, además de catedrático de Genética de la de Ingenieros Agrónomos de Albacete, es el director del laboratorio de Biotecnología del Instituto de Desarrollo Regional (IDR) de la Universidad de Castilla-La Mancha, con sede en el campus albaceteño.

Durante la entrevista concedida al Grupo Multimedia de Comunicación La Cerca explicaba las principales líneas de trabajo que se están llevando a cabo en estos momentos para conservar y mejorar la calidad del azafrán.

En este sentido, José Antonio Fernández señalaba que ante el preocupante descenso en la producción de azafrán y la centralización casi exclusiva de este proceso en Irán en los años 90, se produjo una importante pérdida en su biodiversidad y riqueza genética, surgiendo la necesidad de crear un Banco Mundial de Recursos Genéticos del Azafrán y Especies Afines para preservar su variabilidad genética a nivel mundial.

Banco Mundial de Recursos Genéticos del Azafrán y Especies Afines

De este modo, en 2006 se creó el Banco Mundial de Recursos Genéticos del Azafrán y Especies Afines, dentro del proyecto europeo CROCUSBANK, cofinanciado por .

El trabajo de campo, su variante in situ, se lleva a cabo en el Centro de Investigación Agraria y Medioambiental de Albadejito, en Cuenca, donde se dan unas cualidades óptimas para el cultivo del azafrán y del resto de especies. Las muestras recogidas, se envían a los centros de Inglaterra, Grecia y Francia donde se realizan los análisis químicos.

En lo que respecta al trabajo experimental, Fernández apuntaba que lo están llevando a cabo 14 grupos, procedentes de 9 países, con más de 60 investigadores.

Su variante in vitro, está en el IDR de Albacete, donde principalmente realizan estudios relacionados con el ADN del azafrán y se lleva a cabo la coordinación general del proyecto europeo CROCUSBANK.

Un Banco complicado de gestionar por la complejidad del mismo que en la actualidad cuenta con un total de 350 de 400 muestras, procedentes de la cuenca Mediterránea, España, Francia, Italia, Hungría, Grecia, La India y Pakistan, entre otros, por lo que podría decirse que cuenta con una importante representación de la biodiversidad del azafrán como cultivo mundial. “Al finalizar el proyecto esperamos contar con 500 entradas”, añadía.

Como coordinador de este proyecto europeo, José Antonio Fernández destacaba lo importante que resulta para C-LM contar con este Banco Mundial al estar depositados en nuestra región los recursos genéticos del azafrán a nivel mundial. “Un hecho sin precedentes en España”, añadía.

Teniendo en cuenta que el CROCUSBANK finalizará en un año y medio, José Antonio Fernández ya ha solicitado la realización de un proyecto sobre caracterización agronómica del Banco Mundial, esperando que la contestación sea favorable.

El mejor azafrán del mundo

En estos momentos, el azafrán de Castilla-La Mancha está considerado como el mejor del mundo. Desde el punto de vista científico, José Antonio Fernández hacía referencia a tres niveles; el material genético, es decir, la variedad del azafrán de La Mancha, las condiciones de cultivo desde el punto de vista climatológico, ecológico y fitotécnico y por último, la forma de producirlo.

En este sentido apuntaba que el azafrán de C-LM destaca por un estigma largo y con mucho cuerpo. El proceso de la monda y el tueste se hace de manera natural para que el estigma del azafrán no se mezcle con otras partes de la flor, como ocurre en otros países, otorgándole un poder colorante y aromático un 40 o 50% superior al de cualquier otro azafrán del mundo.

Además, es un cultivo prácticamente ecológico por sí solo, por lo que se enmarca perfectamente dentro de las directivas de la PAC.

El hecho de que el azafrán de La Mancha sea el único producto agroalimentario de España considerado como el mejor del mundo desde hace siglos, “es una oportunidad que debemos aprovechar”. Para ello, Fernández sostiene que hay que introducir valores culturales y reeducar en los sabores para potenciar el consumo del azafrán de calidad.

Denominación de Origen “Azafrán de La Mancha”

Ante el preocupante descenso que se produjo hace unos años en la producción del azafrán en Castilla-La Mancha y teniendo en cuenta la competencia desleal que estaban llevando a cabo algunos países, la Consejería de Agricultura creó en 1999 la Denominación de Origen “Azafranes de La Mancha” para prestigiar y defender el azafrán castellano-manchego del resto, autentificando su lugar de procedencia y evitando así una posible confusión entre los consumidores.

Un hecho que ha contribuido favorablemente a la hora de incrementar la producción de azafrán en la región. En el momento de la creación de esta D.O se producían en C-LM 100 kilos. En la actualidad, la cifra oscila entre los 500 y 1.000 kilos al año, dependiendo de las condiciones climatológicas.

En este sentido exlicaba que el azafrán de C-LM siempre ha representado la máxima calidad pero no estaba asociado a un lugar de producción, perjudicando considerablemente a los agricultores de la región. Con la llegada de la Denominación de Origen, uno de los cambios más importantes que se ha producido es que “los consumidores reconocen el azafrán de La Mancha como aquel que está producido en La Mancha”.

José Antonio Fernández sostiene que para incrementar el prestigio del azafrán de C-LM es necesario potenciar su calidad y comercializar el producto de una forma correcta. En su opinión, hay muchos productos agrarios que no se venden en los mercados, por lo que es necesario apostar por un cultivo competitivo y de futuro como el azafrán, aunque sea minoritario.

El futuro del azafrán

José Antonio Fernández recordaba que en C-LM “hemos pasado de una situación dramática a un moderado incremento del cultivo del azafrán porque existe demanda”.

A nivel europeo señalaba que “está resurgiendo el cultivo del azafrán”, pero no de cualquier modo. Prueba de ello es que se está reintroduciendo en zonas de Francia donde hacía un siglo que no se cultivaba, mientras que en Italia se han creado más de cinco Denominaciones de Origen.

En este sentido apuntaba que “no se puede hablar de producción masiva y barata en Europa, porque lo que se está intentando es producir calidad y diferenciar el azafrán, asociándolo a unos valores culturales, geográficos y artísticos”.

A la cabeza de la producción nacional de azafrán

El azafrán de Castilla-La Mancha lidera la producción nacional de manera indiscutible. En cuanto a su distribución por provincias, Toledo cuenta con el mayor número de agricultores y producción, sobre todo en los municipios de Camuñas, Villafranca de los Caballeros o Madridejos. A Toledo le siguen Albacete, Cuenca y Ciudad Real, en cuanto a volumen de producción se refiere.

A nivel internacional, el azafrán de C-LM compite con el de otros países, siendo Grecia el mayor productor europeo, y además se distribuye por los mercados de Estados Unidos, Arabia Saudí, el Centro y Norte de Europa, entre otros.

Para José Antonio Fernández, el azafrán debe producirse en pequeñas cantidades y con la máxima calidad. En este sentido explicaba que la producción europea está dirigida a la calidad, apostando por el valor añadido que se le concede al azafrán, con precios muy elevados pero ajustados al nivel del producto. “Es un producto gourmet, de alta calidad”, apuntaba.

El azafrán y la Biomedicina

Desde 1994, el Instituto de Desarrollo Regional investiga la posible obtenición de fármacos procedentes del azafrán. Teniendo en cuenta sus propiedades antioxidantes, su implicación en el metabolismo de lípidos y en el control de enfermedades cardiovasculares, las investigaciones se están centrando principalmente en las enfermedades tumorales y en las del cerebro.

Ante la posibilidad de que el azafrán pueda convertirse en un gran aliado en la lucha contra el cáncer por sus propiedades antioxidantes, José Antonio Fernández apuntaba que “es complicado hablar de la curación de esta enfermedad porque depende de muchos factores, sin embargo está demostrado que el azafrán es uno de los alimentos que influye en la prevención del cáncer”.

Su uso como planta medicinal, igual que ocurriera en su día con el té verde, abre nuevas expectativas de comercialización para el azafrán de Castilla-La Mancha. “Si el azafrán pasara de ser un simple colorante alimentario a una planta medicinal utilizada como tisana, estaríamos ante una gran revolución”, añadía.