El Toboso ha recibido durante el viernes, el sábado y el domingo a personas de todas las edades y condiciones que entienden la música como un lenguaje universal e integrador que han vivido una programación compuesta por conciertos al aire libre, pasacalles con batucada, teatro desde balcones, clases de baile, djs, joteras, talleres infantiles, pintacaras, espectáculo de clowns y hasta visitas musicales a bodegas.

Tres días de una diversificada propuesta que han vivido su punto álgido con Anaut, The Sweet Vandals y Beluga, encargados de coronar un ecléctico cartel compuesto por una alineación de lujo The Gagarins, Shiva, Tears in , The Niftys, Sugarcrush, Fuel Grass, Trío Bravo, , La Vil Canalla, Mamita Papaya, , Sambasores, Alhora y No Procede dieron vida a los tres escenarios, Dulcinea, Rockcinante y Basik, en una de las grandes apuestas de este año.

“Un año más hemos sido testigos de cómo el zeporrismo florece. Hemos arriesgado triplicando las actividades culturales y la respuesta del público nos ha dejado sin palabras. El ZepoRock crece y con él la pasión y la ilusión de seguir creando nuevas ediciones que aúnen talento, sostenibilidad, cooperación y mucho amor por la música”, han asegurado los creadores de esta iniciativa, e .

Con la iglesia de El Toboso como telón de fondo, el viernes por la tarde el ZepoRock dio comienzo con un chupinazo y los ritmos brasileños a golpe de tambores de la batucada albacetense Sambasores. Así recorrieron las calles sirviendo de hilo conductor entre los tres conciertos y el dj que se encargaron de abrir esta propuesta musical. Actores del pueblo hicieron un entremés teatral que culminó con un concierto acústico desde los balcones de la plaza de El Toboso. Allí, el alocado rockabilly de La Vil Canalla, unido al más puro blues y soul de James Vieco Band y el denominado soul funk boogaloo de Trío Bravo llevaron la música en directo a lugares icónicos del pueblo y bares en una jornada gratuita que sirvió para calentar motores. La noche acabó a altas horas con el dj Arrock Pegao en el albergue Dulcinea.

Las zonas verdes y la piscina del albergue Dulcinea de El Toboso volvieron a vibrar el sábado con una amplia programación que se extendió durante todo el día y que estuvo dirigida a todos los públicos. Comenzó enfocada a los más pequeños, que disfrutaron en familia de espectáculo de clowns, taller de instrumentos reciclados, pintacaras, globoflexia y de la piscina.

Mientras, los alumnos de la Escuela de Música Creativa de Alcázar de arrancaron la programación musical, a la que después le siguió el espectáculo de la bailarina , que revivió los años 50 con una clase grupal de rock and roll. El célebre sofá de las Basik Sessions, una singular plataforma que conecta a artistas con público a través de conciertos acústicos únicos, se desplazó por primera vez al ZepoRock a la sombra de los árboles toboseños con las actuaciones en acústico de Alhora y No Procede.

El canalleo malasañero con fusión tropical de Mamita Papaya fue la propuesta más fresca para arrancar la tarde del sábado, que continuó con los precursores del trans-yeyé de los ciudadrealeños Sugarcrush. Le siguió la banda madrileña Beluga, con un directo intenso y visceral, que acabó mezclándose con el público en un improvisado acústico; los manchegos Shiva con su rock, stoner y progresivo-fusión desde Daimiel, y The Niftys, que con un arrollador directo y un sonido genuino que ha resucitado a en Albacete. Desde , continuó Tears in Rain, el power trío que atrapó al público con su particular fusión de grunge, post-rock, blues y psicodelia.

A media noche, Anaut, en una de las grandes apuestas del ZepoRock 2019, llevó a la estepa manchega el soul y R&B con ecos de los 70, seguido del regreso a los escenarios del cuarteto instrumental The Sweet Vandals, uno de los grupos de soul-funk más influyentes de Europa, que con el poderío femenino de Maika, su cantante, hizo bailar a los zeporros y zeporras. El festival culminó la jornada del sábado con el surf de The Gagarins y la ya tradicional sesión del residente dj Reputo y dj Hoodlover.

El domingo el festival comenzó a lo grande con los acordes del guitarrista toboseño Gorka Capel en un concierto único en la Bodega Campos de Dulcinea, que ofreció una visita guiada con una degustación de sus singulares vinos. El ZepoRock 2019 puso punto y final con un vermú zeporro gratuito acompañado de la música de Fuel Grass, que versionaron temazos de rock and roll al estilo de blue grass. Las joteras protagonistas del vídeo promocional ‘Vente pal pueblo’ participaron de esta jornada y se arrancaron a bailar y a cantar.