Desde hace trece años (“y es un récord”, como nos apunta una de las protagonistas de esta entrevista), todos los martes en el Museo Provincial de Albacete hay “una conferencia de calidad, impartida por una alto especialista en el tema y que, a la vez, es de divulgación para que todo el mundo la pueda entender. Estas citas solamente se cortan en Navidad, Semana Santa y vacaciones de verano” comienza contándonos, orgullosa, la directora del Museo Provincial de Albacete, Rubí Sanz.

Destaca, además, que estos encuentros de los martes gozan “de una afluencia de público muy importante que no suele bajar de las 100 personas: el salón de actos tiene 157 asientos -explica Rubí- pero, a veces, se usan hasta las escaleras o las sillas supletorias…”. Rubí Sanz ha pasado un tiempo, entre esta etapa al frente del Museo Provincial de Albacete y otra anterior, dirigiendo el Museo Arqueológico Nacional en . Al hilo de este éxito de público apunta que “organizábamos conferencias y, en ese Museo (y en otros lugares), y no había la afluencia de público (por muchos investigadores, estudiantes universitarios, etc.) que hay en el Museo de Albacete”, asegura.

Ante esto, Rubí Sanz nos confiesa un pensamiento: el de decirse a sí misma “qué bien, que seguimos interesando al público de Albacete”. Esta respuesta de la gente es consecuencia de varias cuestiones: para empezar, una temática muy variada porque, tal y como nos cuenta la directora del Museo Provincial, “el conocimiento general sí interesa, y la arqueología interesa al conjunto de la sociedad: de hecho, en el control de entrada, las publicaciones sobre Albacete que más se venden son las de arqueología. Yo creo que hay una curiosidad innata a conocer nuestro pasado”, confiesa.

De modo que éste, es “un reto que, con (la presidenta de la , afrontamos cada martes. Ella es, hoy por hoy, la persona imprescindible para que esto se pueda realizar”, asegura Rubí. Durante este mes de enero, la temática que centra las sesiones de los distintos martes (a partir de las 20:00 horas) es muy especial: “Minateda, 100 años después”. Y es que, como relata la directora del Museo, “este 2014 se cumple el centenario del conocimiento público de Minateda”. Las diferentes sesiones se han preparado “con el profesor Mauro Hernández, Catedrático en la Universidad de , que es una persona que ha excavado muchísimos años en la provincia de Albacete (en el Yacimiento de los Cuchillos, en Almansa); es miembro del y un gran amigo del Museo”, lo presenta Rubí.

Minateda

Es el propio Mauro Hernández quien retoma el hilo de la conversación comenzando por algo que, asegura, le resulta “sorprendente”. En concreto, se refiere al hecho de que “cuando uno tiene la oportunidad de venir a Albacete (y ha sido en muchas ocasiones a lo largo de los años) en un martes que coincide con estos Martes en el Museo, siempre me he quedado impresionado por la cantidad de público, por la atención con la que sigue las conferencias y por el interés que, para los ciudadanos de Albacete, tiene el Museo: lo consideran algo suyo, algo que forma parte de ellos y, a su vez, el Museo les corresponde organizando unos ciclos que son de extraordinario interés”, relata.

Sobre el eje central de este ciclo específico, asegura el catedrático que, desde el primer momento, todos coincidieron en que “este era el año de Minateda. Primero, porque se cumple el primer centenario de un yacimiento arqueológico que está bien conservado (con todos los problemas que plantea la conservación del arte prehistórico). Segundo, porque es un yacimiento que, para el público en general, es muy conocido: el nombre de Minateda suena mucho en todas las publicaciones y libros (aunque también tiene un punto aún de desconocimiento). Y, tercero, porque cuando se elaboran los documentos para solicitar que Minateda sea Patrimonio de la Humanidad, ocupa un lugar importante”, subraya.

Así, con esta serie de conferencias, se pretende que, de una manera lo más clara posible “el público sepa qué es lo que hay, qué es lo que significa, quiénes lo pintaron, por qué lo pintaron, cuáles son los problemas de su conservación”, especifica Mauro Hernández, quien prosigue asegurando que “a lo largo de estos martes, se va a intentar dar respuesta a estas cuestiones”. El catedrático se remonta al pasado para recordar que “incluso en el antiguo montaje museográfico de este lugar que acoge las conferencias, había unos paneles enormes con los calcos de Minateda (elaborados por la propia Rubí Sanz), que eran extraordinarios”, apunta.

Hoy, todos podemos acercarnos a Minateda “y verlo en la realidad (porque, gracias a la labor de la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha, se ha hecho la limpieza de los paneles y, muchas figuras que estaban perdidas, ahora se han podido recuperar)” explica Hernández quien, no obstante, no olvida que “Minateda es un yacimiento que ha sufrido mucho”. Lo explica con la sabiduría que le aporta, entre otras cuestiones, una tan valiosa como la experiencia: “Desde hace un siglo ha sido visitado por toda la gente; gente que, en muchas ocasiones, lo estimaba pero, en muchas otras ocasiones, lo mojaba una y otra vez con agua, ensuciándolo y haciendo que las figuras fuesen perdiendo color y quedasen enmascaradas por una película blanca”, detalla.

Por fortuna, hoy ya podemos acercarnos hasta allí y ver esas figuras con claridad, “apreciar qué es lo que hay”. Así, tal y como expone Mauro Hernández, “nos podemos encontrar cómo vestían los hombres, cómo vestían las mujeres, cuáles eran los adornos, qué animales vivían allí, cuáles eran las costumbres, una escena de muerte, una escena de guerra, una madre joven… en definitiva, toda una serie de elementos que permite ver un arte de unas sociedades que está vivo y que nos está narrando una historia (aunque, lamentablemente, no sepamos ciertamente en qué consiste)”, asegura.

Sensaciones

El catedrático de Prehistoria de la Universidad de Alicante asegura que, “cuando el que lo descubrió se lo comunica a Breil (que era el gran investigador de la Prehistoria de aquel momento), le dice que estas pinturas eran tan buenas como las de Altamira”, asegura Hernández, quien añade, sonriente, que “ojalá lo fueran, aunque no lo son, pero sí tienen el mismo encanto que las de Altamira”. Hernández asegura que ha estado en el Abrigo de Altamira, y ha sido testigo de cómo por allí pasan personas de distinto desarrollo cultural, y todas se quedan impresionadas: se preguntan cómo es posible que hace 7.000 años alguien pasara por allí, pintase allí, y lo hiciese con esa calidad”, confiesa.

Prosigue manifestando que “eran buenos artistas y, lo que es más importante, era un grupo de personas con un mundo espiritual muy intenso”. Al hilo de esta afirmación, añade que “el gran problema que nosotros tenemos (y esta es la miseria de la investigación prehistórica) es que nunca sabremos lo que nos querían decir; pero eso lo podemos pensar para cualquier momento de la Historia de la humanidad”.

Cuando uno va a Minateda “y mira una pequeña figura, ve cómo resolvieron el problema del pie, o cómo resolvieron el problema de la cabeza, o cómo resuelven la representación de un animal que está corriendo… todo eso nos demuestra, en primer lugar, la calidad de los pintores y, sobre todo, el intento de explicarnos una sociedad de cuyas claves carecemos pero que nosotros, a través de ese y otros yacimientos, podemos ir rastreando”, afirma.

“Extraordinariamente ricos en arte prehistórico”

Mauro Hernández no olvida que nos encontramos en una provincia “extraordinariamente rica en arte prehistórico”, concluye. Lo especifica recordando que “tenemos, desde un lado (en Alpera), hasta el opuesto (en Nerpio) y, en toda esa franja, una serie de manifestaciones que son diferentes aunque tengan unidad”. Así, matiza que “lo de Minateda no se repite en otro lugar (y son 400 figuras); Minateda no se parece en nada a La Cueva de la Vieja, de Alpera; y tampoco se parece en nada a lo que hay en Letur o a lo que hay en Nerpio: cada uno tiene sus características”.

Para el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Alicante, “Minateda es la clave de un yacimiento importante en un lugar importante, en el tránsito de una zona desde hacia el interior, desde el este hasta el oeste, formando parte de un territorio desde el que se domina todo un valle (que es el Valle de Minateda) y los caminos de acceso a él”, explica.

Continúa en este sentido Mauro Hernández añadiendo que “uno se imagina a grupos de gente que vivían en el entorno (nunca vivían en la cueva -recalca-) y, un día al año, como si de una romería se tratase, se acercaban allí para celebrar algún acto (como podemos hacer hoy en día nosotros por distintas cuestiones)”, afirma.

Da un paso más allá y asegura que “el hombre prehistórico tenía (y eso lo demuestra Minateda) las mismas preocupaciones que podemos tener hoy: las relaciones entre unos y otros. Nunca podremos encontrarnos elementos que nos informen tan bien de una sociedad desaparecida como las pinturas rupestres: nos dan muchos datos que todavía hoy no somos capaces de leer en su totalidad”, enfatiza.

El lado desconocido de Minateda

Según Mauro Hernández, “lamentablemente no se ponen los medios para que las personas que se acercan allí tengan información suficiente”. En este sentido, considera que es “importante” que el del Tolmo de Minateda “donde se exponen también los resultados de la pintura, se abra, se exhiba y se explique”, asegura.

Al hilo de esas palabras, el catedrático afirma que “lo que no se explica, lo que no se enseña, no existe”, y añade que “es muy triste que una persona vaya a Minateda (o a cualquier sitio) y no tenga la información suficiente para que entienda lo que va a ver”. Así, asegura que “esa idea genial que tuvieron de hacer un Centro de Interpretación en el Tolmo de Minateda uniendo un yacimiento importante a las pinturas rupestres, ha de completarse abriéndose al público, canalizando las visitas, y haciendo que la gente tenga la suficiente información para entender lo que ve”.

Asegura, en este sentido, que lo que necesitamos es “un proceso de divulgación cultural para que la gente estime el patrimonio”. Y añade una realidad aplastante al recordar que “para la UNESCO, Minateda es tan importante como el Acueducto de , o como cualquier gran monumento, como el casco antiguo de , como las Cuevas de Altamira. Tienen la misma consideración y, por lo tanto, tenemos que ser responsables de eso: de conservarlo pero, sobre todo, difundirlo”, resalta.

El Museo, tras Minateda

“Minateda, 100 años después” centra, pues, lo que es este inicio de año 2014 en los tradicionales Martes en el Museo pero, tal y como nos adelante su directora, “después habrá un ciclo sobre metalurgia antigua y vamos a acabar esta primavera con El Greco a través de otras cuatro conferencias. Ya tras el verano, volveremos con otra serie de encuentros coordinador por dedicados al emperador romano ”. Entre medias, grandes exposiciones, como una (en breve) dedicada a “con un legado importante”, y se cerrará el año con otra muestra en torno a Benjamín Palencia y los pintores de su tiempo en Albacete.

Importante trabajo, más aún si se le suma el problema de llevarse a cabo, tal y como asegura Rubí Sanz, “sin recursos económicos, pero con unos recursos humanos estupendos”. Su respuesta ante la adversidad, es tan clara como ella misma: “Somos de los que pensamos que no hay que pararnos aunque haya crisis porque, el tiempo que se pierda, es un tiempo no de oro, sino de platino, irrecuperable y, por lo tanto, hay que seguir caminando”, concluye.

Hasta aquí un resumen por escrito de la entrevista concedida por la directora del Museo Provincial de Albacete, Rubí Sanz, y el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Alicante, Mauro Hernández, en torno al ciclo “Minateda, 100 años después” que alberga este emblemático lugar dentro de sus “Martes en el Museo”. Si desean profundizar más en esta conversación a tres, les invitamos a visionarla cuando deseen, a través del vídeo que acompaña a este texto.