Las labores de demolición han afectado a otra decena de viviendas, algunas de ellas habitadas, con enseres en su interior y con contrato de suministro eléctrico en vigor, por lo que los vecinos han anunciado que emprenderán acciones legales, según ha explicado a Europa Press el portavoz vecinal, .

Aguilera ha relatado que las máquinas excavadoras ha vuelto a irrumpir en la mañana de este martes en el poblado sin comunicación previa al Ayuntamiento, punto que ha sido confirmado por la alcaldesa de Solana del Pino, , por lo que se ha dado aviso a la Guardia Civil para que contraste la documentación y licencias que obran en manos de los propietarios.

En este sentido, Aguilera considera “clandestinos” estos derribos, ya que, según defiende, podrían no contar con los permisos preceptivos. “La licencia en vigor permite únicamente la retirada de escombros, a lo que hay que añadir el riesgo de incendio que pueden conllevar los trabajos en el Parque Natural del y ”, ha recalcado.

A finales del pasado mes de enero, los propietarios de la finca ‘El Manzano’ comenzaron a derribar las casas que no estaban habitadas, incluido el edificio de las antiguas escuelas y la casa de los ingenieros, tras la reactivación administrativa de la licencia municipal para la demolición de las viviendas, que exceptúa los elementos del balneario y la fuente de agua agria, declarados Bien de Interés Cultural.

Tal y como ha ocurrido ahora, aquella acción no fue comunicada previamente a los vecinos del poblado ni a la compañía eléctrica que da servicio a las viviendas, y los trabajos fueron paralizados entonces ante el peligro de electrocución y los condicionantes legales que impone la existencia de abonados a la línea eléctrica.

Ocho familias aún hacen uso de las viviendas como segunda residencia, “traspasadas de generación en generación”, en virtud de acuerdos verbales o antiguos escritos que están sujetos a interpretación jurídica.

Por su parte, los propietarios de la finca aseguran que “no existen” contratos de arrendamiento o de uso, y que corre peligro la integridad de ocupantes y visitantes.

El poblado es un conjunto de edificaciones representativas de la arquitectura popular de la zona que formaron parte del complejo industrial de . A mediados del siglo XX también fueron usadas como “cuartelillos” de alquiler para numerosas personas, la mayor parte de origen humilde, que visitaban el balneario de agua agria de las Tiñosas.

El surtidor aún conserva, en estado precario, los restos de una cubierta a escala reducida de la que en otros tiempos luciera la Fuente Agria de .