“La situación del cereal es muy preocupante ya que la falta de agua y las altas temperaturas están adelantando el ciclo normal de estos cultivos”, señala en un comunicado, donde explica que si en los próximos 10 días no llueve, tal y como apuntan las previsiones meteorológicas, las pérdidas pueden alcanzar el 80 por ciento.

La provincia de Cuenca cuenta con unas 285.000 hectáreas destinadas a cebada y 36.200 en las que se siembra trigo, ambos cereales de secano que dependen exclusivamente de la climatología.

La falta de lluvias además también tendrá efectos negativos para el cultivo del girasol, con una superficie de unas 150.000 hectáreas, debido a la escasa reserva de agua en la tierra como consecuencia de un invierno y primavera muy secos. Esta situación pone en grave riesgo la superficie a sembrar y el rendimiento de este cultivo tan extendido en la provincia de Cuenca.

“Ha sido un invierno muy seco y la primavera va por el mismo camino. El girasol necesita buenas reservas de agua para alcanzar una buena producción. Si no llueve pronto y de manera abundante, será muy difícil alcanzar los niveles de otros años”, ha apuntado el secretario general de Cuenca, .

En cuanto a los leñosos la falta de agua tiene consecuencias tanto para el viñedo —con 87.000 hectáreas— como para el olivar —con 37.000 hectáreas— que necesitan reservas de agua en el suelo para alcanzar las producciones y calidad habituales.

Además, según la organización, la escasez de agua puede tener otros efectos colaterales como el gasto ocasionado a los ganaderos que tienen que recurrir a comprar pienso con el consiguiente aumento de los costes, o la aparición de daños en los cultivos producidos por la caza mayor al no haber pasto en el campo para que los animales puedan alimentarse.