Pasado histórico de Sigüenza

Los antecedentes históricos más remotos de Sigüenza, en la provincia de Guadalajara, se sitúan en el Cerro de Villavieja o Mirón, donde se asentaron los celtíberos. Los romanos prefirieron la Vega del Henares y buscaron un punto estratégico en un cruce de la calzada Emérita Augusta que atravesaba estas tierras, enlazando Mérida con Zaragoza.

Los visigodos levantaron su ciudadela en el siglo V, sobre los restos de las ruinas romanas, en el 712 serán los musulmanes los que construyan en este mismo lugar su alcazaba, donde se mantuvieron hasta el S. XII.

El 22 de enero de 1124, Don Bernardo de Agen, obispo aquitano conquista la ciudad. A partir de ese momento comienza una nueva etapa, destacando la construcción de dos ejes importantes: el Castillo y la Catedral.

Aprovechando el trazado musulmán, en épocas medievales, las calles bajaban estrechas y sinuosas desde el castillo.

En esas calles se asentaron los comerciantes y artesanos, además de la judería, principalmente en los alrededores de la calle de San Juan.

En torno a la Catedral se agrupaban en un mismo barrio: albañiles, canteros, vidrieros y demás personas que trabajaban en las obras de construcción de la Catedral.

A finales del siglo XV, el Cardenal Mendoza introdujo el Renacimiento.

Se produce entonces una nueva expansión de la ciudad como consecuencia del aumento de población. Se derriba un lienzo de la muralla y se abre un barrio renacentista entre las calles de la Yedra, Guadalajara (hoy Cardenal Mendoza) y Medina, rodeadas por un nuevo anillo de la muralla. El Obispo Carvajal crea un barrio renacentista en torno a la catedral.

Son calles de un trazado más amplio en las que se establecieron los maestros de pintura, orfebrería en forja y entalladores, entre otros, para atender demandas de la Catedral que seguía en construcción.

Un rico y variado patrimonio cultural

Entre todas las épocas, en las que Sigüenza crecía a un ritmo imparable, se pueden destacar diversas edificaciones que por su contexto han sido, y las que aún se mantienen, unos edificios emblemáticos para el tesoro histórico castellano-manchego.

El Castillo. Por su especial ubicación defensiva acogió la ciudad romana, la ciudadela visigoda, la alcazaba musulmana, la fortaleza de los obispos medievales, y desde 1976, es uno de los Paradores de más bonitos de España.

En este castillo estuvo la esposa repudiada de Pedro I “El Cruel”, Doña Blanca de Borbón, hasta su salida hacia el destierro. Se dice que vivió en una de las torres.

La Catedral. Se empezó a levantar en el S. XII como fortaleza defensiva en estilo románico, su construcción y decoración se prolongó varios siglos dando lugar a la ejecución de varios estilos arquitectónicos.

En su interior destaca, además del Altar Mayor y su coro, la Sacristía de las Cabezas, única en España, joya del Renacimiento, obra de Alonso de Covarrubias y el maestro seguntino Martín de Vandoma. En la Capilla de Santa Catalina descansan los restos del Doncel Don Martín Vázquez de Arce, bajo una estatua de alabastro en actitud de lector de libro.

El Museo Diocesano. Instalado en uno de los mejores palacios de la ciudad. Contiene una importante colección de arte procedente de las iglesias de la diócesis. Destaca la “Inmaculada niña”, de Zurbarán, así como unas obras de Salzillo, Luis de Morales y una importante muestra de marfiles.

La Iglesia de Santiago. Construida en el S. XII con estilo románico. Formaba conjunto con el Monasterio de las Clarisas. Durante la Guerra Civil tuvieron que abandonarlo ya que su interior fue destruido. Actualmente se conserva la portada y su interior está en rehabilitación.

Casa del Doncel. Edificio gótico con elementos mudéjares en su interior. Fue casa natal de la familia Vázquez de Arce y de su vástago más renombrado el Doncel Don Martín. Ha sido rehabilitada por la Universidad de Alcalá y actualmente es la sede del Archivo Histórico Municipal.

La muralla de Sigüenza y sus puertas

Gran parte de la belleza de la ciudad es el magnífico estado en la que se encuentran las puertas que conformaban la muralla defensiva de Sigüenza.

Las puertas más importantes son las del: Toril, Sol, del Hierro, Portal Mayor y el Arquillo de San Juan o Puerta de la Travesaña Baja.

La Puerta del Toril se halla situada junto a los soportales de la Plaza Mayor y recibe su nombre de la función que se le asignaba durante la celebración de las fiestas taurinas. Es una de las siete puertas que abrían la muralla y actualmente enlaza el casco histórico con la Ruta del Quijote. Desde el exterior se contemplan vistas panorámicas de la ciudad medieval.

La Puerta del Sol es una de las puertas de acceso de la muralla. Comunica la calle Mayor con un camino empedrado que bordea el exterior de la ciudad medieval y se conoce como el Paseo de Ronda.

La Puerta del Hierro es una de las entradas principales a la ciudad medieval, donde se cobraba el impuesto de entrada de las mercancías dentro del recinto amurallado para la venta de productos en el mercado semanal. Sobre la hornacina se encuentra la Inmaculada Concepción.

El Portal Mayor es una obra de ampliación de la muralla en el siglo XIV, con arco de medio punto y parámetro de mampostería. Sobre ella se haya la Virgen de la Victoria.

Cerca de Sigüenza, el Parque del Barranco del Río Dulce es un espacio para amantes de la naturaleza

El Parque Natural del Barranco del Río Dulce adquiere la importancia ambiental que le caracteriza de un proceso geológico relevante, la excavación de un profundo cañón con potentes estratos de calizas.

El Parque se declaró como Parque Natural en 2003, a su vez como espacio natural protegido figura en la Red Natura 2000 de la Unión Europea, ya que es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Lugar de Interés Comunitario. Tiene una extensión de 8.348 hectáreas y se extiende por los términos municipales de Sigüenza, Mandayona, Saúca, Torremocha del Campo, Mirabueno y Algora.

Debido a la excavación que realizó la fuerza del agua desde eras jurásicas, el resultado que se observa en la actualidad es un relieve muy llamativo. Pueden verse elevados escarpes verticales, tallados en roca caliza, con vistosas coloraciones anaranjadas y grises. La combinación de los relieves verticales, con el discurrir de las aguas cristalinas del río, y una rica y variada vegetación y fauna, hacen de este entorno un enclave de gran belleza y valor naturista.

La flora reinante se compone principalmente de encinas y quejicos, donde el suelo escasea pueden verse sabinas y enebros. La humedad del río permite que junto a sus orillas crezcan árboles de ribera: chopos o álamos, sauces y fresnos.

En cuanto a la fauna, el grupo más relevante es el de las aves rapaces. Entre ellas: halcones peregrinos, águilas reales, águilas perdiceras, buitres leonados y búhos reales. Además de chovas piquirrojas. En las aguas dulces del río prolifera la trucha común, antiguamente existían cangrejos autóctonos y el demán de los pirineos, que están extinguidos.

Otros edificios de interés

De la época renacentista se mantienen algunas edificaciones importantes como la Plaza Mayor, obra del Cardenal Mendoza que a fines del siglo XV mandó derruir el lienzo de la muralla y crear un espacio diáfano donde celebrar el mercado semanal, convirtiéndose en el eje de la vida municipal.

En ella se celebraban las actividades taurinas, como recuerda la Puerta del Toril y se administraba justicia junto con la desaparecida Puerta de las Cadenas.

Frente al Ayuntamiento, se sitúa la Catedral, entre ambos, una galería de soportales con las viviendas de los canónigos, al otro lado la Casa de la Contaduría y otra conocida como Casa del Mirador que, durante algunos años, fue sede consistorial.

También se puede visitar en la actualidad el Monasterio de las Clarisas y la Iglesia de Nuestra Señora de los Huertos. La iglesia fue construida en el siglo XVI, posee una bóveda de crucería gótica en el interior y portada plateresca. Fue edificada sobre los vestigios de la antigua basílica visigoda.

En el atrio han aparecido parte de la calzada romana y una necrópolis.

Sigüenza, barroca y neoclásica

A fines del siglo XVII el obispo Juan Díaz de la Guerra decide la ampliación hacia el norte del espacio urbano.

Para ello, encarga al maestro Juan Díez Ramos el diseño de un conjunto urbanístico a tono con las nuevas ideas que imperan en la España ilustrada.

Un barrio elegante y señorial y un jardín botánico serán la plasmación de esas ideas. La Alameda es el jardín neoclásico de principios del siglo XIX, impulsado por el Obispo Vejarano, que recuerda aquella época en la actualidad.

Su trazado longitudinal sigue el curso del río Henares y uno de sus lados está rodeado de barbacana de piedra.

Entre su vegetación destacan pinos, tilos, abedules, castaños de indias, arces, aligustres, cedros y olmos. Estos últimos en su mayoría están muertos por grafiosis, pero quedan sus troncos y se mantienen en pie por dar testimonio de un pasado histórico que se ha escrito junto a los bancos del paseo.

También puede visitarse la Ermita de San Roque, que está al final del barrio barroco con el mismo nombre. Se pueden ver restos de la primitiva ermita, levantada con motivo de la epidemia de peste del siglo XVI. Fue restaurada en 1900 por la Escuela-Taller.

Fiestas patronales y celebraciones

En Sigüenza se celebran varias fiestas que son dignas de visitar por su elegancia y la preparación con las que son organizadas.

De las más pintorescas sin duda son las Jornadas Medievales. Se festejan a principios de julio y durante esas fechas todo el casco histórico se convierte en un bullicioso mercadillo de artesanías y productos típicos. Es imprescindible vestirse a la usanza medieval. Cetrería, noche de brujas, paseos a caballo, teatro infantil y la escenificación del asalto al castillo y el destierro de Doña Blanca de Borbón, constituyen el grueso de los actos.

San Vicente Mártir es el Patrón de la ciudad, desde que ésta fuera conquistada por los musulmanes un 22 de enero de 1124. Además de los actos religiosos, la víspera por la tarde se enciende una hoguera en la Plazuela, junto a la Iglesia de San Vicente, donde los niños se tiznan la cara con carbón.

Son típicas las rosquillas del Santo que sólo vende la cofradía ese día.

Otras fiestas de importancia son las de San Juan, donde los niños confeccionan arcos de flores, cantan y bailan pidiendo dinero por los arcos de rosas.

De la Semana Santa destaca la procesión de “Los Armaos”, declarada de interés provincial.

Las fiestas patronales son en honor a San Roque y Nuestra Señora La Virgen de la Mayor del 12 al 17 de agosto.

Gastronomía seguntina basada en el cabrito

La cocina de Sigüenza destaca por su gran calidad, tradición y buenas manos. Se basa en productos de la zona y constituye un foco de atracción para aquellos que quieran conocer su gastronomía.

Son destacables el asado de cordero o cabrito, las migas acompañadas con chorizo, torrezno y huevo frito; la sopa castellana; los productos de caza o matanza y la trucha escabechada o con jamón.

Como postres, no se puede dejar pasar las yemas del Doncel y los bizcochos borrachos.

Ruta del Quijote. Tramo 10, parada en Sigüenza

Con motivo del IV centenario de la publicación de la inmortal obra de Cervantes, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha creado la llamada “Ruta del Quijote”, correspondiendo el tramo número diez a la comarca seguntina. Este décimo tramo discurre desde el Parque Natural de la Hoz del Río Dulce hasta Atienza, pasando por la ciudad de Sigüenza, y está dividido en tres ramales.

El ramal Sur tiene su inicio en dos puntos distintos. Se puede salir de la Puerta del Toril situada en la Plaza Mayor y seguir la Ronda o bien comenzar en la Puerta del Sol situada en la calle Mayor para llegar al punto donde confluyen ambos itinerarios.

El ramal Noreste tiene como punto de partida los mismos inicios que el ramal anterior pero siguiendo los indicadores se debe llegar a un paraje denominado el Oasis.

El ramal Noroeste tiene como inicio la Puerta del Toril y siguiendo los indicadores se llega al Paseo de las Cruces a cuyo término, y cruzando el puente elevado sobre la vía férrea, hallarán un camino que conduce al sorprendente pueblo de Palazuelos, declarado Bien de Interés Cultural.

La Villa de Atienza fue punto estratégico en las comunicaciones entre las dos mesetas castellanas

A pocos kilómetros de Sigüenza se encuentra la Villa de Atienza. Situada en la falda de un empinado cerro, al amparo de un fuerte castillo roquero.

Su situación geográfica la hizo ser punto estratégico en las comunicaciones entre las dos mesetas castellanas. Creció en la Baja Edad Media, llegando a contar con diez mil habitantes y una docena de iglesias parroquiales, siendo cabeza de una anchísimo territorio o Común de Villa y Tierra.

El origen de Atienza es remontísimo. Fue importante enclave de población de celtíberos, concretamente de los “titios”, aliados de los “arévacos” y los “lusones”. En el cerro de Padrastro, y en el actual castillo, tuvieron sus castros y poblados, habiéndose descubierto en las vegas sus necrópolis con ajuares guerreros.

De sus edificaciones más antiguas y bonitas destacan el Castillo, que fue utilizado por los celtíberos y luego por los árabes que construyeron un fuerte-alcazaba. Es un peñón muy elevado y alargado, del que sólo queda la puerta de entrada al norte, flanqueada por un espeso murallón, y la torre del homenaje, de planta rectangular con tres pisos. Al pie del mismo castillo, en su vertiente occidental, se encuentra la iglesia de Santa María del Rey. Se levantó este templo a instancias del Rey Alfonso I de Aragón. La obra data de comienzos del siglo XII. Su portada principal es una obra grandiosa del románico atencino.

Desde hace más de 800 años se celebra el domingo de Pentecostés la “Caballada”. Así se conmemora la liberación del Rey Alfonso VIII, niño, por los arrieros de Atienza, sitiada por el Rey leonés Fernando II.