Este domingo, 4 de febrero, convocadas por la Plataforma NAC junto a múltiples organizaciones entre las que se cuenta Ecologistas en Acción, se celebrarán manifestaciones más de treinta ciudades de España, entre ellas Cuenca, Ciudad Real, Toledo y Albacete, para pedir el fin de la caza con galgos y otras razas de perros y contra el abandono y el maltrato de los perros de caza

En nota de prensa, las organizaciones denuncian “el intento del sector cinegético de solicitar la declaración como patrimonio de la humanidad de distintas modalidades, como la montería y las rehalas, para blindarlas frente a la corriente social que demanda más protección animal”. Asimismo, reclaman la aprobación de una ley estatal de protección animal.

“Durante las próximas semanas se podrá apreciar uno de los repuntes anuales de abandono y muerte violenta de animales domésticos, al unirse, en menor medida, los que han sido objeto de regalo navideño inesperado con la gran cantidad de perros que, una vez finalizada la temporada de caza, ya no son útiles para los fines cinegéticos de sus propietarios”, han denunciado.

“Los perros utilizados en las diferentes modalidades cinegéticas son considerados meros objetos por muchos de sus propietarios. Bajo esta relación desatienden muchas de sus necesidades básicas, son objeto de un maltrato explícito (golpes y palizas) para conseguir su sumisión y obediencia, y encuentran en muchos casos unas muerte prematura y horrenda o el abandono más cruel”, han condenado.

Ante esto, Ecologistas en Acción denuncia los “intentos de las federaciones de caza y del sector cinegético en general de pedir que las rehalas sean declaradas como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad y pide a los partidos políticos con representación en los diferentes parlamentos que no apoyen dicha propuesta”.

“No solo cualquier actividad que dé lugar a la muerte o al maltrato animal debería contar con ningún tipo de reconocimiento, si no que debe considerarse una actividad prohibida”, han exigido.

Ecologistas en Acción exige la prohibición de una actividad aparentemente deportiva, como es la utilización de perros en la caza y otros animales —hurón, cetrería, caballos—, como la caza de la liebre con galgo, las rehalas utilizadas en la caza mayor o el perro de madriguera.