destaca la labor de las cajas rurales en la promoción de un sector estratégico como el del aceite de oliva

El director de , Alberto Marcilla, ha participado en la Jornada Empresarial, que ha organizado elEconomista , en la que , Caja Rural de , , y Globalcaja han sido patrocinadoras, y en la que Alberto Marcilla ha intervenido en representación de todas ellas.

Marcilla ha indicado que es una oportunidad para compartir y dialogar, “creo que es muy acertado este tipo de iniciativas, ya que nuestra tierra y nuestros agricultores necesitan gente como vosotros, que buscan la promoción, la formación y el dimensionamiento de este sector. No conozco otra manera de conseguir el éxito que no sea trabajando en equipo”.

El director de Banca Rural ha destacado que “para nosotros es una enorme satisfacción poder compartir esta Jornada, porque las Cajas Rurales siempre hemos estado muy ligados al sector agroalimentario y nos sentimos parte integrante del mismo, como empresa auxiliar, que no solo financia a los agricultores para que sus explotaciones sean competitivas, y a las empresas agroalimentarias, para que puedan transformar los productos conforme a las exigencias del mercado, sino que acompaña al sector y se pone a su servicio para buscar la formación, la información, la promoción de los productos, prestar asesoramiento, ayudar a la internacionalización…, en definitiva, crecer con vosotros es lo que nos hace diferentes. Un banco de Personas para Personas”.

Desde las Cajas Rurales, ha agregado, tenemos un decidido compromiso por la generación de valor en el sector agroalimentario, comprometidos con el desarrollo, con la innovación, con el aumento de la rentabilidad, pegados a la tierra, de la mano de las personas, y mirando siempre al futuro. El éxito de de las Caja Rurales ha sido su capacidad de ir creciendo en el medio rural, adaptándose a las necesidades de cada momento, habiéndonos convertido en entidades que ofrecen todo tipo de productos y servicios sin dejar de ser cooperativa y sin renunciar a sus orígenes, habiendo demostrado una especial sensibilidad con las empresas de economía social, con el sector agroalimentario y con el medio rural.

Otra aspecto subrayado ha sido la cercanía, “es una forma de ser y de entender nuestra actividad y nuestra forma de relacionarnos con el cliente. Hemos tratado de evitar la exclusión financiera, que es otra forma también de luchar contra la despoblación, al asegurar servicios financieros mínimos que permitan desarrollar, a nivel local, actividades económicas. Donde hay un olivo hay una Caja; no queremos ser los más grandes, eso no nos obsesiona; queremos ser los MEJORES Y SEGUIR ESTANDO CERCA. Para nosotros, el sector agroalimentario es más que un porcentaje del PIB o un determinado peso de la balanza”.

El sector agrario se ha reinventado una y mil veces, y hoy en día es mucho más moderno, competitivo, innovador, exportador, orientado a mercado, generador de riqueza, vertebrador del territorio y conservador del medio rural, que ha alcanzado un nivel extraordinario de competitividad y de especialización, a través de la incorporación de innovación tecnológica y de la mejora de las explotaciones.

Hoy, las relaciones comerciales han cambiado, y “sufrimos las consecuencias de una globalización asimétrica, por la que importamos sin trabas y exportamos bajo unas exigencias autoimpuestas altísimas, respetando la normativa medioambiental más restrictiva del planeta, que no sabemos trasmitir como un valor al consumidor, y a esto le añadimos auténticas murallas proteccionistas”.

Ante este nuevo escenario, Marcilla ha indicado que existen varios retos como la innovación para producir más con menos agua, tierra, fertilizantes, fitosantiarios; adaptación al cambio climático; atraer y retener personas en el campo; reforzar y dignificar la figura del agricultor como productor de alimentos suficientes sanos y seguros, que custodia el medio ambiente y el territorio; y por último, generación de valor, y para esto “debemos saber cada uno en qué liga jugamos”, entendiendo que hay diferentes palancas para lograr este valor.

Estas son la diferenciación en aquello que pueda distinguirlos frente al resto y esa diferenciación sea admitida y percibida por el consumidor: en el relato, envases, formatos, colores, sabores, volúmenes, imagen y calidad. La diferenciación por calidad es la ruta a seguir para llegar al consumidor, ¿pero escuchamos al consumidor para saber qué entiende por calidad, o le imponemos nosotros los criterios?

Otra palanca es el dimensionamiento, y “no me refiero a las explotaciones, que podrán ser tradicionales, intensivas, de secano, regadío, olivicultura emotiva, o industrial, sino a dimensionamiento en estructuras de transformación y comerciales, y en esto, las cooperativas juegan un papel fundamental”.

Otro capítulo es la conquista de mercados (países, pasar de vender a transformadores a vender al consumidor final, y usos). Por último, otra palanca es el incremento del consumo, y para ello es necesario invertir en formación e información, y aquí la Interprofesional y personas como las aquí presentes ejercen un papel relevante, “nosotros estamos convencidos, pero tenemos que conquistar a los que están fuera para equilibrar la producción con el consumo, y salud, bienestar, protección del medio ambiente y de los recursos, la producción familiar… deben ser argumentos que nos ayuden. Hablemos bien de nosotros “.

Alberto Marcilla finalizó su intervención resaltando que “quiero trasmitirles que en este camino siempre y como siempre, estaremos a su lado”.

La jornada ha contado con la participación de Amador G. Ayora, director de el Eco nomista; representantes de Caja Rural del Sur, Jaén, Granada y Extremadura; Jaime Lillo, Deputy Executive Director de International Olive Council; , analista Oleícola Internacional; , presidente de la y (ANIERAC); , presidente del consejo rector de Dcoop; , presidente Interprofesional del Aceite; y Wencesalo Moreda, científico titular del CSIC , r esponsable del Grupo de Calidad y Pureza del Aceite de Oliva.