Sin embargo, García-Page, durante su intervención este jueves en el acto de firma de un protocolo con varias entidades financieras, ha considerado que aún peor que la negativa de Cataluña a hablar sobre financiación sería que “se jugara a llegar a un nuevo modelo bilateral bajo cualquier protesta o chantaje político”, algo que, ha destacado, sería “intolerable” e “impediría que salieran las cuentas” para el resto de las regiones.

El presidente castellano-manchego ha apuntado que conseguir un nuevo modelo de financiación autonómica será “un gran ejercicio de ingeniería financiera”, pero ha comentado que “afortunadamente”, la nueva ministra de Hacienda, , “ha estado en este lado —en referencia a las comunidades autónomas—”.

Asimismo, ha asegurado que el hecho de que en todas las regiones estén “convencidos” de que los gastos principales como la sanidad, la educación o las prestaciones sociales “tienen que prestarse de manera igualitaria” debería hacer posible un acuerdo a pesar de la “realidad muy plural” de España.