Historia de Alcalá del Júcar

Hacia el siglo XII, Alcalá del Júcar fue fortaleza musulmana, formando parte de la línea defensiva que los árabes construyeron en las riberas del río para contener la creciente presión de los reyes cristianos. La presencia árabe queda reflejada en el Castillo que se encuentra en la cima de la ladera y que da nombre a esta localidad, “Al-Kala”, que significa castillo.

En el año 1211, una expedición relámpago de consigue arrebatar a los musulmanes la localidad de Alcalá, aunque la pierde poco después.

En 1212, la dominación cristiana quedará garantizada cuando la victoria sobre los almohades en las Navas de Tolosa rompe la defensa árabe y deja libres todas las tierras de la actual provincia de Albacete a la población.

Inicialmente, Alcalá del Júcar fue una aldea de Jorquera, hasta que el 18 de abril de 1364 Pedro I firmó un documento en el Grao de Valencia concediendo a esta localidad el villazgo y la segregación con respecto a Jorquera, con asignación del Fuero de las Leyes, ordenamiento concejil y otros derechos.

Como todas las poblaciones cercanas, perteneció al estado de Villena y padeció las vicisitudes de este peculiar señorío que tanta importancia tuvo en la Edad Media y en la gestación de la moderna monarquía castellana.

El estado de Villena, después Marquesado, nace hacia 1282, cuando el infante don Sancho se alza contra su padre, Alfonso VIII, ayudado entre otros nobles por su tío don Manuel. Como premio por su ayuda, éste recibe tierras y villas que, unidas a su señorío de Villena, van a formar el primer núcleo de su estado.

La riqueza de sus tierras y su estratégica situación, fronteriza con los reinos de Castilla y Aragón, acrecientan su importancia, aunque también han sido motivo de numerosas disputas que empezarán a la muerte del Infante, prolongándose hasta el reinado de los .

El Marquesado y todas sus villas, entre ellas Alcalá, será escenario durante muchos años de luchas y enfrentamientos entre los nobles y el poder real. Entre ellas, destaca la que enfrentó a los Infantes de Aragón con los partidarios de la monarquía castellana.

En este periodo fue cuando surge la figura de , favorito de Enrique IV, nombrado Marqués de Villena, que domina y pacifica todo el territorio, siendo artífice de muchos de los castillos e iglesias que han llegado hasta nuestros días.

Alcalá del Júcar, como las restantes poblaciones del Marquesado, estuvo sometida al poder de sus señores hasta el siglo XIX, aunque la política centralista e imperial de los Reyes Católicos limitó notablemente el poder feudal.

Declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1982, Alcalá del Júcar fue antiguamente aduana del Camino Real de Castilla a Levante.

En 1986, recibió el tercer premio, después de la torre Eiffel y la Gran Mezquita de Estambul, a la mejor iluminación artística, organizado por la casa Philips de acuerdo con el proyecto de José Ángel Lucas Baidez.

Además, en 1998, en Villanueva de los Infantes, el Ayuntamiento de Alcalá del Júcar recibió el premio de turismo que concede el por su labor a favor de la promoción y desarrollo turístico. En la actualidad, su población se encuentra dividida en seis núcleos: Alcalá, Las Eras, Casas del Cerro, La Gila, Zulema y Tolosa.

Tradicionalmente, sus habitantes se han dedicado a la agricultura y a la ganadería, sin embargo, en las últimas décadas, ha cobrado un protagonismo especial el turismo rural gracias a la belleza que ofrece Alcalá del Júcar y su entorno, incrementándose la oferta de alojamientos, restaurantes y actividades de ocio y tiempo libre en esta zona.

Castillo árabe

Sin lugar a dudas, uno de los mayores reclamos de Alcalá del Júcar es su Castillo. Situado sobre una muela formada por la hoz del río Júcar, domina a gran altura la población.

El Castillo es una obra musulmana de los siglos XII-XIII, resultado del reforzamiento fronterizo en época almohade. Constituía una fortaleza invencible ante el avance cristiano hasta que Alfonso VIII de Castilla, en el año 1213, lo recuperara definitivamente para su corona.

Recientemente, una vez restaurado y rehecho, su aspecto actual se debe a las fortificaciones llevadas a cabo a mediados del siglo XV, en la época de Juan Pacheco, Marqués de Villena.

Está constituido por un torreón pentagonal y dos torrecillas de planta circular en los ángulos rectos, con tres alturas en su interior.

En el exterior existen todavía restos de la muralla primitiva de la población.

En 1994, con el proyecto II de de Alcalá del Júcar, se acondicionó el entorno natural, mejorando su entrada.

Para ir a pie al Castillo se accede desde la parte baja del pueblo, o en automóvil por el desvío que sale a la izquierda en la carretera que remonta la ladera en dirección a Casas Ibáñez.

En torno al Castillo existe la leyenda popular de la Princesa Zulema y del amor intenso y trágico que vivió con el moro Garadén.

Una de las versiones cuenta que la princesa cristiana fue pretendida por Garadén, quien la retuvo en el Castillo con el fin de hacerle renunciar a su Fe y desposarla. Para escapar a su destino, Zulema se suicida arrojándose al vacío.

La otra leyenda habla de los amores prohibidos de Zulema, esta vez musulmana, con un caballero cristiano. Para huir de la ira de su padre se establecen en el actual emplazamiento de la cercana aldea llamada Zulema.

Alcalá del Júcar cuenta con una Residencia para Artistas, Creativos y Escritores de todo el mundo

La importancia que para Alcalá del Júcar tiene el mundo del arte queda de manifiesto en su Residencia Internacional para Artistas, Creativos y Escritores “Mirador del Júcar”. Se trata del primer Centro de estas características que existe en España, que nace con el objetivo de fomentar el arte como lenguaje universal, sirviendo de nexo de unión entre los pueblos.

Para ello, esta Residencia Internacional ofrece un entorno adecuado para el trabajo, la convivencia y el intercambio cultural y humano entre artistas y creativos de distintas nacionalidades, razas y culturas, lejos de la rutina diaria y del estrés laboral y familiar de la vida cotidiana.

La Residencia y el Taller Polivalente, se integran en un Complejo Turístico-Cultural. De este modo, los residentes disponen de un alojamiento rural con habitaciones durante el tiempo que necesiten para llevar a cabo un proyecto creativo individual, el cual suele oscilar entre una semana y seis meses.

Además, pueden acceder a varios Programas de Becas en Residencia que cubren hasta el 90% del coste total, concedidas por distintas entidades colaboradoras con este Centro.

Hasta la fecha, han pasado por esta Residencia Internacional artistas y creativos procedentes de países como Uruguay, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, México, Colombia, Inglaterra, Estados Unidos, Irlanda, Alemania, Cuba, Tajikistán, Venezuela, Bangla Desh, Polonia, Escocia, Ghana, Hungría, Francia, Panamá, Italia, Togo, Nicaragua, Lituania, Rumania, Bulgaria, Costa Rica, Kazajistán, Perú, Portugal, Ecuador y Etiopía.

Ermita de San Lorenzo

La Ermita de San Lorenzo existía ya en 1579. A consecuencia de un hundimiento, fue restaurada en 1742. Entre sus pinturas destaca una inscripción que sitúa su terminación en 1805. El resto de la decoración refleja un claro estilo neoclásico. En 1993, ante el deterioro del retablo de la Ermita, el taller de cantería de la Escuela Taller II lo restauró, realizándolo con piedra natural de Alcalá labrada y colocada artesanalmente.

En 1994 la Hermandad de San Lorenzo, inició el proceso de pintado de la Ermita, finalizándolo en 1999.

de San Andrés

La Iglesia Parroquial de San Andrés se encuentra localizada en la parte baja del cerro donde se ubica el casco urbano de Alcalá, convertida en la actualidad en uno de los referentes más emblemáticos de esta localidad albaceteña.

La construcción del templo se inició en el siglo XVI y finalizó en el XVIII, por lo que presenta rasgos característicos de diferentes estilos, que van desde el gótico tardío al neoclásico.

De nave única en forma de cruz latina, la Iglesia Parroquial de San Andrés ofrece en uno de sus tramos una bóveda gótica tardía.

Hacia la cabecera presenta crucero con cúpula en la que figura una inscripción con el año 1767. La torre, al igual que la fachada, es de estilo academicista, obra del arquitecto .

El pasado año 2009, el Gobierno de Castilla-La Mancha inició las obras de rehabilitación de esta Iglesia Parroquial, fruto de la línea de colaboración que mantiene con la , a través de la Comisión Mixta para la recuperación del patrimonio eclesiástico.

Estos trabajos, financiados por la Consejería de Cultura, Turismo y Artesanía, han contado con una inversión de 500.000 euros, consistiendo en la intervención en diversos elementos estructurales del templo, cuya principal patología es la humedad.

Aduana o puerto seco

Durante los siglos XIV y XV, el Puente Romano cobró gran importancia, convirtiéndose en puerto seco o aduana del denominado Camino Real de Castilla a Levante. El río Júcar forzó en distintas fechas su restauración. La más reciente de ellas tuvo lugar en el año 1990, sustituyendo la albardilla deteriorada por la erosión y pavimentación a base de piedra natural de Alcalá por los talleres de albañilería y cantería de la Escuela Taller I.

Plaza de Toros

La Plaza de Toros de Alcalá del Júcar, es una de las más antiguas de España. Se trata de un ejemplo típico de las construcciones de tapial. Una plaza única en su estilo por su forma irregular que fue levantada sobre un cerro, contando con un graderío de piedra de unas 1.000 localidades.

Con fecha de construcción desconocida, se reconstruyó en 1902 para acoger la celebración de festejos taurinos y teatrales, estrenándose en 1912.

Cuevas de Masagó

La peculiar situación de Alcalá del Júcar permite que la mayoría de sus casas estén excavadas en la propia montaña, con cuevas de tal longitud que llegan hasta el extremo de la peña sobre la que se asienta la villa.

La Cueva de Masagó, cuyo nombre responde al fundador de este maravilloso lugar, está picada a mano en plena montaña, conservando el picado original.

Se trata de la cueva más antigua que hay abierta al público en Alcalá del Júcar, desde 1962.

Atraviesa la montaña de un extremo a otro, por un sorprendente túnel de 110 metros, que nos lleva a contemplar las hoces del Júcar desde cualquiera de sus ojos de buey, miradores ó terraza.

En su interior cuenta con un típico restaurante manchego, una sala reservada para celebraciones intimas, con una mesa hecha en la misma roca, y un museo de numismática y fósiles de más de 200 años.

La gastronomía de Alcalá del Júcar combina lo mejor de la tradición manchega y mediterránea

La cocina de Alcalá del Júcar, como toda la de la provincia de Albacete, se basa fundamentalmente en la calidad de sus materias primas y en el respeto a sus tradiciones.

Entre los productos típicos de esta tierra encontramos la miel de romero, el aguardiente de Casas del Cerro, el aceite de oliva virgen, el azafrán y el vino.

Los gazpachos, es el más conocido de los platos manchegos, preparados con carne de caza, sin olvidar el atascaburras, el moje, las migas ruleras y migas dulces, las gachas y las patatas a lo pobre, la olla de aldea, caldo de patatas con caracoles, arroz con serranas de monte y los cangrejos fritos.

Lugar destacado ostentan el cordero y el cabrito, preparados de muy diversas formas, las carnes de caza (liebre, conejo y perdiz), el lomo de orza y todo tipo de embutidos.

En Alcalá del Júcar, muchos de sus platos típicos están estrechamente relacionados con el calendario de fiestas y celebraciones, combinando lo mejor de la tradición manchega y mediterránea. De este modo, en Semana Santa, las pelotas de relleno y el potaje de ajo cobran un protagonismo especial.

Entre sus dulces típicos destacan los hornazos en Semana Santa, los nuégados, en Navidad, las torticas de chicharrones y mantecados, durante la matanza, y los rollos de calabaza y la carne de membrillo y arrope, en otoño.

Cueva de Garadén

La Cueva de Garadén, siempre unida a la historia de Alcalá, se encuentra cerca de la Ermita de San Lorenzo. Sus dimensiones medias aproximadamente son de 40 metros de ancho y 35 de profundidad. En los restos de esta construcción se puede apreciar uno de los contados ejemplos de cueva fortificada conocidos en la península. Tiene alrededor de 750 años de historia y posee un gran mirador. Ya en el año 1211, Alfonso VIII, en la reconquista de esta tierras, hace mención de ella, señalando que su poder militar estaba en uso cuando el Adelantado de Murcia la tomó para Isabel la Católica.

Fortificada por los árabes, fue célebre por su función de vigía en el Camino Real de Castilla a Levante. De hecho, el túnel de 170 metros de esta cueva era para puestos de centinela con el objetivo de evitar el impago de la aduana.

La cueva recibe su nombre del rey Garadén, que dominaba el castillo, la aduana y la antigua posada mora que se encontraba allí ubicada.

Con la llegada a la zona de los cristianos y la expulsión de los moros, no sabían qué utilidad darle a esta cueva. Finalmente, fue transformada en unos grandes palomares, para su cría y reproducción, perdiendo así su función bélica inicial.

Cuevas del Diablo

Las Cuevas del Diablo están escavadas en el corazón de la montaña, atravesándola con un largo túnel de lado a lado. Fueron hechas en el año 1905, con la finalidad de utilizarlas para corrales, amplios palomares y alacenas.

Desde hace unos años están restauradas para ofrecer al turista una visita agradable y entretenida debido a las numerosas antigüedades y aperos de labranza que hay en exposición, a sus maravillosas vistas y a su temperatura constante durante todo el año de 13º.

Espacios naturales

Los Meandros del Júcar son las hermosas, agrestes y solitarias hoces del río Júcar. Corredor fluvial de 40 kilómetros de recorrido que deja atrás álamos, chopos, laderas de pinos piñoneros, castaños, sauces, restos de viejos molinos, ermitas y santuarios adosados a unas paredes que superan los 100 metros de desnivel.

Pronunciados meandros, balsas para riego, huertas, casas-cueva, aldeas, cascadas, olivos, viñas, pescadores de agua dulce y bosques de ribera, ocultan el curso de un río que se distingue por el color esmeralda de sus aguas, consecuencia, probablemente, de la elevada concentración de cal que hay en el cauce y en las paredes.

El Cañón del Júcar en La Manchuela es una zona de gran interés geológico con numerosas manchas boscosas de robledal y campos de labor.

El río Júcar es el principal factor geográfico de la zona. Su cauce atraviesa numerosas zonas de boscosas de robledal y campos de labor hasta formar en la zona de La Manchuela un cañón de gran belleza paisajística.

El Júcar nace en la Serranía de Cuenca y atraviesa La Manchuela, donde crea un agreste paisaje. El Cañón del Júcar forma un trayecto sinuoso hundido en una gran garganta, donde el río se contonea entre barrancos y crestas calcáreas.

La Sierra de La Caballa en Alcalá del Júcar, en su mayor parte montañosa, parece estar lamida por lenguas de arena, como si una marea oculta la fuera erosionando de raspas y aletas, aunque en realidad es la acción humana la que, de tanto montarla y desmontarla, provoca esta deforestación.

En la parte más próxima de esta sierra se distinguen las alineaciones coperas de la Liga de campos de almendros y olivos, las Casas de y el polvoriento y serpenteante camino que conduce al embalse de El Molinar, donde se encierra finalmente a sus aguas en Cofrentes.

Naturaleza, deporte y aventura

Las actividades de ocio cubren los aspectos más diversos en Alcalá del Júcar, aunque casi todas ellas se agrupan en torno a tres grandes apartados: la naturaleza, el deporte y la aventura.

Existe una nutrida oferta que nos permite la práctica de deportes tradicionales como la pelota a mano y la petanca, así como el descenso de barrancos, paseos a caballo, senderismo, piragüismo, cicloturismo y fotografía.

En este sentido destacan diversas rutas de pequeño recorrido en torno a Alcalá del Júcar, destinadas al senderismo y cicloturismo, con el objetivo de mostrar al visitante la sorprendente variedad de ambientes y contrastes paisajísticos que alberga esta tierra. El trazado de las rutas combina la llanura con tramos que muestran el río Júcar, a través de una geografía repleta de historia, tradición, bellos rincones naturales y parajes de alto valor ecológico.

Además, se puede practicar la caza menor en todas sus modalidades destacando la de la perdiz, el conejo y la liebre y, en ocasiones, algunas batidas de jabalí.

En este sentido cabe señalar que Alcalá del Júcar cuenta con un coto de caza y tres sociedades de cazadores que gestionan el aprovechamiento cinegético. El deporte más popular es la pesca, pudiéndose encontrar en este río especies como el lucio, la trucha, el barbo y el cangrejo.