Etapa 5

Manzanares-Almagro

Salimos de Manzanares por el extremo occidental. Nos dirigimos hacia el sur durante 1,5 kilómetros para cruzar la autovía A-4 por el puente de la CR-P 5212. En el kilómetro 13,8 la ruta transcurre durante 2 kilómetros por la Cañada Real Soriana Oriental. En este trecho la ruta va pegada a la carretera. Si los primeros kilómetros transcurren entre campos de cereal, ahora reaparecen los olivos. El camino va entre cerros, por los valles con repechos muy escasos y no demasiado pronunciados. En el kilómetro 14,5, de nuevo nos cruzamos con la CR-P 5212 y comienza un tramo de dificultad extrema por un camino al borde de los sembrados; son casi rodaduras, de modo que hay que estar atento, más que nunca, a las señales indicadoras. Vuelven a aparecer los viñedos. Unos 4 kilómetros más y llegamos a Moral de Calatrava.

Moral de Calatrava

Población englobada dentro de la comarca del Campo de Calatrava. Está situada en la falda de una sierra llamada Cerro de San Cristóbal, en la carretera de Almagro a Valdepeñas, entre la Sierra del Moral y Sierra Prieta. Precisamente en el salto que hay entre Moral de Calatrava y la vecina Bolaños de Calatrava algunos estudiosos sitúan el episodio de la vela de armas de Don Quijote en la venta, donde es armado caballero a toda prisa por el ventero con sus damas de ocasión, la Tolosa y la Molinera, tras moler a palos a un par de osados arrieros (I parte, cap. III).

El Moral, que así se llamó hasta 1212 en que se integró a la Orden de Calatrava, luce sobre su escudo símbolos Heráldicos que concedió Alfonso VIII a todos los pueblos que con hombres y armas participaron en la Batalla de las Navas de Tolosa. Allá por el siglo IX los calatravos construyeron este pueblo sobre unas ruinas romanas del siglo III. Perteneció a Almagro hasta que, en 1646, Felipe IV concedió a la villa jurisdicción en Primera Instancia.

La economía de Moral de Calatrava es eminentemente agrícola, sector en el que se han hecho grandes inversiones, especialmente en regadíos, lo que, junto a la riqueza de la vega del Jabalón, propicia excelentes y abundantes cosechas de aceite y vino. Sectores como la construcción y la confección siguen en importancia al agrícola en esta población, cuyo censo actual es de 5.247 habitantes.

El encaje de bolillos es sin duda la actividad artesana textil más frecuente y característica de la localidad. Esta actividad cayo en desuso pero actualmente se está recuperado por mujeres que encuentran en el encaje de bolillos, no sólo una manera de ocupar su tiempo de ocio, creando cosas útiles y preciosas, sino una forma de descargar el estrés de la vida cotidiana.

En Moral de Calatrava se celebran tres fiestas de interés: la romería de San Blas, el primer fin de semana de febrero; las Fiestas Patronales, del 11 al 17 de agosto, en honor de la patrona de la localidad la Virgen de la Sierra y el patrón San Roque de la Cruz, y las fiestas en honor del Santísimo Cristo de la Humildad el 13 y 14 de septiembre.

En los alrededores de la localidad se encuentra La Mesnera, un antiguo cráter situado en uno de los puntos de mayor altitud del municipio y destacado elemento paisajístico de Moral de Calatrava. Al sur de la localidad podemos encontrar tres lagunas de origen volcánico: El Salobral, Calderón y La Laguna.

Patrimonio

Una parte de su núcleo urbano está declarado Conjunto Histórico desde 1982. Comprende las calles de Agustín Ordoña, Santísimo, Tercia, Oro, Toledillo, Pradillo de Nuestra Señora y la Plaza de España. En ellas podemos ver una buena representación de viviendas populares manchegas de los siglos XVII al XIX, como la Casa de los Tambores, del siglo XVII.

Interesantes son las plazas de la ermita de San Roque, del siglo XVIII, patrón de la localidad y la glorieta de Fray Julián de Pedralves, donde se encuentra la iglesia de un antiguo convento del siglo XVIII, iglesia del Santísimo Cristo de la Humildad.

En la Plaza Mayor se encuentra la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol, con la fachada de los siglos XVI y XVIII. En su interior se encuentra un cuadro de gran interés, La Trinidad de Luís Tristán, discípulo de El Greco, y una buena copia del Martirio de San Andrés de Rubens.

En la misma plaza se encuentra la Casa Consistorial, del siglo XVI y estilo toledano, y el antiguo pósito. Fuera del casco urbano se encuentran varias ermitas: la ermita de la Virgen de La Sierra, patrona de Moral de Calatrava, data del siglo XIV y es tal vez anterior a la iglesia de San Andrés. La Cruz del Barranco es una pequeña ermita que debe su nombre al hecho de encontrase al lado de un camino y próxima a una noria. Al derrumbarse ésta, la cruz quedó semisepultada en su interior. La ermita de Santiago se encuentra a unos cinco kilómetros de Moral de Calatrava, muy cerca del cauce del río Jabalón. La ermita lleva el nombre del apóstol que evangelizó España aunque desde tiempos muy lejanos se viene venerando a San Blas. La ermita de la Soledad, cuyo techo de madera se destruyó en un incendio en 1869.

Merece la pena la visita al museo etnográfico “Ruta Cervantina” donde se pueden ver numerosos objetos de labranza y enseres domésticos que nos trasladan a la antigua vida cotidiana de los moradores de la localidad.

Bolaños de Calatrava

En el kilómetro 36,3 de la etapa sale el ramal a Bolaños de Calatrava que se encuentra a 3,2 kilómetros del trazado principal.

Los orígenes de Bolaños de Calatrava se remontan al Neolítico y desde entonces ha estado ocupado por las diversas culturas que han ido pasando por la Península, prueba de ello son los numerosos yacimientos que se encuentran en sus alrededores, pertenecientes a la edad de Bronce y a la del Hierro, El Guijo, Sierra del Pardillo, Cerro de Bocapucheros, Cerro de los Castillones, Motilla de los Palacios y Los Cuetos. Fue etapa importante en la calzada que unía Mérida con Zaragoza y las monedas, ídolos y sepulturas encontradas dan una buena huella romana. Los musulmanes también estimaron útil el lugar y dejaron su impronta en el lado norte y este del castillo de Bolaños. Repoblado por los cristianos en 1217, pasaría a la Orden de Calatrava en 1229 por cesión de Doña Berenguela. Durante el siglo XV la orden celebró importantes Capítulos Generales en la antigua iglesia de Santa María, probablemente Santa María de la Alta Virtud, cuya cofradía consta en los últimos siglos medievales.

Los 12.000 habitantes, aproximadamente, de Bolaños de Calatrava basan su economía principalmente en la agricultura y en la transformación de sus productos. Destacan en este campo los almacenes de frutas y hortalizas y las fábricas de frutos secos y patatas fritas, pero cabe mención especial la elaboración de conservas de la berenjena del Campo de Calatrava, que goza de la Indicación Geográfica protegida de Berenjena de Almagro. En cuanto a la ganadería, Bolaños de Calatrava es un centro destacado de ganado ovino, con abundante producción de leche y carne. A nivel comercial, el pueblo es exportador de cebollas y otros productos alimenticios (fruta básicamente), además de disponer de un gran parque de camiones para la logística.

Las fiestas principales de la localidad son El Cristo de la Columna, el 14 de septiembre; la Romería de la Virgen del Monte, el último domingo de abril y La Pañolá o las Almendrillas, el 3 de febrero.

Patrimonio

Venta de Borondo, situada en la carretera Bolaños-Manzanares. Del siglo XVI, conserva la arquitectura del asentamiento romano, recogiendo aspectos de típica venta manchega. Se piensa que Cervantes pudo inspirarse en ella para escribir el capitulo II de la 1ª parte del Quijote.

Iglesia de Santa María, construida en 1970, tiene varios estilos como arcos apuntados del neogótico, el aspecto de fortaleza de la arquitectura castrense y los rasgos minimalistas y funcionales del vanguardismo. Ermita nueva de la Virgen del Monte, planta de una nave sin capillas y cabecera poligonal oculta al exterior por el camarín. La construcción se hizo con aparejo de tapial intercalando dobles hileras de barro cocido y fue construida en 1903.

Iglesia de San Felipe y Santiago del siglo XVI. De estilo de transición del gótico al renacimiento y planta de una sola nave con cabecera poligonal. Ha sido objeto de diversas restauraciones, la última en 2003. Castillo de Doña Berenguela, se construye con la invasión árabe del 711. Posee dos torres, la del homenaje y la llamada “Torre Prieta”. Doña Berenguela, madre de Fernando III el Santo, donó el castillo a la Orden de Calatrava, y Alfonso X el sabio corroboró esta donación posteriormente. La historia de este castillo está estrechamente ligada a la de la Orden de Calatrava. Fue sede de ésta y su función era la defensa de la villa de los continuos ataques de los musulmanes. Permaneció en manos de la Orden hasta el año 1544, fecha en que fue abandonado. En excavaciones arqueológicas recientes se han descubierto baños árabes, un pósito y el foso perimetral.

Casas de la calle del Cristo, grupo de viviendas, las más antiguas del municipio, construidas con muro de tapial enjalbegado, alternando hileras dobles de ladrillo cocido. Tienen patio interior empedrado con pozo y pila de piedra, articulándose alrededor las dependencias en dos galerías. Datan del siglo XVI.

Ermita de la Virgen del Monte, construida a raíz de la aparición de la Virgen en el siglo XIII, quedando de esta construcción los muros norte, oeste y sur, en los que se aprecian elementos románicos, al igual que en el presbiterio. Fue ampliada en el siglo XVII debido al aumento del culto, añadiéndose una nave de estilo barroco y posteriormente se reformó descubriéndose algunas sepulturas.

Ermita de San Cosme y San Damián, popularmente llamada “El Cristo de la Columna”. Del siglo XVII de estilo barroco y planta de cruz latina irregular. El presbiterio acoge un retablo barroco en madera policromada recientemente restaurado. Presenta una traza sencilla: cuerpo central, ático y pequeña predella y tres calles flanqueadas por columnas salomónicas rodeadas de pámpanas de vid y racimos de uva, símbolos de la eucaristía, que sugiere una tipología eucarística, reforzado esto por las dos cartelas que flanquean arriba y abajo el hueco del cuerpo central con inscripciones de la Profecía de Isaías y de la Consagración. No obstante, este hueco no cobija el Sagrario sino una imagen de la Flagelación que representa a Cristo atado a la columna -que es la advocación de la ermita- de factura reciente, con valor de culto exclusivamente.

Ermita de San Isidro Labrador, de 1982, con planta compuesta de presbiterio y naves rectangulares.

Almagro

Partimos de Bolaños de Calatrava y a sólo 3 kilómetros, rodeado de trigales y pequeños grupos de olivos, llegamos a Almagro.

Sus orígenes los encontramos en el Paleolítico Inferior y Medio (yacimiento de la Nava), con asentamientos de la Edad de Bronce y Edad de Hierro en la motilla de los Palacios, altozano artificial. De época romana existen restos en La Caridad o Anavete y el Cortijo de las Torres, siendo importante cruce de vías romanas y paso de la que iba desde Toledo a Cástulo.

Almagro se convirtió en 1222 en centro de la Orden de Calatrava, fecha en que Fernando III confirma la concesión de Fuero por el maestre don Gonzalo Yáñez. A estos hechos se une la celebración a Cortes por Alfonso X en 1263, y reuniones generales de la Orden. Todo ello contribuye al auge económico y político que mantiene en el siglo XIV, con la celebración de dos ferias concedidas por Enrique II en 1374 que impulsaron su comercio de ámbito internacional en el siglo XVI. Esta es la causa de la llegada de personajes como Fugger o Gícares, Xedler y Welter, que junto con las altas jerarquías de la Orden, mantendrán casas y palacios de su propiedad. Su actividad comercial (en las minas de Almadén) les permitía invertir en tierras y ganados, precedente del desarrollo de una clase social hidalga de notable influencia.

Almagro, durante el siglo XVIII, vive una etapa de esplendor pasajero, merced al apoyo de la ciudad al candidato Borbón, Fernando VI, y del oficio del Conde de Valdeparaiso, ministro de Hacienda del Rey. Se nombra a la villa capital de la provincia de La Mancha (1750-1761), recibiendo el título de Ciudad en 1796.

Compitió administrativamente con Ciudad Real, a la que superó demográficamente desde 1693 a 1768.

Fracasado el intento de reactivación administrativa, el Conde de Valdeparaiso promovió la actividad económica mediante la industria textil. Luego de algún sonado fracaso, corrió mejor suerte la organización de la industria de blondas y encajes, que con el tiempo dotaría a Almagro de una de sus principales señas de identidad.

Las desamortizaciones emprendidas por los gobiernos de Carlos III provocaron el desmantelamiento de los edificios religiosos más importantes, lo cual perjudicó considerablemente la conservación del patrimonio arquitectónico de la villa. En el siglo XIX perderá su protagonismo en el Campo de Calatrava con la Desamortización y la desaparición del poder eclesiástico.

La iglesia, los ricos hidalgos y los labradores fueron los mecenas y artífices de un gran desarrollo arquitectónico, con singular valor artístico. Todo ello ha configurado un lugar de gran armonía y belleza de casas blancas y buena rejería.

Almagro constituye un marco insustituible para la celebración del Festival Internacional de Teatro Clásico, en el que participan compañías españolas y extranjeras con un magnífico repertorio de representaciones teatrales.

Almagro fue declarado Conjunto Histórico en 1972 y actualmente presenta su candidatura a Ciudad Patrimonio de la Humanidad, por su calificación de “Ciudad de la cultura y el teatro”.

Los aproximadamente 8.600 habitantes que tiene en la actualidad basan su economía en la agricultura, con cultivos de cereal, vid, olivo y algodón, y en la ganadería. Existen en sus alrededores canteras de basalto y yeso. Es tradicional la industria del encaje de blondas (los famosos encajes de bolillos); también la hay de la madera y de la construcción.

Almagro, como las ciudades aledañas, son famosas a nivel gastronómico por sus berenjenas, aliñadas con una fórmula tradicional y que poseen Denominación de Origen.

Cerca de la localidad se encuentra el monumento natural Maar Hoya de Cervera, espacio natural protegido. Se trata de una explosión hidromagmática de tipo cráter.

Patrimonio

Iglesia de San Bartolomé. Fundada por licencia de Felipe III en 1602, los fondos de los fieles, especialmente de la familia de los Mera, financiaron su construcción. Las obras, que comenzaron en 1625, se prolongarían durante decenios. En 1777, fecha de la expulsión de los jesuitas, el Colegio aún no se había terminado.

Esta dilación determina la mezcla del proyecto inicial con fuertes connotaciones clasicistas expresadas en el primer cuerpo de la portada de la Iglesia y el Colegio, con la transformación barroca que propicia el segundo arquitecto Tomás Núñez de la Barrera.

Iglesia de San Agustín. El convento del Santísimo Sacramento de los Agustinos es una de las obras religiosas más importantes de Almagro y donde mejor está expresado todo el concepto barroco, conjugándose arquitectura y pintura. Sufrió los estragos de la desamortización y el convento se perdió. Actualmente, sólo queda la iglesia con una notable muestra de pintura al temple en su interior. Este monumento fue declarado de Interés Cultural en 1993.

Iglesia Madre de Dios. Ubicada en lo que fue Hospital de Nuestra Señora de La Mayor, en solares comprados por la Villa en 1546. Iglesia del gótico tardío con tímidos matices renacentistas, levantada sobre una lonja, responde al tipo de iglesia columnaria y de salón, modelo muy extendido por La Mancha. Las naves de igual altura están cubiertas por bóveda de crucería. La fachada, con grandes contrafuertes, tiene un gran rosetón de ladrillo, fechado en 1602. La torre inacabada, construida en el lateral derecho de la fachada, es obra de Benito de Soto, arquitecto vecino de Almagro, en el siglo XVII.

Convento de Santa Catalina. Este monumento, que en la actualidad alberga el Parador Nacional de Turismo, lo fundó Jerónimo de Ávila en el siglo XVII, siguiendo las voluntades finales de su mujer. Los frailes franciscanos lo habitaron a partir de 1612. Del primitivo convento queda la iglesia, de cruz latina (actual ermita de San Francisco), el claustro conocido como “Patio del laurel” y algunas dependencias.

Convento de la Encarnación. Destaca en su interior, ubicada en el altar mayor, una buena pintura de la Anunciación de Vicente Carducho. De las capillas es destacable la de los Orduña. La fachada es de gran sencillez. La portada se rematará en el siglo XVIII con un magnífico escudo en el que actúan de tenantes dos leones rampantes y una corona marquesal con los escudos de los condes de Valdeparaíso y marqueses de Añavate. En la esquina con la calle Dominicas, existe una pequeña capilla que alberga al “Cristo de la Salud”, talla del siglo XVII.

Convento de la Asunción de Calatrava. La iglesia fue lo primero en edificarse. Estructuralmente es gótica con elementos renacentistas. El claustro es la parte más interesante del conjunto. De planta rectangular con dos galerías de órdenes clásicos, jónico el primero y toscano el segundo. En las enjutas aparecen esculpidas las armas de los Padilla, alternando con decoración de rosetas. El cuarto superior está cerrado con una balaustrada de arenisca. Las puertas del claustro son platerescas. En 1854 es declarado Monumento Histórico Artístico.

Teatro Municipal. Construido en 1863 según proyecto del arquitecto Cirilo Vara y Soria, que trató de resumir en su fisonomía y ornamentación los valores de la burguesía. De forma elíptica por razones de acústica. En la decoración tanto interior como exterior domina el carácter greco-romano. Espacio singular que se utiliza durante el Festival Internacional de Teatro.

Almacén de los Fúcares. Situado en la calle Arzobispo Cañizares, se le llama equívocamente, Palacio de los Fúcares. Fue construido en el siglo XVI para almacenar mercurio y grano. La fachada es de ladrillo tapial y mampostería. El edificio se organiza en torno al núcleo central formado por un patio de planta cuadrada y dos galerías con arcos de ladrillo, sostenido por columnas de caliza. Destaca el zaguán y la escalera con su decoración en yeserías, influidas por el Palacio del Viso del Marqués.

Edificio del Ayuntamiento. La construcción actual es fruto de diversas remodelaciones encargadas a lo largo del tiempo. La más decisiva fue la realizada por Cirilo Vara y Soria en 1865. Por su ubicación es posible que ya existiera a finales del siglo XV. La simetría renacentista se manifiesta no solo en la distribución exterior de los vanos sino también en la organización espacial interior. La escalera de acceso a la segunda planta esta situada en el eje axial simétrico del edificio, de tipo imperial, va más allá de la mera funcionalidad.

Corral de Comedias. Declarado Monumento Nacional en 1955, conserva la estructura original de los teatros del siglo XVII. No hay otro como él, único ejemplar que queda de esta primitiva arquitectura teatral.

En su original fue mesón-casa de Comedias, desempeñando ambas funciones a la vez. Consta de zaguán de entrada empedrado con techo artesonado y entrevigado de madera. Se articula en un patio de unos 300 metros cuadrados rodeado de 54 pies rectos de madera de color almagre que, a su vez, se apoyan en basas de piedra para proteger a éstos de la humedad. Frente a la escena está la llamada “cazuela”, dedicada a las mujeres, en principio con escalera independiente y en la actualidad unida al resto de galerías.

En la actualidad, el Corral de Comedias es escenario del Festival Internacional de Teatro Clásico, con un aforo aproximado de unas trescientas personas.

Plaza Mayor. Sólo comparable en belleza a las de San Carlos del Valle o , es de planta rectangular irregular, formada por dos flancos con soportales de columnas de orden toscano en piedra bajo dos galerías corridas, en origen de carácter público y abiertas al exterior, y actualmente cerradas y acristaladas por su privatización. Servían de tribuna para actos públicos, festivos y religiosos. A ellas, se accedía por escaleras situadas en la calle del Toril, hoy Capitán Parras y el Callejón del Villar.

Museo Nacional del Teatro. Guarda en sus fondos documentos que hacen referencia a la actividad teatral de España desde el siglo XVIII hasta nuestros días.

Casas y palacios. El tejido urbano de Almagro guarda huellas de su brillante pasado. La nobleza local, los Fúcares, y las altas jerarquías eclesiásticas dejaron en sus casas magníficos ejemplos de la historia y del arte de su época.

En la Plaza Mayor, la Casa del Mayorazgo de los Molina y la de los Rosales.

Siguiendo por la calle de las Nieves, son dos bellos ejemplos del siglo XVI las portadas de los Wessel y de los Xedler; al final de esta calle, la Casa del Prior y la del Capellán de las Bernardas.

En la Plaza de Santo Domingo, el Palacio de los Marqueses de Torremejía, hoy escuela hogar de las Madres Dominicas, y el Palacio de los Condes de Valdeparaiso del siglo XVII, actual centro cultural y residencial, propiedad de la Excelentísima Diputación Provincial de Ciudad Real, donde se encuentra la Oficina de Turismo.

En la calle San Agustín, el Palacio de los Medrano del siglo XVI. Al final de la calle Ramón y Cajal, la portada de la familia de los Oviedo.