Vestigios de poblaciones prehistóricas

Almansa se encuentra en la zona donde se unen los sistemas montañosos ibérico y bético, que han dado lugar a una llanura situada a unos 700 metros sobre el nivel del mar, con unas montañas que la ciñen pero que dejan unos pasillos de acceso hacia la Meseta y el Levante configurando el llamado “Corredor de Almansa”, considerado como uno de los 17 pasos naturales de la Península.

Los primeros testimonios de poblamiento en el término se dan en torno al V milenio a.C. y se concretan en la presencia de pinturas rupestres prehistóricas de estilo levantino, Bien de Interés Cultural desde 1985 y declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1998, formando parte de la nomenclatura administrativa de Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica.

Posteriormente se asentaron otras culturas del I milenio a.C., ya que en el vecino monte Mugrón de Almansa se encuentran las ruinas de una ciudad ibérica conocida con el nombre de Meca, cuya situación demuestra que el pueblo que sobre ellas se levantaba, eminentemente guerrero, edificó aquel baluarte para defensa y que era un lugar destinado, en caso de invasión, a proteger a todas las gentes de las cercanías que, con riquezas y ganados, se refugiaban dentro.

La infinidad de monedas encontradas en las excavaciones de las ruinas de esta ciudad, entre las que no había ninguna moneda de la época imperial, induce a pensar que Meca fue destruida antes de subir al trono el primer emperador romano.

Aunque no haya datos que lo constaten, en la época romana hubo una villa llamada “Ad-Aras” que algunos historiadores sitúan en Almansa o cerca de ella.

El nombre de Almansa, Al-Manzah, es de origen árabe y su significado, el mirador, hace referencia a su situación desde donde se puede otear Levante desde la Meseta. Se puede afirmar que en época musulmana ya era una localidad de cierta importancia.

Almansa dejó de ser musulmana durante el reinado de Fernando III de Castilla en 1244 cuando se rubricó el Tratado de Almizra entre el infante don Alfonso de Castilla y el rey Jaime I de Aragón, por el que se establecieron los límites entre los dos reinos cristianos, quedando en la parte castellana Almansa, Jorquera y su entorno del Júcar, el valle de Ayora con Cofrentes y Jarafuel, Caudete, Villena y Sax.

Almansa entró a formar parte del señorío del infante don Manuel y en 1294 de su hijo don Juan Manuel, quien concedió numerosos privilegios y mercedes a la entonces villa de Almansa, ratificados por distintos monarcas castellanos y aún continuados por los marqueses de Villena, los de Aragón y los Pacheco.

En 1476 los Reyes Católicos anexionaron el marquesado de Villena a la Corona de Castilla, dentro del Reino de Murcia. Aún así, el marquesado de Villena fue un auténtico estado medieval hasta finales del siglo XVI.

Una batalla crucial en la sucesión al trono español

El 25 de abril de 1707, la localidad fue escenario de la Batalla de Almansa, capítulo crucial del conflicto internacional de la Guerra de Sucesión Española que enfrentó a dos aspirantes extranjeros, Felipe de Anjoy y el archiduque Carlos de Austria, a la Corona Española y, en consecuencia, a la hegemonía en América y en Europa.

El resultado de esta batalla dio un vuelco al curso que había llevado la guerra, hasta el momento favorable al archiduque Carlos, ya que la victoria del ejército borbónico abrió el camino a Felipe de Anjoy, después Felipe V, hacia su triunfo final en 1714.

En 2007 Almansa celebró, con multitud de actos, el III Centenario de esta batalla que cambió el rumbo de España.

Pero no hay que olvidar que los habitantes de la villa sufrieron directamente las más terribles consecuencias de la batalla: labores saqueadas, ganado robado, casas y molinos asaltados y, sobre todo, los gastos que suponía mantener a las tropas a las que debían suministrar víveres, alojamiento y dotar de hospitales. El endeudamiento de la población duró varios años.

Como recompensa, el 12 de Agosto de 1707 se le concedió a la villa de Almansa una feria libre de impuestos de quince días, que comenzaría el día de San Marcos, el 25 de abril, y Felipe V otorgó a la población el título de Muy Noble, Muy Leal y Fidelísima.

Por merced de Carlos III, en 1778, esta antigua villa pasó a titularse Ciudad.

El castillo de Almansa, símbolo de la ciudad, es uno de los más representativos de la Región

Los orígenes del castillo de Almansa se remontan al periodo almohade. En el siglo XIV pasó a manos del infante don Juan Manuel que lo mandó reconstruir sobre las fortificaciones musulmanas, diferenciándose claramente la mampostería cristiana del tapial árabe. También Juan Pacheco realizó muchas de las reformas que han llegado hasta nuestros días, entre las que destacan la construcción de la torre del homenaje y las barbacanas de acceso.

A partir del siglo XVI entró en un largo proceso de abandono y en 1919 se solicitó su demolición pero, gracias a los informes realizados por la Real Academia de la Historia y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se salvó y fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional, por Real Orden de febrero de 1921.

El Castillo está formado por dos recintos escalonados. En la parte más elevada hay una muralla rematada en almenas y en la parte más baja, torreones. El recinto inferior posee dos puertas de acceso: la del lado oeste, por la que se entraba a pie y a caballo a través de su imponente barbacana y que es la que actualmente se utiliza, y la del lado este, por la que se accedía con carros y carruajes.

En la zona de mayor altura del recinto, se localiza la parte más destacada, la torre del homenaje, de planta cuadrada, con mampostería y sillería. De los dos pisos que tuvo se conserva el inferior. Su bóveda presenta una cubierta interior de crucería gótica con nervios de piedra y elementos de ladrillo. En la zona superior de la torre se encuentra una terraza almenada, a la que se accede por una escalera de caracol tallada en la roca con elementos de cantería, que se considera una maravilla dentro del gótico de la zona.

Huellas de la Batalla en la ciudad y sus tradiciones

Al acabar el combate, un molinero vecino de Almansa recogió del campo de batalla parte de las vestiduras de un soldado, hoy conservadas en una vitrina en la Sacristía del Santuario de la Virgen de Belén, sede original de la Patrona de Almansa y donde permanece de mayo a septiembre, ya que desde aquí parten las dos romerías anuales que acompañan a la imagen de la Patrona.

Cuenta la leyenda que este molinero prometió ante la imagen de la Virgen de Belén que tanto él como sus sucesores la acompañarían en procesiones y romerías dándole vítores. Este hecho, convertido en tradición, ha llegado hasta nuestros días y el pueblo de Almansa acompaña a la Virgen de Belén en sus romerías dando los tradicionales Vítores.

También cuenta la leyenda que al día siguiente, recorriendo el campo de batalla, se halló un crucifijo de madera, de grandes dimensiones, que desde entonces se llamó el “Cristo de los Vencidos” y que permaneció como objeto de culto en la aldea del Pozo de la Higuera (Montealegre) hasta 1957, fecha en la que se trasladó al Ayuntamiento de Almansa. Cinco meses después de la Batalla se ordenó construir un obelisco conmemorativo de la misma, que también fue incorporado al escudo de Almansa.

Ubicado en un principio en el campo de batalla y posteriormente trasladado a un lugar más cercano a la villa, el obelisco fue destruido tras la revolución antiborbónica de 1868, siendo reemplazado por otro que también fue destruido durante la II República.

En la Casa del Jardinero, actual entrada al Castillo, se conserva un cuadro que representa los planos originales de este obelisco, con similares características del primitivo.

Por encargo de Felipe V, Buonaventura Liglio y Phillipo Pallota realizaron un cuadro de la Batalla de Almansa, propiedad del Museo del Prado y cedido a las Cortes Valencianas. El Ayuntamiento de Almansa intentó conseguirlo, pero tras fracasar sus gestiones encargó una copia al artista local Paulino Ruano. Esta reproducción preside el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Almansa.

En 1999 el escultor almanseño de fama nacional José Luis Sánchez, académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, realizó la Paz Aupada, monumento de acero que representa dos brazos unidos que cobijan en sus manos una paloma y simboliza el hermanamiento de Valencia con todos los pueblos involucrados en la Batalla de Almansa.

Almansa posee un rico patrimonio monumental

El primitivo núcleo urbano de Almansa está configurado por una serie de callejuelas que circunvalan el cerro del Águila, coronado por su célebre castillo.

En la plaza de Santa María, situada a los pies del castillo, se encuentra la Iglesia de la Asunción, declarada Monumento Histórico-Artístico en 1983 y edificada en varias etapas constructivas a lo largo de los siglos XVI y XIX. Junto a la Iglesia de la Asunción se alza el Palacio de los Condes de Cirat, llamado también la Casa Grande y sede del Ayuntamiento desde 1996. Es de especial interés su fachada, con un acusado carácter manierista en todos sus detalles, así como el patio interior, enormemente armónico.

En la calle Aragón se encuentran casas señoriales, de sobrias fachadas, como la de los Enríquez de Navarra, que es donde se firmó la capitulación de la Batalla de Almansa, y la de los Marqueses de Montortal, levantada en torno a un bello jardín y en cuyo exterior destacan sus rejerías de forja.

Esta última casa se abre a la Plaza de San Agustín, en la que se encuentra la actual Casa de Cultura, donde frecuentemente se realizan exposiciones.

En esta misma plaza, se puede admirar la fachada barroca de la Iglesia de San Agustín, fechada en 1704 y realizada por Juan Fauquet. Adosado a ésta se encuentra el Convento de las Monjas Agustinas, fundado en 1609.

Junto al Jardín de la Glorieta se levanta el Convento de los Franciscanos, construcción barroca de 1660 que consta de una iglesia con claustro exterior muy reformado.

En el Pasaje del Coronel Arteaga se sitúa la Lonja, antiguo ayuntamiento, que fue construida en 1800 y que alberga una galería porticada. Separada del edificio está la torre del reloj municipal, construcción neoclásica de 1780 en la que aparece un bello escudo de la ciudad con elementos rococó.

El puente de Carlos IV, construido en 1791, se encuentra en la avenida de Madrid y en la avenida de Carlos III se levata la ermita de San Blas, sede de la Oficina de . Se trata de un edificio del XVII, con cúpula de perfil levantino y rica decoración interior.

Almansa tiene tres teatros: el Teatro Principal, construido a finales del siglo XIX; el Teatro Regio, inaugurado en 1930 y uno de los mejores de Castilla-La Mancha; y el Teatro Coliseum, edificio de 1932 y recientemente reconstruido como sala multicine.

Una ciudad dinámica y moderna con gran futuro

La industria tradicional de Almansa es la fabricación de calzado, de la que dependía en un 95% hasta finales de la década de los ochenta, cuando se planteó la diversificación industrial y la construcción del Polígono Industrial El Mugrón, actualmente en cuarta fase de ampliación y que ha dotado a la ciudad de un importante y variado tejido empresarial del sector industrial, absorbiendo inversiones de fuera de la provincia, tanto de capital nacional como extranjero.

En 1998 se constituyó la Asociación de Innovación y Desarrollo Empresarial del Calzado y Afines, AIDECA, para dar respuesta a las necesidades de las pequeñas y medianas empresas de la ciudad, sobre todo en materia de investigación y nuevas tecnologías.

En este sentido, AIDECA promovió en 1999 la construcción del Centro de Innovación y Tecnología de Almansa, una ambiciosa iniciativa financiada por la Consejería de Industria y Trabajo de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, con el fin de diversificar y modernizar la industria local, así como mejorar su competitividad dentro de los mercados nacionales e internacionales.

En cuanto al sector agrícola, Almansa y su comarca poseen excelentes viñedos, que datan del siglo XVI y con los que se elaboran unos caldos de magnífica calidad, comercializados bajo la Denominación de Origen Almansa desde 1975.

El último gran hito para el desarrollo de Almansa, así como para la mejora de servicios y creación de empleo, ha sido la inauguración, el 23 de febrero de 2007, del Hospital General de Almansa que da servicio, a parte de a los más de 25.000 habitantes de la ciudad, a varios municipios de la provincia, así como a los pacientes del Valle de Ayora que lo deseen.

La Fiesta de Moros y Cristianos rememora la reconquista, tras 800 años de ocupación árabe

La ciudad de Almansa celebra sus Fiestas Mayores del 1 al 6 de mayo en honor a su Patrona, Nuestra Señora de Belén, y consisten en la tradicional fiesta levantina de Moros y Cristianos que rememora la reconquista de las tierras de la Península Ibérica, tras 800 años de ocupación árabe.

La Fiesta de Moros y Cristianos de Almansa tiene un especial atractivo al celebrarse en torno a su Castillo, el escenario natural más idóneo para recrear las históricas batalllas entre ambos bandos, y es organizada por la Agrupación de Comparsas de Moros y Cristianos, que está formada por comparsas pertenecientes al bando moro y al bando cristiano.

Cargados de música y color, se realizan desfiles que representan la entrada triunfal de los respectivos bandos: la Entrada Mora el 1 de mayo y la Entrada Cristiana el 3 de mayo. Al día siguiente de cada desfile, con el nombre de Embajada Mora y Embajada Cristiana, se representan las batallas: el 2 de mayo, la conquista por parte de los árabes, y la posterior reconquista por parte de los cristianos, dos días después. Especialmente llamativa es la Embajada Mora, también denominada Embajada Nocturna, cuya escenificación, al celebrarse por la noche, cuenta con la iluminación del castillo que, junto a la música y las explosiones de pólvora, la convierten en un maravilloso espectáculo de luz y sonido.