Asegura tener sobre 250 obras de temática taurina pero esta exposición no va a mostrar “nada de lo que tenía antes”, sino que se compone de cuadros creados durante el último año y medio con la mira puesta en la celebración, en Albacete, del I Congreso Internacional ‘La tauromaquia como patrimonio cultural’, bajo la presidencia de honor de Su Majestad el Rey , del 27 de febrero al 1 de marzo.

“Aquí no hay limpieza de corrales –sonríe Juan Miguel- aquí, todo lo que va a ver el público, es nuevo”. Se trata de una exposición de pintura que, no obstante, no se ciñe a la pintura porque, tal y como explica su autor, “en ella se refleja también la danza, la música, la poesía…”.

Por supuesto, muy presente, la que afirma que es una de las cosas que más le apasiona: el toro en el campo, o la visión única de una vaca amamantando a su becerra tampoco escapan a los trazos de sus pinceles. “He querido plasmar mi concepción de cómo es un toro, cómo se cría en el campo, qué características morfológicas tiene, qué diferencias hay de una casta a otra… aprovechando esta coyuntura excepcional del I Congreso Internacional sobre Tauromaquia, lo que he hecho ha sido un trabajo pedagógico para que el espectador aprenda además de darse la satisfacción de ver pintura”, comenta.

Así, intenta que sus cuadros vayan describiendo lo que es el toro desde sus orígenes hasta nuestros días “dentro de un recorrido por la historia del toro de lidia, un animal único en su especie que, de no ser por la existencia de las corridas de toros, se extinguiría”. Una búsqueda de unir, pues, lo pedagógico y lo artístico, buscando “reflejar algo que trasciende a lo que es el espectáculo propiamente dicho del ‘combate’ o la lidia de un toro por el hombre, es algo más profundo”, nos cuenta.

Serán unas treinta, aproximadamente, las obras que el público va a poder contemplar en esta muestra que, con tanto cariño, Juan Miguel ultima todavía, a pocas jornadas ya del inicio de la exposición en lo que es, nunca mejor dicho, ‘dar los últimos retoques’.

Nos explica que su documentación para realizar este tipo de obras la busca, fundamentalmente, en el natural: “He visitado varias ganaderías, por ejemplo, en la de Miura (en Lora del Río), y conozco también las de Albacete, donde tenemos muy buenos ganaderos, como , Las Ramblas, , incluso o , de Férez, (aunque no sean del primer escalafón a nivel ganadero)… básicamente, ahí me he documentado (aparte de, lógicamente, en fotografías y vídeos)”.

Reitera que “el primero contacto que he tenido con el animal en el campo es lo más importante, porque hago un boceto (incluso a color) que después desarrollo en el estudio; es cierto que hay que conocer muy bien el toro, su anatomía, sus movimientos, las características que tiene… hay que documentarse muchísimo (independientemente de conocer al toro en su hábitat natural, que es el campo).

Por tanto, una muestra que, cronológicamente, busca reflejar la evolución del toro, desde los primeros que aparecieron (cuenta, en el entorno de Ruidera, en Ciudad Real), a su evolución actual hasta la Plaza, pasando por su nacimiento y cría. Recuerda Juan Miguel que “con un toro puede ocurrir que sea un animal de una estampa bellísima y que, luego, no sé la medida que se espera de él en la Plaza, que se pueda dar un toro con trapío, con buena presencia, pero que no sea bravo, sino ‘un cobardón’… -sonríe-; yo, lo he querido reflejar un toro idealizado, con unas características diferenciadas según la casta de la que proceda”.

Preguntado sobre qué puede despertar esta muestra en quien no sea aficionado o conocedor del mundo del toro, Juan Miguel apunta que invita a todo el mundo a ir, aunque no sean personas ‘taurinas’ porque “van a ver cosas diferentes, no es el clásico cartel de toros, no es el pase espectacular… yo huyo de eso, prácticamente no hay violencia, de modo que, simplemente ‘por amor al arte’ y a la pintura, puede gustar a todo el mundo”.

Se le pinta al pintor la nostalgia en el rostro cuando cuenta la primera vez que fue a una corrida de toros. Tenía cinco años y lo llevó su padre, a ver “a los cuatro o cinco toreros que entonces eran los más destacados, entre ellos, los eternos ‘rivales’: Pedrés y Montero”. Recuerda que nació “en la calle Tejares, que era muy taurina, había partidarios de Montero y partidarios de Pedrés –sonríe-; incluso en la misma calle, los chiquillos jugábamos al toro y cada uno elegía si era Montero y Pedrés… a partir de ahí, he ido siempre que he podido a la Feria Taurina de Albacete, y me he desplazado incluso a , , Sevilla… para ver a toreros ‘nuestros’ en esas grandes ‘Plazas’…”.

Sobre el sufrimiento del animal que denuncian quienes se declaran ‘antitaurinos’, Juan Miguel afirma que “si yo digo que el animal no sufre, mentiría, pero también es verdad que ese animal tiene algo que no tiene ningún otro, y se crece, e intenta dominar…para mí, no deja de ser una cosa dramatúrgica; hay un riesgo, hay un peligro, pero eso existe con el toro desde el comienzo de nuestros días”, apunta, recordando que “nuestra historia como país está ligada al toro, de hecho, se llama ‘Fiesta Nacional’; nuestra historia está ahí, y hay que protegerla y respetarla, porque a nadie le obligan a ir a un espectáculo taurino… la libertad para decidir está ahí, pero la gente ha de hacerlo sin prejuicios”.

No en vano, subraya cómo “el toro ha sido fuente de inspiración de poetas, de escritores, de músicos… por supuesto, de pintores: Manet, Goya (que incluso fue novillero) y, cómo no, Picasso, que hizo un estudio de la tauromaquia como jamás se había hecho en la vida; esa fuente de inspiración que han tenido los diferentes creadores en el espectáculo taurino, pienso que es lo que debe dar importancia al desarrollo de mi pintura que, en este caso, yo reflejo en mi exposición”.

Aunque para un pintor todas sus obras son, sin duda, especiales… Juan Miguel nos confiesa que, entre las que veremos desde el 23 al 28 de febrero (ambos inclusive) hay algunas que le despiertan un cariño especial: “Hay una que voy a terminar en las próximas horas, y es un homenaje a ; es ‘muy tierna’, he colocado a dos de mis nietecillas en primer plano, dentro de lo que es una rememoración al cuadro de Las Meninas; en el cuadro de** Velázquez** en el espejo se reflejan los Reyes y, en mi obra, se refleja José María Manzanares y, delante, están las dos niñas, una de ellas sacando un pañuelo como pidiendo un trofeo y ofreciéndole un ramo de flores silvestres… es un homenaje a él”.

Nos habla también de otro muy especial, “el de , nuestro bailarín más internacional; lo he denominado ‘El Toreador’ inspirándome en la ópera de Bizet, ‘Carmen’, y en él el protagonista es la danza entre el bailarín y el toro”.

Mientras nos habla, a sus espaldas nos mira otro homenaje a ‘Sangre y Arena’ “en una escena que he desnudado totalmente porque hay una cosa que se llamaría ‘pasión’ (en este caso, el tema de la tauromaquia) y que se refleja en esta obra, la pasión por la tauromaquia”.

No en vano, el artista reconoce que “estos cuadros han sufrido muchos cambios entre lo que era el boceto original y lo que es la obra finalizada, pero es que si supiese de antemano cómo va a quedar, no lo pintaba…”, sonríe.

Como despedida, nos confiesa que se daría por satisfecho al término de la exposición “si la crítica, tanto favorable como desfavorable, se hace desde el respeto, y si la gente disfruta con mi pintura (que es lo que pretendo); pienso que el que se celebre en Albacete este I Congreso Internacional sobre Tauromaquia va a ser una oportunidad única para mí como pintor, nacido aquí en Albacete, que me dedico a esto con mucha pasión… para que la gente pueda ver lo que piensa Juan Miguel sobre lo que es la tauromaquia”.

Les invitamos a escuchar la entrevista al completo con el pintor albaceteño a través del vídeo que acompaña a este texto.