Recuperación del Teatro Circo de Albacete

El 9 de septiembre de 2002 Su Majestad la Reina Doña Sofía reinauguró el Teatro Circo de Albacete, acompañada por los que entonces fueran presidente de la Junta de Comunidades, José Bono, y el alcalde de Albacete, Manuel Pérez Castell.

Al acto asistieron varios consejeros del Gobierno regional y multitud de representantes del mundo de la cultura, el arte o la comunicación como José Luis Cuerda, Rafael Amargo, Analía Gadé, Nati Mistral, Pedro Piqueras, Constantino Romero o María Jesús Valdés, entre otros.

Dado el carácter emblemático del Teatro Circo en la ciudad de Albacete, el Ayuntamiento preparó una programación inaugural a lo largo del mes de septiembre de 2002, con la que los albaceteños pudieron disfrutar de un elenco de actuaciones de música, teatro, danza y circo de primer orden dentro del panorama artístico nacional e internacional: José Carreras, el Ballet Nacional de España, Els Joglars, la Orquesta Sinfónica de Granada, etc.

La rehabilitación del Teatro Circo fue uno de los procesos más largos y polémicos en la recuperación del patrimonio histórico-artístico de Albacete.

En 1993 la alcaldesa Carmina Belmonte cerró un difícil acuerdo con los propietarios del Teatro, mediante el cual compró el edificio por 483 millones de pesetas.

La Asociación de Amigos del Teatro Circo, fundada en 1994 con una decidida vocación de convertirse en un órgano social de presión ante las instituciones políticas para recuperar el Teatro, estuvo presente en todo el proceso de recuperación del mismo, denunciando el expolio que hubo en su interior, luchando por recuperar el patrimonio que quedaba y vigilando el proceso de adjudicación de las obras.

El Teatro Circo, un edificio único en su género

Con un coste total cercano a los diez millones de euros, las obras fueron financiadas por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, el Ayuntamiento de Albacete y el Ministerio de Fomento.

Las obras de rehabilitación del emblemático Teatro Circo de Albacete comenzaron en julio de 1999, con un proyecto de los arquitectos Emilio Sánchez García, Juan Caballero González y Carlos Campos.

Una de las mayores singularidades del edificio es que el escenario, de doble capacidad, permite ser ampliado al centro del patio de butacas para llevar a cabo espectáculos circenses, mediante un moderno sistema, ya que el patio de butacas está colocado sobre una estructura móvil que se desplaza a la parte inferior del escenario dejando un espacio circular de 16 metros de diámetro.

Además, cuenta con un foso para orquestas de 70 metros cuadrados, la última tecnología en luz, sonido y escenografía, catorce camerinos, dos salas para ensayos, una sala de exposiciones y almacenes.

La sala dispone de una capacidad de 945 butacas, número que se reduce en unas 200 para los espectáculos de circo al utilizarse parte del patio de butacas.

Otra de las maravillas de este edificio, buque insignia de la cultura de la ciudad, es la cúpula en la que, con más de 2.000 bombillas, se representan las constelaciones y los signos del zodiaco.

Todo ello convierte al Teatro Circo de Albacete en un edificio singular en su género, ya que se trata del único coliseo del mundo que reúne tales características, lo que lo convierte en bandera internacional de la cultura.

Historia viva de la cultura de Albacete

La inauguración del Teatro se realizó el día 7 de septiembre de 1887 con la zarzuela “El diablo en el poder”. Con su creación se dotaba a la capital de un espacio escénico adecuado a las necesidades culturales de una ciudad que empezaba a despegar como núcleo de enlaces ferroviarios entre Madrid y Levante.

De estructura metálica en forma de tambor que sostiene varios arcos rematado con arquerías neoárabes, el estilo originario del Teatro Circo fue polivalente para funciones de teatro o de circo. Su fachada era clásica de un solo cuerpo con tres arquerías de entrada.

En sus orígenes, la propiedad del Teatro Circo fue de una sociedad, formada por sectores de la alta burguesía de Albacete para disfrutar de espectáculos.

De 1887 a 1919 se alternaron los espectáculos de teatro y de circo, incluso bailes desde la pista de circo.

El decaimiento de los circos como edificios estables, junto a la llegada a Albacete del cinematógrafo, llevó al Teatro a convertirse en “una sala a la italiana” en 1919. Se cubrió la sala con una bóveda, dejando ocultas las bellas arquerías neoárabes y se transformó la distribución de la sala con palcos y antepalcos.

En 1924 se reformó igualmente la fachada principal, añadiéndole un nuevo cuerpo para albergar el Ateneo de Albacete y en 1940 los propietarios del teatro deciden tirar la artística fachada para levantar un discutido cuerpo de viviendas que se mantuvo hasta el inicio de las últimas obras.

Desde ese año, y hasta su cierre en 1985, una extraordinaria programación de cine situaría a las instalaciones albaceteñas con letras de oro en la historia del cine en Albacete. Se aprovechaba la Feria, aunque también el resto del año, para que visitaran su escenario las mejores compañías de España.

La Fábrica de Harinas, un edificio emblemático recuperado para representar a Albacete

La Fábrica de Harinas “Fontecha y Cano” fue inaugurada el 24 de enero de 1917. Construida respondiendo al encargo realizado por la firma Fontecha y Cano S.A. a la Casa Daverio Henrici y Cía. de Zurich, fue diseñada siguiendo los modelos europeos de las industrias de la época, un complejo de edificios formado por la fábrica, viviendas para los obreros, muelles, talleres y almacenes.

Hasta su cierre, en 1989, fue durante 50 años el eje económico de la ciudad y llegó a producir hasta 80.000 kilogramos en 24 horas. Gracias al impulso económico y agrícola que dio esta fábrica a la provincia de Albacete muchas familias albaceteñas tenían trabajo y vivienda. En 1990 la Fábrica pasó a formar parte del Inventario Municipal de Bienes, con la calificación de Bien Patrimonial, formando parte del “Catálogo de Edificios Histórico-Artísiticos y de Interés Ambiental”.

Debido a la ampliación de competencias, la Delegación Provincial de la Junta buscaba un edificio que tuviera representatividad para trasladar su nueva sede y la Fábrica de Harinas, por sus dimensiones y su arquitectura antigua, era el lugar ideal, una superficie total construida de 7.000 metros, para el que se destinó un presupuesto de ocho millones de euros. En el proyecto de rehabilitación figuraba toda el área del edificio antiguo, además de un nuevo edificio destinado para el Auditorio y la Sala de Exposiciones, un semisótano para Archivo, otras dependencias y garaje. La inauguración, el 7 de mayo de 2003, contó con la presencia de destacadas personalidades del ámbito político de Albacete y de la Región en aquellos momentos: el presidente de la Junta de Comunidades, José Bono, el delegado provincia, Siro Torres, y el alcalde de la ciudad, Manuel Pérez Castell, entre otros.

Los Depósitos del Sol, convertidos en Biblioteca

El 23 de abril de 2001, Día Mundial del Libro, la Biblioteca Municipal de los Depósitos del Sol fue inaugurada. Este acontecimiento contó con la presencia del entonces presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, José Bono Martínez, quien recordó en su discurso que el agua que almacenaba el Depósito del Sol aseguraba el progreso y el futuro, para señalar la simbología que representa el hecho de llenar los depósitos de agua de libros, ya que “sin cultura, sin conocimiento y sin libros tampoco tendríamos futuro”, destacó.

En el año 1921 el Depósito del Sol fue inaugurado aprovechando otro depósito de planta cuadrada que, a su vez, serviría de balsa de almacenamiento de agua para trasvasarla y elevarla al depósito de planta circular.

Tras dejar de ser utilizado como depósito de agua, fue sede de los talleres municipales y en la década de los ochenta se ubicó allí la primera Escuela Taller Municipal. Los oficios de esta Escuela empezaron a rehabilitar en parte el depósito de planta circular cambiando la linterna de arriba y arreglando los elementos decorativos.

Posteriormente, el arquitecto Francisco Jurado, quien trabaja en la Escuela Taller, presentó un primer boceto donde planteaba la posibilidad de hacer un depósito de libros. La Junta de Comunidades se interesó por esta idea y en mayo de 1995 se iniciaba el proceso de rehabilitación, cuyo resultado fue una biblioteca compuesta por 216 puestos de estudio, una mediateca con 20 puestos de Internet, así como una biblioteca y un centro de documentación con más de 15.000 volúmenes y 50 asientos con conexión informática individual.

Lo más singular del depósito de planta cuadrada es el techo a cuatro aguas con un cubo incrustado de cristal por donde pasa la luz.

Todo el complejo mantiene un lenguaje industrial que recuerda que en sus orígenes sirvió de depósito de agua. Donde más palpable se hace esto es en la torre, que rememora la chimenea de una fábrica: un vástago hueco de 34 metros de altura, con delgadas paredes de hormigón, por cuyo interior discurre un elevador con la cabina de cristal y alrededor del cual serpentea una escalera de acero que culmina en un mirador.

El depósito de planta circular armoniza los nuevos usos con la conservación del depósito superior y su particular fisonomía exterior. De los 25 soportes que existían en el nivel bajo para soportar el vaso, se han mantenido ocho, reforzados para sujetar una nueva entreplanta y permitir mayor diafanidad en los espacios.

El sector cuchillero, emblema de Albacete

Históricamente, el sector de la cuchillería ha tenido gran relevancia en la economía de Albacete, tierra de buenos artesanos y maestros navajeros. Aunque el sector cuchillero ha pasado por duras crisis, incentivadas por las sucesivas prohibiciones que los monarcas españoles han ido promulgando en sus respectivos gobiernos, hoy Albacete es una de las poblaciones más importantes dentro del sector y goza de un gran prestigio internacional, a pesar de la férrea competencia internacional, especialmente de los países asiáticos.

Para incentivar el desarrollo de un sector que sustenta la economía de cerca de 8.000 personas y supone todo un emblema de la artesanía albaceteña, sus representantes vienen proponiendo y desarrollando diversas iniciativas desde las últimas décadas del pasado siglo, cuyos frutos han empezado a ser palpables en los albores del siglo XXI. En este sentido es especialmente destacable la labor realizada por la Asociación Provincial de Empresarios de Cuchillería y Afines y la Fundación para el Desarrollo de la Cuchillería para lograr que la ciudad de Albacete tuviese su propio Museo de la Cuchillería, al igual que otras ciudades cuchilleras de Europa como Thiers, en Francia; Sheffield, en el Reino Unido; y Solingen, en Alemania.

Este proyecto tuvo su culminación el día 6 de septiembre de 2004 con la inauguración del Museo Municipal de la Cuchillería, ubicado en la emblemática Casa de Hortelano, por el presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, José María Barreda, en un acto en el que también estuvo presente una amplia representación de personalidades de la vida política y cultural de Albacete.

La Casa de Hortelano, construida en 1912

El Museo Municipal de la Cuchillería de Albacete se encuentra ubicado en el edificio denominado Casa de Hortelano, caracterizado por una ecléctica fachada gótica con azulejos verdes y construido en 1912 por el arquitecto Daniel Rubio bajo encargo de Joaquín Hortelano.

Este edificio se convirtió con el tiempo en Casa Cuna y en la década de los ochenta, cuando fue adquirido por el Patrimonio Arquitectónico del Ayuntamiento de Albacete, pasó a ser la sede del Consejo Social de la Universidad de Castilla-La Mancha y más tarde de la Policía Local.

En 2004 se comenzaron las obras de remodelación de la Casa de Hortelano para albergar las instalaciones del Museo Municipal de la Cuchillería siguiendo el proyecto liderado por los arquitectos sevillanos Miguel Hernández Valencia, Esther López Martín, Juliane Potter y Francisco José Domínguez Saborido.

El Museo cuenta con una sala de exposiciones temporales, una sala de proyecciones, una muestra de fabricaciones actuales, una sala de exposición permanente, cafetería, almacenes, centro de documentación, dependencias administrativas, aseos, tienda y hall de recepción.

Por razones de espacio, de las 4.000 piezas que posee el Museo, procedentes de donaciones, actualmente solamente se exhiben 1.500, mientras que el resto están guardadas en cajones. Por ello, desde hace ya tiempo está prevista una ampliación del Museo cuyas obras se iniciarán a finales de 2008. Desde su inauguración en 2006, el Museo Municipal de la Cuchillería de Albacete ha recibido más de 100.000 visitantes, lo que implica una afluencia de 25.000 personas por año, y se ha convertido en un enclave de interés turístico en nuestra ciudad.

El albaceteño palacete conocido como Casa Perona alberga la sede del Defensor del Pueblo

La sede del Defensor del Pueblo de Castilla-La Mancha está instalada en un antiguo palacete del siglo XVIII, situado en la calle Feria de Albacete y conocido con el nombre de Casa Perona.

Este edificio se construyó según un proyecto de 1783 y ha sufrido varias transformaciones hasta su última rehabilitación cuando fue adquirido por la Junta de Comunidades en septiembre de 2002, adscribiéndola al patrimonio de las Cortes regionales para ser cedida a la institución del Defensor del Pueblo, para lo cual realizó una gran inversión.

Lo más característico del edificio es su espléndida cúpula de influencia levantina que da luz a la escalera interior que comunica las dos plantas. La cúpula está cubierta de teja vidriada en colores blanco y azul y rematada por una linterna coronada por una veleta.

La fachada principal, de armónicas proporciones y austera concepción, con rosetas en las ventanas, está rematada por saliente cornisa. La portada, centrada, de sencillo diseño, está constituida por un rectángulo de piedra que se desarrolla en vertical a lo alto de casi la totalidad del alzado de la fachada y se compone de dos cuerpos. El primero, liso y al que se abre la adintelada doble puerta de entrada, está separado del superior por un entablamento con friso decorado por rosetas y cornisa, sobre la que se apoya un balcón que tiene a los lados sendos escudos heráldicos sobre pedestales. Una moldura recta remata el conjunto.