valdepeñas.

Esta primera parte la realizamos por una vía pecuaria entre montes escarpados, no apta para cicloturistas. En el kilómetro 13,7 cruzamos la CR-P611, otros 6 kilómetros y cruzamos la CR-614. Ascensos y descensos continuos siempre por una vía pecuaria de gran dificultad. En estas zonas más bajas dominan los cultivos de secano. A medida que nos acercamos a Valdepeñas aparecen enormes extensiones de viñedos.

Se cruza una nueva carretera la CR-P 624. Pasados 4 kilómetros más, abandonamos la vía pecuaria y tomamos un camino bien trazado y en buenas condiciones. Este tramo es sin dificultades y apto para ciclistas.

En el kilómetro 34 aparece ante nuestros ojos el embalse de Mari Sánchez, más conocido por La Cabezuela. El paisaje es espléndido. Se cruza el embalse por el puente de la carretera CR-P 674, con tráfico abundante por lo que conviene tener precaución. La ruta transcurre paralela a la carretera durante 1 kilómetro. Después continúa por el camino que bordea el pantano, agradable paseo con abundante vegetación. Hay un descansadero. En el kilómetro 51,5 llegamos a Valdepeñas.

Valdepeñas está situado en una zona de transición geográfica entre las comarcas del Campo de Calatrava, Campo de Montiel y La Mancha. Enlaza dos importantes conjuntos históricos, Moral de Calatrava y , con Alcubillas y .

Aunque los vestigios encontrados en su termino municipal apuntan a que pudo haber algún asentamiento prehistórico, es a partir del primer milenio antes de Cristo cuando se empieza a generalizar el poblamiento de lo que hoy conocemos como Valdepeñas. Es en esta época cuando comienza la población en el Cerro de las Cabezas, yacimiento ibérico de los Siglos VII al III a.C., y que hemos de considerar como el origen de los futuros asentamientos que darán lugar en época romana a la actual ubicación de Valdepeñas. De la época romana se han encontrado numerosos vestigios. Destaca de entre todos el hallazgo, en el Convento de San Nicasio, de una lápida funeraria romana.

A partir del siglo XV, Valdepeñas experimenta un aumento considerable de población, llegando a superar a poblaciones como Almagro, y citándose por primera vez la Encomienda de Valdepeñas en tiempos del XXV Maestre de la Orden de Calatrava. Felipe II vende al Marqués de Santa Cruz la villa, para lo cual el monarca promulga una real cédula, el 21 de mayo de 1582, por la que la villa deja de pertenecer a la Orden de Calatrava y es vendida a don Álvaro de Bazán en 104.985 reales y 8 maravedíes.

Durante los siglos XVI y XVII valdepeñeros ilustres se lanzan a la aventura del nuevo Continente, nos referimos al conocido poeta épico Bernardo de Balbuena o al linaje de los Merlo, que participaron activamente en la conquista del Nuevo Mundo.

Pero el hecho histórico más destacado de la ciudad, prólogo de la Batalla de Bailén y síntesis de la mentalidad romántica de su época se produce el 6 de junio de 1808. Fue ese día cuando la población de Valdepeñas opuso una fuerte resistencia a las tropas napoleónicas comandadas por el general Ligier Belair. Sus habitantes con los más rudimentarios útiles de defensa impidieron la llegada de las tropas francesas a Bailén y con ello favorecieron el triunfo del General Castaños. Destaca en este hecho histórico los famosos guerrilleros Juana “La Galana” y Francisco Abad Moreno “Chaleco”. Esta hazaña le valió a Valdepeñas el título de “Muy Heroica Ciudad” el 29 de enero de 1895, como reza en su escudo. De esta forma Valdepeñas se convierte no sólo en ciudad de hecho sino de derecho, y es entonces, a finales del S. XIX y principios del XX, una de las épocas de mayor esplendor económico de la ciudad.

Valdepeñas, Capital del Vino

Hablar de Valdepeñas es hablar del vino: se la llama Capital del Vino por sus excelentes caldos con denominación de origen, que alcanza las casi 30.000 hectáreas y ocupa a 4.000 viticultores.

El vino y Valdepeñas están asociados desde tiempos inmemoriales. Si bien, los primeros datos en la Península Ibérica nos hablan de más de 3.000 años de existencia, en la comarca de Valdepeñas los vestigios se hacen palpables en los restos de pepitas de uva que fueron encontrados en el yacimiento ibérico del Cerro de las Cabezas.

La Denominación de Origen Valdepeñas fue reconocida el 8 de septiembre de 1932 y sus Reglamentos posteriores datan de los años 1968, 1976 y 1994, es decir, estamos ante una Denominación de Origen experimentada y la segunda más conocida por los españoles. La Denominación de Origen Valdepeñas tiene acogida una superficie de viñedo ligeramente superior a las 29.000 hectáreas. Se encuentra situada en el borde meridional de la submeseta sur castellana, pudiendo considerarse enmarcada en las comarcas de Campo de Montiel, por el Este, y Campo de Calatrava, por el Oeste. Los términos municipales incluidos son: Valdepeñas, Alcubillas, Moral de Calatrava, San Carlos del Valle, Santa Cruz de Mudela, Torrenueva y parte de los términos municipales de Torre de Juan Abad, Granátula de Calatrava, Alhambra y Montiel.

Valdepeñas fue sede de la primera estación enológica y Campo de Experimentación y también acogió la Federación Regional de Viticultores, presidida por el marqués de Casa Treviño. En 1928 fue creado el Círculo Mercantil Vitivinícola y en 1930 la Junta Regional Vitivinícola fija su sede en la ciudad.

Patrimonio

Plaza de España. Centro neurálgico de la vida social de la Ciudad de Valdepeñas acoge, el Ayuntamiento y la Iglesia de la Asunción. En su zona central se encuentra una fuente, que presenta como motivo principal una prensa de vino. Presenta soportales en sus edificios circundantes, probablemente construidos a finales del siglo XVIII. En su esquina con la Cuesta Palacios, se encontraba el Palacio del Marqués de Santa Cruz. En los alrededores y cobijado bajo las cuarenta y cuatro columnas de los soportales y las viviendas teñidas de blanco y azul añil, negocios empresariales y atractivos puntos para el tapeo y la degustación de los excelentes vinos valdepeñeros marcan el principal punto de reunión de la Ciudad de Valdepeñas.

Iglesia de los Trinitarios. Perteneciente al convento fundado en 1596 por Juan Bautista de la Concepción, de estilo barroco clasicista, construida entre 1615 y 1632 por algún maestro de la Orden o arquitecto madrileño (presenta similitud con la iglesia de la Encarnación de Madrid). La fachada está flanqueada por pilastras toscazas gigantes sobre parámetro de ladrillo y granito; se divide en dos cuerpos, inferior tipo carmelitano (con arco tripartito) y superior con hornacina, vano y remate de frontón triangular. Destaca la capilla de Jesús, barroca, obra de fray Francisco de San José (1698) y decorada con frescos.

Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. Situada en la Plaza de España, sus orígenes aunque desconocidos, se podrían situar a finales del S. XII principios del S. XIII, siendo en un principio construida como una parte de la fortaleza de los Caballeros de Calatrava, conservando aún elementos más propios de una fortaleza que de un centro religioso. En planta, la iglesia tiene dos naves: la principal y la de San Lorenzo, así como una capilla manierista en el lado del evangelio. En la fachada principal cabe destacar la Puerta del Sol que está dedicada a Nuestra Señora de la Asunción y fue construida durante la segunda mitad del siglo XV, de estilo gótico-isabelino. A un lado de la puerta principal se encuentra la de los Catecúmenos, enmarcada por un dintel. La torre, posterior a la construcción, data del siglo XVI y está compuesta por cinco cuerpos con una altura total de 36,5 metros. El retablo, copia del original de 1553, que desapareció durante la Guerra Civil, conserva seis tablas que algunas hipótesis atribuyen a la Escuela del pintor Hernando Yánez (discípulo de Rafael). El actual está presidido por la imagen de la Virgen de Consolación.

Ermita de San José. Sus orígenes nos remontan a fines del siglo XVIII. Presenta fachada sencilla realizada en ladrillo, con una portada de piedra de transición renacimiento-barroco, un arco de medio punto encuadrado por un dintel sobre pedestales, cornisa y frontón partido con un escudo en el centro, con una tiara de llaves en aspa. La ermita debió sufrir diversas restauraciones durante el siglo XIX, probablemente como consecuencia de los hechos acaecidos durante el 6 de junio de 1808.

Ermita de San Marcos. Las primeras noticias que se tiene sobre esta ermita datan de 1771. Encalada su fachada, presenta un portón de entrada, enmarcado por columnas y arco de medio punto. Está rematada por un rosetón y pequeño campanario.

Ermita Virgen de la Cabeza. Se remonta a 1698, siendo terminada su construcción en 1715. Presenta una sola nave en cruz latina con crucero y cabecera plana. Los exteriores están construidos con ladrillo visto. Iglesia del Santo Cristo. Pequeño edificio religioso, fue constituido en parroquia en el año 1904, siendo datado en el año de 1611. En los siglos XVIII y XIX, estuvo situado junto a un antiguo cementerio y un hospital municipal. Está levantada en forma de cruz latina con crucero único y cúpula central. Su construcción con muros de ladrillo visto es típica del siglo XVII. En la actualidad se halla unida a la nueva parroquia del Santo Cristo.

Arquitectura Modernista. La arquitectura modernista floreciente a finales del siglo XIX y principios del XX, como consecuencia del empuje de la burguesía, está presente en Valdepeñas con la construcción de auténticas “casas palacio” como es la Casa Cruz, y las construcciones entorno a las industrias del vino desarrolladas en los ejes de la calle Seis de Junio y Paseo de la Estación. Bodegas Bilbaínas. Situada en el Paseo de la Estación. Sus orígenes se remontan a 1880, siendo una de las mayores bodegas de Valdepeñas con acceso directo a la Estación de ferrocarril. Posee una gran cueva en forma de “L” formada por una gran bóveda de cañón de 94 y 74 metros de largo cada brazo. En su interior se encuentran tinajas del tipo de Villarrobledo.

Bodegas los Llanos. La bodega sitúa su puerta principal en la calle Castellanos. Se remontan a 1875, cuando fueron creadas por la familia Caravantes, cuyo empuje e iniciativa tuvieron como primer fruto el desarrollo de nuevos procedimientos de tratamiento del vino, mediante los que lograron demostrar que en Valdepeñas se podía obtener un excelente vino, con las características típicas de la región (ligero, suave, afrutado), digno de figurar en las mejores mesas. Aún se conserva la nave con 42 tinajas de barro, tal y como se construyó hace más de 110 años. En sus cuevas, horadadas en la roca del subsuelo de la bodega, todavía hoy se crían excelentes caldos. Museos y edificios culturales

Valdepeñas goza de distintos edificios destinados a museos y actividades culturales, entre otros: Auditorio Francisco Nieva, Centro de interpretación “Cerro de las Cabezas”, Centro de Interpretación del Agua, Molino de Gregorio Prieto, Museo de la Fundación Gregorio Prieto, Museo del Vino de Valdepeñas, Museo Municipal de Valdepeñas…