A preguntas de los medios tras una rueda de prensa, se ha preguntado qué pasará cuando el verano y la sequía vuelvan a Castilla-La Mancha, por lo que ha pedido pensar también en las reservas “a futuro”.

Además, ha lamentado la “obsesión” de los regantes levantinos con los niveles de agua de los pantanos de cabecera. “Resulta increíble que esta obsesión pase por ver hasta dónde se recarga un pantano y que se fijen en que el cielo les solucione la papeleta lloviendo a 300 kilómetros de donde toleran que las desaladoras estén paradas”, ha criticado.

En este punto, ha pedido que “antes de que se cierre una posición” nacional con respecto a un pacto hidrológico, “hay que tener en cuenta a las comunidades autónomas”.

De cara a la futura negociación, García-Page confía en que un posible pacto “no se quede en nada”, ya que “literatura sobre el agua ya hay mucha escrita”.

“Entiendo las necesidades del Levante, pero que tengan en cuenta la sobreexplotación que ha tenido el Tajo, y sólo porque Franco impuso un trasvase cuando nadie se podía manifestar contra él”, ha apuntado.