Los resultados, que se publican en la revista ‘PNAS’, muestran que la domesticación ha tenido un profundo efecto en la morfología del cerebro en regiones particulares del cerebro que están involucradas en el procesamiento del miedo, la amígdala y el córtex prefrontal medial.

Según afirma el investigador José A. Blanco-Aguiar, del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (centro mixto del CSIC y la Universidad de Castilla La Mancha), que ha participado en el estudio, este estudio indica que el cerebro de los conejos domésticos presenta amígdalas más pequeñas y córtex frontales medios más grandes comparados con las de los conejos salvajes. También han participado en el estudio investigadores del Instituto de Estudios Sociales Avanzados e instituciones suecas y de Portugal.

Blanco-Aguiar apunta que las áreas que han perdido volumen en conejos domésticos están involucradas en la detección, aprendizaje y expresión del miedo, mientras que las áreas que han ganado volumen están involucradas en la modulación del procesamiento emocional. Los autores también encontraron una reducción generalizada de la integridad estructural de la materia blanca, compatible con una velocidad neuronal reducida y una capacidad de procesamiento de información menos eficaz.

“Este estudio no sólo podría ayudar a entender cómo la domesticación modela la estructura del cerebro y el comportamiento de los animales domésticos, sino que además podría dar pistas sobre cómo la morfología del cerebro puede impactar sobre algunos comportamientos complejos, como podría ser la respuesta al miedo”, añade el investigador.

Por otro lado, el investigador Rafael Villafuerte, del Instituto de Estudios Sociales Avanzados, de Córdoba, indica que, unida a los estudios comportamentales que se vienen realizando, esta aproximación podría ayudar a comprender la respuesta diferencial al riesgo de depredación, lo que tendrá potencial implicación en la conservación y gestión de esta especie y sus depredadores.

DIFERENCIAS DETERMINADAS GENÉTICAMENTE

“Una de las características más patentes que diferencia a los animales domésticos de sus ancestros silvestres es la respuesta comportamental ante la presencia humana o de depredadores potenciales, que en el caso de los animales domésticos no suele desencadenar ni la huida, ni la respuesta agresiva”, explica Blanco-Aguiar, que subraya que parece no haber duda de que las diferencias comportamentales entre conejos silvestres y domésticos en gran medida están determinadas genéticamente.

De hecho, tal y como indica el investigador Miguel Carneiro, del CIBIO/Inbio, de la Universidad de Oporto (Portugal), estudios previos que han realizado comparando conejos silvestres (de monte) y domésticos han permitido demostrar que los cambios en los genes implicados en el desarrollo cerebral o neural juegan un papel importante en la domesticación.

El trabajo ha sido coordinado por Leif Andersson, de la Universidad de Uppsala, donde analizaron el volumen de materia gris y la microestructura de la materia blanca en el cerebro de conejos silvestres y domésticos mediante el uso de resonancia magnética de alta resolución.