Un cultivo estratégico para la economía regional

En cifras de producción, el viñedo es el cultivo más importante de Castilla-La Mancha, donde se cultivan aproximadamente 600.000 hectáreas, una superficie que supone el 50% del total de España y el 7,7% del viñedo mundial.

Estas cifras muestran que Castilla-La Mancha, con una producción de unos 21 millones de hectolitros anuales, es la región del mundo con mayor extensión de cultivo vitivinícola. Por ello, es un sector de importancia trascendental en la Región.

Desde el punto de vista del territorio, en muchos municipios la viña es un monocultivo que sostiene su economía. Como principal cultivo de carácter social instalado en superficie de secano, afecta a 112.000 agricultores, genera 38.000 puestos de trabajo y 9 millones de jornales. Además, su industria representa el 24% de todo el PIB industrial regional, con 224 cooperativas, 358 bodegas, 16 destilerías y 23 empresas concentradoras de mosto.

Desde un punto de vista medioambiental, este cultivo protege el suelo pobre del territorio castellano-manchego y a la fauna autóctona, como la perdiz roja, además de proporcionar en verano el único paisaje verde.

Desde un punto de vista cultural, no se entiende una región como Castilla-La Mancha sin la ligazón entre la vid y el vino y nuestra historia, lo que ahora está permitiendo utilizar este hecho de plataforma para promocionar el turismo enológico y dar a conocer aún más la rica gastronomía castellano-manchega.

La Región cuenta con un rico patrimonio varietal

En los últimos años y gracias a los Planes de Reestructuración del Viñedo, el campo castellano-manchego ha experimentado un profundo cambio, introduciendo nuevas variedades de uva, mejorando las técnicas de cultivo y motivando en nuestros agricultores una mayor profesionalización.

La variedad de la vid es la característica principal del vino, al que le confiere su carácter. En Castilla-La Mancha se cultivan 26 variedades, 15 tintas y 11 blancas, variando su implantación entre las diferentes zonas vitivinícolas de la Región.

La mayor parte de la superficie de cultivo está destinada a las variedades blancas, aunque con los planes de reestructuración muchos viñedos se han orientado a variedades tintas.

Destaca sobre todas la variedad Airén, a la que siguen la Macabeo, Meseguera y Albillo. En los últimos años, la mayor demanda de aromáticos y afrutados ha provocado la introducción de la Chardonnay y la Sauvignon-Blanc.

En variedades tintas destaca la Cencibel, muy apreciada por sus características, así como la Garnacha, Monastrell y Bobal.

El ascenso de demanda en tintos ha propiciado también la introducción de nuevas variedades como la Cabernet-Sauvignon, Merlot y Syrah.

Firme apuesta por la calidad de los caldos

Actualmente existen en España más de medio centenar de Denominaciones de Origen vinícolas, con sus correspondientes Consejos Reguladores, organismos corporativos creados por el Estatuto del Vino en 1932, con el fin de integrar los intereses vitícolas y las bodegas en cada área de producción. Esta idea original ha ido conservándose con el paso del tiempo, encaminando sus funciones hacia el ámbito de la certificación del producto y la promoción de sus vinos.

Los Consejos Reguladores de la Región, integrados en el Instituto de la Vid y del Vino de Castilla-La Mancha, creado en 1999, se han convertido en elementos esenciales en la dinamización del sector y en el auge que los vinos de Castilla-La Mancha han tenido recientemente.

Cada Denominación de Origen cuenta con un Reglamento, aprobado por la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente, en el que se dictan las normas que deben cumplir las viñas y los vinos acogidos, definiendo claramente su extensión geográfica.

Los Consejos cuentan con equipos de expertos encargados de inspeccionar los viñedos, las bodegas y plantas embotelladoras, así como la comercialización de los vinos que amparan, para garantizar productos de calidad controlada.

En la Región existen trece Denominaciones de Origen: Almansa, Dehesa del Carrizal, Dominio de Valdepusa, Finca Élez, Jumilla, La Mancha, Manchuela, Méntrida, Mondéjar, Pago Guijoso, Ribera del Júcar, Uclés y Valdepeñas.

De ellas, Dehesa del Carrizal, Dominio Valdepusa, Finca Élez y Pago Guijoso son denominaciones de origen muy especiales que, bajo la indicación “Vinos de Calidad Reconocida Producidos en Pagos Vitícolas”, amparan vinos singulares, nacidos de una estrecha relación entre viña y bodega, a modo de “chateau francés”, que cuentan con una calidad excepcional reconocida, tanto por especialistas como por el consumidor.

La legislación admite la posibilidad de que una denominación de origen consista en el nombre de un lugar o pago vitícola que, por las características del medio natural, por las variedades de vid y sistemas de cultivo, produzca uva de la que se obtengan vinos de calidades distintas y propias mediante modalidades específicas de elaboración.

Esta Denominación de Origen sólo puede ser solicitada por las bodegas que cuenten con una trayectoria consolidada y hayan merecido de forma reiterada durante los últimos años altas calificaciones y un reconocimiento público de la calidad de sus vinos.

Por otra parte, para facilitar la identificación en los mercados de nuestros vinos, en 1999 fue aprobada por las Cortes Regionales la Indicación Geográfica “Vinos de la Tierra de Castilla”, para amparar vinos que responden a las demandas de una parcela de mercado distinta a la que opta por Denominaciones de Origen o vinos de mesa.

Tampoco hay que olvidar el gran peso que tienen las 224 cooperativas existentes dentro del sector que, con una producción cercana al 70% del vino de la Región, sostienen el tejido socio-económico de muchos pueblos, desempeñando un papel fundamental en la fijación de población en el medio rural.

En este sentido, la anterior consejera de Agricultura, Mercedes Gómez, en una reunión con el consejo rector de la Unión de Cooperativas de Castilla-La Mancha (UCAMAN) anunció la aprobación, en el mes de septiembre, de una orden de ayudas específicas para el sector cooperativo en general, con las que se pretende que las cooperativas agroalimentarias incrementen su competitividad y renueven sus estructuras comerciales, de manera que puedan seguir siendo uno de los principales motores de la economía castellano-manchega.

La Fundación Castilla-La Mancha Tierra de Viñedos, un instrumento para impulsar la comercialización

Para apoyar financieramente al sector vitivinícola, la Ley de la Viña y el Vino de Castilla-La Mancha, en su artículo 26, recoge la creación del Fondo de Promoción Vitivinícola cuya gestión es encomendada a una fundación que fue constituida el 3 de septiembre de 2004, por iniciativa pública pero con carácter privado, con el nombre de Fundación Castilla-La Mancha Tierra de Viñedos.

La Fundación, la única de estas características en España, surgió para completar el profundo proceso de modernización del sector vitivinícola de Castilla-La Mancha que se ha venido desarrollando durante los últimos años, ya que el último paso es dar a conocer a los mercados la nueva realidad del viñedo castellano-manchego mediante acciones promocionales que impulsen la comercialización. Por ello, la Fundación Castilla-La Mancha, Tierra de Viñedos surge como el principal instrumento para conseguir este objetivo.

De acuerdo con el volumen de producción, la mayor parte de los recursos se dedican a la promoción del vino, pero la Fundación también realiza actuaciones para impulsar las ventas del resto de productos que están basados en la uva, como son los mostos y los destilados que se elaboran con alcoholes vínicos.

Igualmente, la Fundación tiene como misión la defensa del patrimonio vitivinícola de Castilla La Mancha y de los valores de economía social, culturales y medioambientales que el patrimonio vitivinícola entraña, destacando la importancia de la vitivinicultura en la gestión de los recursos naturales.

El sector ante el reto de la comercialización

Una vez concluido el proceso de renovación y modernización del sector vitivinícola en Castilla-La Mancha, con su gran potencial de producción, la Región se enfrenta ahora al desafío de desempeñar un papel importante en el mercado, dando a conocer la nueva realidad de una región que produce vinos de muy alta calidad, de una gran diversidad varietal y con precios muy competitivos.

Este reto ha encontrado problemas que no son ajenos al resto de España.

Actualmente se bebe casi la mitad de vino que hace 15 años y, además, los hábitos de consumo han aplazado la iniciación en el vino hasta los 30 años.

Por otra parte, la excesiva diversificación y fragmentación dificulta la creación de una marca, lo que limita la capacidad de actuación y la promoción, especialmente en el exterior, a lo que se suma la fuerte competencia existente en el mercado internacional, en el que los vinos procedentes de los llamados países del Nuevo Mundo están ganando la batalla en el comercio exterior por su escasa regulación, el volumen de producción y los menores costes.

Aplicación de la nueva OCM del Vino

En junio de 2006, la Comisión Europea planteó una reforma de la Organización Común de Mercado OCM del Vino, con la que España en general y Castilla-La Mancha en particular estaban en desacuerdo. Tras un intenso debate e intrincadas negociaciones, el 19 de diciembre de 2007, los ministros de Agricultura comunitarios llegaron a un acuerdo para redactar un reglamento que entrará en vigor en la campaña de 2009.

El acuerdo alcanzado en Bruselas satisfizo finalmente las necesidades del sector castellano-manchego, puesto que contempla ayudas directas al viticultor y medidas relacionadas con la calidad, competitividad y orientación de mercado, como son las ayudas para la reestructuración y reconversión del viñedo y las ayudas a la promoción en terceros países, lo cual va a permitir a las cooperativas y bodegas castellano-manchegas consolidar su posición fuera de nuestras fronteras, así como entrar en nuevos mercados.

De momento, el Ministerio de Medio Ambiente no ha asignado todavía a cada Comunidad Autónoma su cantidad correspondiente del sobre nacional, cuya negociación, prevista para la Conferencia Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural que tuvo lugar el pasado 7 de julio, quedó aplazada, para satisfacción de Mercedes Gómez, que cree que esta decisión de aplazar el reparto de la ficha financiera deja más margen a Castilla-La Mancha para seguir negociando.

En cuanto al programa regional de aplicación de la OCM, Gómez señaló que se dedicará la mayor parte del presupuesto al apoyo directo al viticultor, repartiendo el resto de los fondos entre las medidas de promoción, reestructuración del viñedo y destrucción de subproductos.

Asimismo, Mercedes Gómez destacó que el Gobierno regional está trabajando, dentro de su competencia, para adelantar la aprobación de la normativa relacionada con la nueva OCM, como es el caso de la orden de arranque con la que se ha adelantado nueve días a la orden ministerial.

También, con el fin de dar respuesta a las incertidumbres en el sector y permitir planificar la próxima vendimia, Mercedes Gómez anunció que en septiembre se promulgará la legislación que afecta a la producción y tratamiento de los subproductos vitivinícolas.

Buenas previsiones para la cosecha de este año

Las estimaciones realizadas por el Gobierno regional sobre la producción vitivinícola en la presente campaña, en torno a 21 millones de hectolitros, se aproximan a la cifra cosechada en la campaña anterior. El pasado 26 de agosto, durante su asistencia en Tomelloso a los actos del XXIV Día del Viticultor, Mercedes Gómez auguró una buena campaña para el mosto, con una producción de 5 millones de hectolitros, y para el alcohol de uso de boca, que rondará los 4 ó 4,5 millones de hectolitros.

En cuanto al vino, la previsión es que entre el 20 y el 22% sea de calidad y el resto se pueda comercializar como vino de mesa.

Asimismo, resaltó que la cosecha de uva de esta campaña será de una excelente calidad, lo que redundará en la mejora de la comercialización de nuestros vinos.

En este sentido, recordó que Castilla-La Mancha es la principal región exportadora de vino de España y la segunda en valor comercial de nuestras producciones, sólo superada por Cataluña.

La Asociación de Enoturismo de Castilla-La Mancha apuesta por el turismo enológico en la Región

Con el propósito de aunar esfuerzos, se creó en 2006 la Asociación de Enoturismo de Castilla-La Mancha, primera y única en España, con el fin de promocionar el turismo relacionado con el vino de nuestra Comunidad Autónoma, a través de las treinta bodegas que están integradas en la Asociación y que presentan sus productos enoturísticos bajo la marca Divinum Vitae, jugando con los conceptos de “vida divina” y “vino de vida” para expresar, según el presidente de la Asociación, Miguel Ángel Castiblanque, la filosofía del enoturismo: sensaciones, emociones, vivencias y, en definitiva, experiencias de ocio, cultura y descanso que quedarán grabadas en la memoria del visitante como recuerdos inolvidables.

Entre las actividades que el visitante puede realizar en las bodegas destacan las visitas a las mismas, incluyendo degustación de vinos, visita al viñedo, servicio de restauración, así como alojamiento, y en los casos que no cuentan con alojamiento propio, disponen de una serie de hoteles o casas rurales recomendados, que se ajustan a los estándares de calidad que cumple la propia bodega; así mismo las bodegas cuentan con tienda, sala de catas, curso de catas y sala de reuniones y eventos.

Divinum Vitae ha diseñado diez rutas, recogidas en una guía, para el viajero que esté interesado en el turismo enológico de nuestra Región y quiera degustar los caldos y la gastronomía de Castilla-La Mancha.