El reparto del poder en el marco de los pactos municipales ha revelado la irrelevancia del proyecto del PP en Castilla-La Mancha. Ninguna de las capitales de provincia de la comunidad autónoma ha quedado en manos populares. Y lo que es peor, todas han quedado en las del PSOE, que rotará la alcaldía con Ciudadanos en Albacete y Ciudad Real. Gobernará con otras fuerzas en Cuenca y Guadalajara, y lo hará en solitario en .

En términos futbolísticos el resultado ha sido de cinco a cero tras la prórroga, el tiempo añadido de los pactos, a favor de la formación socialista. Los actuales dirigentes del PP en Castilla-La Mancha son ahora capaces de echarle la culpa al público, a los votantes, del pésimo resultado, pero harían bien en cuestionar su propia táctica y en admitir que ha llegado el tiempo de que dejen paso a la renovación con la celebración de un congreso extraordinario que propicie el retorno de nuestro partido al poder institucional.

Castilla-La Mancha no está encadenada al PSOE por vínculos ideológicos inamovibles, pero cuando el principal partido del centro derecha falla en su estrategia política sucede lo que ha sucedido. Y la responsabilidad es de quienes dirigen este partido en contra de la línea marcada por el presidente nacional, , quien hace apenas un año concitó la ilusión de la militancia al anunciar una regeneración que en esta comunidad no se ha producido.

Por eso, un grupo cada vez más amplio de militantes, cuyo medio de vida no es la política, aspiramos a renovar los cargos y el proyecto político tanto en Albacete como en el conjunto de la comunidad, al objeto de aplicar las medidas marcadas por Pablo Casado para que el poder orgánico sea capaz de articular un discurso que recupere el apoyo del electorado. Y para lograrlo hay que activar a los jóvenes y recuperar a los desencantados. Los militantes regeneracionistas propiciamos en su día que Pablo Casado consiguiera la presidencia del partido, pero las medidas del máximo dirigente popular chocan en Castilla-La Mancha con la obstrucción de la ejecutiva, que, no sólo ha frenado los cambios, sino que ha consolidado aún más la estructura de etapas anteriores. De resultas de lo que ladirección desarrolla un proyecto sin definir y ofrece una imagen pública cambiante e inmadura.

El modo de operar de la dirección regional no entronca con el carácter y valores de las bases y desorienta a los votantes. Lo que explica la debacle electoral sin precedentes en la región. Con el riesgo añadido de que si no se sustituye la estrategia actual por un proyecto moderno que genere ilusión el PP desaparecerá de Castilla-La Mancha. Para evitarlo, es preciso escuchar a los ciudadanos y ofrecer protagonismo a la militancia joven. Precisamente, el grupo que lidero, formado por afiliados de base, presidentes de juntas locales, portavoces del grupo Popular, concejales y alcaldes, junto a quienes apoyaron nuestro proyecto político liberal, democrático y constitucional, está dispuesto a mantener sus reivindicaciones para que propicien un PP renovado, que conecte con la realidad de una tierra y de unas gentes que sólo así nos darán de nuevo su apoyo.