El sentido de FECAM está, ni más ni menos, que en los deportistas que la conforman y en el esfuerzo que encarnan; por eso es de justicia que se les reconozca, y eso es lo que ha querido hacer esta casa, La Cerca, otorgándoles (coincidiendo, además, con la celebración del XXV aniversario de la Federación de Deportes para Personas con discapacidad intelectual de Castilla-La Mancha), uno de los X Premios Solidarios que entregaremos el próximo mes de noviembre y por el que se Molina se muestra “muy agradecido” en nombre de esos deportistas a los que representa.

De manera no premeditada, se da la casualidad de que el presidente de FECAM conoce bien a otro de los galardonados con uno de los X Premios Solidarios de La Cerca, don de Gea. “Mi hijo nació en 1995 y yo enseguida entré en la Federación (en FEAPS, como se llamaba entonces), Asprona (también conocí mucho a Pepe Ponce, que entonces estaba también por allí metido) y, en aquel tiempo, el presidente era Miguel Muñoz; enseguida que me lo presentaron y nos pusimos en contacto quiso que estuviera en la Junta Directiva con él, que colaboráramos y que hiciéramos cosas, y ya me causó la sensación de que era ‘un hombre bueno’… me parece una persona honrada, consecuente con sus ideas pero siempre defendiendo a las personas con discapacidad como yo no he visto a nadie que lo haya hecho, con muchísima fuerza, con muchísimo convencimiento y muchísima sensibilidad (algo que también demostró aquí cuando hace unos días vino a vuestra entrevista)”, valora Eloy.

Asegura que Miguel le marcó y, de hecho, le dedicó una carta que le hizo llegar “sobre su persona y sobre lo importante que había sido para mí a la hora de empezar a moverme en todo este mundo; es una gran persona y me honro de ser su amigo”.

Ponía en valor en Miguel, precisamente, la cualidad de la sensibilidad; una cualidad que se extiende a todos aquellos que en nuestra tierra trabajan y luchan (ejemplarmente, hay que decirlo) por las personas con discapacidad; porque tienen la misión de ‘sensibilizar’ a la sociedad sobre su realidad y, para poder hacerlo con éxito, es crucial ser sensibles.

“Si no lo vives tú, no lo puedes transmitir; además, ellos se dan cuenta de quién tiene o no esa sensibilidad: cuando ellos tratan con una persona, si hay ese ‘plus’ del que estamos hablando, ellos se acercan más a ti y te tratan de otra manera y, además, son más diáfanos, sin tanta traba social… inmediatamente se dan cuenta y están más contigo, o te abrazan de otra manera, o te dan besos… eso también se vive mucho más intensamente”, explica Eloy.

Y sus palabras dan plenamente ‘en el clavo’ porque, si de algo me he podido dar cuenta cuando mi trabajo me ha guardado el regalo de poder compartir con estas personas por cualquier motivo, ha sido de su tremenda capacidad para ver lo que para el resto del mundo es invisible, para detectar los posibles atisbos de tristeza o de alegría que las situaciones hacen que nos acompañen por dentro. Y esas conversaciones, esos abrazos, esos besos… los entregan, claro que sí, y se convierten en una luz inmensa para quienes los hemos podido recibir porque (como nunca me cansaré de repetir), quien nos los está entregando, son ‘luz’ en sí mismos.

“Albacete es una ciudad genial en lo que es el mundo asociativo y el mundo de la defensa de la discapacidad”

El pasado viernes, 18 de mayo, teníamos oportunidad de coincidir también con Eloy en la que fue una exitosa (por el gran número de gente a la que reunión) XII edición de la ‘Marcha por la Igualdad’ en Albacete, fruto del trabajo (diario, incesante y muy meritorio) de las más de treinta asociaciones que conforman el de nuestra ciudad.

Una cita que ha cumplido ya doce años y que, felizmente, entre todos hemos conseguido cambiar a mejor (en sus comienzos, recorría las afueras de Albacete hacia La Pulgosa y se llamaba ‘Marcha de la Discapacidad’; ahora, recorre las calles que son el corazón mismo de la ciudad y su nombre invoca a la Igualdad que socialmente debemos seguir reclamando juntos).

“El enfoque viene ya de muy atrás, es fruto de un trabajo constante y sin pausa; todos los años se va avanzando poquito a poco y se repite la misma frase de que estamos contentos con lo conseguido pero queda todavía camino por andar y, desgraciadamente, es así: sigue habiendo camino por andar, todavía hay gente que no termina de entender lo que es la discapacidad, todavía hay quien no comprende lo que es la normalización de todas estas personas, aún existe quien no ve que no son ellas las que tienen que hacer el esfuerzo sino que es la sociedad la que debe movilizarse y hacer todos los cambios necesarios para que ellos estén más a gusto dentro de lo que es la sociedad (que les pertenece igual que a todos los demás)”, explica.

Eloy asegura que “Albacete es una ciudad genial en lo que es el mundo asociativo y el mundo de la defensa de la discapacidad, desde la cuestión de aspectos ‘físicos’ como los rebajes de acera (que dudo que haya ciudades que tengan más en accesibilidad que Albacete) hasta el propio Consejo Municipal de la Discapacidad (que no conozco cómo funciona en otros sitios pero, desde luego, el sistema de aquí es magnífico por cómo nos llevamos en ese grupo, las aportaciones que se hacen, lo bien que se trabaja…)”; y por eso da las gracias al Ayuntamiento, a los grupos de la oposición y a los propios funcionarios que están en el Consejo porque afirma que es “una maravilla” cómo se vuelcan y trabajan por el que es un objetivo común.

“Sobre todo, nuestros deportistas buscan que se les trate como a cualquier deportista y que, cuando acudan a un campeonato, esté bien hecho y tenga la seriedad de todo campeonato federado (regional o nacional)”

En el marco de esa ‘Marcha por la Igualdad’, precisamente Eloy cuando se dirigía a los periodistas presentes recurría a una ‘anécdota’ muy significativa para explicar a la perfección el día a día de quienes, por ejemplo, se superan en FECAM. ‘Siempre pongo un ejemplo de un chico con discapacidad que decía “la gente se va a subir el Kilimanjaro para hacer algo extraordinario, y nosotros tenemos que hacer todos los días cosas extraordinarias para que nos consideren personas normales…” ahí está un poco esa lucha que tenemos’, nos contaba.

Hablando del ámbito deportivo que nos atañe al hilo de esto, Eloy relata que “sobre todo, buscan que se les trate como a cualquier deportista y que, cuando acudan a un campeonato, esté bien hecho y tenga la seriedad de todo campeonato federado (regional o nacional); buscan sentirse ‘importantes’ por pertenecer a un Club, por el esfuerzo que han hecho durante un montón de tiempo entrenando para luego ir a ese campeonato a demostrar lo que han hecho en esos entrenamientos”.

El presidente de FECAM deja claro que no son “niños que vienen a pasárselo bien un fin de semana; muchos son adultos (hay algunos también ‘peques’ y nos encanta que vengan con nosotros y empiecen a hacer deporte) y vienen a pasárselo bien el fin de semana pero vienen a competir y a demostrar lo que han entrenado y el trabajo que han hecho durante todo un año de esfuerzo y de tesón, y que la Federación y la gente que acude a verlos lo tenga presente, les revierte a ellos en beneficio propio también, y creo que eso sí que lo hemos conseguido”.

“Cualquier deportista de cualquier federación tiene que pagar su licencia, su seguro médico, sus inscripciones para los campeonatos… y eso es la normalización que estamos diciendo, ¿por qué tiene que ser ‘gratis total’ porque sea discapacidad? yo a eso me he negado siempre en redondo: si hay personas que necesitan una ayuda, busquemos esa ayuda (esa beca o esa posibilidad de facilitarles el acceso a lo que estamos haciendo), pero ‘gratis total’ porque tenga discapacidad… no lo entiendo así”

La Federación de Deportes para Personas con discapacidad intelectual de Castilla-La Mancha está considerada “como una más” tanto en el ámbito de la Dirección General de Deportes como por el resto de federaciones deportivas que se han dado cuenta de todo lo que FECAM hace y de que tan importante es su deporte como lo que en ella se está haciendo. Para los campeonatos que celebra (en los nueve deportes con los que trabaja) emplean los jueces y árbitros correspondientes a la federación de ese deporte en cuestión, precisamente, para dotar a las citas de esa ‘seriedad’ de la que hablaba Eloy, algo en lo que ha sido vital el trabajo de estos veinticinco años.

“Al principio había sitios en los que no nos consideraban ni Federación, sino más como ‘deporte-ocio’; en algunas asociaciones no tenían club deportivo, en otras no entendían por qué se tenían que sacar una licencia ni por qué tenían que tener un seguro médico deportivo (porque encarece un poco todo)… pero es que cualquier deportista de cualquier federación tiene que pagar su licencia, tiene que pagar su seguro médico, tiene que pagar inscripciones en los campeonatos… y eso es la normalización que estamos diciendo, ¿por qué tiene que ser ‘gratis total’ porque sea discapacidad? yo a eso me he negado siempre en redondo: si hay personas que necesitan una ayuda, busquemos esa ayuda (esa beca o esa posibilidad de facilitarles el acceso a lo que estamos haciendo), pero ‘gratis total’ porque tenga discapacidad… Yo he visto familias que (con todo el derecho del mundo) van a tomarse el aperitivo los fines de semana o que le pegan a otros hijos la informática, el kárate o lo que sea y, cuando les hablas de sacarse una licencia y de hacer este deporte para el chico que tienen con discapacidad, entonces tiene que ser ‘gratis’… no tiene sentido ninguno; si no hay sí que se le busca la ayuda que sea”, reitera.

Y así, desde ámbito (en los comienzos, complicado) en el que se movían, recurrieron a Eloy (que estaba en la entonces FEAPS) para coger aquello y hacerlo “una ”, y es lo que hizo, concienciando a la gente de que había que hacerlo de otra forma. Su hijo tenía entonces cuatro años e iba a la piscina porque les dijeron que era muy bueno que hiciera natación, y Eloy cuenta cómo su esposa pasó mucho tiempo “metida en la piscina” con el niño porque, en aquellos años, los monitores sentían cierto ‘respeto’ cuando acudían personas con cierta discapacidad. Eloy se había metido en Asprona con Miguel Muñoz (como nos contaba al comienzo), y allí empezó a hacer cosas; luego estuvo de vicepresidente con Pepe Ponce (que era el presidente) y ahí lo llamaron de Plena Inclusión Castilla-La Mancha (entonces, FEAPS) y Luis Perales le pidió que le tomara el relevo en la Federación ya que Molina venía del mundo del deporte (voleibol ‘por los cuatro costados’).

Fue entonces cuando, con el apoyo de la Asamblea al proyecto que Molina presentó para esa ‘nueva etapa’, FECAM cambió su sede a Albacete porque Eloy considera que no es posible involucrarse en nada al cien por cien si el cometido está en otra ciudad diferente a la que habitas.

“Cuando la dinámica del propio deportista es que se da cuenta de que ‘es capaz de…’, es cuando empieza a generarse toda esa ilusión por hacerlo”

El presidente de FECAM no duda en plantear el desafío número uno que tuvo en aquellos comienzos: “El primer reto fue demostrar que los deportistas podían hacerlo, que podían llegar a ser deportistas federados y hacer su campeonato…”.

Recuerda que “en otros aspectos ya se había roto esa ‘barrera’ hacia la normalización (en la educación, en el trabajo, en la vivienda, en el ocio…) y luego llegó la ‘barrera’ del deporte, y consistía en que ni siquiera las familias (no ya las asociaciones, sino las propias familias) veían a su hijo o hija con posibilidades de poder llegar a hacer un deporte; pero el deporte es a medio y largo plazo: quizá de primeras no puedes dar dos vueltas corriendo a una pista de atletismo, pero las puedes conseguir y poco a poco puedes ir alcanzando otras metas… cuando la dinámica del propio deportista es que se da cuenta de que ‘es capaz de…’, es cuando empieza a generarse toda esa ilusión por hacerlo; si, además de esa ilusión, les pones marcos bien hechos de campeonatos en los que pueden demostrar todo eso de lo que ‘son capaces de…’ al lado de otros chavales de su mismas condiciones, se va generando más todavía, y eso hace que poco a poco las familias se vayan animando, y las familias vayan diciendo que los apuntan porque se dan cuenta de lo bien que les está yendo y de los beneficios que les está reportando todo esto a los chicos, porque no es sólo el hecho de que estén en mejor forma física, sino el tema psicológico y social (convivencia, camaradería, socialización, autoestima, y los valores del deporte, por supuesto)”, explica.

Eloy incide precisamente en que “normalmente una persona con discapacidad intelectual suele tener un grado de autoestima muy bajo, y cuando se dan cuenta de que son capaces de hacer cosas, esa autoestima se les viene arriba; y no hace falta ganar ni estar en la élite, lo que hace falta es darse cuenta de que poco a poco se van superando a sí mismos”.

“Aquí se trabaja mucho con la palabra ‘inclusión’ y, cuando esa palabra impregna tanto todo, parece que en todos los sitios tiene que haber de todo y, cuando se habla de un campeonato nuestro, parece que se piensa que tendría que haber de todos los deportistas (es decir, que no sean sólo con discapacidad intelectual…; y yo pregunto siempre que por qué en la discapacidad física eso no se plantea nunca”

Abrirse a esta experiencia tiene al principio como explica Eloy, “cierta reticencias por parte de las familias por ese grado de sobreprotección que normalmente se tiene, pero se puede romper en el sentido de que se empieza poquito a poco: dejando que vayan a la piscina y nade, que vaya a las pistas de atletismo y corra (sin inscribirlos de momento), metiéndolos en el club para que empiecen a relacionarse con los demás… eso ya es un paso, empiezan a hacer deporte y a entrenar, a tener otra actitud, otro humor, otra manera de ilusionarse por algo, a tener compañeros a hacer amigos… El siguiente paso puede ser que le dejen ir a un campeonato que no tenga noches de hotel (sea ida y vuelta en el mismo día); el siguiente, que le dejen ir a uno con noche de hotel, que duerma fuera, que esté fuera de casa…”, relata Eloy sobre ese proceso, no sin complejidad, pero que se acaba dando naturalmente.

Por la parte de las asociaciones, el presidente de FECAM nos explica que es algo más complejo porque ve “que no termina de convencer el tema del deporte enfocado como una Federación propia nuestra: aquí se trabaja mucho con la palabra ‘inclusión’ y, cuando esa palabra impregna tanto todo, parece que en todos los sitios tiene que haber de todo y, cuando se habla de un campeonato nuestro, parece que se piensa que tendría que haber de todos los deportistas (es decir, que no sean sólo con discapacidad intelectual…); y yo pregunto siempre que por qué en la discapacidad física eso no se plantea nunca, por qué cuando hay (por ejemplo) un baloncesto en silla de ruedas (por cierto, felicito a AMIAB por ganar la Liga) nadie dice ‘sí, pero pobrecitos, debería de haber gente que no vaya en silla de ruedas que esté con ellos jugando…’, pero eso no se plantea; hace poco leí en Marca ‘La Selección Española de fútbol de amputados, campeona de Europa’, y nadie dice que debería haber otros jugadores… Pero si hablas de un campeonato de discapacidad intelectual, aparece la palabra ‘inclusión’ y como que no hay inclusión si no hay deportistas de todos…”.

Dicho esto, Eloy apunta que FECAM también organiza campeonatos así (como el de Fútbol 7 Inclusivo que organizan al pasar la Feria de Albacete a finales de septiembre, que es con jugadores con y sin discapacidad compitiendo juntos), “pero es una modalidad más, y también está la nuestra porque, ¿dónde está la inclusión entonces? Porque yo nuestra inclusión la veo (y de eso es de lo que trato de convencer a las asociaciones y demás) en que la sociedad ve a personas normales que están haciendo deporte federado como cualquier otra persona que quiere hacerlo, que usa medios de transporte para ir a los entrenamientos (o no), que utiliza los vestuarios y se cambia de ropa en ellos junto a las demás personas, que emplea instalaciones deportivas comunitarias (como cualquier otro deportista que está por allí), que entrena en ellas y la gente lo ve como uno más… y todo esto a lo largo de estos veinticinco años se ha conseguido así; entonces ¿por qué esa reticencia por la palabra inclusión y por la de que haya más?”, reitera.

También alude a otro planteamiento que se hace, el que apunta a la gente que dice que “debería estar cada uno en su federación correspondiente”, es decir, en la del deporte que practique, en términos generales; en este sentido el presidente de FECAM afirma que “hay federaciones que ya están trabajando muy bien (como , con el kárate en La Roda, que está haciendo una gran labor con el kárate y el para-kárate, pero lo hace en la medida en que su federación ayuda un poquito), luego ahí tiene que haber una infraestructura por debajo que mueva todas estas licencias y todas estas actividades; además, cuando te subes a una , se fijan en la élite, la parte de ‘abajo’ no les interesa tanto… A nosotros nos han dicho en muchos sitios (tanto clubes de natación como de atletismo como de otras cosas) que querían fichar a esa gente y hacer una sección de discapacidad, pero ¿y a los otros? Esos ya no son los mismo…, tiene que haber de todo”.

Pregunta “qué ha pasado con el tema de que se vayan a su federación correspondiente” y lo explica a través de datos muy concretos: “Hace cuatro años , profesor de la UCLM que trabaja en Cuenca, hizo un estudio sobre el deporte del tenis de mesa que, hace cuatro años lo dejó la Federación Española nuestra y lo cogió la Federación Española de Tenis de Mesa (para hacer campeonatos con la sección de discapacidad, etc.); pues en cuatro o cinco años, prácticamente se han quedado en cero los participantes y era un campeonato que, cuando se hacía en nuestra Federación, contaba con la participación de unos 80-90 deportistas, y ahora estamos en unos niveles de prácticamente cero, compiten dos o tres deportistas (que son los de la élite y que, de hecho están ya jugando en la liga de de tenis de mesa…)”.

Para Eloy Molina, esto demuestra todo aquello a lo que se refiere; no niega la mayor sobre que más adelante, esté “la utopía” en que se pueda llegar en determinado momento a que todo eso se pueda hacer así, pero asegura que “hoy por hoy, un campeonato de natación como el que hacemos nosotros es inviable o no lo veo en la y no porque no trabajen bien (que trabajan bien, y nos mandan los jueces y están encantados de estar con nosotros, y nos dejan los marcadores electrónicos a un precio muy razonable y están colaborando al igual que el resto de federaciones…) sino porque, a la hora de competir, no es lo mismo”.

“En el deporte federado se compite entre los iguales; eso es la normalización”

Actualmente, la Federación de Deportes para personas con discapacidad intelectual de Castilla-La Mancha (FECAM) tiene en torno a 500 deportistas federados y alrededor de 150-200 técnicos y entrenadores, y se pueden practicar hasta en nueve deportes distintos (atletismo, baloncesto, fútbol 7 Inclusivo, fútbol Sala, gimnasia Rítmica, natación, petanca, pruebas motrices y tenis de mesa).

Eloy nos explica que se ha ido creciendo a lo largo de estos veinticinco años en el número de deportes “porque ellos, los deportistas, los han ido demandando”. Indica que “ahora se está moviendo el tema del pádel y parece que quieren practicarlo, de modo que empezaremos a hacer pequeñas demostraciones, pequeños encuentros… a veces aprovechamos un campeonato para hacer un añadido con ese otro deporte nuevo que estamos moviendo (hasta que haya una serie de clubes que ya se hayan involucrado más y que tengan deportistas que lo están practicando y, en ese momento, como ha pasado con los demás, haremos el primer campeonato regional de pádel)”.

Para Eloy, lo más importante “es la concienciación de que estamos haciendo algo normalizado, que no es nada raro, que no hace falta que venga gente sin discapacidad para competir porque en el deporte federado se compite entre los iguales; entonces, si hay seis o siete categorías diferentes en la discapacidad física para competir, en nuestra federación tenemos también las nuestras y compiten entre ellos en sus categorías (no ya sólo por edades, sino también por el tipo de discapacidad que tienen) porque, cuando no es así, se notan unas diferencias tremendas; ellos están mucho más cómodos y más contentos cuando pueden competir ‘con los suyos’, con quienes son como ellos, porque se han entrenado saben que ellos también”.

Dicho esto, el presidente de FECAM anima a que “las asociaciones que todavía están dudando y que todavía siguen con ese tema… a que de verdad vean que no hay mayor inclusión que esto que estamos haciendo aquí: la normalización de ellos; se lo pasan genial, conocen amigos, están viajando, quitan la sobreprotección familiar, aprenden normas sociales…” dice, poniendo muchos ejemplos positivos que, campeonato tras campeonato, perciben entre los chicos y chicas participantes gracias al deporte.

Eloy nos cuenta que “disfrutan mucho los deportes de equipo y, en los individuales (como atletismo o natación), lo que más disfrutan son los relevos porque lo viven con una alegría, con un sentido de ‘equipo’ y animándose unos a otros… de una forma tremenda”. Prima, sobre todo, la camaradería que crean y el cambio que experimentan y del que pronto ellos mismos se dan cuenta.

FECAM también ha empezado a “trabajar con los orientadores de institutos (inicialmente, aquí, en Albacete, manteniendo con ellos varias reuniones) para presentarles lo que hacemos porque a veces se encuentran con chicos con problemas, que tienen una discapacidad leve y no saben cómo enfocarlo… y hemos captaciones ya de cuatro o cinco deportistas que se han ido enfocando a los distintos clubes que tenían cerca y ha sido una maravilla porque han encauzado todos sus ímpetus y demás hacia el deporte y hacia estar con ellos y trabajar, y eso para mí también es un orgullo el que se pueda conseguir”.

Molina es contundente: “Es, sobre todo, no privarles de algo que ellos pueden querer hacer; porque a directivos de una asociación no les guste o puedan creer que no es lo que ellos piensan respecto a la inclusión o a lo demás, privar a los deportistas de la posibilidad de que ellos sí quieran, me parece algo grave que se debería de replantear y pensarse más veces; y a las pruebas me remito porque si dijéramos que los resultados que se ven no son los adecuados, se entendería, pero es que la mejor evaluación que hacemos nosotros de cada campeonato es ver la cara de los deportistas cuando estamos en la ceremonia de clausura y los comentarios que ellos hacen (y las familias que están involucradas y que saben cómo está cambiando su hijo a mejor en cada campeonato y en cada cosa que va haciendo…); entonces, si los resultados que se están dando son óptimos (en ellos mismos y en sus familias), yo creo que hay que empezar a replantearse esas historias de ‘inclusión sí o no’…” reitera, señalando nuevamente esa utopía de que ojalá el trabajo de FECAM y de otras asociaciones no fuera necesario porque las personas con discapacidad fueran atendidas por la sociedad como requieren, “pero por desgracia eso aún no es así, y estamos en la realidad que estamos, y tenemos que seguir trabajando”, subraya.

Un calendario plagado de citas maravillosas con el deporte en su máxima expresión

Todas las actividades, iniciativas y campeonatos que organiza la Federación de Deportes para personas con discapacidad intelectual son especiales e importantes; pero de entre todas ellas, hay algunas que despiertan un cariño diferente en Eloy, por ejemplo, ese Torneo de Fútbol 7 Inclusivo que se viene organizando en Albacete a finales de cada mes de septiembre. Junto a ése, afirma que le encanta también el Campeonato de Pruebas Motrices: “Nació un poco como cosa nuestra, porque queríamos reunir en una misma competición con cosas adaptadas a las personas que compiten en cada deporte en las categorías G3 y G4 (que son las que tienen un mayor grado de discapacidad); pensamos que sería bonito hacer un campeonato en el que ellos fueran los protagonistas única y exclusivamente (porque a esa campeonato G1 y G2 no van); así hicimos, y se lo pasan genial y disfrutan mucho haciendo su batería de pruebas en el pabellón”.

Por otro lado, subraya sobre el campeonato de Fútbol 7 Inclusivo que “el tema de jugar juntos es una maravilla porque ahí es donde se demuestra también lo que estamos diciendo, pero sin llevarlo al máximo: se puede hacer ese campeonato, pero luego ellos tienen también que competir con los suyos y demás… y en esta cita se lo pasan genial, aunque al final hay que recordarles siempre a los inclusivos con quién están jugando y qué es lo que pretendemos con este campeonato (porque a veces les pueden las ‘ganas de ganar’ y a veces hay que frenarlos porque se pasan un poco del nivel…)”, sonríe.

Eloy nos cuenta que “en la máxima categoría, en , es el único nivel donde (además del árbitro de fútbol de la federación correspondiente) no hay delegado nuestro (encargado de mirar más detenidamente a los deportistas con discapacidad durante los partidos) porque juegan a tope tanto los inclusivos como los de FECAM y es un nivelazo… de hecho, me da gusto también cuando los árbitros de fútbol nos dicen que no saben distinguir en el juego quién es el que tiene discapacidad del que no la tiene…”.

Sobre el funcionamiento más logístico del evento, Molina explica que “es un campeonato que se ha encajado muy bien en Albacete, que ha crecido muchísimo (comenzamos siendo un campeonato de no muchos equipos y casi todos de Castilla-La Mancha y el año pasado fuimos 28 equipos de 8 o 9 Comunidades Autónomas distintas; el boca-oreja se está haciendo también cada vez más… son casi 400 personas las que mueve de miércoles a domingo y está muy bien organizado (ya se está empezando, de hecho, a trabajar en el campeonato para este año llegar hasta el 30 de septiembre, la clausura será el día 29); también ha sido muy bonita la idea que tuvimos hace tres años de crear los Premios FECAM Deporte Inclusivo (que se dan en la ceremonia de clausura, que se hace en el Palacio de Congresos y le da también otro ambiente de gala que a ellos también les encanta cuando salen con el cañón de su a recibir su premio ante los equipos y demás…), ahí también disfrutamos mucho y estamos muy contentos”.

Seguidamente, Eloy subraya que esto es así también porque tienen “mucha ayuda”, momento que aprovecha para aludir a ello: “en Albacete, hablando de que es una ciudad de asociacionismo y volcada con la discapacidad y demás… la verdad es que tanto el Ayuntamiento como la Diputación (de hecho, esas instituciones fueron nuestras primeras premiadas) se vuelcan con todo lo que hacemos aquí, tanto el Patronato Municipal de Deportes con todo lo que necesitamos (instalaciones, medios, etc.) como el propio Ayuntamiento y la Diputación que me consta que no hay problemas ninguno con FECAM y decir el nombre de nuestra Federación es ir para adelante y eso da mucho gusto también; además del cariño que te tienen en tu propia tierra, donde tienes la sede… y eso se nota también en cómo vienen a las ruedas de prensa, cómo vienen a visitar los campeonatos que hacemos; es importante en el tema económico pero también en el humano, el de compañía y de amistad… francamente, en eso Albacete como ciudad también es un lujo”.

Y afirma que Castilla-La Mancha lo es igual. Eloy explica que FECAM toca la Dirección General de Deportes a nivel de ayudas como Federación Deportiva que es pero, al trabajar con unos deportistas ‘especiales’ (personas con discapacidad intelectual) también la Consejería de Bienestar Social ha tenido eso en cuenta aportando igualmente unas ayudas “que en otras Comunidades no tienen ni de broma” subraya Molina, incidiendo en el orgullo que le suscita esa sensibilidad del Gobierno de la región hacia estas iniciativas “que no se ven por ahí”, por eso subraya un mensaje esencial: “Sentiros orgullosos de lo que se está haciendo en Castilla-La Mancha porque fuera no lo están haciendo igual, que fuera están teniendo muchísimos más problemas y no tienen esa misma sensibilidad ni ese mismo compromiso por parte de sus Gobiernos; lo que aquí se hace bien, hay que decirlo también” resalta, orgulloso de que todas las instituciones (de las locales a la regional, pasando por las provinciales) estén todas con FECAM de la mano, haciendo posible ese crecimiento a lo largo de sus ya 25 años.

“Habrá quizá una o dos Federaciones territoriales que nos igualen (no que nos mejoren), como la madrileña o la de Castilla y , pero no muchas más; estamos ahí, en la élite, y no sólo deportivamente hablando, también en la organización, en el compromiso, en la forma en la que la sociedad está con nosotros, en el grupo humano que hemos hecho…”

“Si a eso añades los recursos propios que nosotros generamos –incide-, hablamos de casi un tercio de nuestro presupuesto, y eso también da una imagen de solvencia y de compromiso: no dejamos todo de la mano de lo que nos vayan dando, y eso a la vez nos exige una seriedad y un cumplimiento por nuestra parte también de lo que estamos haciendo”.

“Debemos estar orgullosos, porque en Castilla-La Mancha tenemos muchas cosas buenas y debemos estar orgullosos de lo que estamos haciendo; y habrá quizá una o dos Federaciones territoriales que nos igualen (no que nos mejoren), como la madrileña o la de Castilla y León, pero no muchas más; estamos ahí, en la élite, y no sólo deportivamente hablando, también en la organización, en el compromiso, en la forma en la que la sociedad está con nosotros (algo que llama la atención a la gente de fuera…), en el grupo humano que hemos hecho: nosotros tenemos algo que el resto de Federaciones sueña, que es nuestro equipo de organización, más de veinte personas (el año pasado le dimos uno de los Premios FECAM Deporte Inclusivo), jóvenes, distribuidas por toda la región y que se dedican a venir con nosotros a los campeonatos gratis (sólo se les paga el desplazamiento y el alojamiento) para trabajar con nosotros codo con codo y sacar adelante los campeonatos con una responsabilidad grande; esas personas están dedicando montones de fines de semana con nosotros de forma altruista y han hecho una piña, es ‘una familia’, la familia de FECAM; ellos nos lo hacen muy fácil todo” concluye, inmensamente agradecido por ello.

SI lo desean, les invitamos a visionar al completo esta charla con Eloy Molina, presidente de la Federación de Deportes para personas con discapacidad intelectual de Castilla-La Mancha (FECAM), a través del vídeo que acompaña a esta versión escrita de la misma.