Asegura, de inicio, que (como suele demostrar cada vez que tiene ocasión) se siente orgulloso de vivir en esta tierra. José Francisco Roldán (el Comisario Jefe del Cuerpo Nacional de ) se siente de esta ciudad en la que está ya desde hace muchos años aunque no le viera nacer.

De la mano de su experiencia, lamenta que en general (y no limitándonos sólo a Albacete), “el sentido de ‘urbanidad’ se está perdiendo muy rápidamente, el respeto (como concepto general de comportamiento) se está relajando”. Pone como ejemplo el problema del ruido que, asegura, ya casi consideramos como “algo normal” y reitera que “estamos perdiendo una cantidad de valores tremenda y a marchas forzadas; a veces lo moderno no significa que sea mejor que lo antiguo, y el respeto a los mayores, la educación, el comportamiento en general… van a peor, desgraciadamente”. Y teniendo esa realidad en cuenta, pone “un siete” a Albacete “porque dentro de lo que hay por ahí prefiero considerar un notable en nuestra ciudad, y no está mal…”.

Ahondando en el problema del ruido (sobre todo, el que afecta a la zona de ocio del centro de la ciudad), José Francisco Roldán advierte que “no somos una ciudad distinta a otras de España” y señala que “es un problema delicado que tienen que afrontar las autoridades en general porque es complicado mantener el equilibrio entre la diversión y la paz y tranquilidad; pero la ciudad tiene el problema de que en cierto modo nos sentimos orgullosos de esa ‘marcha’ pero nos gustaría que fuera más controlada… más prudente; estamos luchando siempre contra conceptos como la ‘libertad’, la ‘represión’… ahí hay una lucha tremenda en la que el Ayuntamiento hace también un esfuerzo importante y que nosotros apoyamos en lo que podemos (aunque se regula a través de las ordenanzas); por supuesto que los vecinos nunca estarán contentos completamente porque el ruido está en la calle (y a veces no es el ruido de los locales, sino el que hacemos los demás, y ahí está eso que decía antes del respeto y la consideración que se pierde… nos da igual lo que piensen los demás y obligamos a los demás a aceptarnos aunque estemos haciendo barbaridades…)”, analiza.

Si en un momento del año Albacete ‘explosiona’ toda esa faceta, es la Feria. El comisario incide en cómo esos días se viven de forma diferente y hasta los vecinos más perjudicados por sus efectos son conscientes de que la Feria es la Feria y no se puede cambiar (aunque señala que hay cosas que han mejorado mucho en pro del respeto al descanso de los vecinos), de modo que en esos días sí amoldan sus costumbres para intentar sobrellevarla de la mejor manera posible y hasta disfrutarla al máximo. Quizá de la Feria sólo le preocupa “el exceso de gente, pero de la gente que molesta al resto e impide el disfrute normal de esos días”.

En general, hablando de las Ferias de todas las ciudades, señala que de alguna manera “se nos han ido de las manos, refiriéndonos a que siempre hay un porcentaje de personas que se dedica a divertirse sin preocuparse de los demás; el límite es la sanción, pero entonces se confunde a veces con la represión… pero todo esto tiene mucho que ver con ese cambio en las conductas que se ha ido dando y esa falta de educación y de valores a la que antes me refería”, dice.

“Existe una presión social hacia el consumo de sustancias para divertirnos o para alejarnos de la realidad”

José Francisco Roldán pone en valor, como resumen de este primer semestre en Albacete, es que “está bajando la cifra de criminalidad y tenemos una sensación de cierta calma (desde el punto de vista estadístico y amplio); me siento orgulloso de esta ciudad porque tiene un nivel de seguridad importante en general, la gente camina a altas horas por la calle con total normalidad, existe una sensación amplia de seguridad en la que estamos implicados todos”.

En materia de lucha contra las drogas (y, fundamentalmente, contra el tráfico o menudeo en Albacete), algo en lo que durante los últimos años el Cuerpo Nacional de Policía viene poniendo énfasis especial, el comisario señala que “la guerra no se ha ganado y dudo que se gane; ganamos batallas, pero esto es una cuestión muy complicada que requiere también concienciación social; se trabaja muchísimo, mucho tiempo, muchas horas… tratar de probar los delitos de esta materia es complicado, la legislación es la que tenemos, las herramientas también… a veces trabajamos en condiciones complicadas que el propio delincuente aprende”.

Señala que se añade el problema de que “existe una presión social hacia el consumo de sustancias para divertirnos o para alejarnos de la realidad (las drogas de éste último tipo están volviendo poco a poco, detectamos un consumo más o menos mantenido en niveles bajos pero que ahí está); la droga de la diversión no tiene límites y ahora encontramos que hay quienes piden legalizar algunos tipos de droga ilegales… hay un problema social importante aquí y por eso no se puede decir que hemos ganado la guerra y todos la estamos peleando desde distintos frentes, pero el caldo de cultivo no es positivo para que todo esto se erradique o se reduzca; desde las instituciones se está incidiendo mucho en eliminar o reducir el consumo de drogas legales (como el tabaco) y, sin embargo, en algunos puntos somos muy laxos en lo relacionado con las drogas ilegales… hay que aclararse: o vamos a defender la salud de los ciudadanos de verdad, o no” explica, concluyendo en este sentido que “somos una sociedad esquizofrénica”.

En estos problemas une el factor de “la experiencia del delincuente, que es un profesional también en ‘el negocio’ (ha cumplido condenas, ha estado detenido ya, sabe cómo protegerse); también las herramientas legales que hay suponen a veces una traba para nosotros porque hay elementos para poder justificar casi cualquier cosa; lógicamente, tenemos que probar delitos dentro de la ley, lo que vemos en las películas no vale legalmente… los procedimientos no son sencillos y las garantías con respecto a los investigados suponen un gran avance respecto a la protección de derechos que, en cierto modo, a nosotros nos merman las posibilidades que podríamos tener, encontramos reformas legales que protegen al que puede ser ‘injustamente acusado’… pero esa es la pelea en la que estamos y en la que hemos evolucionado mucho, pero delitos que ahora no podemos esclarecer, en los años ’80 sí se esclarecían sin hacer nada ilegal, pero las circunstancias van cambiando; es más difícil trabajar ahora (a pesar de que contamos con adelantos técnicos que son muy importantes)”.

Algunos consejos para evitar robos en casa durante nuestras vacaciones

Como consejos para estas vacaciones (y, más concretamente, para aquellas familias que tienen planeado ausentarse de casa algunos días), el comisario subraya algunas de esas cosas sencillas que está en nuestra mano hacer para intentar reducir al máximo el éxito de sufrir un robo o la entrada de intrusos en nuestros domicilio mientras estamos ausentes.

Para empezar, destaca que “es fundamental que estemos pendientes los que nos quedamos, dependemos muchos de esas personas que están en casa y que ven o escuchan cosas sospechosas en hogares en los que se supone que no hay nadie esos días… necesitamos que esa gente que se queda colabore con nosotros porque la Policía no puede detectar esos casos si no se nos avisa a tiempo; que nos llamen ante cualquier indicio y nosotros acudiremos y veremos qué ocurre (con un matiz importante que a veces falla: cuando alguien nos llame y nos indique el lugar, que nos indique también dónde llamar para que esa persona que nos ha llamado nos facilite la entrada al portal, nos diga a qué botón tocar, porque a veces nos hemos encontrado sin poder acceder)”, sonríe. “Nuestro objetivo es prevenir el hecho o sorprender al autor, con la sana intención de que vaya a la cárcel (porque un ladrón profesional, en la cárcel, no roba y eso es una gran ventaja)”.

Señala sobre los que se van, que dejen las joyas de valor o el dinero que puedan tener en casa que lo dejen en una caja fuerte que pese mucho (“no una ‘cajita’ de esas que puedes coger y llevarte casi sin esfuerzo”) o “que esté anclada en hormigón (no en ‘ladrillo del siete’)”, sonríe. Si no tenemos de ninguno de esos tipos, recomienda guardar esos objetos más valiosos en lugares que no sean los predecibles y a los que cualquiera acudiría directamente a buscarlos (de modo, que es bueno emplear el ingenio para el ‘escondite’) o que acudamos a alguna entidad financiera que dispone de este tipo de cajas de seguridad.

Para proteger la casa en sí (dependiendo, eso sí, del tipo de casa que sea: piso alto, bajo, chalet, adosado, etc.), subraya que están detectando que hay casas con puertas acorazadas antiguas (25-30 años) que están abriéndose fácilmente con una llave por parte de los delincuentes: “Los ladrones profesionales han aprendido a meter una llave parecida un poquito limada, golpean al fondo, rompen el pasador de los bombillos y abren tranquilamente la puerta aunque tenga 18 anclajes alrededor… por tanto, a cualquier puerta de ese tipo deberíamos cambiarle el bombillo nada más (donde metemos la llave), eso un cerrajero lo puede facilitar: cambia el bombillo y la llave, proporcionando otros que además estén protegidos contra el ‘bumping’ (que es una técnica con la que pueden abrir sin problemas una puerta golpeando un poquito con una llave); ahora se da más este tipo de casos, fruto de que el ladrón ha aprendido a eso, de modo que debemos protegernos bien del ‘bumping’ con ese simple cambio de bombillo; en Albacete ha habido algún caso y, además, suelen ser en casas muy céntricas”.

Mientras estamos viajando y, por tanto, no hay nadie durante varios días en nuestro hogar, el comisario señala que es más aconsejable dejar a alguien del entorno cercano y de confianza encargado de ir periódicamente al hogar para hacer ‘movimientos que den a entender que hay vida’ (retirar el correo, subir o bajar un poco las persianas, regar las plantas y moverlas de sitio…). “Es mejor ahorrarnos cuanta más información sobre nuestra ausencia, mejor (también evitar notificarlo en las Redes Sociales, porque a veces nos roba ‘el vecino de enfrente’ o ‘un amigo de nuestro hijo’… hay que procurar no dar demasiada información, no demos facilidades; es importante dejar a alguien aquí que nos ayude a dar la sensación de que estamos”.

Cuidado con los alquileres vacacionales a través de Internet

Con respecto a otro tipo de delincuencia también ligada al verano, ciertas estafas que se aprovechan de Internet para llevarse a cabo, José Francisco Roldán alerta de un caso en el que “se han alquilado apartamientos de vacaciones a través de páginas de internet de esos ‘buenos, bonitos y baratos’ y piden un adelanto… no es mucho pero se lo quedan”. Por eso insta a ser cautos con las operaciones y compras que podamos hacer a través de la red de redes (con especial cuidado hacia todos aquellos que nos pidan algún tipo de anticipo).

“Debemos ser conscientes de que Internet nos facilita muchas cosas, pero también se convierte en un medio propicio para estafarnos, debemos tener precaución y nunca facilitar ciertos datos bancarios ni personales si no estamos seguros 100% de la fiabilidad del sitio”, concluye.

Si lo desean, pueden visionar al completo esta entrevista con José Francisco Roldán (comisario jefe del Cuerpo Nacional de Policía en Albacete) mediante el vídeo que acompaña a este texto.