El gerente de Cannawine, , ha explicado que “la idea surgió en 2010 como una broma, casi de casualidad” y ha asegurado que aunque “son dos mundos diferentes, son a la vez muy parecidos”. Teniendo en cuenta que la empresa cuenta ya con 15 puntos de distribución, según ha informado en nota de prensa Fenavin.

Además, Sayols ha confesado que fueron años “difíciles”, en los que se sucedieron las pruebas para conocer los efectos, sabores, olores y texturas que “maridaban” con el vino.

En este sentido, Sayols ha explicado que el punto de inflexión llegó en 2013 cuando realizaron un estudio de mercado y les dio la “gran alegría” de que había nicho de mercado. “ muchos productos en el mercado desde aceites, infusiones, cosmética, pero nada semejante a bebida”, ha añadido.

En las pruebas muchos de los que lo probaron dijeron que repetiría y por eso ha señalado que “alguien tenía que crearlo”. En 2015 dieron con “la clave” para que su idea no chocase con la legalidad, que era utilizar el cannabis sativa L y por ello, en 2016 lanzaron al mercado su primera cosecha.

Cannawine ofrece de momento dos productos: un vino tinto coupage de cariñena y garnacha y un blanco de macabeo y garnacha, ambos elaborados con uva de calidad y cannabis sativa L con certificado ecológico. “Ambos son vinos divertidos y jóvenes, pero nuestro enólogo Pau Albóns está trabajando en una línea de vinos con más cuerpo”, ha explicado Sayols.