Comienza citando a Azorín y su ‘Albacete, siempre’ porque ése es, en definitiva, el mensaje que lleva por bandera quien, sin duda, está entre los mejores embajadores que tiene esta tierra.

Javier López-Galiacho es hombre de cultura y, ante todo, es inquieto ante aquello cuanto puede hacer en pro de lo que defiende y en lo que cree absolutamente. Desde pequeño estuvo muy vinculado a esta ciudad (Albacete) en la que vivió hasta que con 18 años se marchó a estudiar a Madrid, dejándose impresionar por la capital y aprovechando las posibilidades casi infinitas que ésta ofrece para ser precisamente eso: un perfecto embajador de sus raíces.

Aficionado taurino de excepción (hay ‘Maestros’, también, desde la barrera), este verano las Corridas Generales de le sirvieron de ‘excusa’ para presentar allí su obra ‘De frente, en corto y por derecho (ensayo de una tauromaquia para el liderazgo personal y empresarial)’ y, una vez más, tener ocasión de difundir cómo “haber nacido en Albacete te da una geografía de amor al mundo taurino importante”.

Recuerda sus paseos de niño por la calle , ante el Club Taurino de Pedrés; las peluquerías, siempre decoradas con motivos taurinos; y el Albacete que rezumaba toros por casi cada una de sus esquinas. Y recuerda, sobre todo, a don Severiano Landete (en su día, portero del Albacete Balompié), que resultó ser el profesor que sembró en él el amor a La Fiesta, desde que interrumpía las clases para llevar a los chavales a ver las corridas televisadas y enseñarles a entender la vida según lo que se puede observar en una Plaza de Toros. Algo por lo que hoy Javier apunta que “seguramente ahora la Inspección de Educación de Castilla-La Mancha le habría abierto un expediente a don Severiano, lo tengo clarísimo”.

“La Fiesta no ha evolucionado nada mientras que la sociedad ha avanzado muchísimo”

¿Qué ha pasado en estos años para que aquello que entonces era normal ahora pudiera incluso castigarse? Varios son los argumentos que esgrime nuestro protagonista. Por ejemplo, que “La Fiesta no ha evolucionado nada mientras que la sociedad ha avanzado muchísimo”; asegura que “esta sociedad ‘de la imagen’ casa mal con La Fiesta de los toros, que es de transmisión de algo mítico”; también apunta que “desde que hizo hablar a los animales, ‘la fastidió’, porque todos los chicos se han apartado de la naturaleza y se creen que los animales hablan y tienen derechos… vivimos una ‘mascotización’ de la sociedad donde la relación entre el hombre y el animal ya no es como antes, hay una humanización del animal que casa muy mal con los toros”. Del mismo modo, señala que “vivimos en una sociedad en la que la muerte no interesa” y algo fundamental, que “el toreo va muy unido a lo que son los valores, y ésta es una sociedad desvalorizada”.

Considera que “no interesa un espectáculo donde se apoya el mérito, la capacidad, el esfuerzo, la renuncia, el sacrificio” y, además, que en esta sociedad de las prisas “se ha perdido ‘el rito’ que siempre ha supuesto ir a la Plaza de Toros”.

La clave es, ahora, “encontrar los mecanismos que impidan que La Fiesta se nos vaya por el desagüe”, porque López-Galiacho no descarta “que podamos ver algún día que desaparezca” como han desaparecido cosas que hace pocos años era impensable que dejaran de rodearnos.

“Si no sabemos acercar La Fiesta de los toros a la gente joven estamos condenados a la desaparición como espectáculo”

Hablamos de la moción con la que Ganemos Albacete ha solicitado en el Consistorio albaceteño ‘la retirada de la aportación del Ayuntamiento al Consorcio de la en el Presupuesto de 2017 y posteriores, por entender que desde la administración, y concretamente desde el Ayuntamiento, no se debe contribuir con dinero público al sostenimiento de un organismo que fomenta una actividad que la Unidas reconoce que entraña violencia y por tanto recomienda que se aparte a la infancia y a la adolescencia de la misma’.

Comenta que le recuerda a la moción que ha eliminado los circos con animales de Albacete; la encuentra “propia de Torquemada, inquisitorial” y recuerda al Partido que la ha impulsado que “hay una ley estatal donde se declara como Patrimonio Cultural de España La Fiesta de los toros”.

Señala que con este tipo de mociones, “van directamente al recambio generacional, porque saben que tocando a la infancia y la juventud (que desconocen prácticamente ya el fenómeno de los toros) te aseguran que en quince o veinte años, La Fiesta ha desaparecido”.

Subraya la persecución personal que ha recibido (por ejemplo, a través de las Redes Sociales) por decir que la Tauromaquia se debería acercar a la escuela y la escuela a la Tauromaquia, y reitera que “si no sabemos acercar La Fiesta de los toros a la gente joven estamos condenados a la desaparición como espectáculo; por eso los críticos van a esa línea de flotación”.

“Es preciso que la emoción vuelva al espectáculo taurino”

Javier López-Galiacho pone una nota de atención ante la evidencia de que “ha desaparecido La Fiesta de los toros de los medios de comunicación (y, lo que no está en los medios, se sabe que ‘no existe’)” y señala la “actitud cínica” de quien en su día estableció que la televisión pública no podía emitir toros en horario infantil (mientras que un niño sí tiene acceso, en cualquier telediario, a imágenes duras y seguramente de cuestionable visionado para ellos).

Asegura que “el enemigo está dentro, no está fuera” y reclama “que la emoción vuelva al espectáculo” y que éste se ‘repiense’ (incluso, en lo referido a su duración del mismo, que resulta cada vez más excesiva hasta para los mayores aficionados). Pero también atribuye al sector “un gran error en la conformación empresarial porque no se abren los carteles”, algo que tiene detrás “los intereses de unos pocos grandes toreros (‘figuras’) que condicionan la acción de apoderados, de empresarios, etc.; esto es como el reparto de una tarta entre muy pocos al que ahora han dejado pasar a dos jóvenes para que decir que se está regenerando esto… de modo que, si no hay emoción en cuanto al toro de lidia y no hay emoción en cuanto a aportar nuevos valores… ya sabemos lo que hay”.

Rememora que esta situación tuvo una oportunidad de solución en los años ’80 “cuando se habló de que las Plazas de titularidad pública hubieran conformado un circuito de Plazas públicas con gerentes con arreglo a criterios que hubieran dado calidad, rigor y emoción al espectáculo; pero esto se perdió y será imposible que vuelva porque a ver qué político se mete ahora en algo así en estos momentos… sinceramente, le veo dificultad”, señala.

Se pregunta si “quizás es necesario bajar al sótano para volver a subir, y llegar abajo para que luego haya regeneración, porque hasta ahora es más de lo mismo, yo voy a las Plazas y salgo decepcionado”.

La vida ‘De frente, en corto y por derecho’

A pesar de las críticas que ya preveía, Javier López-Galiacho se atrevió a dar un paso adelante y escribir ‘De frente, en corto y por derecho (ensayo de una tauromaquia para el liderazgo personal y empresarial)’, con el claro objetivo de demostrar cómo la Tauromaquia es fácilmente aplicable a otros ámbitos de la vida que andan, sin embargo, aparentemente alejados de los cosos.

Admite que “el más valiente ha sido el editor, que ha querido sacar un libro de toros en unos tiempos en los que no es políticamente correcto” y subraya de nuevo los valores que se ven en una Plaza y que sirven perfectamente en el día a día de cualquiera de nosotros, en lo personal y en lo profesional.

En el libro, López-Galiacho ‘aporta su visión sobre ámbitos del liderazgo como la gestión (o lidia) del miedo al propio miedo; la necesidad de medir la valía o la amistad de las personas en la dificultad (la vara); la selección y la gestión de equipos; el ajuste del comportamiento individual a la ética universal; la necesidad de una actitud proactiva y responsable; la pasión y la vocación por lo que se hace; la resiliencia ante los golpes de la vida; la excelencia en las pequeñas cosas; la soledad en la toma de decisiones; el diseño de una buena marca personal; el valor de la independencia; la innovación como forma distinta de hacer las cosas; la gestión de los riesgos inherentes al hecho de vivir; el valor de lidiar la vida con el hierro de las tres “P” (prudencia, paciencia, y perseverancia); la apuesta por una vida saludable; o el saber decir adiós, entre otros tantos. La obra concluye con la original idea del autor en diseñar, a modo de sabios consejos (“20 naturales y un pase de pecho”), una hipotética faena al toro de la vida, a quien el autor bautiza como “Jaquetón”, en honor del burel más bravo que ha dado la Tauromaquia’.

Sólo basta poner algo de atención en casi cualquier conversación que podamos escuchar en la calle, o en un bar o café, y analizar cuántos términos y frases hechas las siembran de tintes propios del mundo taurino, varios de ellos títulos de algunos de los capítulos de este libro que para mucha gente se ha convertido incluso en una especie de texto de autoayuda; por ejemplo, con ese ‘Puerta grande o enfermería’ por el que cierto conocido suyo le confesó que le había animado a ‘jugársela’ en su próxima aventura empresarial.

Para él, ésa es la filosofía que debemos aplicar “desde que nos levantamos hasta que nos acostamos” porque está convencido de que “el mayor riesgo de vivir es no haber aprovechado la vida y desde que nos levantamos hasta que nos acostamos somos riesgo andante”. También recuerda que “a los problemas hay que darles distancia, relativizarlos” y que el mejor ‘pase de pecho’ que podemos dar en la vida radica en saber empatizar.

“Todo toro o casi todo tiene su pitón bueno” sonríe, “hay que ver que todo el mundo tiene su pitón bueno, hay que probar siempre a las personas y darles su tiempo porque nos pueden sorprender; los tiempos que vienen van a ser mucho de empatizar, de conexión, de trabajar entre muchos equipos juntos… el hombre solo no va a ningún sitio”.

Cosas que le ha enseñado el toreo, y que él ofrece como consejos para cualquiera que quiera tomarlos en su camino. Insiste, pues, en la necesidad de ‘repensar’ La Fiesta a nivel internacional entre los ocho o nueve países en los que está presente, e incide en que “mañana es tarde” advirtiendo que “el enemigo de fuera contra la misma es fuerte y poderoso, con mucho dinero, y el de dentro también es crucial si no repensamos el espectáculo”.

“La idea es convertir Albacete en capital nacional del Teatro”

Fruto de la casualidad, del destino, o únicamente de un calendario caprichoso, 2017 verá coincidir aniversarios destacados de dos lugares especiales para López-Galiacho: el centenario de ‘La Chata’ y el 130º aniversario del Teatro Circo de Albacete, ése mismo que hoy es orgullo de todo albaceteño y por cuya recuperación tanto luchó quien nos habla (presidente nacional, como saben, de los Amigos de los Teatros Históricos de España -AMIThE-).

Nos cuenta que el próximo 11 de octubre, recibirá el XIX Premio Nacional de Teatro Pepe Isbert y que no estará solo, sino acompañado porque quien bien podríamos considerar todos ya ‘hijo adoptivo’ de esta ciudad, (presidente de honor) y por . También nos adelanta que “ (que era la mujer de Pepe Sancho) va a volver a un escenario para presentar la gala”.

Dice, con ilusión en la voz, que la idea es “convertir Albacete en capital nacional del Teatro” y, tirando de paralelismo con una obra titulada así (y con gran éxito en su día), asegura que ‘El orgullo de Albacete’ es “el Teatro Circo, un edificio que habrá que luchar en su día para declararlo Patrimonio de la Humanidad a través de la UNESCO porque conjuga todos los elementos de ” culmina, con la mente llena de ideas y de proyectos como en él es habitual.

Si lo desean, pueden visionar al completo esta entrevista a Javier López-Galiacho a través del vídeo que acompaña a esta versión escrita de la misma.