En la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, se recoge que los hechos ocurrieron sobre las 7.00 horas del 8 de septiembre de 2013. El acusado, de nacionalidad congoleña y con antecedentes penales, se encontraba en el interior del Recinto Ferial y, por motivos que se desconocen, se abalanzó sobre un hombre.

En ese momento, un amigo de éste hombre intervino, para intentar separarlos, pero entonces el acusado cogió una copa de cristal, la rompió y le hizo un corte en la cara a este último. Al ver que sangraba, acudió otro amigo de la víctima y, al acercarse, el acusado le hizo también, con la misma copa, un corte en el brazo y en la región parietal derecha.

Al ver, un tercer amigo, que sus colegas habían sido agredidos, se acercó también y se produjeron empujones entre las personas presentes, que hicieron a éste último caer al suelo, sufriendo una contusión en varios dedos de la mano derecha, aunque no ha sido probado que fuera el acusado el que lo tiró al suelo.

Como consecuencia de estos hechos, a los heridos con el cristal les han quedado cicatrices como secuelas. Al primero de ellos, de siete centrímetros, en la cabeza, y al segundo, de tres centímetros, en el antebrazo derecho.