Albacete, cruce neurálgico de caminos

De los restos encontrados en Acequión se deduce que los primeros pobladores que se asentaron en tierras de Albacete vivían en casas de madera construidas sobre las lagunas que por entonces inundaban toda la llanura.

La llegada de íberos y más tarde de romanos y visigodos siguió poblando estas tierras. Saltigi, la actual Chinchilla, controlaba desde lo alto los caminos y las aldeas. Sería en el medievo cuando los árabes, ya instalados en los cerrillos de la llanura, crearían una alquería a la que pusieron de nombre Al-basit, cuyo significado es la llanura.

Un cruce neurálgico de caminos entre Andalucía, Levante y la Meseta, así como unas pequeñas elevaciones de terreno en la gran llanura manchega -el Cerrillo de San Juan, donde se asienta en la actualidad la Catedral; el Alto de la Villa, actual Villacerrada; y la Cuesta, hoy plaza de Las Carretas-, pudieron dar lugar desde antiguo a un asentamiento de escasa importancia, cuyo nombre, Al-Basit (la llanura), se remonta a la época de la ocupación musulmana.

Pero los orígenes de la actual capital de la provincia de Albacete son inciertos ya que los pocos indicios firmes que se conocen se refieren a un viejo castillo de la época califal y las primeras noticias que tenemos nos hablan de que en 1269 era sólo una pequeña aldea dependiente de la villa de Chinchilla. Durante el periodo medieval fue escenario de luchas entre cristianos y musulmanes, hasta que las tropas cristianas la tomaron en 1241 y pasó a depender de los dominios de Alarcón.

En el siglo XIII existían unas humildes chozas de labradores al pie del Castillo de Chinchilla, y tras la conquista de Chinchilla por Álvaro Pérez Correa, Albacete pasaría a depender de ella en el año 1269. Ambos núcleos, las actuales Chinchilla y Albacete, formaban parte del señorío del infante don Manuel, que luego lo heredaría don Juan Manuel, artífice repoblador de toda la zona que después sería el marquesado de Villena.

Independencia de Chinchilla

En torno al primer cuarto del siglo XIV, ya en época del infante don Juan Manuel, adelantado de Murcia y señor de estas tierras, que serían después marquesado de Villena, la aldea de Albacete empieza a desarrollarse y a incrementar su población. En 1375, don Alfonso de Aragón, marqués de Villena, concedía a la aldea de Albacete el título de Villa, independizándose de Chinchilla; decisión que motivo continuos enfrentamientos con esta villa. El villazgo traía consigo la existencia de un término y de un concejo con autoridades propias, así como la continuidad en Albacete de las ferias de Chinchilla. Un siglo después, en 1476, los Reyes Católicos le agradecen su colaboración concediéndole el disponer de un mercado franco semanal. Durante el levantamiento de las Comunidades (1520-1521), tras una inicial fase de rebeldía, pasa a apoyar al nuevo emperador Carlos I, quien en 1526 concede el señorío de esta villa a su esposa, la emperatriz de Portugal, como regalo de bodas.

“La Cerca”, la muralla defensiva de Albacete

Una parte antigua del caso urbano de Albacete estuvo durante la Edad Media en el Alto de la Villa (hoy Villacerrada, totalmente allanado y sustituido por una nueva urbanización) donde se sabe que estuvo la antigua fortaleza de la población, rodeada por una muralla por la calle de la Caba, con salida por los llamados espolones.

Es muy probable que la otra torre defensiva estuviera en el cerrillo de San Juan y una tercera zona, un poco más elevada estaría en la zona llamada la Cuesta de la Purísima (alrededores de la actual Plaza de las Carretas) y quizá que el más antiguo núcleo urbano de Al-Basit se iniciara en esta zona y no en el Alto de la Villa. Estas tres torres cercaban el poblado con una muralla, que era popularmente llamada “La Cerca”, de la cual desafortunadamente no quedan restos.

Estos tres lugares estuvieron totalmente unidos en el siglo XVI, era un trazado urbano con calles tortuosas y retorcidas de carácter totalmente medieval, y sin ningún vestigio de interés artístico, aunque sí histórico. Un trazo semejante, pero más amplio de lo que fue el urbanismo de la época, se puede observar todavía, en la zona de la Parra, Callejón de los Gatos y calles de Marzo, Santa Quiteria, El Cid y Cornejo.

“La Cerca” y sus distintas puertas

Sobre la muralla que cercaba el poblado, que aparece reseñada en los libros municipales como “La Cerca”, se sabe que continuamente se estaba levantando y demoliendo, lo cual nos da una idea de que servía para proteger al poblado de invasiones y cercar al lugar de las epidemias de peste, muy frecuentes en la época. La muralla fue ampliada hasta la ermita de San Antón, y contaba con varias puertas, algunas de las cuales todavía existían en el siglo XVIII, como la llamada puerta de las Almenas, ubicada en el actual cruce de la calle Los Baños y calle Feria.

Otras puertas han mantenido sus nombres en la toponimia del callejero local, como las puertas de Madrid, Valencia, Murcia y Chinchilla. Aunque la muralla desapareció totalmente, se puede reconstruir sobre el plano de la ciudad.

A juzgar por los restos arquitectónicos, conservados o que se tiene noticia, podemos citar edificios de esa época, como la Parroquia de San Juan y tres conventos, (Justinianas, Franciscanas y Agustinos). Albacete terminaba antes de llegar a los Ejidos de Santa Catalina, que conducía a la calle de la Feria.

La especulación urbanística ha acabado con muchas de la joyas arquitectónicas de Albacete

El gran desarrollo urbano (especulativo) de los años 70 acabó con las muchas joyas arquitectónicas que la ciudad tenía allá por los años 40. Como dijo el desaparecido y famoso arquitecto e historiador Fernando Chueca Goitia (1911-2004), en la urbe albaceteña se ha producido “no la transformación de una ciudad, sino la suplantación de una ciudad por otra que la ha desalojado y ha ocupado su sitio. La jubilación de una y la aparición de otra se ha producido en un corto espacio de tiempo…”

A pesar de la demoledora piqueta todavía podemos encontrar edificios de interies como: La Catedral de San Juan Bautista, la Posada del Rosario, el Monasterio de la Encarnación y la parroquia de la Purísima Concepción. Todas del siglo XVI.

En la Calle Marqués de Molins se pueden encontrar edificios construidos entre 1900 y 1930 como el Colegio Notarial, el Gran Hotel, los que hacen esquina con la calle Concepción, conjunto de Casas de Cabot. En la calle Tesifonte Gallego, el antiguo Casino, la Casa de los Flores y el edificio de la actual Cámara de Comercio. En el Paseo de la Libertad, el edificio del antiguo Hotel Regina y el Palacio de la Diputación. Entre las calles Mayor y Tinte el Pasaje de Lodares. En la Plaza del Altozano el edificio del Banco de España y el antiguo Ayuntamiento. En el paseo de La Feria, la Plaza de Toros. La Casa de Hortelano (actual museo de Cuchillería), el Recinto Ferial, el Nuevo Ayuntamiento o el Instituto Bachiller Sabuco, son otros de los edificios singulares de especial interés que se pueden encontrar en la capital albaceteña. Sin olvidarnos de dar un paseo por el Parque de Abelardo Sánchez, emblema de la Ciudad.

Confirmación de una Feria Anual

Su buena ubicación en la ruta de comunicaciones entre Madrid y Levante y la riqueza agraria de su entorno, hacen que la villa de Albacete asista a un crecimiento de su población durante el siglo XVIII y siguientes coincidiendo con el Privilegio de Confirmación de una Feria Anual concedido por el rey Felipe V en el año 1710.

La Feria, que comenzó celebrándose en Albacete, se trasladó después a Los Llanos, donde en el siglo XVII se había establecido una comunidad de franciscanos que siempre lucho por mantener este importante certamen económico comarcal. Más tarde, la Feria volvió al núcleo urbano hasta que posteriormente se ubicaría en un edificio neoclásico mandado construir en la época de Carlos III, en el año 1783.

Fue en el siglo XVIII cuando se produce un progresivo aumento de la población. Existen registros de que en 1800, eran un total de 2.266 habitantes, y que tiene que ver con el establecimiento definitivo de la Feria de Albacete.

Gente venida de todos los lugares de España empezó a ocupar los huertos cercanos a las inmediaciones de la villa, hasta alcanzar casi toda la extensión que ocupó en los siglos siguientes.

En la Villa Nueva, posteriormente conocida como Alto de la Villa y actualmente como Villacerrada, la población siguió extendiéndose, junto a la Plaza, el Ayuntamiento y la Torre. En el Cerrillo de San Juan, la vieja iglesia fue reemplazada por otra mayor y más moderna.

Por otro lado, no hay mención alguna del viejo castillo que estaba en la Cuesta de la Purísima, y que probablemente fue demolido en años anteriores dando paso a la apertura de nuevas calles, generalmente dirigidas hacia las ermitas de extramuros, y de las que recibieron sus nombres: Rosario, San Antón, San Sebastián, Santa Catalina, etc.

Real Canal de María Cristina

Del tiempo de Carlos IV es el canal que tantos beneficios ha reportado a la ciudad de Albacete. Rodeada Albacete por las sierras y montañas de Chinchilla y Alcaraz, su territorio venía a ser como recipiente de todas las aguas vivas y llovedizas que de ellas afluían y se dirigían hacía el río Júcar, formándose grandes lagunas en el Salobral, Fuente del Charco, Albaidel, Oyabacas y Acequión.

Las aguas encharcadas alrededor de la población se corrompían infestando la atmósfera de la villa y produciendo grandes inundaciones en el suelo rústico y urbano. Estas inundaciones se produjeron desde el año 1500, pero no fue hasta 1748 cuando se solicitó por primera vez la realización de un desagüe. En 1787, el conde de Florida-Blanca dispuso que se formase un plano de dicho desagüe. Acordada su ejecución en agosto del mismo año, se mandó a la villa que buscase los capitales necesarios pero, al no poder reunirlos, se abandonó el proyecto.

A finales del siglo XVII la situación se hizo insostenible, una gran epidemia de peste mermó a gran parte de la población y las inundaciones estaban produciendo el derrumbe de viviendas hasta el punto de llegar a temer por la posible desaparición de la ciudad. La casualidad hizo que el rey Carlos IV pasase por Albacete en 1802, y al ver la situación en la que se encontraba la localidad decretó la formación de una empresa de desagüe.

Las obras del llamado Real Canal de María Cristina comenzaron en 1805, y a partir de entonces la población empezó a aumentar hasta convertirse en la localidad más populosa de la zona.

Creación de la provincia de Albacete

Desde una perspectiva política y administrativa, el acontecimiento más importante del siglo XIX es la creación de la provincia de Albacete, mediante Real Decreto, en 1833, estableciéndose la capital en esta villa.

Un año después, en 1834, contaba con Audiencia, y en 1835 se creó el primer Ayuntamiento electivo. El ferrocarril llega hasta Albacete en 1855, con el trayecto Madrid-Alicante, y posteriormente se construye otra vía entre Albacete y Cartagena.

Hacia el año de 1857 Albacete contaba con 16.607 habitantes, y en 1861 se realizó un plano de la villa de Albacete que lograría el rango de ciudad en 1862, por decreto de Isabel II.

A lo largo del siglo XIX la ciudad sigue aumentando su población, que llega a algo más de 21.000 personas al inicio del pasado siglo XX.

Entre 1900 y el final de la Guerra Civil se triplica el número de habitantes. De esa época son una serie de obras públicas básicas: el abastecimiento de agua y alcantarillado (1905), la construcción del parque de Abelardo Sánchez (1910-23), la calle Tesifonte Gallego y el barrio de la Industria.

Tras la posguerra se va a producir un crecimiento exagerado del plano de la Ciudad.

Ya en los años 60 y 70, y con una notable especulación del suelo, se inició la construcción de gran cantidad de edificios, acompañada de la destrucción de otros muchos, algunos de ellos de notable carácter artístico dentro de un eclecticismo postmodernista, que transformaron la fisonomía de la ciudad.

Albacete y las Brigadas Internacionales

En cuanto a la evolución política, Albacete va a seguir un curso similar al del conjunto de la Nación. Durante el largo período de la Restauración, de 1875 a 1923, se manifiestan los síntomas del caciquismo en la vida social y política de Albacete.

En el siglo XX, Albacete quedó marcada tristemente por la Guerra Civil (1936-1939). Durante la misma, tras un breve lapso en poder de los militares sublevados contra el gobierno republicano, la ciudad volvió a quedar en manos de las autoridades de Madrid.

Durante la mayor parte de la Guerra, la Base Aérea de los Llanos fue la sede principal de la fuerza aérea republicana.

Entre los años 1936 y 1937, Albacete se convirtió en cuartel general de las Brigadas Internacionales, en cuyo recuerdo se erigió un monumento al cumplirse los 60 años de aquellos hechos.

Ya en la transición democrática, los dos hechos más significativos son la implantación en Albacete del Tribunal Superior de Justicia de CLM, en función del Estatuto de Autonomía, de 1982, y la creación de la Universidad de CLM, en 1985, que está suponiendo un gran impulso para el crecimiento de la Ciudad y la Región en general.

En la Escuela de Pilotos de la Base de Los LLanos está previsto que se formen 800 pilotos al año

Desde que en 1929 fuera inaugurada, la Base Aérea de Los Llanos constituye un referente en la seguridad del Espacio Aéreo Español.

Base de las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil española, ha pasado por varias fases donde han tenido cabida distintos tipos de aviones durante estos 80 años de historia. En 1974 se crea el Ala 14 y al año siguiente se reciben los primeros Mirage F-1, todavía operativos aunque han sufrido modificaciones para conseguir más precisión.

Se prevé que en 2012 llegarán a la Base Aérea albacetense los nuevos aviones Eurofighter que incorporan las últimas tecnologías en materia de aviación militar.

En los próximos meses se inaugurará la Escuela de Pilotos de la OTAN dentro del Programa de Liderazgo Táctico (TLP) de formación y especialización de pilotos de caza, acordado entre ocho países -Alemania, Bélgica, Dinamarca, Estados Unidos, Gran Bretaña, Holanda, Italia y España-, todos miembros de la OTAN. Está previsto que se formen 800 pilotos al año y que participen en esta formación unos 4.500 profesionales.

El traslado a las instalaciones de Albacete ha empezado a realizarse y sin duda este flujo de personas llegadas de distintos países dará un gran impulso a la Ciudad, tanto económico como multicultural y afianzará las buenas relaciones existentes entre la Base Aeréa y los albaceteños, que la consideran como una parte de la historia de Albacete.

Prometedor desarrollo económico en el siglo XXI

Ya entrado el siglo XXI, podemos decir que, en la actualidad, Albacete es una de las ciudades de España que más ha crecido en todos los órdenes. Tras el gran crecimiento de población experimentado a lo largo del pasado siglo, Albacete asiste en la actualidad a una expansión económica y social sin precedentes.

Los 145.000 habitantes censados en 2000 han ascendido ya, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, a 166.909 aunque el día a día del comercio, la industria y, sobre todo, el dinamismo universitario, hacen que la ciudad mantenga una población cercana a los 200.000 habitantes.

La Universidad, con la ya consolidada Facultad de Medicina, referente a nivel nacional, y la ampliación del campus con las nuevas titulaciones de Farmacia y Telecomunicaciones; el Palacio de Congresos, el Parque Científico y Tecnológico que, junto a la Universidad y las empresas, impulsa proyectos de innovación para modernizar el tejido productivo en áreas punteras como la robótica, la biomedicina, la aeronáutica, las tecnologías de la información o la aplicación de energías renovables; la Terminal Civil en la Base Aérea de Los Llanos, así como la próxima llegada del AVE, entre un sinfín de obras y proyectos, hacen que Albacete, en este recién comenzado siglo XXI, se encuentre en unos de sus mejores momentos de su historia.

Asimismo, se ha triplicado la capacidad de suelo industrial para el establecimiento de nuevas empresas mediante la implantación de nuevos polígonos industriales, junto a la ampliación del Polígono Campollano. Además, ya se ha previsto la conexión de este Polígono con el de Romica para aumentar las potencialidades logísticas de este corredor industrial.

Pero sin duda, el impulso definitivo para el despegue de Albacete ha sido la puesta en marcha del Parque Aeronáutico y Logístico, donde se ha instalado Eurocopter, una de las empresas aeronáuticas más importantes del mundo que ha situado a Albacete en el mapa aeronáutico internacional y entre las ciudades industrializadas más importantes de España.

Otro sector que caracteriza nuestra Ciudad es el comercio, que cuenta con grandes superficies que la convierten en el centro de comercio más importante de la Regíon. Las nuevas inversiones en importantes infraestructuras hoteleras, entre otras, son una prueba de que Albacete, a pesar de la crisis actual, afronta el futuro con esperanza.