“Los Samueles”, representación viva del toro ibarreño

Samuel Flores puede presumir de que su ganadería es la representación más viva del “toro ibarreño”, un toro que se caracteriza, además de por sus hechuras, que producen un gran respeto y un enorme trapío, por su nobleza y capacidad de ir de menos a más durante la lidia. Pero llegar a esto le ha supuesto un gran esfuerzo y dedicación desde que en 1967 se hizo cargo de la ganadería con sólo 18 años.

La ganadería que heredó Samuel Flores tiene sus orígenes hace más de 200 años, cuando los primeros Flores se instalaron en Peñascosa y en Vianos, en la Sierra de Alcaraz (Albacete). La primera ganadería se formó con un lote de ganado de casta Jijona, casta que poco a poco fue perdiéndose a través de diversos cruces, aunque todavía corren vetas de ella en su ganadería, concretamente la que se anuncia a nombre de su madre, Doña Manuela López Flores, con el hierro de la “F”.

Con este encaste permaneció hasta 1926 en el que Samuel Flores, tío abuelo del actual ganadero, adquirió la cuarta parte de la ganadería de Gamero Cívico, antes Parladé y anteriormente Ibarra. A partir de entonces se fue eliminando lo que quedaba de la anterior ganadería hasta que hoy, tanto los hierros de la “F” como el “Hierro Redondo” como se conoce a la actual ganadería, es la representación más viva del toro ibarreño.

La temporada 2005, una camada para el recuerdo

En la temporada 2005 Samuel Flores lidió 5 corridas de toros en plazas de enorme responsabilidad: en la Real Maestranza, en la Feria de Abril de Sevilla; la corrida de la Beneficencia, en la plaza de las Ventas al final de la Feria de San Isidro; en la Feria de julio de Valencia; la plaza de Nimes durante la Feria de la Vendimia; y la última, en la plaza francesa de Dax donde, en lugar de participar en la Feria, después de la misma acude al “mano a mano” organizado, normalmente, con los triunfadores de la feria del año anterior.

Del resultado de la corrida de la Feria de Abril de Sevilla, Samuel Flores está muy orgulloso, a pesar de que los toros no tuvieron tiempo para relajarse y descansar del estrés sufrido en el traslado pero ya tiene pensado cómo va a solventar este problema: “mandaré la corrida con 15 ó 20 días de antelación a alguno de los ganaderos, grandes amigos míos, que tienen fincas cerca de Sevilla, con lo que la corrida podrá ir en igualdad de condiciones al momento de la lidia que van los toros andaluces”, proyecta.

En la corrida de la Beneficencia de Madrid, el Cid cortó una oreja y triunfó, aunque pudo haber cortado las tres orejas y salir por la puerta grande; el diestro Sebastián Cortés no tuvo suerte y Miguel Abellán, en palabras del Ganadero, “lidió dos toros magníficamente bien, realizó dos faenas de oreja en cualquier plaza de primera de España pero ese día el público, francamente, no le dio importancia a lo que Miguel Abellán hizo en Madrid por circunstancias que la afición puede conocer o comprender”, opina.

En Valencia, Samuel Flores obtuvo el segundo premio al mejor toro de la feria, mientras que para definir la corrida de la Feria de la Vendimia, en la plaza francesa de Nimes, recurre el ganadero a la felicitación que le expresó telefónicamente la presidenta del club taurino de Nueva York: “Los dos toreros franceses, una oreja cada uno; Ferrera, tres orejas; todos los toros, tres pullazos; la vuelta al ruedo al último toro y la gente sale toreando por las calles”.

La última corrida fue la que tradicionalmente lidia cada año en Dax, un “mano a mano” Enrique Ponce-Juan José Padilla, donde éste salió por la puerta grande.

En definitiva, el pasado año fue una temporada tan importante para el hierro del ganadero albaceteño Samuel Flores que él mismo la ha calificado como una camada para el recuerdo.

La temporada 2006, una camada corta

Esta temporada 2006, en lo que va de año, Samuel Flores ha participado en la corrida concurso de Almería y en el festival de San Lúcar, donde toreó su yerno Adolfo Suárez. Con el cartel Juan José Padilla, Luis Miguel Encabo y Serafín Marín, tiene preparada la corrida de la plaza de toros de Nimes (Francia) del 4 de junio, a la que seguirá la tradicional corrida del mes de septiembre de Dax (Francia) con un mano a mano entre Enrique Ponce y Sebastián Castella.

Posteriormente, en la feria del Pilar de Zaragoza, llevará una corrida de toros que “tenía comprometida el año pasado a Óscar y Pablo Chopera para Zaragoza y no les pude complacer por accidentes que ocurrieron en la camada”, alega Samuel Flores, asegurando que “esta corrida será de una enorme presentación en cuanto a su trapío y llevará la emoción a los tendidos, que es la forma de crear afición dentro de nuestra Fiesta, que buena falta le hace”, subraya. Uno de los toros que presentará en Zaragoza, el número 33, asegura que dará la vuelta al ruedo.

Este año la camada ha sido muy corta, por la situación de saneamiento que se ha tenido que llevar a cabo en la ganadería, “hemos tenido que sacrificar muchas vacas pero el año que viene ya podré lidiar hasta 7 corridas de toros y de ahí ya entraré en lo que yo considero lo normal de esta casa, que es lidiar entre 7 y 10 corridas”, garantiza el propietario de la finca “El Palomar”.

La finca “El Palomar”, un paraíso perfectamente cuidado

La finca “El Palomar”, donde Samuel Flores tiene su ganadería, se encuentra situada en Povedilla (Albacete). Se trata de una finca de 3.000 hectáreas, un paraíso perfectamente cuidado que configura un auténtico ecosistema, en la que encontramos una gran variedad de especies animales y en la que se mezclan las tierras de cultivo, los pastos y las serretas, muy pobladas de monte mediterráneo y donde anidan especies protegidas como el águila real y el búho real o gran duque. También encontramos gran cantidad de ánades que pasan el invierno en sus pequeños pantanos. Junto a estás se localizan otras especies cinegéticas como los grandes venados y la perdiz, de la que se organizan cacerías para grupos de todo el mundo. La caza mayor que se encuentra en ella ha sido introducida por la familia Flores, que desde hace más de 40 años, ha ido repoblándola de ciervos, muflón, corzo y cabra hispánica. Samuel Flores es un fiel defensor de mantener la pureza de la raza del ciervo ibérico, y en varias ocasiones ha mantenido contactos con la Universidad de Castilla-La Mancha, cediendo semen de venados abatidos en su finca e intercambiando opiniones para su investigación.

Otra parte de la finca se encuentra dedicada a la agricultura, en ella se siembra cebada, trigo, avena y praderas artificiales, todos los cultivos están premeditados para la fauna que allí se encuentra.

La corrida de la Beneficencia

Desde 1978, todos los años, exceptuando 2002 y esta temporada, Samuel Flores lidia en Madrid -bien corridas extraordinarias como la de la Beneficencia y la de la Prensa, bien en San Isidro-, pero en estas dos ocasiones se ha visto obligado a renunciar porque “en el año 2002 no tenía la corrida con la presentación adecuada y este año 2006 tenía los toros justos, lo que ante algún accidente impide llevar la corrida completa, por lo cual decidí abstenerme de ir -por respeto al público de Madrid- y dejarlo para el año que viene en el que hay una gran camada, de unos 20 toros, que pueden valer para Madrid”, certifica Samuel.

El ganadero manchego no duda en afirmar que es un honor para él, como ganadero, que su hierro sea el que haya lidiado en más ocasiones la corrida de la Beneficencia de Madrid, concretamente en 1989, 1991, 1992, 1994, 2003 y 2005, porque “la corrida de la beneficencia es, sin duda alguna, la corrida de mayor categoría y prestigio que se celebra en el mundo taurino, incluyendo las plazas españolas, americanas y francesas”, mantiene, subrayando que esta corrida es el colofón de la Feria de San Isidro, “la primera feria del mundo, y la que se celebra normalmente con el mejor cartel, a parte de tener el prestigio de ser presidida por Su Majestad el Rey en el Palco Real”, resalta Samuel Flores.

“Los Samueles” estarán en Albacete dentro de dos temporadas

Samuel Flores fundamenta su ausencia en Albacete por la carencia de la camada, que tampoco le ha permitido estar presente en otros lugares en los que tenía interés como Madrid, Valencia y algunas plazas francesas.

El año que viene, teniendo en cuenta que no debe faltar en Madrid, “porque un hierro es emblemático en la plaza de toros de las Ventas”, matiza, “en Valencia ya me he comprometido a llevar una corrida a las Fallas; Nimes y Dax, en Francia, son plazas tradicionales a las que no falto desde hace muchos años; y probablemente pueda volver a Bilbao. Será difícil mi presencia en Albacete pero si no es para el año que viene será para dentro de dos años”, promete el ganadero de “El Palomar”, disculpando así su ausencia con la explicación de que después de cada corrida queda comprometido en volver al año siguiente, y “tengo la camada que tengo, por lo que no me es fácil acudir a la Feria de Albacete al final de la temporada, en el mes de septiembre”, justifica Samuel.

Después de muchos años, Samuel Flores obtiene la “carta verde”

Samuel Flores confiesa que cuando lidia siente una especial responsabilidad porque su ganadería es muy querida y respetada por la afición en general de todo el mundo taurino y, muy especialmente, por toda la afición de Castilla-La Mancha que, por su antigüedad y por su historia, “comparte conmigo tanto mis éxitos como mis fracasos”, agradece el ganadero albaceteño.

Por ello, Samuel Flores aprovecha esta ocasión para adelantar buenas noticias para los aficionados castellano-manchegos que admiran y respetan su hierro. Por una parte muestra su alegría por haber obtenido la “carta verde” después de cinco años de lucha y sacrificios matando vacas para sanear la ganadería. Esto ha sido posible gracias a que, “a través de la Facultad de Veterinaria de Madrid y bajo el hospicio del catedrático de infecciosas, Lucas Domínguez, conseguí que la Dirección General de Ganadería del Ministerio de Agricultura de Madrid concediese una subvención para que mi ganadería fuera estudiada como investigación piloto para detectar la tuberculosis e incluso separar, mediante reactivos analizados en sangre, las dos enfermedades paralelas, gemelas o primas hermanas, la tuberculosis de la paratuberculosis. Siempre en estrecha colaboración con la Delegación de Sanidad de Albacete, a través de la O.C.A de Alcaraz, con el laboratorio pecuario de Albacete”, especifica el dueño de “El Palomar”.

2005, un año caótico para la agricultura

El año pasado, para los agricultores de casi toda España, excepto para algunas zonas del norte, donde hubo un buen año, fue caótico por la escasez de agua, a la que se le sumaron terribles heladas. Las zonas más afectadas fueron la parte meridional de España, concretamente, en el sur, la costa; terriblemente acusado en Extremadura; dentro de Andalucía, Córdoba y Jaén; y, por supuesto, toda Castilla-La Mancha.

Fue un año durísimo para todos los agricultores, “no solamente por el desastre económico sino también por el sufrimiento que un agricultor siente cuando ve la depauperación del campo por el que lleva trabajando toda una vida, incluso por el que han trabajado generaciones anteriores al agricultor, como es mi caso”, lamenta Samuel Flores, continuando con las esperanzas puestas en este año en el que parecen haber cambiado las cosas, “concretamente en El Palomar han caído 290 litros desde que empezó el otoño hasta el final de la primavera, cuando la media normal es de entre 350 y 400 litros por metro cuadrado”, certifica.

Este año ha llovido muy a tiempo, ha sido un año benigno en cuanto a temperaturas, “sin embargo el mes de mayo ha hecho mucho daño por el calor sufrido en el remate de la grana de los cereales, pero para la agricultura, se puede considerar que es un año normal porque, a pesar de que ha llovido lo justo para la corteza de la tierra, el monte se ha regenerado de forma providencial, mejor de lo que uno cabría suponer, pero está falto de reservas de cara al verano”, explica el ganadero manchego.

En cuanto a las reservas hidráulicas de pantanos y reservas de agua en sondeos de acuíferos, fuentes y manantiales, el año pasado los sondeos empezaron a fallar al final de la temporada y, “sin embargo, este año a comienzo de la primavera ya se encontraban en la misma situación, es decir, que las reservas de agua no se han equilibrado”, apunta el ganadero. La situación de los pantanos en la cuenca del Segura y en la cuenca del Guadalquivir es delicada pero Samuel Flores tiene depositadas sus esperanzas en “un verano poco caluroso o con tormentas y en un otoño temprano”, confía.

Un futuro muy halagüeño

Samuel Flores comunica su satisfacción por haber encontrado un semental, de nombre Azucena, al cual sacó tres hijos extraordinarios en el tentadero para probar como sementales el año pasado y otros cuatro, este año, y del cual va a empezar a mandar productos a partir de la próxima temporada. Un hermano de este semental se lo ha prestado a Ortega Cano para su finca Yerbabuena, “algo excepcional que ha sido debido a la gran amistad que nos une”, puntualiza Samuel, y también, porque la ganadería de Yerbabuena proviene de la de García Pedrajas, prácticamente de la misma sangre, pues procede de Parladé, reforzada con sementales de Gamero Cívico, quien en 1926 hizo cuatro lotes y de uno de ellos procede la ganadería de Samuel Flores.

Después de haber conseguido sanear la ganadería y haber tenido la suerte de encontrar esta cantera de sementales, Samuel Flores tiene la ilusión puesta en el futuro con “la esperanza de volver a tener las más de trescientas vacas que tuve antes de la enfermedad y, a través de esta línea de sementales, tener los ejemplares suficientes para criar camadas que me den una enorme seguridad en sus resultados”, desea el ganadero albaceteño.

Samuel Flores siempre ha consultado sus decisiones a su madre

Siendo consciente de que le falta tiempo y no puede atenderlo todo, el apoyo familiar es muy importante para él. Por una parte, su madre, a la que siempre le ha consultado sus decisiones, de manera que, junto a su abuelo, “han sido los bastiones en los que he bebido mi educación y mi preparación humana”, afirma con orgullo familiar Samuel Flores. Por otra parte, al ganadero le brillan los ojos cuando habla de sus hijos: Carlos, como financiero, al frente del control de la administración general; Samuel, su colaborador directo; y su hija Isabel, representándolo en muchas ocasiones. De esta manera, revela haber empezado a “delegar en la medida que creo que va siendo más oportuno, lo que me gustaría que fuera cuanto antes mejor”, confiesa.

Repasando su vida profesional, las acciones de Samuel Flores siempre han estado impulsadas por el recuerdo y la responsabilidad de sus antepasados, el afecto y el cariño de sus paisanos aficionados, pensando en su prestigio o en el de su familia, lo que le lleva a poder afirmar que jamás se ha movido por motivaciones económicas, y que, “habiendo tenido muchos aciertos, también he cometido errores”, reconoce, de los que no se arrepiente.

Amor y pasión por la naturaleza

Samuel Flores ha consagrado su vida a su profesión, lo que le obliga a vivir prácticamente todo el año en el campo, un lugar que el ganadero considera un paraíso donde desarrolla su vocación: el medio ambiente, la agricultura, la caza, los toros y la ganadería. Aunque confiesa haber buscado un segundo paraíso, Mallorca, donde descansa, sin abandonar totalmente sus ocupaciones, desde hace 33 años durante el mes de agosto, para retomar fuerzas.

En palabras del ganadero castellano-manchego, no hay que olvidar que el trabajo del campo exige una dedicación pasional a veces poco recompensada porque, “muchas veces, del entusiasmo y esfuerzo empleado sólo se obtiene la injusticia de estar un año entero haciendo todo perfecto para conseguir una buena cosecha, desde el punto de vista agrícola, o cinco años enteros esperando los resultados de un semental hasta lidiarle los primeros toros con cuatro años, por ejemplo, o años enteros criando un olivar, para que después, en dos días, un desengaño genético en los toros, una helada, un pedrisco o un bochorno se lo lleve todo en 24 horas”, manifiesta con resignación el ganadero albaceteño.

Samuel Flores está convencido de que el futuro de la agricultura tradicional en nuestra tierra, zona deprimida en la mayor parte de sus regiones, es muy incierto y este convencimiento le ha llevado a hacer todo el esfuerzo posible, “apoyado por mis hijos, sangre nueva, para transformar todas y cada una de las fincas de nuestro patrimonio familiar, en la medida que me es posible, convirtiendo las fincas con posibilidades cinegéticas en explotaciones de ocio y otras a producción de energías alternativas, reforestaciones, etc.”, proyecta comprometidamente el ganadero castellano-manchego, Samuel Flores.

La finca “El Palomar”, récord nacional de venado

Durante el año pasado y hasta la primavera del actual, en las fincas propiedad de Samuel Flores dedicadas a la explotación de sector cinegético de caza mayor, que es el que sufre más directamente la sequía, se han tenido que alimentar artificialmente a todas las especies de caza mayor o salvajes cinegéticas, igual que ocurrió en el nefasto año 1995, “con lo que se ha evitado que los animales pasaran hambre muriendo de inanición y evitando el deterioro del medio natural, porque gamos, jabalíes, etc. hubieran roído las cortezas del monte y los arbustos, destrozando el medio ambiente”, afirma Samuel Flores.

Este año la primavera ha sido copiosa para las hierbas de las dehesas, con lo cual los venados han empezado a comer abundantemente en el campo de forma natural, lo que va a permitir la celebración de monterías dignamente por la calidad de los trofeos, “pero en ningún caso llegarán a lo que normalmente hubieran llegado si no hubiera sido por lo que ocurrió el año pasado”, matiza Samuel, argumentando que un venado, por muy bien que se alimente durante una temporada, necesita por lo menos dos temporadas de comida abundante para poder equilibrarse después de haber pasado un mal año.

La finca “El Palomar” es una de las más importantes de España dentro del sector cinegético, en ella se ha batido el récord nacional de venado de España en tres ocasiones, dos de ellas por SM el Rey Don Juan Carlos I, en 1988 con un venado de 216,88 puntos, que se mantuvo durante doce años, y en el 2000, que se mantuvo cuatro años. El tercer récord lo obtuvo Juan Abelló, en el 2005, con un venado de casi 230 puntos. La cacería de este venado estaba reservada para SM el Rey, pero este declinó la invitación por sus obligaciones oficiales, y lo cedió a Juan Abelló.