Un evento con muchos siglos de historia

Recientemente declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, la fiesta mayor por excelencia en Albacete es su Feria, que se celebra del 7 al 17 de septiembre en honor a su Patrona la Virgen de Los Llanos. Muchos son los historiadores que aseguran que sin la Feria, la ciudad no habría conseguido esa progresiva importancia que acabaría dándole la capitalidad provincial.

Los tratadistas de nuestra Feria fijan erróneamente su origen en Los Llanos a finales del siglo XVII, así como en el XVIII su instalación por primera vez en el sitio que ocupa ahora.

Rafael Mateos y Sotos, cronista que fue de nuestra provincia, descubrió estos errores en que incurrieron los tratadistas por el hallazgo fehaciente de que la Feria se celebraba ya, y en el mismo lugar que hoy, dos siglos antes, por lo menos, que en Los Llanos.

Testimonio probatorio de este aserto es el padrón de 1572 de la moneda forera (tributo que se paga al Rey cada siete años), en el que se dice a los que lo han de formar: “tomaréis por la calle de Santa Catalina a la Puerta de la Feria” (esta calle iba de la de los Baños hasta el Paseo de la Feria).

Otros documentos que corroboran la antigüedad de la Feria son un acuerdo del Ayuntamiento de 28 de octubre de 1542, en el que manda “que se pregone en esta Villa la Feria el día de San Andrés”, y un documento del Archivo Municipal, fechado el 9 de octubre de 1496, en el que se evidencia que la calle de la Feria existía con tal nombre casi tres siglos antes de la construcción del Edificio Ferial.

Por ello, según las investigaciones del citado cronista, la Feria no tuvo su origen en Los Llanos sino en nuestra Villa en el siglo XV, o incluso antes.

Albacete y su Feria, ligadas en el tiempo

La tiene un origen comercial, ya que se remonta a la celebración de un mercado de 10 días de duración, que en sus inicios comenzaba el día de San Andrés, el 30 de noviembre, y más tarde pasó a celebrarse desde el día de San Agustín, el 28 de agosto. Este evento se celebraba a lo largo de la hoy llamada calle de la Feria y el ganado se vendía en los ejidos de Santa Catalina.

Esta Feria, que empezó celebrándose en el propio casco de Albacete, se trasladaría en el siglo XVII al paraje de Los Llanos, donde se había iniciado el culto popular a la Patrona, y donde, posteriormente, en torno al año 1672, se fundaría un convento de Franciscanos, adosado a la ermita de la Virgen de Los Llanos. La antigua Feria de los días de San Andrés o de San Agustín, cambió nuevamente de fechas y empezó a celebrarse el día 8 de septiembre, como una actividad económica paralela a la romería de la Virgen.

Felipe V, impulsor de la Feria de Albacete

El 6 de marzo de 1710, el monarca Felipe V concedía un Privilegio de Confirmación de la Feria, en el que se recuerda expresamente su origen de 1375, al decir que el derecho lo tenía Albacete “de los mismos que gozaba la ciudad de Chinchilla y sus vecinos”.

A raíz de esta confirmación, el Ayuntamiento quiso trasladar de nuevo la Feria, que en estos momentos todavía se celebraba en el Paraje de Los Llanos, al casco urbano, lo que provocó un largo pleito con los frailes del convento franciscano que no querían perder los beneficios económicos que el mercado les reportaba.

Tras ganar el Ayuntamiento el pleito con los franciscanos, la Feria de Ganado se acerca de nuevo al núcleo urbano y en 1783 se construyó el embrión del actual edificio del Recinto Ferial, conocido como La Sartén.

Por estas fechas comienza el resurgir económico de Albacete, ligado al establecimiento definitivo de su Feria, verdadero centro de peregrinación comercial hacia la ciudad de gentes de todas las comarcas vecinas, e incluso procedentes de otras ciudades como Andalucía, Murcia, Valencia, etc.

Esta gran afluencia de feriantes de todas las provincias limítrofes, y aún de algunas bastante alejadas, constituye la base más progresiva de la historia de Albacete. Las cifras de concurrencia de algunos años, por ejemplo de 1831, en el que se traen de lugares lejanos 56.744 cabezas de ganado mayor para venderse en “La Cuerda”, colocan a la Feria de Albacete a la cabeza de todas las de España.

La influencia histórica de la Feria en el progreso de Albacete se manifiesta también en la inmigración de elementos humanos que afluían a la ciudad. Muchos de los comerciantes e industriales que se establecieron en Albacete durante los siglos XVIII al XIX lo hicieron, primeramente, como feriantes que se establecerían después definitivamente considerando el gran futuro que veían en la ciudad.

Durante los días de Feria, la Virgen de los Llanos es trasladada a su capilla del Recinto Ferial

La tradición popular más extendida cuenta que la imagen de la Virgen de Los Llanos la encontró un agricultor labrando en el paraje de Los Llanos, en época indeterminada. Según el Pensil del Ave María de Villalba Córcoles (1730), la leyenda se enriquece asegurando, fantásticamente, que la escultura fue realizada por San Lucas y traída por Santiago, quien la escondió en aquel lugar.

En 1624, la imagen de la Virgen de Los Llanos se encontraba en la parroquia de San Juan y ante ella el Ayuntamiento de la Villa de Albacete hizo el solemne voto y juramento de la defensa de la Inmaculada Concepción de María en un acto propio del momento barroco español del XVII. En el año 1627 se construía un nuevo santuario en el paraje de Los Llanos, ermita que en 1672 pasaba a ser la iglesia del convento de la Orden Descalza de San Francisco; sin embargo, la Villa de Albacete mantendría el patronazgo y el dominio sobre la imagen y sus pertenencias. En ésta época se trasladó la Feria desde Albacete a Los Llanos, por ser lugar de cruce de caminos, lo que produjo notables beneficios a la comunidad religiosa.

Durante el siglo XVIII continuaron las romerías entre Los Llanos y Albacete, trayéndose regularmente a la villa la imagen de su Patrona. En 1836, tras la desamortización y supresión del convento, el Ayuntamiento reclamó para sí la Virgen y la depositó en la Parroquia de San Juan, habilitándose después una hornacina en el desaparecido y barroco retablo mayor.

A partir de 1940 quedó entronizada en la capilla del ábside del lado del evangelio de la parroquia de San Juan y desde allí es trasladada, durante los días de Feria, a su capilla del recinto ferial, por donde miles de devotos pasan a visitarla.

“La Cuerda”, importante mercado de ganado

En los ejidos de la Feria, tiempo atrás y durante los días que duraba el evento, se levantaba un campamento de comerciantes que exponían para su venta el ganado traído desde todos los puntos de España. El sitio donde se ubicaban estos comerciantes fuera del edificio ferial era, y es todavía hoy, conocido como “La Cuerda”, médula de la Feria y donde se hacían los tratos, se celebraban las ventas y donde los labradores se proveían de hermosas mulas, indispensables para las faenas agrícolas.

Los carros tirados por las caballerías acudían en multitud a “La Cuerda” desde los cuatro puntos cardinales. En los días de Feria quedaba el campo desierto. Los labriegos, con la mujer y los hijos, venían a “La Cuerda”. Enganchaban el carro, se acomodaba en él la familia, atrás echaban un cajón con pollos y conejos, y en “La Cuerda” se pasaban unos días, teniendo el carro por casa y su alrededor por comedor y cocina.

Posteriormente, la mecanización del campo dio al traste con aquel mercado ferial de ganado y con ese ir y venir de caballerías que constituían el objetivo fundamental para el que se creó la Feria de Albacete.

Actualmente, en los ejidos de la Feria y en “La Cuerda”, también hay sitio para los puestos ambulantes, así como para los más jóvenes, que tienen allí un punto de encuentro con actuaciones musicales de los grupos españoles más importantes del año. Además, en la Caseta de los Jardinillos, junto al Recinto Ferial, se llevan a cabo grandes conciertos.

“La Sartén”, nombre popular del edificio ferial

De la época de Carlos III data el edificio ferial, conocido como “La Sartén” y que fue construido en 1783, con planos del arquitecto albacetense Josef Ximénez. Aunque ha sido reformado y ampliado a lo largo del tiempo, es el único en su género y tiene la suficiente entidad arquitectónica para ser considerado Monumento Nacional. Se trata de una construcción plenamente funcional, con toda una serie de dependencias administrativas, judiciales y sobre todo comerciales que le dan una peculiar personalidad.

Tal y como conocemos hoy el edificio, quedó totalmente terminado en 1784, bajo la dirección del el arquitecto Antonio Cuesta. El edificio ferial es un ejemplo de arquitectura manchega destinada a la actividad comercial.

“La Sartén” está formada por anillos concéntricos que albergan muchos y muy variados puestos de productos albaceteños y de otros lugares.

En el centro tiene un quiosco tradicionalmente utilizado para las bandas de música y que en la actualidad está destinado a albergar también algunos establecimientos hosteleros.

A lo largo del mango de “La Sartén” hay dos edificios flanqueados por un espeso arbolado, a modo de avenida, y todo el cinturón de la propia sartén está asimismo jalonado por espacios verdes.

En el interior del Recinto Ferial se encuentra la Plaza de la Virgen de Los Llanos, donde se pueden ver exposiciones de todo tipo, casetas de asociaciones, verbenas, espectáculos infantiles…

En el trayecto del paseo de la Feria, que nos conduce hasta el Recinto Ferial, se instalan atracciones, tómbolas, bares, etc., que dificultan el tránsito de la gran cantidad de gente que viene a visitar la Feria. Gestación del Tercer Centenario de la Feria

En 2010 la Feria de Albacete cumple su Tercer Centenario que será ampliamente conmemorado y para cuya organización ya se ha creado una entidad, la Fundación del III Centenario, cuyo responsable será José Antonio García Gómez, quien hasta ahora había sido director del Museo Municipal de la Cuchillería, y cuya sede se ubicará en la calle Isaac Peral, en las antiguas dependencias de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), cedidas por la Diputación Provincial, que además ha aprobado una subvención para la Fundación de 300.0000 euros, distribuidos en tres anualidades.

De momento, se han propuesto algunas celebraciones escalonadas. La primera, el 9 de noviembre de 2009, fecha en que se cumple el 634 aniversario de la concesión del privilegio de villazgo a Albacete, con el que Albacete conseguía la independencia en 1375 y se le transferían derechos de Chinchilla, incluido el de organizar la Feria.

La segunda efeméride a conmemorar será el 6 de marzo de 2010, día en el que se cumplirán trescientos años desde que Felipe V firmase la pragmática confirmando el derecho a Feria de Albacete.

Pero no será hasta el 7 de septiembre de 2010 cuando los siete miembros integrantes de la Fundación III Centenario, que han sido alcaldes y alcaldesas de Albacete, abran conjuntamente la Puerta de Hierros. Declarada de Interés Turístico Internacional

El 1 de septiembre actual, con la presencia del presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, acompañado del presidente de las Cortes regionales, Francisco Pardo, el secretario de Estado de Turismo del Gobierno de España, Joan Mesquida y los distintos alcaldes de la ciudad de Albacete en democracia: Manuel Pérez Castell, Carmina Belmonte, Carmen Oliver, Juan Garrido, Salvador Jiménez y José Jerez, la Feria de Albacete recibía oficialmente la calificación de Interés Turístico Internacional por parte del Gobierno de España.

La Feria de Albacete cumple con todos los requisitos exigidos por la Orden Reguladora de la declaración de Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Según explicó Joan Mesquida, Albacete pasa, a partir de hoy, 1 de septiembre, a formar parte de un “club selecto” de 30 ciudades en España que cuentan con esta Declaración Internacional y engrosa al mismo tiempo el número de las mismas en Castilla-La Mancha: la Semana Santa de Cuenca, la Semana Santa y Tamborada de Hellín y el Corpus Christi en Toledo.

José María Barreda, presidente regional, tuvo gratas palabras para la sociedad albaceteña, para los antiguos alcaldes, que han regido en la ciudad, y para su Feria que, según indicó, es una clara muestra de la hospitalidad de sus gentes porque es una feria abierta en la que nadie se siente ajeno porque “albaceteños y albaceteñas ponen de manifiesto su hospitalidad, cordialidad y amabilidad con la que día a día se mima a esta ciudad”.

“Nuestra Feria es centenaria como la ciudad y no se entiende la una sin la otra”, apuntó Carmen Oliver, alcaldesa de Albacete, que invitó a todos los vecinos de Albacete a lucir esta Declaración Internacional que “todos nos merecemos”.

Grandes proyectos para impulsar la próxima celebración del III Centenario de la Feria en 2010

El Gobierno regional ha puesto a disposición del Ayuntamiento la Sociedad de Eventos de Castilla-La Mancha para las futuras actuaciones que puedan decidirse en el marco del III Centenario, entre las que destacan la transformación de la calle Feria, un plan director de obras para el Recinto Ferial, la rehabilitación urbana de todo el entorno de la Feria; la ejecución del mirador de la Fiesta del Árbol, al que se ha destinado una inversión de quince millones de euros y que podría albergar en el futuro el Museo de la Ciudad; y la celebración de un Congreso Internacional de Ferias y de la Feria de Albacete, aprobado por el Instituto de Estudios Albacetenses.

Además se han programado otros proyectos para iniciar en un futuro, entre los que se encuentran la recreación mediante esculturas a escala del sistema solar en el Parque Lineal; la total remodelación de la Caseta de los Jardinillos, transformándola en un edificio emblemático para la ciudad; la ubicación de esculturas singulares en el espacio urbano de la ciudad; o la asistencia a importantes Ferias de Turismo con el fin de buscar su promoción tanto a nivel nacional como internacional.

También se ha previsto la solicitud de un sello de correos conmemorativo del III Centenario y del Cupón de la ONCE, así como la posibilidad de que en el 2010 el buscador más usado en Internet, Google, incorpore el logo del III Centenario de la Feria de Albacete y el intento de incluir a la ciudad en el récord Guinness con el mayor número de personas cogidas de la mano rodeando la ciudad.