Entre las provincias de Cuenca y Guadalajara

Como Alto Tajo se considera toda la parte alta del río, desde su nacimiento hasta su llegada a su curso medio donde lleva más agua y, generalmente, su pendiente se modera. Sin embargo, el Parque Natural del Alto Tajo abarca tan sólo su tramo alto entre las provincias de Cuenca y Guadalajara, sin incluir a Teruel, donde se sitúa su fuente.

Fue declarado Parque Natural en el año 2000 como parte del desarrollo del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN). Con una superficie de 105.721 Ha. más otras 68.824 Ha. de Zona Periférica de Protección y comprendiendo ambas zonas hasta 44 municipios.

La extensión que ocupa el Parque Natural presenta una geología y una litología basadas en terrenos principalmente secundarios y cuaternarios, generalmente calizas, yesos, areniscas y arcillas, lo que hace que la orografía que presenta se base principalmente en amplios páramos recortados por los ríos formando grandes hoces y cañones. Las zonas de mayores elevaciones corresponden a la parte más oriental, los montes Universales, donde nacen la mayoría de los ríos que surcan por el Parque Natural.

El Alto Tajo está cruzado por un gran número de ríos, que de norte a sur son vertebrados por el Tajo, y que van acumulando caudal entre los bosques y la abrupta orografía del terreno. Junto con el Tajo, sus afluentes por la derecha Hoz Seca, Gallo, Linares y Ablanquejo, son los principales ríos que cortan los páramos y los montes del Parque.

El río Tajo, vertebrador del Parque Natural

El río Tajo es el principal vertebrador de toda la red hidrográfica del Parque Natural del Alto Tajo. Nace en la fuente García, en plena sierra de Albarracín y sigue dirección noroeste. Sin embargo, no comienza a tomar agua de manera permanente hasta bien recorridos varios kilómetros. Su primer trecho transcurre por un llano poco pendiente en el que su lecho aparece y desaparece hasta que se adentra en un profundo cortado que configura su fisonomía durante todo su curso alto. En su primer tramo salva un desnivel de 453 metros en unos 35 kilómetros horadando el terreno por donde surcan sus todavía escasas aguas hasta unirse con el Hoz Seca, de donde recibe su primer caudal destacable.

Grandes puentes para salvar profundos cortados

El primer gran cañón se extiende hasta su llegada al puente del Martinete, en Peralejos de las Truchas, de donde el Tajo recibe aguas de pequeños arroyos. A partir de aquí, de las paredes kársticas de los cañones, horadadas por las filtraciones acuíferas, brotan numerosas fuentes de agua procedentes de las aguas subterráneas que son las que mayor caudal van a aportar al Tajo en sus primeros kilómetros. Desde el puente del Martinete, en Peralejos, hasta el puente de San Pedro, en Zaorejas, el valle se encierra aún más dejando a su paso más profundos cortados que en su tramo inicial, un recorrido serpenteado y con un caudal ya bastante destacable. Para salvar los profundos cortados por este tramo y comunicar las dos orillas del río se tuvo que recurrir en ocasiones a grandes obras de ingeniería como es el puente de Peñalén. Los ríos afluentes comienzan a tomar importancia y a verter abundante agua en el Tajo, todos por la orilla derecha. El primero de ellos es el río Cabrillas que lo hace en las proximidades del puente de Peñalén y más adelante el río Gallo, su principal afluente en su curso alto, bajo el puente de San Pedro.

Desde el puente de San Pedro el río vira bruscamente, tras un gran meandro, hacia la izquierda, hasta el final del Parque Natural por Ocentejo. El valle se ensancha algo pero pronto vuelve a estrecharse y a encajonarse resultando difícil el acceso a sus orillas por la verticalidad de sus paredes. Corresponde al hundido de Armallones, donde el río serpentea por la profunda hoz. A lo largo de su recorrido por el hundido de Armallones se sitúan algunos molinos aprovechando la fuerza de sus aguas, y las salinas de la Inesperada, que aprovechó la salinidad de algunas de sus fuentes. En este tramo recibe las aguas de su último afluente importante en su curso alto, el Ablanquejo, también por su orilla derecha.

Para salvar el estrecho cortado y poder comunicar Huertahernando y Huertapelayo, a ambas orillas del Tajo, se construyó otro alto puente, el de Tagüenza.

Orografía marcada por desfiladeros y cañones

La red hídrica ha sido capaz de modificar el terreno y organizar el paisaje de la comarca de tal manera que su fisonomía se ha visto cambiada por una gran cantidad de desfiladeros y cañones que abren paso a las corrientes de agua. Estos desfiladeros llegan a tener hasta doscientos metros de profundidad favorecidos por el material calizo y los amplios espesores de las dolomías.

Lo más común entre los desfiladeros del Alto Tajo es que se presenten en forma de escalera mostrando los diferentes materiales de distintos espesores y resistencias. Así, donde las rocas son más compactas y donde predominan los materiales calcáreos, el talud es más vertical y el cañón más angosto, y donde las rocas son más blandas la vertiente se suaviza y forman valles más amplios y cerros más redondeados a sus orillas.

Además de los grandes cañones del río Tajo, como el Hundido de Armallones cuyo origen se encuentra en un terremoto acaecido en el siglo XVI y que provocó el hundimiento de materiales en esta zona del recorrido del Tajo, otros ríos presentan grandes cortados como El Gallo, con el Barranco de la Hoz, donde en su curso medio, y tras pasar por Molina de Aragón, se adentra entre páramos más altos recortándolos en su recorrido durante algo más de ocho kilómetros entre Ventosa y Torete, dentro del término municipal de Corduente. Sin embargo, hasta su desembocadura en el Tajo presenta otros cortados no mucho menos profundos y verticales que el de la Hoz. En su tramo más profundo se encuentra el Santuario de la Virgen de la Hoz. La Hoz Seca, primer afluente importante del Tajo, tiene grandes barrancos antes de su desembocadura. El Cabrillas desde Chequilla hasta su desembocadura en el Tajo, que a lo largo de unos veinte kilómetros deja paredes de distinta prominencia y forma. También El Ablanquejo en casi todo su recorrido y en los primer y último tramos de su afluente Linares, y en el bajo Bullones antes de desembocar en el barranco de la Hoz, forma grandes cortados.

Hoces, cañones y terrazas forman paisajes de gran belleza en el Parque que sorprenden al visitante

El aspecto más destacado de la geología del Alto Tajo son las curiosas formaciones rocosas que se presentan en lugares como la Carbonatada de Chelva, las Dolomías de la Ciudad Encantada, las Calizas dolomíticas del Pantano de la Tranquera o las calizas y dolomías tableadas de Cuevas Labradas. En estos lugares, las piedras se presentan labradas por los agentes erogénicos, sobre todo el agua. Cañones y hoces destacan por su abundancia, longitud, altura y formas singulares, como cuchillos, agujas y monolitos. De hecho, el Alto Tajo es el lugar más extenso en este tipo de formaciones de Castilla-La Mancha. Sin olvidar que las llanuras sobre terrenos carbonatados presentan abundantes simas, dolinas, lapiaces, torcas y tormos. De los ciento veinticinco lugares geomorfológicos detectados, el gran edificio tobáceo y cascada del Campillo, junto al puente de San Pedro, y el canchal del arroyo del Enebral, en la Sierra del Tremedal, pueden considerase como de interés internacional.

Sin desmerecer otros catorce sitios de muy especiales características: las hoces del Valle de los Milagros, del río Arandilla cerca de la ermita de la Virgen de Montesinos; la cueva de Los Casares; los cañones del río Tajo entre el puente de La Herrería y el Hundido de Armallones, y entre los estrechos del Hornillo y del Horcajo y, desde este último, a las Juntas del Hoz Seca y del río Hoz Seca, entre el barranco de Valdelatas y La Herrería; el salto de agua y las terrazas de Las Cárquimas en Armallones; los edificios tobáceos y las cascadas de Fuente de las Tobas, de La Escaleruela y del Nacimiento del Cuervo; la laguna cárstica de Taravilla y los tormos monolíticos de la ciudad encantada de Chequilla.

El Parque posee una gran variedad de fauna

La mayoría de las especiesde rapaces y mamíferos de la península Ibérica conviven en el Alto Tajo. Y son los primeros los que más destacan entre todos, lo que ha dado lugar a la creación de una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). La concentración de mamíferos, predadores y herbívoros, reptiles, anfibios y peces es abundante en todo el parque debido a su extensión y a sus condiciones orográficas y climáticas.

Entre los mamíferos que más abundan en los bosques del Parque Natural del Alto Tajo están los predadores. Son especialmente numerosos en la zona: la garduña, el tejón europeo, la nutria europea y el zorro rojo, aunque también pueden encontrarse por zonas poblaciones de gatos monteses, comadrejas, hurones salvajes y ginetas. También mamíferos cinegéticos como jabalíes, ciervos, corzos, gamos, liebres y conejos.

Los micromamíferos son muy abundantes en el Alto Tajo: las ardillas rojas, los erizos, las musarañas comunes, las musarañas enanas y los ratones de campo.

La gran cantidad de hoces y cortados que horadan los ríos que cruzan el Parque Natural hace que entre las aves sean las rapaces las más visibles, de las que hay numerosas especies que sobrevuelan los cielos del Parque Natural. El buitre leonado es la más numerosa de todas las rapaces que hay en la comarca, muy frecuentes en los cañones occidentales del parque natural, pero también hay comunidades de cernícalos, gavilanes, halcones peregrinos, ratoneros comunes, azores, alimoches, águilas calzadas, águilas perdiceras, águilas culebreras, águilas reales, milanos negros y alcotanes.

En el Parque Natural del Alto Tajo es destacable también la presencia de quince especies de reptiles, entre estos la salamanquesa común, lagartijas, culebras, el lagarto ocelado y la víbora hocicuda; nueve clases de anfibios y siete especies autóctonas de peces.

Amplio abanico de hábitats vegetales

Esta zona posee un amplio abanico de hábitats vegetales. Su flora es rica y diversa, presentando numerosos enclaves de pequeña extensión con endemismos, especies en peligro de extinción, además de un buen número de especies raras aún no catalogadas.

Destacan los bosques de sabina albar, el pino rodeno, el pino negral y el pino silvestre en el cañón del Tajo. En las zonas más inaccesibles del cañón aparecen bosquetes de encinas y en otras zonas quejigares y melojares. Los numerosos ríos que cruzan el Parque Natural y la escasa contaminación de sus aguas permiten el crecimiento de distintas especies de vegetación ribereña.

En términos generales se puede considerar al Parque Natural del Alto Tajo una zona de elevado interés desde el punto de vista botánico, tanto a nivel peninsular como autonómico. Mediante la declaración del LIC y la ZEPA del Alto Tajo han quedado varias plantas especialmente protegidas por su escasez y su interés florístico.

Población y economía

Debido a la gran extensión del Parque Natural del Alto Tajo, son muchos los municipios cuyos territorios, o parte de ellos, están protegidos por su legislación. Debido a las duras condiciones climáticas y orográficas y a la lejanía de los grandes núcleos urbanos, ninguno de ellos ha estado nunca excesivamente poblado, e históricamente tan sólo Checa y Alustante, tradicionales centros mercantiles y trashumantes, han superado el millar de habitantes, aunque un buen número de ellos si alcanzaba o se acercaba a los quinientos vecinos.

A mediados del siglo XIX se comenzaron a abrir las primeras minas de caolín en la zona, lo que provocó un cambió en los usos económicos de la zona, tradicionalmente madereros y ganaderos trashumantes, y la población aumentó considerablemente. Junto con la ganadería, la pesca, sobre todo de subsistencia, ha sido una actividad constante en los ríos de la comarca. La ganchería, transporte de troncos por el río, es uno de los oficios tradicionales del Alto Tajo.

Los municipios sufren una despoblación constante desde 1960 debido a la emigración a las grandes urbes, dejando áreas con muy baja densidad de población. Desde la declaración de Parque Natural el turismo ha sufrido un importante crecimiento, convirtiéndose en un sector económico fundamental. Se basa generalmente en el turismo de interior y aventura, normalmente los fines de semana y en meses primaverales y estivales.

Rutas turísticas

La gran extensión del Parque propicia gran cantidad de rutas y senderos, en buena medida bien señalizados que seducen con mucha facilidad. Estos parajes invitan a ser recorridos de manera más pausada, andando, en bicicleta o en piragua. Y también en las pequeñas localidades que se van sucediendo, invitan a disfrutar de la sencillez de su arquitectura, de su historia, su folklore, sus fiestas, costumbres y, cómo no podía ser menos, de su tradicional oferta gastronómica.

Una ruta tradicional es la del Barranco de la Virgen de la Hoz, que conduce por los cañones de los ríos Tajo, Gallo y Arandilla, con ramales que conducen a miradores y lugares pintorescos.

La del Valle de los Milagros es un viaje hacia el pasado geológico.

La ruta de los miradores del Tajo nos conduce a tres miradores, Cueva del Febrero, Pie y Medio y Puntal del Pancho, desde los que podremos observar vistas espectaculares.

Junto a estas, otras seis rutas bien señalizadas nos invitan a recorrer los bellos lugares del Alto Tajo, ente los que destacan: El nacimiento del río Cuervo; las Salinas de la Inesperada en Ocentejo; el hundido de Armallones; el puente de Tagüenza, sobre el Tajo; la cueva de las Majadillas, en Sacecorbo; el Valle de Los Milagros; el puente de San Pedro, en Zaorejas; la cascada de la Escaleruela, en las proximidades del puente de San Pedro; la ribera del Tajo en Peñalen, con el area recreativa de Fuente de las Tobas; la laguna de Taravilla, con númerosas especies de aves acuáticas; el Puente de Martinete, en Peralejos de las Truchas; las Quebradas de Chequilla; Fuente de los Vaqueros, en Checa; y los bellos parajes ribereños de los ríos Cabrillas y Hoz Seca.

La ruta desde el Hundido de Armallones por el Valle de los Milagros, aúna cultura y naturaleza

De la gran cantidad de rutas que se pueden realizar en el Parque Natural del Alto Tajo hemos elegido la que comienza en el pueblo de Ocentejo, donde se encuentra el Hundido de Armallones y las antiguas salinas de la Inesperada. Otro alto en el camino es Sacecorbo, con un modesto templo de factura románica y vistas a la desembocadura del río Ablanquejo. Continuando el itinerario se llega hasta la Riba de Saelices, donde se localiza el conocido lugar del Valle de los Milagros, aquí es posible contemplar algunas formaciones monolíticas y grabados y pinturas rupestres en la Cueva de los Milagros.

De nuevo las orillas del Tajo dirigen el viaje a Huertahernando, en las proximidades se encuentra Buenafuente del Sistal, un curioso poblado de aspecto medieval, y el puente de Tagüeza, que brinda uno de los paseos más bellos y asombrosos de la zona. La carretera continúa uniendo Villa de Cobeta y, tras pasar el puente de San Pedro, Zaorejas y Peñalén hasta Poveda de la Sierra. Es éste otro de los pequeños pueblos que aún conserva interesantes vestigios de su historia, como su iglesia románica, con una bella portada de capiteles decorados con motivos vegetales y animales imaginarios. Continuando el trazado fluvial por una pista forestal se llega a la Laguna de Taravilla, gobernada por el pueblo del mismo nombre. En Terzaga y en Peralejos de las Truchas se contemplan bellas muestras de la arquitectura popular serrana y típicas casas molinesas.

Monumentos de interés

La gran cantidad de municipios que abarba el Parque Natural del Alto Tajo nos permiten admirar edificios y monumentos de distintas épocas y estilos, sólo nombraremos algunos de ellos, empezando por la provincia de Guadalajara encontramos restos romanos en Ablanque y el campamento romano “La Cerca” del año 195 a. C, en Anguita.

En Cifuentes, la iglesia románica del siglo XIII y el castillo construido por D. Juan Manuel, del siglo XIV. En Mazarete, la iglesia de la Asunción, del sigo XVI.

En Sacecorbo, la iglesia parroquial, siglo XVII.

En Riba de Saelices, la Cueva de los Casares, declarada Monumento Histórico desde 1935, con pinturas y grabados rupestres de tipo esquemático.

En Villar de Cobeta, el Monasterio de Buenafuente del Sistal.

En Zaorejas se encuentra el museo de gancheros y el Cento de Interpretación del Alto Tajo.

En Poveda de la Sierra, la Iglesia románica, de siglo XII.

En Terzaga, la iglesia parroquial, de siglo XVIII, uno de los mejores exponentes de la arquitectura barroca en España, y las casonas molinesas.

En Peralejos de las Truchas, arquitectura popular serrana, la iglesia parroquial dedicada a San Mateo, la Herrería de la Hoz Seca, obra del siglo XVIII, con magnífica colección de rejas y la ermita de Ntra. Sra. De Ribagorda.

En Chequilla, su plaza de toros y el conjunto del caserío.

En Checa, la Plaza Mayor, donde se encuentra el Ayuntamiento del siglo XVIII,

En Orea, la iglesia de la Asunción y casonas molinesas.

El Parque Natural sólo abarca dos municipios en la provincia de Cuenca: Beteta y Cuenca, ciudad declarada Patimonio de la Humanidad por la UNESCO.

En Cuenca, además de sus famosas Casas Colgadas, del siglo XII, y la Ciudad Encantada, podemos encontrar númerosos edificios religiosos y civiles cargados de história, como la Catedral, que se empezó a construir en el siglo XII; la Plaza Mayor, donde su encuentra el Ayuntamiento de la época de Carlos III, y el convento de Las Petras, del siglo XVI.

Cuenca constituye un auténtico deleite para los sentidos, pudiendo disfrutar de una gran variedad cultural visitando sus museos o participando en su Semana Santa declarada de Interés Turístico Internacional.