DO Miel de la Alcarria

La comarca natural de La Alcarria produce una miel exquisita con una sutileza y aroma extraordinarias que recuerda el origen floral del que proviene, las plantas aromáticas silvestres. La miel que lleva el símbolo de la Denominación de Origen Miel de La Alcarria tiene asegurada su origen y máxima calidad por el .

La alta producción de miel en esta zona y la variedad se deben a la abundante cantidad de matorrales y plantas aromáticas que hay en toda una comarca caracterizada por la orografía de páramos, valles y montes, de entre 600 y 1100 metros de altitud, y el clima continentalizado.

Esta miel es exclusivamente floral y su consistencia puede ser fluida, viscosa o cristalizada. La cristalización, que es el cambio natural del estado físico de la miel, es la garantía de su autenticidad y está estrechamente relacionada con su origen botánico que, en este caso, produce una cristalización fina, de aspecto cremoso y suave al paladar.

La Miel de La Alcarria está protegida por la Denominación de Origen desde el 11 de noviembre de 1992 y están adheridas 28 empresas de un área geográfica que incluye 230 municipios productores de miel. A su vez está registrada como Denominación de Origen Protegida (D.O.P.) de conformidad con el reglamento de desde 2l 21 de junio de 1996.

El Consejo Regulador Miel de la Alcarria certifica la conformidad de las mieles amparadas por la Denominación de Origen, además de velar por el prestigio de esta miel en el mercado nacional e internacional y perseguir su uso indebido. Por otro lado también es el encargado de promocionar los productos certificados y velar porque los titulares de las Explotaciones e Industrias de envasado cumplan y mantengan las condiciones que sirvieron de base para su certificación.

El tratamiento calórico al que se somete a las mieles para su envasado no supera los 45º C, permitiendo así que conserve todas sus propiedades terapéuticas y alimenticias a disposición del consumidor. No se permite la pasteurización ya que este proceso altera notablemente las propiedades fisico-químicas y organolépticas de la miel, es decir, las citadas propiedades terapeúticas y los aromas y sabores característicos de la misma. Así pues la Miel de La Alcarria se podrá encontrar en estado líquido o cremoso dependiendo del grado de cristalización de la misma.

Tipos de Miel

Según las plantas silvestres con las que se elabora la miel, esta será de distintos tipos. En el caso de la Miel de la Alcarria, las principales plantas son las pertenecientes a la familia de las labiadas, como el romero, el espliego y el tomillo.

Atendiendo a su origen floral, la Miel de La Alcarria se clasifica en tres tipos:

  • Miel monofloral de espliego (Lavandula Latifolia Medicus)
  • Miel monofloral de romero (Rosmarinus officinalis L.)
  • Miel multifloral

Composición de la Miel

La miel se compone fundamentalmente de hidratos de carbono, siendo la fructuosa y la glucosa predominantes. Además, a diferencia del azúcar refinado, contiene una infinidad de sustancias beneficiosas para el organismo, como vitaminas, proteínas, aminoácidos, ácidos orgánicos, elementos minerales, enzimas y otros.

La Miel de La Alcarria se caracteriza además por tener un contenido bajo en humedad.

Propiedades alimenticias

La miel es un producto natural biológicamente activo, que por su origen y propiedades gana día a día más aceptación.

En cuanto a su valor alimenticio, la miel es una excelente fuente de energía al poder ser asimilados sus componentes directamente por el organismo, además contiene una serie de sustancias indispensables para todo ser vivi, cuya presencia en la dieta ordinaria, hace que la miel sea un producto excepcional.

Se puede degustar de múltiples formas, sola o combinada con otros alimentos ya sea en estado líquido o untada en estado cremoso.

Otros usos

Al margen del uso más puramente gastronómico, la miel se ha utilizado también a lo largo de los años con otros fines debido a sus muchos efectos beneficiosos (propiedades terapéuticas) para el organismo humano. Entre éstos, se pueden citar el efecto positivo en enfermedades de tipo vascular, respiratorio, cicatrizante, analgésico, antiinflamatorio, antiasmático, etc…, así como propiedades antibacterianas y antifúngicas.

También es usada para el alivio sintomático del resfriado, avalada por estudios en personas de entre 2 y 18 años con infecciones en las vías respiratorias, los cuales demostraron que es capaz de aliviar las membranas irritadas en la parte posterior de la garganta y que tiene efectos antioxidantes y antivirales. Además, un informe de la (OMS) la considera segura, fuera del período de la lactancia, para aliviar la tos.

Su dulzura y textura de jarabe calmarían el dolor de garganta, pero también influirían su contenido antioxidante y su efecto antimicrobiano. Para niños menores de un año no es recomendable porque existe el peligro del desarrollo del botulismo. Este último riesgo se hace ínfimo en niños más grandes.

Los catarros se combaten popularmente en algunos países endulzando con miel al zumo de limón o el té de cebolla, además la Organización Mundial de la Salud recomienda el uso de miel para el alivio de la tos en niños mayores de un año.

Además, es un excelente conservante natural y altamente perdurable, no caduca. Gracias a su alta concentración de azúcar, mata a las bacterias por lisis osmótica. Las levaduras aerotransportadas no pueden prosperar en la miel debido a la baja humedad que contiene. Los traslados de cuerpos humanos en la antigüedad se hacían sumergidos en miel; por ejemplo fue trasladado desde Babilonia hasta en en el 323 a. C. y el de Agesilao II, rey de Esparta, desde Egipto hasta su ciudad natal en el 360 a. C., utilizándose miel para evitar la descomposición. El efecto preservante de la miel se debe a su baja concentración de agua y es idéntico al que permite la prolongada conservación de los dulces y de las frutas en almíbar donde el alto contenido en azúcar disminuye el contenido de agua.