Así lo manifiesta la secretaria regional de Política Institucional y de CCOO CLM, , quien participó ayer en las “XVI Jornadas de Salud Laboral” organizadas por las Comisiones Obreras de con el título “Trabajos saludables a cada edad” en las que participaron delegados y delegadas de prevención.

En su intervención Payo habló sobre la importancia del envejecimiento saludable en el trabajo. Para ello, es necesario desarrollar acciones preventivas enfocadas a la diversidad de los trabajadores y trabajadoras que eviten el abandono prematuro de la vida laboral.

También medidas que permitan gestionar la discapacidad, la rehabilitación y la reincorporación al trabajo; y lo que es fundamental garantizar unas condiciones de trabajo seguras y saludables desde el inicio de la vida laboral.

En este sentido, Payo remarca que “una vida laboral sostenible garantiza que los trabajadores mayores puedan seguir más tiempo en activo, aportando su experiencia y conocimientos al conjunto de la plantilla”.

“Solo el trabajo decente a lo largo de toda la vida laboral, y no es precisamente lo que está ocurriendo en estos momentos, permite envejecer de manera saludable y llegar a la jubilación en un buen estado de salud”, incidió la secretaria regional de Política Institucional y Salud Laboral de CCOO CLM.

Con la edad es evidente que se producen cambios a nivel de las capacidades funcionales, los cuales han de ser considerados en la evaluación de riesgos y gestionados mediante medidas correctivas en el trabajo. “Hay que hacer una adecuada gestión de la edad; implantar medidas ergonómicas acordes con la edad de los trabajadores; promover la movilidad dentro de la empresa, es decir, asignar a los trabajadores de más edad funciones que se ajustan mejor a sus cambiantes necesidades y capacidades”.

Asimismo, “hay que incorporar nuevas tecnologías para el desarrollo de actividades más pesadas; analizar los puestos calificados como “penosos”; dar formación en materia de prevención y ergonomía; y asignar a las personas de más edad puestos de carga física más ligera”.

Durante su intervención, Payo trató también sobre el uso de las nuevas tecnologías y la brecha digital existente entre los trabajadores más mayores y los más jóvenes, así como la brecha de género en las TIC (hay más de 250 millones de mujeres menos que hombres en línea en todo el mundo).

“Hay que evitar que la digitalización divida aún más a la sociedad; fortalecer las capacidades del conjunto de personas trabajadoras mediante la mejora de programas de formación e integrar la noción de género en todas las iniciativas digitales”.

Payo advierte de que “las nuevas tecnologías encierran nuevos riesgos laborales que no están recogidos en las políticas de prevención. Además han arrollado todas las políticas preventivas, ya que en la actualidad, la mayoría de las patologías no traumáticas que sufren los trabajadores están relacionadas con el tecnoestrés que provoca el uso excesivo que hacemos de ellas fuera de la jornada laboral”.

España es un país que está envejeciendo

Según las previsiones del INE en el año 2061 habrá más de 16 millones de personas mayores lo que supone cerca de un 38% sobre el total de la población. Teniendo en cuenta esto y el retraso en la edad de jubilación, en los próximos años nos vamos a encontrar con trabajadores y trabajadoras con problemas de salud crónicos y necesidades específicas, sobre todo en los puestos que implican una elevada carga de trabajo físico y mental.

Un 27% de los trabajadores de la UE considera que no podrá seguir haciendo el mismo trabajo hasta los 60 años. En España más de un 34% considera que no podrá desarrollar el mismo trabajo pasada esta edad.

Hay determinados sectores y profesiones donde los trabajadores mayores de 50 años trabajan en posiciones penosas. El 60% de los operadores industriales o los obreros de la construcción están expuestos a riesgos ergonómicos. El 40% en el caso de los trabajadores agrícolas, de la limpieza y del comercio.

Además, los trabajadores mayores acumulan exposiciones a riesgos porque con menos de 30 años ya estaban soportando condiciones de trabajo nocivas para su salud y como consecuencia de ello es muy habitual que sufran problemas musculoesqueléticos, concluye Payo.