El doctor en Historia Santiago David Domínguez Solera y el cineasta Dorian Sanz se han desplazado hacia tierras paraguayas para rodar el documental ‘El último confín’, una cinta en plena producción que pretende convertirse en “el embajador en Europa del pueblo Ayoreo”, uno de los últimos grupos cazadores-recolectores del mundo que sobrevive en el Chaco Paraguayo.

El objetivo de este proyecto, tal y como han explicado a Europa Press sus creadores, es que el pueblo Ayoreo tenga la opción no sólo de contar sus tradiciones, sino además de denunciar el “expolio” que sufren en la poca selva que aún conservan sin deforestar.

Está semana acaba el trabajo de rodaje en el Chaco Central de Paraguay de este documental español dirigido y producido por ARES Arqueología y Patrimonio Cultural y por DOJO Producciones. El largometraje versa sobre la vida pasada y actual de los Ayoreo del Chaco Paraguayo, un pueblo cazador, recolector y agricultor incipiente que lleva poblando la selva chaqueña desde hace siglos.

Según detallan los productores del documental, los Ayoreo empezaron a verse obligados a salir del monte, del único mundo que conocían y al que denominan ‘Eami’, empujados por la deforestación que se inició a principios del siglo XX.

La salida progresiva de la selva para vivir en comunidades sedentarias —siempre penosa y a veces violenta— de numerosas familias acostumbradas al nomadismo se prolongó durante toda la centuria.

“El último grupo en salir de ‘Eami’ fue el de Ayoreo Totobiegosode en 2004, fundándose entonces la Comunidad de Chaidí con ellos y otros Totobiegosode que habían salido ya antes y que vivían en otros poblados lejos de la tierra en la que nacieron”, argumenta Domínguez Solera.

En Chaidí se desarrolla precisamente el grueso del documental, dirigido por el propio Domínguez Solera y con Dorian Sanz a los mandos, ambos profesionales con años de experiencia previa en filmaciones similares alrededor del mundo.

TRADICIONES Y ENTREVISTAS

A lo largo de toda la producción han podido conocer de primera mano numerosas facetas de la tradición Ayoreo y entrevistar a sus habitantes para que cuenten de primera mano cómo era su vida silvícola antes del contacto con Occidente y la Nación Paraguaya, su añoranza del monte, sus problemas actuales y sus planes de futuro.

“En este documental intentamos resumir la esencia de la cultura Ayoreo, hemos ido con ellos a cazar y a recolectar, hemos filmado cómo hacen otras actividades, ciertos objetos tradicionales… Lo cual es muy interesante a título antropológico”, afirma el doctor en Historia.

Pero el objetivo final es poder abrir un espacio en Europa para que se conozca el “constante expolio o robo de tierra que sufren en gran parte de su territorio”.

“Además del drama ecológico que supone la deforestación, aún siguen viviendo en el bosque varias familias de forma totalmente tradicional. Lo hacen voluntariamente, y perder el poco bosque virgen que aún les queda sería acabar definitivamente con los últimos representantes en el Chaco de la forma de vida que durante más tiempo hemos practicado los seres humanos: la caza y la recolección”, lamenta el antropólogo.

Continúa alertando de que “perder esta tribu y su forma de vida significa perder irremisiblemente uno de los últimos ejemplos de la riquísima diversidad cultural humana y casi toda nuestra historia como especie viva”.

En su opinión, la salida de gente sin contacto previo supone un gran riesgo para sus propias vidas, pues se exponen a enfermedades totalmente desconocidas para ellos, “como ya ha venido ocurriendo en las décadas pasadas”.

“Los Totobiegosode de Chaidí, así, luchan por mantener íntegra su parte de selva, no tanto para ellos, que ya viven fuera, sino como guardianes anónimos que velan por la tradición que aún conservan sus familiares sin contacto”, expresa Domínguez Solera.

Está película será la segunda entrega de una serie cuyo primer capítulo trató sobre el pueblo inuit del Oeste de Groenlandia, que pronto se emitirá en televisión y recorrerá festivales de todo el mundo.

En ambas entregas ha participado el Ayuntamiento de Cuenca y la en parte de la financiación. La producción es íntegramente conquense, pues, además de Domínguez y Sanz (afincados en esa ciudad), el resto del equipo también lo es: en sus filas militan el actor (narrador) y el compositor (a cargo de la banda sonora).