CLM se abrió al mundo con el IV Centenario

El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes, se publicó en dos partes a principios del siglo XVII, la primera apareció en 1605 y la segunda en 1615.

‘El Quijote’ cuenta la historia de un hidalgo manchego que se vuelve loco por su desmesurada afición a leer libros de caballerías. Cree que las narraciones caballerescas relatan sucesos reales y parte de su aldea en busca de aventuras similares a las de sus héroes literarios. Las aventuras que vive el protagonista transcurren en el campo de Montiel y recorre gran parte de La Mancha.

El éxito alcanzado por esta obra, que ha sido traducida a más de 80 idiomas y es el libro más leído después de La Biblia, ha hecho que La Mancha sea conocida en los lugares más lejanos del mundo.

En el año 2005 se celebró el cuarto centenario de la publicación de la primera parte de ‘El Quijote’, la obra más universal de la literatura española, y Castilla-La Mancha tenía la responsabilidad de liderar la celebración del IV Centenario homenajeando el ingenio de la obra y la constelación de sueños y realidades que representa la figura de Don Quijote porque, en definitiva, el genio de don Miguel de Cervantes quiso que fuera en La Mancha donde transcurrieran las aventuras de Don Quijote y Sancho.

Así, el año 2005 se presentó como una ocasión única para vincular los principios que representan el símbolo de Don Quijote y que emanan de la novela con la realidad actual y dinámica de Castilla-La Mancha, realizándose un gran esfuerzo colectivo para dar un salto cualitativo en el desarrollo y conocimiento de la Región.

Castilla-La Mancha, abierta a la innovación

Con el objetivo de relacionar la “i” de innovación, investigación, inteligencia, industria e inversiones, así como con la “i” de Internet, este Centenario ha reunido la capacidad para movilizar y motivar a la sociedad y a los agentes socioeconómicos, que han compartido una visión operativa.

El IV Centenario ha brindado la oportunidad de dar a conocer Castilla-La Mancha, tanto en el aspecto cultural, como en los planos económico, comercial, industrial y turístico: una región moderna, abierta a la innovación, llena de oportunidades e idónea como escenario de inversiones. El objetivo era proyectar la realidad de una región llena de emprendedores y de industrias que elaboran productos de máxima calidad y de una sociedad joven comprometida con el progreso.

Se trataba de mostrar cómo el ingenio de la novela del Quijote impregna la sociedad castellano-manchega, integrando la conservación de sus tradiciones y patrimonio cultural, natural y arquitectónico con la modernización de sus infraestructuras y la innovación tecnológica, haciendo de la Región un ejemplo vivo de desarrollo sostenible que aspira a una mayor calidad de vida para sus habitantes.

También se ha realizado un gran esfuerzo en el ámbito de infraestructuras, con el fin de ofrecer una mayor accesibilidad a la Región.

Una variada programación

Para alcanzar los fines perseguidos con la conmemoración del IV centenario, se hacía necesario que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha se dotara de una organización específica adecuada encabezada por un Comité Organizador.

Sin embargo, la primera labor de coordinación para desarrollar estos objetivos requería la constitución inmediata de una empresa pública, a la que se denominó ‘Don Quijote de la Mancha, 2005’, con la finalidad de crear una imagen específica del evento y vincularla a un conjunto de actividades promocionales a desarrollar, proyectando una nueva visión hacia el exterior de las realidades y potencialidades de Castilla-La Mancha.

La programación del IV Centenario, presentada en noviembre de 2005 por el presidente Barreda en el parador de Sigüenza (Guadalajara), giró en torno a tres ejes: espectáculos, exposiciones y publicaciones.

Una programación basada en la universalidad de la obra en sí y de los valores que representa y, aunque hecha en Castilla-La Mancha, abierta hacia toda España y el mundo. Además, la programación se creó para llegar a públicos de todas las edades, de todas las formaciones y de todos los gustos y sensibilidades.

El primer eje, el de los espectáculos, aglutinó grandes eventos que abarcaron todos los ámbitos de la música de nuestros días, con figuras de relieve internacional. También se diseñó el denominado ‘Festival Quijote’, treinta espectáculos de teatro, música o danza al aire libre en lugares con encanto de la Región.

Además, el Festival de Teatro Clásico de Almagro, a través de la empresa pública ‘Don Quijote de La Mancha 2005’, tuvo durante todo el año una programación muy vinculada a la obra cervantina.

En colaboración con la Consejería de y con los programadores de la Red de Teatros y Auditorios de Castilla-La Mancha se seleccionaron espectáculos referidos a la obra cervantina.

Del mismo modo, un trailer itinerante ofreció un espectáculo teatral en muchas localidades que no disponían de espacios escénicos.

En lo que a exposiciones se refiere hubo grandes, medianas y pequeñas exposiciones, ya que El Quijote desde el mismo momento de su publicación ha sido fuente inagotable de inspiración para los artistas de todos los tiempos y un icono fácilmente identificable en cualquier rincón del mundo.

También se celebraron diversos Congresos Internacionales, en los que cooperó la Universidad regional.

Los trabajos en torno al IV Centenario fueron presentados en diversas ciudades del mundo

El 21 de febrero de 2005 tuvo lugar la presentación de la programación oficial del IV Centenario de ‘El Quijote’ en el Círculo de Bellas Artes de Madrid para dar a conocer en la capital de España esta efeméride.

El Presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, presidió este acto de presentación, al que acudieron más de 3.000 personas, entre las cuales, además de destacados personajes del mundo de la cultura, estuvieron presentes la mayoría de los miembros del Gobierno autonómico, así como los que fueran en aquellos momentos el presidente del Congreso, Manuel Marín; el ministro de Defensa, José Bono; la vicepresidenta del Congreso, Carmen Chacón; la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona; o la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, entre otros.

El IV Centenario y la Ruta de Don Quijote también centraron la atención de los miles de visitantes que se acercaron al stand de Castilla-La Mancha durante la Feria Internacional de (FITUR), celebrada la última semana de enero de 2005. Castilla-La Mancha presentó los trabajos en torno a la celebración del IV Centenario en ciudades como Bruselas, Roma o Nueva York, así como en la Exposición Internacional de Aichi (Japón), que constituyó otro excelente escaparate para promocionar Castilla-La Mancha. Otras actividades como el patrocinio de nuestros equipos deportivos, una singular presencia en la Vuelta Ciclista a España 2005 o la promoción de productos del IV Centenario sirvieron, en definitiva, para poner en valor a Castilla-La Mancha y su seña de identidad, ‘El Quijote’.

Plan de Lectura y nuevas publicaciones

La conmemoración del IV Centenario de ‘El Quijote’ ha llevado aparejadas nuevas ediciones de la obra, así como otras en torno al libro cervantino. Entre las ediciones comentadas figura la dirigida por Francisco Rico. También se recordó la edición de ‘Un Quijote, un euro’, una campaña puesta en marcha dos años antes.

Otras dos ediciones fueron un facsímil de la primera edición y ‘El Quijote, para niños y jóvenes’, llevada a cabo por la Consejería de Educación y Ciencia.

Igualmente se realizaron ediciones en torno a ‘El Quijote’ como Tierra de Vida, un libro de fotografías de Antonio Real sobre los espacios naturales de la Región; Fauna del Quijote, un libro de fotografías de Antonio Manzanares sobre los animales presentes en la obra de Cervantes; Las mujeres y El Quijote, en colaboración con el Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid; y la reedición de la Ruta de Don Quijote de Azorín, en colaboración con la Universidad regional.

Estas publicaciones constituían el primer paso que daba el Gobierno autonómico en su ambicioso Plan de Lectura.

El área del turismo en el IV Centenario

Otra gran área diseñada fue la del turismo, donde la estrella es la Ruta de Don Quijote, aunque también destacaron otras actividades, eventos e infraestructuras proyectadas como un autobús itinerante, que recorrió durante nueve meses las principales ciudades de España y una parte de Portugal.

También es destacable el libro La cocina del Quijote del siglo XXI, en el que colaboraron seis grandes cocineros de Castilla-La Mancha y los seis mejores cocineros de España en la preparación de cuarenta platos, diez para cada estación del año.

Con la Ruta de Don Quijote se ha trazado el mayor corredor ecoturístico y cultural de Europa con una longitud de 2.500 kilómetros que unen 145 municipios de las cinco provincias de la Región. Se divide en diez tramos que aprovechan los trazados de antiguos caminos históricos, cañadas reales, vías pecuarias, riberas fluviales y vías férreas en desuso para articular una oferta turística no motorizada.

La Ruta de Don Quijote comienza en la ciudad de Toledo, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

En el primer tramo, Toledo-San Clemente, el caminante podrá descubrir los famosos molinos de viento, las plazas mayores, los castillos y la variada arquitectura popular, y comprobará la riqueza medioambiental que aportan las lagunas de esta zona.

En el tramo San Clemente-Villanueva de los Infantes, los parajes nos permiten conocer alguno de los conjuntos monumentales más importantes de La Mancha, además de acercarnos a una de las mayores extensiones lagunares de España, paso imprescindible de las aves migratorias en su viaje entre Europa y África.

El tercer sector de la ruta, Villanueva de los Infantes-Almagro, nos conducirá hasta los límites de La Mancha, por las soledades de unas sierras que sirvieron al caballero Don Quijote como lugar de retiro y meditación de sus nuevas y temerarias empresas.

Una presencia humana ancestral, aguas termales, volcanes, bosque mediterráneo y dehesas junto a grandes extensiones de vid, olivo y cereal, castillos y fortalezas que son referentes de nuestra historia conforman el tramo del Valle de Alcudia-Campo de Calatrava, también lleno de parajes cervantinos.

Desde Albacete, el municipio más poblado de Castilla-La Mancha, y tras aprovechar en parte la plataforma de la línea férrea Baeza-Utiel, que nunca se inauguró, el itinerario del tramo Albacete-Alcaraz y Bienservida se adentra en las frondosidades de la Sierra de Alcaraz, hasta los límites de Sierra Morena.

Al norte de Albacete, en el tramo La Roda-Campos de Montiel, la llanura manchega sorprende al caminante con hermosos cañones fluviales como los que el río Júcar ha ido excavando.

Las andanzas del Ingenioso Hidalgo recorren de norte a sur el corazón manchego del itenerario del tramo Campo de Criptana-Tomelloso-Argamasilla y La Solana, que comienza al pie de los famosos molinos situados en la crestería Sierra de la Paz, en Campo de Criptana.

El tramo Almagro-Toledo comienza a orillas del río Jabalón, que ofrece al viajero innumerables vestigios de su pasada actividad volcánica, en forma de cráteres y cuencas de lagunas. Es una tierra surcada por viejas cañadas, que aún hoy son recorridas por rebaños trashumantes y, aunque acostumbrados a la presencia del AVE, todavía temerosos de nuevos ataques del Caballero de la Triste Figura.

Al norte de Toledo, en el tramo Esquivias-Illescas y Carranque, la comarca de la Sagra espera al viajero para permitirle conocer, además de la casa donde vivió Cervantes en Esquivias, el arte de El Greco en Illescas y el Parque Arqueológico de Carranque.

El último itinerario de la Ruta de Don Quijote, La Hoz del Río Dulce-Sigüenza y Atienza, permite al viajero conocer el rico paisaje natural del límite norte de Castilla-La Mancha, que aún conserva interesantes ejemplos de arquitectura románica.

En marzo de 2007, la Ruta de Don Quijote logró la mención de Itinerario Cultural del Consejo de Europa, lo que la convierte en el primer itinerario cultural europeo basado en un personaje literario.

El Consejo de Europa ha valorado en la Ruta de Don Quijote su sostenibilidad, la gestión cultural del itinerario y su internacionalización, ya que se ha constituido una red europea de colaboración para dinamizar la Ruta compuesta por las universidades de Messina y Palermo, el Teatro Nacional de Rumanía y el Instituto Cervantes.

El IV Centenario ha situado a Castilla-La Mancha en el mapa de las regiones emergentes

El IV Centenario de ‘El Quijote’ tuvo dos grandes valores: uno tangible, que fue el incremento de viajeros y pernoctaciones, y otro intangible, que no se ha traducido en cifras y datos pero que tiene una gran importancia porque situó a Castilla-La Mancha en el mapa de las regiones emergentes, en particular fue importante la proyección internacional de nuestra Región porque sirvió para ubicar a Castilla-La Mancha como la tierra real y llena de oportunidades que es gracias a la figura universal de Don Quijote.

Durante 2005 se apreció un incremento muy importante de la ocupación hotelera, lo que también supuso la creación de muchos puestos de trabajo en el sector.

Con estos resultados, el Gobierno regional entendió que un proyecto tan ambicioso requería una continuidad y un esfuerzo sostenido, con una prolongación en el tiempo.

Por ello, a partir de 2005 se continuó con iniciativas de gran calado. De ellas, la más importante ha sido la puesta en marcha del Plan de Ordenación y Promoción del Turismo de Castilla-La Mancha, aprobado por unanimidad en las Cortes regionales, gracias al cual no sólo se han mantenido las cifras de turistas y pernoctaciones del IV Centenario sino que se han conseguido superar. Gracias a este Plan, se ha puesto en marcha y a disposición del sector el Instituto de Promoción Turística; se ha lanzado con gran éxito la nueva marca turística; y se han abierto dos oficinas de promoción turística en Madrid y Valencia.