‘La condenada’ es la tercera mina conquense de lapis specularis adecuada turísticamente y visitable desde 2017, habiendo recibido hasta 1.000 turistas el año pasado y teniendo ya lista de espera y grupos reservados de cara a su reapertura, lo que pone en valor “el gran poder de atracción y de aceptación del público de estos recursos patrimoniales”, que les convierte en acicates para luchar contra la despoblación, según ha informado la mina en nota de prensa.

Como novedad, su gestor turístico oferta para grupos de entre 15 y 30 personas la ‘Ruta Cristal de Hispania’, una jornada que incluye las visitas guiadas al de la minería romana del lapis specularis de Osa de la Vega, al complejo minero, a la ‘La condenada’ y al Parque Arqueológico de Segóbriga, además del traslado en autocar desde el lugar de procedencia y la comida típica en un restaurante de la zona.

A menos de 20 minutos del citado Parque Arqueológico de Segóbriga, esta mina romana se conserva prácticamente inalterada desde su explotación en el siglo I dC por lo que sus visitantes pueden realizar un viaje en el tiempo y retroceder 2.000 años adentrándose en una trama laberíntica de casi un kilómetro de recorrido subterráneo en tres niveles accesibles entre sí.

Además, se trata de uno de los conjuntos mineros de lapis specularis más extensos e interesantes de Castilla-La Mancha, del que se extraía un yeso especular o espejuelo que por su tamaño y transparencia los romanos empleaban a modo de vidrio, explotándolo y distribuyéndolo desde esta zona a todo el Imperio.

Los horarios de visita son los sábados de 11.00 a 13.00 horas y de 16.00 a 18.00 horas y los domingos de 11.00 a 13.00 horas y también de lunes a viernes para colectivos y grupos organizados. La ruta guiada tiene una duración aproximada de dos horas e incluye seguro e indumentaria de casco, mono y frontal de luz. Consiste en una visita y recorrido exterior por el complejo minero romano de lapis specularis llamado ‘Las Obradas’, así como por el interior de la mina ‘La condenada’.

Además, las mascotas son bienvenidas, ya que su gestor turístico destina un 5 por ciento del precio de la entrada a contribuir con el proyecto ‘ArqueoMiau’ a favor de los animales abandonados, cantidad que aumenta al 10 por ciento para quienes vayan con su mascota, a la que cuidan y atienden en un chenil individual mientras el dueño realiza con tranquilidad su visita.