Bodega Pago de Guzque

Situada en el Toboso (Toledo) cuenta con 72 hectáreas en las que se reparten las distintas variedades de uva para la producción de sus vinos, variedades con las que juegan para la elaboración de sus caldos y de las cuales actualmente están embotellando las variedades Graciano, Sauvignon Blanc y Bobal.

Con la situación de sequía que ha existido, Ángel Ramírez nos ha explicado que han tenido una reducción de producción que ha estado en torno a un 40% respecto de la producción del año pasado.

“A diferencia de años anteriores, al no llover nada, las uvas han tenido una maduración prácticamente ecológica al no necesitar aportar ningún tipo de producto fitosanitario ni ningún tipo de tratamiento” nos matiza el bodeguero, lo que ha servido para tener unos vinos que “están muy ricos” al tener unas uvas más pequeñas y con más concentración del sabor.

Ángel Ramírez nos ha adelantado que este año van a sacar al mercado la marca “El Aire de Guzque” elaborado con Sauvignon Blanc, al igual que tienen en crianza del año pasado el “ 2011” , elaborado en su totalidad con uvas de la variedad Graciano y, además, han hecho “un experimento” junto al enólogo , de un rosado elaborado con la variedad Bobal que se llamará “Gaspar de Finca Monte Guzque” del que solo se harán 1.000 botellas.

Panorama del Sector Vitivinícola en Castilla-La Mancha

Según manifiesta Ángel Ramirez, se dice que el sector está muy boyante porque el vino “está muy caro”, fundamentalmente los vinos a granel, al igual que los precios de las uvas de la cosecha 2012 también han subido y, por tanto, la renta del agricultor se ha incrementado con respecto al año pasado.

Esto ha servido, según el bodeguero, para que muchas familias que dejaron el sector vitivinícola en su momento para dedicarse a otros proyectos, y que con la crisis ya no son rentables, hayan podido afrontar mejor la situación económica al volver a sus viñas porque “siempre nos queda el campo”, subraya Ramírez.

Sin embargo, nos indica Ángel, “la Administración no ha hecho nada” para que la situación haya cambiado y esté así, “en estos últimos años Castilla-La Mancha ha tenido un gran olvido y una gran dejadez en el mundo del vino”. Según el bodeguero, se han hecho muchos proyectos de reestructuración de viñedo, “pagándose mucho dinero por estos proyectos, a la vez que se ha pagado mucho dinero por arrancar viñas que al final iban a producir los vinos de calidad”, es decir, se lamenta, “se ha dado dinero por poner viñas y al mismo tiempo se ha dado por arrancar viñas”, afirmando que “no ha existido ningún criterio a seguir en Castilla-La Mancha”.

La comercialización, asignatura pendiente

Ángel Ramírez puntualiza que la comercialización sigue siendo una de las asignaturas pendientes, pero también ha recalcado que no es la única.

Según el bodeguero, últimamente se está incentivando mucho la exportación de los vinos pero de igual forma “no todo el mundo puede exportar vino, es inviable en muchos casos”, matiza al referirse a los distintos costes de viajes, desplazamientos, personal cualificado, etc. que supone el realizar una campaña para la exportación del producto.

Por otro lado, Ángel Ramírez subraya que pese a que Castilla-La Mancha es la mayor productora de vino de España, al mismo tiempo es la comunidad autónoma de menor consumo de vino por persona y año a nivel nacional y quizás las acciones deberían ir por este sentido.

Sector de la restauración

Según datos del Observatorio Español del Mercado del Vino, el consumo de vino en la restauración está descendiendo, mientras que se incrementa el consumo de vino en los hogares.

“El vino es un producto de lujo, prescindible, no es un producto de primera necesidad”, nos recalca el bodeguero, por lo que “si antes pedías un vino de 25 euros en un restaurante, ahora pides uno de 14 ó 15”, indicando que la otra opción es comprar la botella directamente en la bodega, “mucho más barata” y “te la tomas en tu casa tan ricamente”.

En cuanto al precio del vino en los restaurantes, Ángel Ramírez sostiene que actualmente se está poniendo de moda la venta de vino por copas, de forma que no hay que gastarse el precio de la botella completa en el caso de que no tomes más que un par de copas, al igual que también se está generalizando la práctica del precio por “descorche”, es decir, el aplicar un sobreprecio fijo al precio de la botella en concepto de mantenimiento de la misma, la limpieza de las copas, el servicio, etc. Por ejemplo, a una botella de 4 euros se le aplican otros 10 por este “descorche”, pasando a costar 14 euros en el restaurante, e igualmente a una botella de 10 euros se le aplican los mismos 10 euros y se queda en 20 euros para el usuario final, medida que el bodeguero cree “más razonable”.

De estos y otros temas relacionados con el sector vitivinícola hemos hablado con , propietario de Bodega Pago de Guzque, por lo que los invitamos a ver el vídeo adjunto con la entrevista al completo.